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“Rosa mexicano” en el país de las pesadillas

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El Teatro Luis Poma presenta su segundo estreno de la Temporada 2018: Rosa mexicano, un drama que mezcla la fantasía con la realidad para abordar desde una fábula el tema de las desapariciones de mujeres, la violencia sexual y los feminicidios. La obra, bajo la dirección de Roberto Salomón, fue escrita por el dramaturgo y cineasta Luis Ayhllón.

Fotos por René Figueroa/Cortesía Teatro Luis Poma


Teatro puro. La actuación de Karen Castillo me recordó de principio a fin a la novela de fantasía “Alicia en el país de las maravillas”; así como también la obra me lo recordó a través de la escenografía, luces, música y diálogos con el hada (que no es madrina), el tepirongo, el oso y los zorros. La mezcla de danza con diálogos y monólogos –en ocasiones, cuasi cantados– me pareció fina y sutil para el abordaje de la violencia contra la mujer: la física, la sexual y la mortal.

A partir de la historia de Flor, personaje interpretado por Castillo, permite retratar, a través de la fábula, la ingenuidad de algunas jóvenes y cómo la parrilla televisiva, con énfasis en telenovelas mexicanas, enajena y abstrae de la realidad a algunas personas. En este caso, no solo a las mujeres, sino también a los hombres. Asimismo, “Rosa mexicano” dibuja la doble moral o las distintas dimensiones de las figuras públicas. En este caso, a un actor de telenovelas y una especie de productor, para aprovecharse de mujeres jóvenes y cometer crímenes que quedan en la impunidad. Se trata de una realidad que no solo le pertenece a El Salvador. También  es mexicana.

El tema del consumo de drogas también es retomado en esta pieza, como también ocurriera en Proyecto Dioniso y Polvo de Gallo, obras con enfoque social, de denuncia, presentadas en el Acto II, de la Temporada 2018.

 

Flor está pérdida en un bosque. Literalmente pérdida. También está muy confundida, al punto de habitar un mundo en el que habla con animales que le responden. En su delirio, Flor busca regresar a una vida que ya no le pertenece, una vida que le fue arrebatada por la violencia machista y misógina. Este personaje retoma la fragilidad de lo que implica ser mujer en El Salvador, uno de los tres países con las tasas más altas de homicidios contra las mujeres, solo superado por Siria, de acuerdo con el informe de la oenegé The Small Arms Survey, publicado en 2016. La obra también recuerda los casos mediáticos más recientes de feminicidio y lo fácil que resulta abandonar el cadáver de una mujer sobre la carretera o, en este caso, un bosque.  

La dura crítica a la Telecorporación Salvadoreña (TCS) también figura en este guion. A través de la sátira nos recuerdan el caso del Gordo Max, procesado por el delito de remuneración por actos sexuales con menores, acusación de la que fue absuelto. Esta cadena televisiva volvió a contratar a este personaje en una de sus radios, después de que un tribunal lo exonerará de cargos.

En “Rosa mexicano”, el amigo de Luis Vivanco, actor de telenovelas del que Flor está enamorada, recuerda en uno de sus diálogos acerca de la impunidad de las “celebridades” en casos de violencia contra la mujer. La parrilla de esta cadena se caracteriza, históricamente, por programar una mezcla de telenovelas que cuenta una y otra vez la historia de la Cenicienta, de una gemela buena y otra mala; y, recientemente historias de narcotraficantes o relatos bíblicos. 

Esta fábula sobre la sociedad actual también se burla de la ignorancia y poca formación educativa de los artistas, en este caso actores; así como de las creencias religiosas. La Virgen de Guadalupe, que más parece un falo, “obra a favor de la maldad en este caso”. En una ridícula escena de arrepentimiento, Vivanco ofrece cambiar si la virgencita le hace un milagro. Así, la figura religiosa se convierte más en La Virgen de los Sicarios, de los violentos, de los violadores. Interpreto al símil de la adoración a este objeto como la oda de los hombres al falo. Y Vivanco se convierte, nuevamente, en uno de esos personajes de fantasía barata, de mal guion de película mexicana, que no distingue entre una gemela buena y una mala.

Con lenguaje telenovelero, vulgar –a ratos–, sadismo, sátira y realismo mágico, la violencia, la pérdida de valores e ignorancia son fenómenos abordados en esta obra, que a ratos logra sacar risas por el humor con que se aborda la paradoja y tontería de los seres humanos. Este drama fantástico es producido y presentado en el marco del 15° aniversario del Teatro Luis Poma y se estará presentando del hasta el 14 de octubre, de jueves a domingo. 

El Teatro Luis Poma ha producido tres estrenos para presentarlos durante la Temporada 2018: “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare, cuyas funciones ya terminaron; “Rosa mexicano”; y la comedia “Toc Toc”, de Laurent Baffie, que se estrenará del 1 al 18 de noviembre.

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