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Saca también usó fondos reservados para pagar a periodistas

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Saca y dos de sus secretarios utilizaron fondos reservados de Casa Presidencial para pagar por el apoyo de periodistas entre 2004 y 2009, según testimonios acreditados en tribunales y tres excolaboradores del expresidente arenero. Los casos más relevantes son los de Jorge Hernández, ex vicepresidente de noticieros de la Telecorporación Salvadoreña (TCS), quien recibía del gobierno de Saca $10 mil mensuales, y el de Raúl Beltrán Bonilla, exlocutor de Radio YSKL, quien mientras fue periodista en ejercicio devengó un promedio de $4 mil mensuales en la Secretaría de Comunicaciones que dirigía Julio Rank. Una fuente judicial y otra de la Fiscalía General aseguraron a Factum que investigan dádivas a periodistas que aún ejercen. 

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Cuando buena parte de la comitiva que acompañaba al presidente Antonio Saca llegó al hotel en El Cairo, la capital de Egipto, se encontraron con la sorpresa de que Jorge Hernández, por entonces vicepresidente de noticieros de la Telecorporación Salvadoreña (TCS), tenía un rato de estar ahí. Corría el 22 de mayo de 2007, uno de los primeros días de agenda en el viaje que ese mes realizó el mandatario salvadoreño por varios países de África y Asia.

Más tarde, cuando Saca había concluido su agenda del día, Hernández participó en una reunión informal en la suite presidencial a la que también asistieron otros de los hombres más cercanos al jefe del Ejecutivo salvadoreño: René Figueroa, entonces ministro de Seguridad; Élmer Charlaix, el secretario privado; Julio Rank, secretario de Comunicaciones; Francisco Merino hijo, jefe de Protocolo; y Elías Bahaia, primer designado a la Presidencia, entre otros.

A esas alturas de la administración de Saca ya no era inusual que Jorge Hernández participara en reuniones íntimas con los hombres más influyentes del gobierno. El comunicador se había convertido en un asesor político del presidente, al mismo tiempo que dirigía a todos los equipos periodísticos de TCS.

De acuerdo con Olimpo, un testigo entrevistado el 2 de noviembre de 2017 por la Fiscalía General en el marco del proceso por lavado de dinero contra Hernández, el comunicador recibió $10 mil dólares mensuales durante los cinco años del gobierno de Saca por sus servicios. Esto es $600 mil entre 2004 y 2009. Hernández está preso desde el 3 de noviembre de 2017.

Olimpo, en quien la Fiscalía basa buena parte de sus acusaciones contra Hernández, dice que el exentrevistador recibía salario de Casa Presidencial “por ser periodista y conductor del programa Frente a frente, de TCS, y por el apoyo que le daba al entonces presidente Elías Antonio Saca”.

Hernández, asegura el testigo, sabía que el sobresueldo que recibía era “ilegal”. Otros periodistas y ministros, dijo Hernández a Olimpo, también recibían pagos de la administración Saca.

Revista Factum se comunicó el 22 de mayo de 2018 con René Castellón, abogado defensor del expresentador, para pedirle su reacción sobre las acusaciones de la Fiscalía y el testimonio de Olimpo, y para solicitarle que trasladara algunas interrogantes a su defendido. El abogado dijo que no podía hablar con esta revista porque el proceso tiene reserva judicial.

Dos fuentes judiciales, relacionadas con investigaciones que han originado las acusaciones por corrupción y lavado de dinero contra el expresidente Saca y un grupo de sus colaboradores, han asegurado a Revista Factum que varios de los involucrados han mencionado a otros periodistas salvadoreños en ejercicio como receptores de dádivas de la Casa Presidencial del expresidente arenero. Una de esas fuentes dijo que incluso hay líneas de investigación sobre periodistas específicos. Los informantes, sin embargo, no compartieron nombres concretos para no entorpecer el caso.

