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Desilusión y escepticismo por el intempestivo final de Penny Dreadful

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La abrumadora oferta de series de televisión disponibles (para quien cuente con acceso a internet) hace que algunas de ellas pasen injustamente inadvertidas por el público masivo. Este es el caso de Penny Dreadful, una serie original de Showtime y retransmitida para Latinoamérica a través de HBO. Se trata de una historia de terror light ambientada en el suspense que solo el Londres victoriano de finales del siglo XIX puede ofrecer. Su nombre obedece a un tipo de historietas de ficción terrorífica que se vendía en Inglaterra durante aquella época. El fin de semana pasado fue transmitido el noveno y último episodio de su tercera temporada. De hecho, inesperadamente, los seguidores de esta historia nos encontramos con la sorpresiva noticia de que este sería el último episodio de toda la serie. ¿Fue una buena decisión haber mantenido en secreto que estábamos al borde del final de Penny Dreadful?


Cuando vi por primera vez Penny Dreadful —un par de años atrás—, imaginé a los productores tratando de convencer a los altos mandos de Showtime para invertir en una serie de televisión como esta. Los imaginaba explicando el asunto: “Juntás al doctor Frankenstein con el Profesor Abraham Van Helsing, con Dorian Gray, con Drácula, con vampiros y hombres-lobo… ¡Y los hacés girar alrededor de un personaje cautivante, una mujer que deambula entre la eterna pugna de atracción entre el mal más putrefacto y el bien inmaculado!”.

Seguramente no ocurrieron estás reuniones, pero pienso que, así planteada, la historia no debió haber tener demasiado futuro. Era como intentar una versión madura de “La Liga de los Caballeros Extraordinarios”. Aquello no debería tener mucho gancho, especialmente en un mercado ya saturado con historias de vampiros cachondos para pubertos que raspan sus primeras vellosidades más íntimas (¿True Blood? ¿Crepúsculo? ¿Sobrenatural?). Y sin embargo, parte de la charla de convencimiento para sostener económicamente a una serie con tantos detalles de exquisita vestimenta y locación (por tres temporadas) debería centrarse, más bien, en la cualidad que Penny Dreadful tuvo de rehuir al tratamiento banal de ese Londres de 1891, como su terquedad por no caer ante la seducción del recurso barato de aderezar con sexo excesivo una trama que le apuesta más a la cadencia que al vértigo.

No se confundan: hasta aquí pareciera que planteo puros elogios para la historia escrita por John Logan. Sin embargo, Penny Dreadful no es un producto que enorgullecería en demasía a Sir Alfred Hitchcock. El guión posee vacíos que tardan en llenarse o nunca lo hacen. La serie se sostiene en buena medida por las actuaciones de Eva Green como la misteriosa vidente Vanessa Ives, el personaje principal de toda la historia, cuyo pasado completo nunca llegamos a conocer. La serie apuesta a que tendremos la paciencia de aproximarnos a ese pasado con el transcurrir de los episodios (periplos de brujería o affaires con un Drácula que se maneja entre las sombras), aunque la narrativa se vuelva ambigua y, a veces, incompleta. Afortunadamente, Mrs. Ives cuenta con esa magia para envolvernos y atraparnos, como cuando la vemos alimentarse de un orgasmo que la conecta con su lado más oscuro; o para verla dibujar con sangre el símbolo de un escorpión; o para estremecernos con su interpretación de tantos personajes de películas de exorcismos; o para intentar descifrarla mientras es sometida a torturas en un hospital psiquiátrico; pero también para acompañarla en la resistencia de su fe y en la incomprensión de su pasado nebuloso.

Con Vanessa Ives nace y muere Penny Dreadfull. Sin ella, la serie pierde todo sentido. Por eso, cuando el pasado fin de semana vimos el sorpresivo final de la historia, me surgieron muchas dudas y fue como experimentar un Deja Vu. Ya antes había vivido algo similar con la manera en la que clausuraron mi serie de televisión favorita en toda la historia: Carnivale, que (debido al millonario presupuesto de producción que demandaba) solo vivió dos temporadas, cuando la idea original es que lo hiciera por seis.

De momento, los productores afirman que la decisión de clausurar la serie estuvo tomada desde mediados de la segunda temporada. La versión de ellos es que sentían que era una traición con los fanáticos de Penny Dreadful si anunciaban con anticipación que la historia solo duraría tres temporadas.

¿Debemos creerles? Yo tengo serias dudas acerca de esto.

La tercera temporada deja un mal sabor de boca debido a que se presiente que John Logan (el escritor y creador de la historia) pudo haber apresurado y ajustado el final, sabiendo (quizás) que no tendría más temporadas para desarrollar mejor a los personajes y el guión que había construido.

Hay que tomar en cuenta que Penny Dreadful nunca ha sido una serie tan masiva y popular como otros fenómenos de la televisión actual (como Game of Thrones o Breaking Bad, por ejemplo). Esta historia no es para todos los gustos; y sobre todo no es apta para quienes no disfruten el horror clásico. Desde su estreno, el 11 de mayo de 2014, el episodio piloto de Penny Dreadful logró capturar la paupérrima atención de apenas 872 mil espectadores en Estados Unidos (algo muy bajo para lo que se esperaba de ella), y para colmo jamás volvió a alcanzar esa cifra. Esto me parece una razón suficiente como para perderle la fe a una historia que, curiosamente, consiste en desarrollar a un personaje (Vanessa Ives) que debe aferrarse a la fe para sobrevivir… ¿Acaso no es irónico?

