Tengo miedo de la policía

Vive encerrado. Su temor es que la policía entre a su casa y lo acuse falsamente de algún delito como ha ocurrido con otros jóvenes en comunidades de alto riesgo en El Salvador. Su madre, dice, es lo único que tiene en la vida.

Gracias a mi padre soy poeta

Su padre le enseñó algo que él valora más que nada: respetar una filosofía propia. Ahora escribe poesía-rap en una enorme libreta negra, historias de ficción que muestran que es posible salir del abismo. 

No quiero la lástima de las demás personas

Esa es su respuesta cuando le preguntan por qué no denunció los abusos que sufrió en la infancia. Lo dice con la entereza de quien ha tenido una vida complicada pero nunca lastrada por los obstáculos.

Dejé de estudiar para no arriesgar mi vida

“En vez de arriesgarme mejor no estudio”, dice este joven que no ha estudiado bachillerato: el instituto más cercano está en una zona controlada por la pandilla rival a la de su comunidad. Lo único que quiere es no ser estigmatizado.

No le quiero dar la vida que yo tuve a mis hijos

No sabe si quiere tener hijos, pero si los tuviera sabe que no quisiera que repitieran lo que ella pasó: un hogar con un padre maltratador. Ella es una joven independiente, que está por empezar un posgrado en la universidad.

No somos delincuentes

La cineasta Marcela Zamora inagura un ciclo de sus llamadas columnasdocumentales, textos sobre los jóvenes que viven en comunidades de alto riesgo de El Salvador. Un esfuerzo para borrar el estigma: no todos son delincuentes.