Julio Rank, quien fue secretario de Comunicaciones de Saca y hoy comparte prisión con el expresidente, explicó en sede judicial la lógica detrás del pago a periodistas. Rank dijo que durante el gobierno de Saca “las comunicaciones tuvieron un papel importante” y que parte del trabajo de asesores -que también eran periodistas- era “analizar las tendencias informativas” y destacar “logros”. En una palabra: propaganda.

Esta es la primera vez que en una causa judicial quedan asentados los sobornos recibidos por periodistas en ejercicio, a los que en el lenguaje coloquial del oficio en El Salvador se les conoce como mentas. Según la tercera acepción de la palabra en el Diccionario de la lengua española, menta es el “pago ilícito que se hace a un periódico o a un periodista por publicar una información que afecta o beneficia los intereses de alguien”. Jorge Hernández llamaba a esa acción “apoyo”.

Agentes de Fuerzas Especiales escoltan al expresentador Jorge Hernández, capturado el pasado 3 de noviembre de 2017, acusado por la Fiscalía General de la República del delito de lavado de dinero y activos.  Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Hernández, el comunicador más cercano a Saca a juzgar por los testimonios que constan en los procesos judiciales abiertos y por las entrevistas realizadas por Factum para escribir esta nota, no solía ejercer como periodista cuando interactuaba con el expresidente Antonio Saca. Era más bien su amigo, su asesor de confianza, su socio, y, según la Fiscalía General, su cómplice en actividades criminales. Hernández era todo eso mientras ejerció como presentador del programa Frente a frente de TCS y luego como vicepresidente a cargo de todos los equipos periodísticos de esa corporación, la más grande e influyente en El Salvador.

Factum consultó con ejecutivos de TCS sobre la relación de Hernández con Casa Presidencial cuando él era responsable de todos los productos periodísticos de la cadena televisiva. Uno de ellos es Charlie Renderos, quien hoy ocupa el puesto que hace 10 años tenía Jorge Hernández. Al ser consultado sobre la relación entre el ex vicepresidente de noticieros y el poder político en aquellos años, Renderos dijo que Hernández no era alguien demasiado importante en la Telecorporación:

“Cada noticiero tiene su director que ve el día a día, el jefe de los directores… coordina y discute los temas de coyuntura. Existe un comité editorial y en algunos casos mientras él (Hernández) estaba a cargo existían asesores externos… JH en su calidad de entrevistador tenía autonomía de seleccionar invitados y ordenar coberturas”, dijo Renderos en una conversación sostenida en noviembre de 2017, poco después del arresto de Jorge Hernández, vía WhatsApp.

Pero de acuerdo con entrevistas a excolegas de Hernández en TCS y periodistas de otros medios que cubrían el gobierno de Saca, el poder del exentrevistador era mucho más amplio. Se insistió a Renderos sobre el alcance del puesto de vicepresidente de noticieros. “Lo que te expliqué era lo que hacía en esa calidad. No podría agregar más, ya que en esa época mi área era muy diferente”, se excusó.

Lo cierto es que el apoyo que Hernández dio a la Casa Presidencial de Saca valía $10 mil al mes. Y que mientras recibía sueldo del gobierno el comunicador, de acuerdo con la Fiscalía, montó un esquema para lavar el dinero que el presidente y los suyos sacaban de las arcas públicas. Y que desde el principio de la presidencia, Jorge Hernández fue un miembro más en el círculo íntimo del presidente Antonio Saca.

El apoyo mediático que Hernández y TCS dieron a Saca fue evidente, por ejemplo, en la cobertura que la televisora hizo de la decisión del cuarto presidente arenero de mantener tropa salvadoreña en Irak para apoyar la coalición militar dirigida por Estados Unidos en el país asiático. Fue Francisco Flores, el antecesor de Saca, quien primero envió soldados salvadoreños a Irak, pero fue la administración del segundo la que mantuvo a la tropa a pesar de que la mayoría de las naciones que en un principio apoyaron la gesta bélica de Washington se habían retirado ya en 2006.

