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‘Sharp Objects’: las discretas heridas del ayer

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Hay misterios que esperan a ser resueltos hasta que eso ocurre. Otros nos obligan, con violencia, a confrontar nuestra propia confusiテウn. Sharp Objects 窶斗a miniserie que se transmite en HBO y que actualmente ha presentado cinco episodios de los siete que serテ。n en total窶 no responde a ninguno de estos dos escenarios. Es la historia de una mujer cuyo pasado virulento se funde con la discreta violencia del presente.


Una adaptaciテウn del libro homテウnimo de Gillian Flynn, Sharp Objects, nos ofrece una disecciテウn pausada e inquietante de una mujer que es, a todas luces, una herida abierta. De la mano experta de Marti Noxon (Glee, Private Practice) y bajo la direcciテウn de Jean-Marc Vallテゥe (Dallas Buyers Club, Wild), esta miniserie presenta un ejercicio inquietante de exploraciテウn femenino. Esto no significa que sea una serie 窶徘ara mujeres窶; mテ。s bien coloca en el frente a mujeres de carne y hueso, abriテゥndolas entre las fisuras que la convenciテウn de la discreciテウn no puede cubrir: la tensiテウn se presenta en las pequeテアas cicatrices, en los reproches cortos, en conversaciones casuales. Sin embargo, todas las interacciones danzan bajo el ritmo pesado del dolor.

Camille Preaker (Amy Adams) es una periodista que regresa a su ciudad natal en Missouri bajo テウrdenes de su editor, para investigar el asesinato de una niテアa y la desapariciテウn mテ。s reciente de otra. Claramente alcohテウlica y con tendencia a la autolesiテウn, el regreso a su antiguo hogar activa los flashbacks de una infancia amarga y los torna mテ。s frecuentes e intensos. Entre ella y su madre, Adora (Patricia Clarkson), se revive una dinテ。mica de control emocional sutil, replicada en Amma (Eliza Scanlen), la hermana menor de la familia.A medida que lo desconocido se descubre bajo su propio peso, Camille pelea con un pasado que constantemente se filtra en una realidad que no siempre estテ。 dispuesta a afrontar.

Por la selecciテウn eclテゥctica del elenco, su paso narrativo y la direcciテウn de arte, es muy vテ。lido recordar mucho a True Detective: pueblos pequeテアos, congelados en el tiempo, traumas secretos, crテュmenes de horror. La diferencia estテ。 en el propテウsito: Rust Cohle busca resolver un rompecabezas, Camille Preaker rasca con miedo de encontrar la verdad, pero rasca de todas maneras. Donde la complejidad de Cohle lo vuelve un detective savant, las heridas no tan ocultas de Camille son un obstテ。culo activo, pero al mismo tiempo corazテウn de su brテコjula: un signo inequテュvoco del anテ。lisis caracterテュstico en las protagonistas de Gillian Flynn.

Cuando el pasado es un pozo contaminado por el dolor y el presente se ofrece en horroroso esplendor, la nostalgia se vuelve un lugar incテウmodo para descansar. Entonces el silencio se convierte en un temido punto de inflexiテウn. Esto es demostrado de manera contundente en un detalle muy sensorial: Camille Preaker siempre estテ。 agresivamente sumergida en sonidos e irrelevancias como el murmullo de una calle que se vuelve abrumador. Los テコnicos momentos de 窶徘az窶 son aquellos donde la fuerza de las discusiones demanda silencio a su alrededor, y aテコn si esos momentos transcurren en susurros, se tornan amenazadores en su propia manera encubierta. Cuando no tenemos eso, podemos confiar en los audテュfonos de Camile para dejar de sentir.

Pese a esto, ni el ritmo ni los motivos son terriblemente violentos. Rudos o crudos tal vez, y presentados sin mayor ceremonia o prisa, como a travテゥs del sopor en una insoportable tarde de verano. El pequeテアo pueblo se ofrece hostil y lleno de secretos, como la misma Camille. No estamos mテ。s invitados que ella a descubrirlos, pero Sharp Objects nos deja entrever por la rendija, que crece cada vez mテ。s.

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