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La vida fue mejor cantando las de Timbiriche

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«Hoy me despierto sin que suene el reloj.
El sobresalto que me da la emoción.
¿Acaso estreno un nuevo corazón?»

—Timbiriche ("Corro, vuelo, me acelero")

Timbiriche presentó el espectáculo de su gira “Juntos” en El Salvador. La noche del sábado 12 de mayo, miles pudieron volver al pasado y recordar las anécdotas que activan la nostalgia con la banda sonora de la juventud, tres décadas atrás, cuando el grupo mexicano era un fenómeno masivo de notable popularidad en toda Centroamérica.

Fotos FACTUM/Gerson Nájera


Seguro, a nivel personal, era la emoción de aceptar que el 12 de mayo tendría turno de trabajo (¡obvio no!), pero me resultaba imposible ocultar la ansiedad que me provocaba saber que para esa noche a El Salvador le esperaba una buena dosis de nostalgia, de esa que hoy México exporta por montones y de la que muchos de mis contemporáneos estamos dispuestos a consumir. Porque a veces las frases trilladas detallan lo que sucede en noches como la del pasado sábado:

“Recordar es volver a vivir”.

Fue en el Anfiteatro del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco) donde –previa aparición de DJ Oz y sus mezclas de éxitos de los ochenta y noventa– que Sasha Sokol, Mariana Garza, Alix Bauer, Benny Ibarra, Diego Schoening y Erik Rubín hicieron su aparición. Los acordes de “Está despierto” (1999) sirvieron para teletransportarnos a lo que, sigo considerando, fue la mejor época del pop mexicano, un género de repercusión casi inexistente en la actualidad.

El concierto –que fue parte de la gira “Juntos”– casi se realiza sin la participación de Diego Shoenning, quien hace un par de semanas, tuvo que ser operado de emergencia a causa de una oclusión intestinal. Sin embargo, a pesar de la intervención quirúrgica, el también presentador del programa matutino “Un nuevo día” en la cadena Telemundo se reincorporó a la gira con la que Timbiriche celebra 35 años de trayectoria musical. 

Fue en abril de 1982 cuando Timbiriche debutó oficialmente en el programa “Siempre en domingo” y fue ahí donde estrenó las canciones que ahora conforman la primera parte de su espectáculo:

“Vamos a jugar, vamos a jugar, este nuevo juego que podemos inventar”…

36 años después, aquella banda de niños mexicanos –que muchos consideran que nació como una respuesta al fenómeno del grupo “Parchis”, en España– se remontó a su origen.

De izquierda a derecha: Diego Schoening, Sasha Sokol, Benny Ibarra y Mariana Garza. Timbiriche volvió a El Salvador, un país donde aún conserva mucha fanaticada que se alimenta de su música.
Foto FACTUM/Gerson Nájera.

Esta fue la primera parte. La banda de músicos y coristas nos remitía a esos años con una versión modernizada de aquellos trajes amarillo y azul que usaban ‘los timbiriches’ en esa época.

De la alineación original, nos faltó Paulina Rubio, quien sí realizó un par de presentaciones con el reencuentro en el año 2017. Por entonces, su participación  fue entonces una gran noticia, dado que ‘la chica dorada’ ha sido una de las que, en su carrera como solista, ha cosechado mayores éxitos y escándalos.

Cifco lucía a tope y cada vez se escuchaba más fuerte el «¡Ya llegó, Timbiriche… Ya, ya llegó!». La banda mexicana ejecutaba coreografías bien cuidadas, más lentas, pero bastante fieles a las originales. Juntos pusieron a prueba la memoria de los asistentes de más de 40 años, los que no se equivocaban y acompañaban a los cantantes en la primera parte del viaje.

El anfiteatro de Cifco presentó una buena convocatoria de público para ver el paso de la gira “Juntos”, con la que Timbiriche volvió a ofrecer su música a El Salvador.
Foto FACTUM/Gerson Nájera.

Normalmente, a estos grupos –dicen– solo los escuchan mujeres, pero Timbiriche sacó los mejores pasos de baile de canciones como “El Baile del Sapo”, que seguramente era parte del soundtrack infantil de un par de ya no tan jóvenes. Buena parte del público olvidó que ya hay arrugas, dolores de espalda, tres días de incapacidad ante desvelos o exceso de copas, gastritis, canas y falta de cabello. Bailaron como en los actos de Día de la Madre o las fiestas de cumpleaños donde las canciones de Timbiriche sonaban sin falta.