Egipto, Nueva York, San Miguel: compañero de viaje del presidente

Uno de los puntos más importantes en la agenda de la reunión del 22 de mayo de 2007 en el hotel de El Cairo, según confirmaron a Revista Factum dos exfuncionarios que participaron en aquella gira asiática, era el viaje que al día siguiente llevaría al presidente a una visita sorpresa a Al Kut, en Irak, para pasar revista a la tropa salvadoreña ahí estacionada como parte de la coalición militar liderada por Estados Unidos.

En la reunión de la noche se decidió que Hernández iría junto a Figueroa, Charlaix y Bahaia como parte de la comitiva que escoltaría al presidente durante la visita a la tropa. El canciller Francisco Laínez se quedaría en Egipto. Durante la reunión se informó del plan inicial de vuelo: cuatro horas de El Cairo a Al Kut sobrevolando Siria.

La primera complicación surgió temprano el 23 de mayo. Siria no autorizó el sobrevuelo del avión militar estadounidense en el que viajarían los salvadoreños. El vuelo tuvo que desviarse y atravesar cielos de Turquía antes de llegar a Irak.

Una foto tomada por la Agencia Francesa de Prensa fijó la llegada a suelo iraquí: Saca, enfundado en el uniforme caqui de fatiga usado por la tropa salvadoreña en Irak, se aleja del avión de carga Super Hercules C-130J de la Fuerza Aérea estadounidense; lo flanquean, a su derecha, un francotirador estadounidense; apenas unos pasos detrás caminan el ministro Figueroa y los secretarios Rank y Charlaix, también uniformados.

Unos minutos después, otra imagen. Esta vez es un video tomado por uno de los periodistas salvadoreños que acompaña la misión. A Saca y sus funcionarios más cercanos se han unido el obispo Fabio Colindres, capellán militar, y Titón Herrera Valle, motorista personal del presidente y quien también lo ha acompañado en la gira asiática.

El presidente repite ante las cámaras y ante la tropa las mismas líneas que lleva utilizando ya meses para acallar las críticas por la presencia de soldados salvadoreños en una guerra tan lejana: que El Salvador está ahí para construir escuelas y puentes, en labor humanitaria, y no para hacer la guerra; que El Salvador está llamado a ayudar a un pueblo, el iraquí, que está sufriendo, dice Saca.

A los 40 segundos de iniciado el video, mientras el presidente despacha sus líneas, el camarógrafo inicia una panorámica que revela el único micrófono presente en la toma, el de TCS, sostenido por Jorge Hernández. Horas después, los noticieros de la Telecorporación emitieron una nota de seis minutos en que el enviado especial Hernández repite, línea por línea, el discurso presidencial: misión humanitaria, ayuda, construcción. Ni una palabra sobre las muertes de efectivos salvadoreños en suelo iraquí. “Una visita histórica”, remata Hernández su nota.

Visita de Antonio Saca a la tropa salvadoreña estacionada en Al Kut, Irak, en mayo de 2007.

Ya en aquellos días, el comunicador de TCS ocupaba sitios privilegiados en las comitivas presidenciales.

“Jorge siempre acompañó al presidente como miembro de la comitiva, no como un periodista más. Y es lógico, Jorge era del círculo íntimo… A Casa Presidencial entraba como un ministro más”, dice un exfuncionario de la administración Saca que acompañó al presidente en varios viajes. Como un ministro más.

“Jorge nunca se relacionaba con quienes dábamos cobertura a las giras de Saca. Él siempre era parte de la comitiva oficial y se hospedaba en el mismo hotel que el presidente… También viajaba en clase ejecutiva con él y se transportaba en los vehículos presidenciales y usaba los salones VIP de los aeropuertos”, comentó a Factum un periodista que cubría en aquellos años el Ejecutivo salvadoreño y quien pidió hacerlo desde el anonimato.

En la gira que culminó con el viaje a Irak, que pasó por Egipto y que había iniciado en Jordania, Hernández y Flor Ventura, su entonces esposa, viajaron como parte de la comitiva presidencial, no con los equipos de periodistas que cubrieron el viaje. De hecho, de acuerdo con el testigo Olimpo y con uno de los reporteros que acompañó la gira, Ventura y las esposas de Figueroa, Charlaix, el canciller Francisco Laínez y Elías Bahia, primer designado presidencial, y otro de los viajeros, hicieron turismo en Egipto y Jordania. Todo lo pagaba Casa Presidencial.