Probablemente, los que hemos quedado hambrientos de más Penny Dreadful tendríamos que habernos acostumbrado a una sensible reducción de presupuesto que, sin duda, hubiera afectado a la calidad de cada episodio.

Hasta aquí, he intentado no quemar la lectura con demasiados spoilers (para quienes aún no le dan una oportunidad a la serie). De hecho, quisiera que con estas líneas fueran más las personas que se aproximaran a ella. Sin embargo, a continuación pasaré a detallar elementos del capítulo final de Penny Dreadful, así que si no quieres saber sobre ellos, recomiendo no seguir con la lectura.

Nota: Penny Dreadfull se transmite en el servicio HBO.

Reseña del capítulo final

Antes que nada debo decir que me siento muy frustrado por la manera abrupta, apresurada, incompleta y tan poco creativa con la que llegamos al final de una gran serie de televisión como esta. La explicación de John Logan para justificar el final de Penny Dreadful fue la siguiente:

“Creé ‘Penny Dreadful’ para contar la historia de una mujer luchando con su fe y con los demonios en su interior. Para mí, el personaje de Vanessa Ives es el corazón de esta serie. Desde el principio, me imaginaba que su historia se desarrollaría sobre un arco de tres temporadas, terminando con Vanessa finalmente —y triunfante— en la búsqueda de la paz en la vuelta a su fe”.

Valdría la pena preguntar si lo consiguió realmente en el cierre del círculo, con la liberación de “The Dragon’s Cave”, último episodio de la serie. Como pudimos ver, la historia se cierra con el sacrificio de Vanessa a manos de la persona con la que estaba destinada (supuestamente) a vivir (el licántropo Ethan Chandler) como respuesta a la vida atormentada que siempre llevó, para vencer a través de su desvanecimiento el maleficio de ser perpetuamente el mayor objeto de deseo del mal (personificado por Drácula).

¿No les parece un artilugio muy simple?

Y no solo eso, también trillado. Ya lo hemos visto incluso en películas como “X-Men: The last stand”, cuando Wolverine se ve obligado a asesinar a Jean Grey (la mujer que ama) para poder salvar así al resto de la humanidad.

Me pareció que este desenlace no le hace justicia a una serie que me mantuvo apretado por tres años.

Y hay más personajes que, considero, no terminaron de desarrollar muy bien su final. Por ejemplo el caso de John Clare, “La criatura” deforme que trajo a la vida el doctor Frankenstein y que siempre exigió gran histrionismo de parte del actor Rory Kinnear. Siento que su personaje nunca dejó de trascender. Sus apariciones volvían la serie lenta, como aportándole calma a la tempestad que sí desataban el resto de personajes. En el capítulo final vemos cómo John Clare elige de nuevo el exilio, ya que no se somete a darle el mismo destino de resurrección tormentosa a su hijo fallecido.

Jamás vimos desarrollar tampoco (este de manera más evidente) al personaje del doctor Henry Jekyll, como tampoco tenemos una claridad absoluta de qué ocurrirá con Lily, quien alcanza a convencer al doctor Frankenstein de que no le arrebate sus memorias y se lanza a la calle sin rumbo ni objetivos. De hecho, en el episodio vemos una transformación absoluta de las ocupaciones de Frankenstein. Durante la mayor parte de la temporada lo hemos visto atormentado por la culpa (y el amor) que siente por Lily, pero una vez la deja ir, en los últimos 15 minutos de la trama, se convierte en un pistolero más. ¿No fue demasiado abrupto este giro en sus funciones?

Abrupto sí fue el sometimiento de Vanessa ante la seducción de Drácula, aunque esta es una queja que corresponde a dos episodios atrás. Por tres años la hemos visto como una mujer indomable y resistente, capaz de enclaustrarse o exiliarse en las peores condiciones. Por el contrario, el cierre de la historia la ve, en el capítulo final, como una concubina de Drácula que no sabe si le acompaña o le traiciona. Al final, bastaría solo la aparición de Chandler (¡Señor Jirafales! ¿No gusta a pasar a tomar una tacita de café?) para decidir que la respuesta a tanto derramamiento de sangre es que él la asesine. Nunca nos explicaron porqué solo Ethan era el destinado a ponerle fin a la existencia de Vanessa.

Dorian Grey, por su parte cierra su aparición optando por la soledad, como un pelele que guardará la esperanza de que Lily volverá algún día. ¿No había alguna otra manera de darle más carácter al personaje? Ya había dado algunas luces de esto, cuando se muestra “generoso” al quitarle la vida a Justine y perdonándole la suya al ejército (sin sentido) de prostitutas que había formado Lily.

Posiblemente lo mejor del final (¿lo único?) de Penny Dreadful fue la escena en la que Sir Malcolm y Ethan Chandler, después de la muerte de Vanessa, yacen sin consuelo en una habitación desolada de esa inmensa casa. Algo así nos sentimos todos al ver el “The end” al final del episodio por dos razones evidentes:

  1. Porque esta serie no se merecía un final tan mediocre.
  2. Porque ya no habrá más episodios. Y no esperábamos esa noticia…

Por último, comparto un video en el que productores y actores de Penny Dreadful hablan acerca del final de la serie:

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