Un montaje del musical “Vaselina”, con vestuario, calcetas, chamarras y copetes incluidos, nos hizo recordar que los inicios de la banda presentaron una puesta en escena similar, versión infantil, allá por 1984. La productora fue Julissa, mamá de Benny Ibarra y la responsable de que el sábado Sivar bailara y cantara “Fredy mi amor”, “Amor primero”, “Noches de verano” y “Rayo rebelde”.

Parte de la escenografía que Timbiriche utilizó en la primera parte de su show.
Foto FACTUM/Gerson Nájera.

Debo decir que fui feliz de no saberme todo ese primer set. Eso implicaría que soy más grande de la cuenta –quizás por eso usé como excusa este párrafo para aclararlo–, aunque como buena fan, sí tarareé un par de estrofas para no perder  el entusiasmo “juvenil”.

Timbiriche ha lanzado más de 15 discos de estudio, por lo que era necesario que los cambios de vestuario y peinado formaran parte del largo trayecto por la historia y vida de muchos que pasaron de niños a adolescentes a través de sus letras. A medida avanzaba la noche, aquellas canciones hablaban más de besos, amores no correspondidos, engaños, fiestas, aventuras de escuela y más de los dramas básicos de la edad y a los que por entonces solíamos llamarles “problemas”.

Y así, sin darnos cuenta, pasamos a la parte del concierto donde sí reconocía las canciones: d ela pubertad a la adolescencia. Empezó a sonar “Me pongo mal” (1990) y ahí la siguiente generación empezó a sentirse joven. Comencé a recordar cuando juraba que me había enamorado y el básico:

“Nunca más volveré a creer en nadie”…

La sabiduría de la preadolescencia.

A partir de ahí, ya no me callé. Le dimos vuelta al lado A y B del casette varias veces. Empezaron a escucharse nuevamente (y cada vez más fuerte) la voz de El Salvador sobre la de Timbiriche. El acompañamiento guanaco empezó con la canción que nos hacía sentirnos los más rebeldes: «¡Muérdeme un labio! Ámame. ¡Jálame el pelo!». Era la emoción de corear “Ámame hasta con los dientes” (1988). 

Y así el viaje, un total ir y venir…

  • 1988: “No sé qué apuro tengo, la cosa es… acelerar”, interpretada originalmente por Paulina Rubio, pero que para la gira recayó en la voz de Benny Ibarra.
  • 1985: “Tú y yo en mi globo azul, entre la tierra y las estrellas…”, cover de la canción “99 Luftballons”, de Nena.
  • 1999: “Soy un desastre cuando tú te vas de casa…”, en voz de Diego Shoening.

Con “No seas tan cruel conmigo”, Benny adoptó el papel que le correspondía a Eduardo Capetillo, quien la cantaba originalmente. Aquella era una generación de Timbiriches mucho más “creciditos” (y más guapos): Thalía, Edith Márquez y Biby Gaitán. Sí, justo ella, la que era fan de Bronco y que hizo un par de escenas con Selena en “Dos mujeres, un camino”.

Parte del elenco de músicos y coristas que acompañan a Timbiriche en su gira internacional.
Foto FACTUM/Gerson Nájera.

Es necesario destacar que, a diferencia de otros “reencuentros”, la calidad vocal de este Timbiriche es muy buena, y reconfirma porqué a pesar de que en algunos casos fueron “one hit wonders”, lograron éxitos en sus carreras en solitario, como en el caso de “Cielo” (de Benny), “Rueda mi mente” (de Sasha) y “Cuando mueres por alguien” (de Erick Rubín). Este trío hizo su propia reunión hace un par de años, con canciones de su autoría, covers, viejos éxitos y colaboraciones con Ana Torroja, Thalía y la Sonora Santanera, entre otros.

El show continuó su trayecto con canciones como “Tú me vuelves loco”, “Me estoy volviendo loca” y “Rompecabezas”, hasta que llegamos a la parte más esperada, marcada por el tema “Muriendo lento”, el último éxito que logró Timbiriche antes de separarse, en los tiempos en los que presentaba una alineación que ya solo conservaba a Diego Shoening del grupo original. La canción, que se extrae del “Timbiriche XI”, disco que salió a la venta en 1992, solo dejó con cierta fama a Jean Duverger, a quien hoy por hoy vemos como presentador en la cadena televisiva Fox Sports. De los demás, poco se ha sabido.