Antonio Saca pasa revista a un batallón de honor del ejército jordano en mayo de 2007. 

Un cálculo rápido da idea de cuánto costaron los viajes de Saca y sus acólitos, incluidos Jorge Hernández y su esposa, al erario salvadoreño. Según el testimonio que consta en el proceso judicial contra el expresentador, que fue corroborado por Factum con periodistas que cubrieron la gira, en la comitiva viajaban al menos 12 personas que ocuparon asientos de primera clase en vuelos entre San Salvador y Amán, la capital de Jordania y primera escala. En la actualidad, un pasaje para cubrir ese trayecto ida y vuelta cuesta un promedio de $5,300, según consultó esta revista en dos agencias de viajes. Hace diez años, si se resta la inflación, el precio rondaba los $4,700; es decir, un aproximado de $56,400 solo en boletos de avión.

Un año antes del viaje al Oriente Medio, Hernández y su esposa acompañaron a la comitiva presidencial a la Asamblea General de Naciones Unidas que se celebró ese año en Nueva York. Ahí también, el vicepresidente de noticieros de TCS viajó en primera clase y se hospedó en el hotel Ritz Carlton de Manhattan junto a Saca y la comitiva. La habitación más barata en ese hotel, en septiembre, cuando se realizan las asambleas generales de la ONU, cuesta $1,200 la noche en 2018. En 2006, costaba unos $1,180.

La amistad con Saca no solo llevó a Jorge Hernández a reuniones íntimas con el círculo político más cercano al presidente o a hoteles de lujo en viajes en primera clase. La cercanía del comunicador con el poder se tradujo directamente en un crecimiento económico verificable en las pesquisas hechas por la Fiscalía en el caso abierto por posible lavado de dinero.

En 1988, cuando empezó su carrera frente a cámaras y micrófonos, Jorge Hernández ganaba 1,000 colones al mes (unos $114) como locutor de Radio Doble L. En 1993 lo nombraron director de la radio y su sueldo subió hasta los 3,500 colones al mes ($400). Por aquellos tiempos tenía un terreno en Panchimalco que compró con 20 mil colones ($2,285) que le prestó un banco. Manejaba un pequeño Suzuki sedán.

Durante el resto de la década de los noventa, Hernández escaló posiciones en las empresas más importantes del mundo radial salvadoreño, tanto en la Corporación FM como en el Grupo Samix, propiedad de Elías Antonio Saca, un joven empresario que, como él, también había sido locutor. Hernández también incursionó en la televisión, como presentador de un programa de asistencia comunitaria. De acuerdo con los reportes de la Fiscalía, el mayor sueldo que ganó en esos años fue de unos 6 mil colones ($685).

Una puerta laboral nueva se le abrió el 1 de abril de 2003, cuando fue contratado como conductor de la entrevista Frente a frente de TCS, uno de los espacios de comunicación política más importantes de la cadena. Ahí llegó a ganar $6 mil; una parte de ese salario lo depositaba la televisora en una cuenta de Hernández, la otra iba a las cuentas de la empresa Marketing, una de las que según el ministerio público sirvió al comunicador “para poder introducir dinero desviado de la Presidencia de la República y… sacarlos a sus verdaderos destinatarios”.

Las colaboraciones mediáticas que Hernández hizo desde TCS, y los réditos que sacó de ellas, empezaron aquel 2003, según se desprende de documentos judiciales incluidos en la acusación por lavado. Fue al final de la administración de Francisco Flores que el entrevistador recibió protección permanente de agentes de la División de Protección a Personalidades Importantes (PPI) de la Policía por “su implicación de apoyo al tema de la Mano dura contra los pandilleros, por lo que… se convirtió en probable objetivo de las maras o pandillas”, dice la declaración de un testigo.

Muy pronto, tras entrar a TCS, la relación entre Saca y Hernández, que se habían conocido en Samix, se hizo más fuerte.

