¿Quiénes somos?

 

Si entró a este link, entró a Factum, a su portal web.  Factum –que proviene del latin cuya traducción refiere a un «hecho»– es una revista para el periodismo en profundidad en El Salvador, Guatemala y Honduras.

Sobre Revista Factum y sus fuentes de financiamiento

Revista Factum es una revista online fundada en 2014 por los periodistas salvadoreños Héctor Silva Ávalos y Orus Villacorta Aguilar. En 2015 se unió al grupo de fundadores César Castro Fagoaga. 

Silva Ávalos es un periodista investigador especializado en temas de crimen organizado, corrupción, gobernabilidad y migración; ha sido diplomático en Washington, DC, e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos de American University en la misma ciudad. También fue gerente de redacción del periódico La Prensa Gráfica. Actualmente es investigador de la Fundación InSight Crime.

Villacorta Aguilar está radicado en Ciudad de México y tiene amplia experiencia en temas culturales, deportivos y de entretenimiento.

Castro Fagoaga fue editor del área judicial de La Prensa Gráfica y jefe de redacción de El Faro en El Salvador.

Desde 2017, Revista Factum es propiedad de Factum Media S.A. de C.V., cuya junta directiva está formada por los tres periodistas mencionados. Antes de eso, la revista digital se mantuvo como organización sin fines de lucro adscrita a la Fundación de Estudios Estratégicos para la Democracia, una organización no gubernamental salvadoreña sin fines de lucro inscrita en el Ministerio de Gobernación de El Salvador.

Sobre nuestro financiamiento

Revista Factum funciona exclusivamente con fondos provenientes de fundaciones internacionales y programas gubernamentales de gobiernos extranjeros destinados al desarrollo del periodismo independiente en América Latina y el mundo. Para su fundación, Factum recibió aportaciones individuales de los periodistas Silva Ávalos y Villacorta Aguilar, quienes durante seis meses trabajaron sin recibir salarios.

Cuando en 2014 exploramos posibles vías de financiamiento del periodismo independiente que pretendíamos entonces construir, debatimos varias ideas. Una posibilidad que nos planteamos fue explorar la creación de un fideicomiso alimentado con fondos privados, que estaría bajo el control total de Factum, para financiarnos; sin embargo, desechamos casi de inmediato esa idea al hacer exploraciones con algunos empresarios privados salvadoreños y darnos cuenta de que, en la mayoría de los casos, no estaban interesados en financiar algo sobre lo que no tuvieran al menos algún control, algo que rehuimos desde el inicio.

A continuación detallamos nuestra lista de donantes desde que la revista fue fundada, en 2014:

  • 2014-2015. National Endowment for Democracy. Estados Unidos.
  • 2015-2016. National Endowment for Democracy y Open Society Foundations. Estados Unidos.
  • 2016-2017. National Endowment for Democracy y Open Society Foundations. Estados Unidos.
  • 2017-2018. National Endowment for Democracy y Open Society Foundations. Estados Unidos.
  • 2018-2019. National Endowment for Democracy, Open Society Foundations, USAID, Seattle International Foundation. Estados Unidos. Gobierno de Canadá.

Todos los contratos con los organismos donantes han sido presentados a las instituciones salvadoreñas públicas y privadas que los han requerido.

En 2018, Factum empezó a recibir fondos por venta de publicidad.

El dominio revistafactum.com es propiedad de la junta directiva de Factum Media S.A. de C.V.

Es el único dominio del que nos hacemos responsables.

Sobre nuestra visión periodística

1. Factum es una revista online. Somos hijos de las postrimerías del Siglo XX, sí, por lo que sabemos que cualquier intento periodístico alejado de la web y las redes sociales está (presuntamente) condenado a la irrelevancia, sobre todo en un país en que la población joven cuenta con muy poca oferta de discusión intelectual y está –volvemos a la idea germinal– condenada a un abanico homogéneo de lectura nacional. En El Salvador, según datos oficiales recientes, más de 3 y medio millones de personas tienen smartphones, y la mayoría de ellas tiene entre 18 y 24 años: si este periodismo al que aspiramos pretende ser relevante, Factum no puede existir alejado de esos soportes. Eso, además, implica embarcarse en la exploración constante de géneros, formatos y lenguaje online que sea, sobre todo, incluyente, accesible y atractivo para los lectores más jóvenes, para los nativos de la web.

2. La temática. No se trata solo de hablar de eso que no funciona, pero sí de hacer de eso un tema permanente de conversación. Hay muchas cosas, demasiadas, que consideramos no están funcionando en El Salvador. No sirve el sistema judicial. El sistema de partidos es tan caduco y está tan infiltrado por la corrupción –y ahora ya por el crimen organizado– que, desde hace tiempo, los principales institutos políticos se convirtieron en meras maquinarias electorales, preocupadas casi exclusivamente por su permanencia en el poder. Éstas dejaron de tener más legitimidad que la que les da el hecho de conquistar las urnas. El Estado es tan débil que se muestra, a diario, incapaz incluso de ejercer el monopolio de la fuerza pública. Desde el Estado se trafican armas, se lava dinero ilícito, se desvían fondos públicos a arcas partidarias o personales, se tolera y favorece a narcotraficantes, tratantes de personas y criminales financieros. Factum busca, a través del periodismo a profundidad, hablar de eso, de lo que corrompe al Estado y, con ello, a la sociedad. Pero también se trata de hablar de lo que aún está fuera de esa esfera de decadencia, que es mucho y está representado en esencia por decenas de miles de salvadoreños que, a pesar del estado y la corrupción, apuestan por el trabajo honesto para dar dignidad a sus familias. Buscamos también hablar sobre la energía de la generación que nació al final de los 90, cuando El Salvador ya era un país en paz y que ahora, al ver los desperdicios que quedaron de aquella larga noche de guerra y posguerra, aún logran doblarle la esquina al cinismo de las anclas de pensamiento, para aportar con su creatividad elementos de un país mejor.

3. Trascender a la aldea. El Salvador es muchos salvadoreños, los que viven dentro y los que vivimos fuera. Y debería ser también El Salvador de sus vecinos, en Centro América y en las ciudades de Estados Unidos, Australia, Suecia, Canadá, el Cono Sur, donde la migración ha llevado a los que nacieron entre los humedales del Goascorán y las montañas peladas del occidente. Factum también quiere reconstruir el rastro de los que migraron y de las nuevas calles y barrios en las que se establecieron para ensanchar eso que los teóricos llaman “realidad nacional”.

El periodismo suele ser un intento por fijar eso que pasó o está pasando y que es importante para el conglomerado. Y desde siempre, el periodismo se ha adjudicado la capacidad de tener los ojos, la voz y el teclado limpios para garantizar que esa reconstrucción de la realidad llegue con precisión (“tal como fue”) a quien lee y escucha. Pero el periodismo también se ha prostituido mucho y se han ensuciado ojos y teclados a cambio de coimas, mentas o puestos. También  se ha ensuciado de soberbia, de la tentación de creer que la adjudicación de ese derecho de contar llega antes de haber contado y de haber recibido, de quien lee y escucha, validación a la relevancia y honestidad de la reconstrucción periodística entregada. Factum quiere hacer periodismo relevante, valiente, oportuno y humilde. Periodismo capaz de escuchar antes las voces ajenas que la propia.

Ya lo saben. Revista Factum les da la bienvenida a nuestras historias y esperamos que sean de su total agrado.