El tren prosiguió con otras canciones más que esperadas, como por ejemplo “Si no es ahora” y “Princesa Tibetana”, con la que las salvadoreñas volvieron a gritar cual adolescentes, muriendo de amor por Erick Rubín. Sí, el mismo al que le debemos el pleito –al estilo Pedro Infante y Jorge Negrete– entre Alejandra Guzmán (con su “Hey güera”) y Paulina Rubio (con “Ese hombre es mío”)… En realidad, nunca entendí esa parte. Guapo, guapo, jamás fue Erick Rubín. Y hoy, pues, el tiempo ha hecho lo suyo… Y no para bien.

Así luce Erick Rubín en la actualidad.
Foto FACTUM/Gerson Nájera.

De pronto, sumergido en un pantalón flojo, apareció  Diego Shoening. Cantó el tema “Tu y yo somos uno mismo” y en ese momento tuve que guardar el celular e incluir en mi noche el pasito de baile con los brazos que más recordaba del video original. 

Así, la banda iba finalizando su espectáculo. Llegaban los grandes éxitos: “Corro, vuelo me acelero” y “Con todos menos conmigo”. Las luces se apagaron para volver después del clásico “otra… otra” y despedirse con una versión a capella de una canción demasiado bonita y que nadie esperaría iba a servir  para cerrar el concierto: “Hoy tengo que decirte papá”, que mostró fotografías al fondo, para ambientar aún más el sentimiento nostálgico.

Así, la banda mexicana que viera la luz en 1982 finalizó un concierto más de su gira. No sé si será el último concierto de Timbiriche en El Salvador, pues esta es la tercera ocasión en que hay un reencuentro del grupo. El primero fue en 1998 y el segundo en 2007. Lo que sí es cierto, es que no fue el primero en arribar a nuestro país, porque hace un par de añitos –poquitos, evidentemente– recuerdo una presentación que le costó a mi papá la módica cantidad de ¢100 colones. recuerdo también que requirió todo un proceso burocrático de parte de mi tía para lograr que me dieran permiso de asistir. Ya no eran los miembros originales, pero sí eran aquellos con los que comencé en este vicio: Thalía, Eduardo Capetillo, Paulina Rubio, Alix Bauer, Diego Shoening, Edith Márquez y Erick Rubín. Por entonces, sus canciones se me hacían perfectas para alimentar la necesidad de sentirme “grande” que experimentaba por esas épocas (y que hoy ya no quiero).

El sexteto completo del Timbiriche actual, el mismo al que le hace falta la presencia de Paulina Rubio, entre otros artistas que no se han integrado por completo a este nuevo reencuentro.
Foto FACTUM/Gerson Nájera.

Procrastinando en Internet descubrí que, en efecto, fue el 11 de noviembre de 1988 cuando los vi por primera vez, justo un año antes de ‘La Ofensiva’. Seguramente, la música fue uno de los mejores antídotos para muchos adolescentes en el deseo de obviar el ruido de la guerra que se vivía por entonces.

De ese concierto tengo una sola imagen grabada en la mente: Eduardo Capetillo vistiendo una gabardina negra, dueño de un look noventero que, debo decirlo, lo hacía verse espectacular. De esos abriles no queda mucho. Hoy, si buscan a Capetillo en Internet, aparece como precandidato del PRI y padre de como 5 hijos con Biby Gaitán, la misma que se peleaba con Laura León por el amor de un trailero con look “chavorruco” para después cantar en la radio:

“Solo una noche… Y ya ves que soy mucha mujer para ti”.

Pienso que aquella fue una de las mejores épocas. Lo experimentado el sábado pasado me genera un impulso: ver hombres y mujeres repasando coreografías, parejas de esposos cantando las canciones con las que quizás hasta se enamoraron, un Cifco luciendo lleno total y la multitud cantando todas las canciones. Todo ello me hace correr a Spotify para acudir a mis playlist noventeros y odiar más esa versión tan horrenda de “Muriendo Lento” que grabaran Moderatto (sí, el que grita “el detector de metal”) y Belinda (sí, la misma de “El baile del sapito”, cuyo máximo logro ha sido andar con magos y futbolistas).

Escribir sobre Timbiriche me hizo notar la gran capacidad que poseo para recordar cosas que no me servirán de nada (salvo para escribir hoy), como el look de “Chica Dorada” de Paulina Rubio; o que Thalía anduvo con Diego Shoening antes de “Marimar”, “María Mercedes” y “María la del Barrio”, y obvio, antes de Tommy Motola; o que Sasha era hermanastra de Diego Luna en “El Premio Mayor” con “Huicho Domínguez” y que ella y Eric Rubín eran BFF de Ricky Martin en “Muñecos de Papel”; y lo más importante, recordar cosas que preferiría olvidar, como este video que quiero borrar de mi mente para seguir siendo fan de Miguel Bosé…

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