El 1 de junio de 2004, día en que Saca tomó posesión como presidente de la República, Hernández y su esposa fueron al acto como invitados especiales. Poco después el mandatario los invitó a una visita privada a Casa Presidencial junto al grupo de colaboradores más íntimos, entre los que estaban los que luego viajarían a Egipto, Jordania, Irak y Nueva York.

En marzo de 2005, de nuevo, Hernández y su esposa fueron invitados a una fiesta privada, el cuadragésimo cumpleaños del presidente, celebrado en la Residencia Presidencial de la colonia Escalón. De acuerdo con un testimonio recabado por la Fiscalía, a esa reunión también llegaron empresarios, políticos, funcionarios y otros periodistas.

El siguiente viaje fue al Carnaval de San Miguel, en noviembre de 2005. La tradicional comitiva de funcionarios, entrevistador y esposas se hospedó en el hotel Comfort Inn de la ciudad oriental. Todos los gastos fueron pagados con fondos de la Presidencia, según la investigación. En esa ocasión, Hernández regresó a San Salvador en el helicóptero que trasladó al presidente.

Hernández también sirvió de anfitrión a Saca, al menos una vez según lo registrado en las investigaciones fiscales a las que Factum ha tenido acceso. En las vacaciones agostinas de 2006, el presidente visitó el rancho que el comunicador había construido en un terreno que había comprado dos años antes, en 2004, en la playa Metalío de Sonsonate.

La historia del rancho de playa es buena para ilustrar el crecimiento patrimonial de Hernández durante los años de la administración Saca, en los que de acuerdo con la Fiscalía llegó a desviar a través de cuentas personales y de sus empresas unos $8 millones que salieron de Casa Presidencial. Olimpo, uno de los testigos del caso, dice que el comunicador cobró 15 % de comisión por cada uno de esos dólares; si eso es cierto, Jorge Hernández se hizo de $1.2 millones en este apartado.

Copia de parte del expediente judicial del caso contra Jorge Hernández.

Hernández compró dos terrenos aledaños en Metalío en 2004. El primero en enero por $13,714.29 y el segundo en octubre por $11,028.57. Dice el testigo Olimpo que el comunicador pagó con fondos propios, es decir, no pidió préstamos en bancos. Luego construyó un rancho con piscina que le costó alrededor de $60 mil, según la acusación de la Fiscalía. Tampoco hubo préstamos bancarios para la construcción.

En marzo de 2007, una empresa de consultoría de la que Hernández era copropietario liberó cheques por unos $10 mil para comprar seis aires acondicionados que se instalaron en el rancho de Metalío, y para pagar a proveedores de mano de obra que trabajarían en la casa de playa. La contabilidad de las empresas de Hernández indica que esos gastos se hicieron pasar como “compra de material de oficina”.

La Fiscalía sospecha que parte del dinero para pagar por las mejoras en la casa de Metalío llegó, también, de Casa Presidencial: era otra forma de lavar el dinero que Saca y sus colaboradores metían en cuentas de las empresas que Hernández creó para facturar por servicios de consultoría comunicacional que nunca daba, montaje de eventos que nunca ocurrían o por recuperar cuentas en mora fuera de El Salvador que no existían. Olimpo describe así la operación: servía “para poder introducir dinero desviado de la presidencia”.

La suma de lo que Hernández recibió como salario mensual de Casa Presidencial y las comisiones recibidas por el traslado de fondos ronda los $2 millones.

Los ingresos económicos, sin embargo, no llegaron solo como salario o comisiones. Hernández también usó su influencia en TCS y su cercanía con Saca para hacerse con frecuencias de televisión y radio que luego vendió a diferentes postores, entre ellos el canal 29, que vendió a operadores cercanos al FMLN y a la compañía ALBA Petróleos, según el testigo Olimpo. Entre esos medios, según la Fiscalía, están Órbita TV, Radio Órbita y el sitio digital La Página.

Lo cierto es que para 2012, cuando salió de su puesto como vicepresidente de noticieros de TCS tras la venta del canal 29, Jorge Hernández era un hombre muy rico. El recuento que la FGR hizo de sus bienes arroja una lista amplia: además del rancho de playa en Metalío, tenía una docena de vehículos, un terreno en Cumbres de Cuscatlán en el que construyó una casa en parte con una hipoteca de $262 mil, otras dos casas en la colonia Escalón que compró con otros dos préstamos, uno de $326,700 que le dio Scotiabank y otro de $81,714.28 del Banco Cuscatlán.

En 2012, compró una camioneta usada a Herbert Saca, familiar del expresidente y uno de sus principales operadores políticos, a quien al menos tres ministros y la vicepresidenta de la administración de Antonio Saca relacionaron con actos de corrupción. En octubre de 2016, la Fiscalía allanó el auto lote HS Imports, propiedad de Herbert Saca, en el marco de las investigaciones contra el expresidente; a la fecha, los fiscales no han aclarado si encontraron algo ahí.

Las investigaciones indican que, a 2017, Hernández había añadido a su flotilla un Jeep Grand Cherokee gris y uno rojo, además de una Toyota Land Cruiser y un pick up Toyota Hilux beige.

En la audiencia inicial en su contra, realizada a principios de noviembre de 2017, Hernández tomó el micrófono para decirle a la jueza que lo que tiene se lo debe a su carrera de periodista y a sus emprendimientos empresariales.

“Yo soy un periodista que he trabajado para las principales empresas de comunicación del país, que tuve un sueño… después de llegar a lo más alto que se podía en cada una de las empresas… solo me quedaba un sueño, que era tener mis propias empresas, y eso es lo que he intentado hacer… ser un empresario, no un delincuente”, dijo en aquella audiencia.

Más de una vez, de acuerdo con testimonios que constan en el proceso judicial, un familiar cercano preguntó a Jorge Hernández si no temía, por sus tratos con Antonio Saca y su círculo o por los flujos de dinero que recibía, terminar en la cárcel. A principios de 2017, cuando el pariente volvió a preguntar por posibles consecuencias, Hernández le habló de cosas que entonces entendía como salvoconductos: varias hojas “que contenían el listado de las personas naturales y jurídicas relacionadas como destinatarios de los cheques de Casa Presidencial… los primeros veinte de esa lista recibiendo arriba de un millón de dólares”.

—Por eso te pueden meter preso, le dijo el familiar a Hernández en 2017, según consta en una entrevista a la que Factum tuvo acceso.

—Eso no es del todo malo… ahí están todos… Lo que puedo hacer es negociar con la embajada (de Estados Unidos en El Salvador) y que me den asilo, contestó Hernández en tono de broma de acuerdo con el testimonio.

La bonanza económica de Jorge Hernández, cultivada en gran parte gracias al maridaje que sus micrófonos y cámaras de reportero, entrevistador y jefe de noticieros de la televisora más importante de El Salvador le facilitaron con el poder político, terminó el 3 de noviembre, cuando el expresentador fue arrestado bajo acusaciones de lavar dinero de la Casa Presidencial de Antonio Saca. Por sus servicios y apoyos, el comunicador recibió $10 mil mensuales en concepto de menta, de soborno, para favorecer la política comunicacional de la Presidencia.

No fue el único.

Menta por partida doble

Promocional del programa de radio de Raúl Beltrán Bonilla. Foto tomada del sitio web de Radio YSKL.

Raúl Beltrán Bonilla juró el 1 de mayo de 2018 como diputado de la República. Representa al PCN en La Libertad. Antes de aterrizar en la Asamblea Legislativa había sido locutor deportivo en el popular programa Gol de KL, opinador en el espacio La crónica de hoy, también en la Radio YSKL, y copanelista en espacios varios de análisis deportivos. Pero, mientras se decía periodista, era también publicista que movía dinero durante la campaña presidencial de Rodrigo Ávila en 2008. Y también, sabemos hoy, asalariado doble en el gobierno: recibía sueldo de la Policía Nacional Civil y de Casa Presidencial.

En la primera declaración que dio ante la Fiscalía, Julio Rank, secretario de Comunicaciones de Antonio Saca, explicó que parte de los fondos que recibía de la partida secreta los utilizaba para pagar asesores. Uno de ellos, dijo, era Beltrán Bonilla.

“Como secretario de Comunicaciones contraté dos asesores, periodos en los que siempre estaba allí, pero aunque no llegaba a marcar tarjeta me comunicaba con ellos. Uno de ellos fue un reconocido periodista, Raúl Beltrán Bonilla…”, dijo Rank el 27 de septiembre de 2017 en el tribunal Cuarto de Instrucción de San Salvador, durante la primera declaración que dio en sede judicial tras ser detenido.

El otro asesor permanente de Rank fue Luis López Portillo, un comunicador que fue subjefe de Información de La Prensa Gráfica en los años noventa, miembro del equipo de prensa de Francisco Flores y catedrático universitario. De acuerdo con Rank, López recibió $3 mil al mes por sus servicios como asesor.

López Portillo no ejercía como periodista cuando fue asalariado del gobierno. Beltrán Bonilla, sí. El locutor radial solía utilizar su espacio en La crónica de hoy para hablar en favor de la gestión de Saca o para atacar a adversarios políticos del presidente o de él mismo, incluso para agredir a periodistas que publicaban denuncias o críticas a la administración.

No fue durante la administración Saca que el hoy diputado del PCN empezó a recibir salarios provenientes del erario mientras ejercía como periodista. Ya en el gobierno de Francisco Flores, Beltrán Bonilla devengaba como asistente de la Dirección de Comunicaciones de la Policía Nacional Civil.

Dijo Julio Rank que a Beltrán Bonilla le daba un promedio de $4 mil al mes para que produjera un programa semanal en la televisión estatal en el que se destacaban obras e iniciativas sociales del gobierno. El dinero, aclaró el exsecretario de Comunicaciones, no solo cubría el salario del locutor, sino también gastos de producción.

En entrevista con la Fiscalía, realizada el 25 de septiembre de 2017, Beltrán Bonilla aceptó que recibió dinero de Casa Presidencial. Sin embargo, el ahora diputado difiere de la cantidad: Beltrán Bonilla dice que Rank entregaba entre $6 mil a $8 mil cada mes para la producción del programa. Esto, mientras seguía laborando para la PNC -con un salario de $1,200 a $1,300, según él mismo reconoció a la FGR- y para la Radio YSKL, donde se decía periodista.

Factum contactó a Beltrán Bonilla para que hablara sobre sus declaraciones ante la FGR y sobre el pago hecho desde Casa Presidencial. “En este como en otros casos mi declaración está certificada en manos de la autoridad competente, como es la Fiscalía… Ahí no tengo más comentarios sobre este y cualquier otro caso”, respondió vía WhatsApp el ahora diputado.

En total, la secretaría de Comunicaciones de la presidencia de Saca pagaba unos $81 mil al mes a asesores, unos $406 mil durante todo el periodo presidencial, de acuerdo con documentos anexados al expediente judicial a los que Factum ha tenido acceso.

La estrategia de al menos cuatro de los defensores de imputados en el caso por posible lavado de dinero contra el expresidente Saca y sus colaboradores es alegar que el origen de los fondos es legal. Dicen que el dinero asignado a la partida secreta de la Presidencia, que es de donde se pagaron gastos como los de la Secretaría de Comunicaciones, está contemplada en el presupuesto general de la nación.

Rank, por ejemplo, ocupó su primera declaración en sede judicial para enumerar todos los pagos en servicios que según él realizó desde su secretaría durante todo el periodo. Además de los $406 mil que sirvieron en parte para pagar al menos a un periodista en ejercicio, $578 mil para una empresa de monitoreo de medios, $400 mil en eventos de propaganda, $729 mil en complemento de honorarios, entre otros.

La secretaría recibió $15 millones al año de la partida secreta, según la investigación y, de acuerdo con testimonios recabados por la Fiscalía, buena parte de eso estaba reservado para el uso exclusivo del presidente Saca.


*Con reportes de Fernando Romero y Bryan Avelar.

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