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¿Queremos ser verdes?

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El recién nombrado presidente de Costa Rica llegó a su toma de posesión en un bus de hidrógeno, escoltado por ciclistas. Símbolo y mensaje fuerte para el país y, de hecho, para América Latina. El presidente Alvarado confirma con esos signos su promesa de campaña de continuar el esfuerzo de Costa Rica por ser un país que cada vez mas cuida de su medio ambiente, un país verde. En su discurso de toma de posesión él mencionó ello como uno de los siete pilares de su gobierno.

La presidenta del Congreso llegó en bicicleta a la ceremonia. Los miembros del nuevo gabinete llegaron en el bus con el presidente electo. “Mientras en otros países a los presidentes los escoltan sus ejércitos, acá lo hacemos en bicicleta”, manifestó una de las escoltas ciclistas. En Costa Rica no hay ejercito desde que el presidente Figueres lo abolió en 1948, pero el mensaje no es solo que para Costa Rica las prioridades son otras y no el ejército; el mensaje también es que las bicicletas son mas amigables y conservan mucho más el medio ambiente. Que hay que buscar medios de transporte que permitan la descarbonización del país.

La energía en Costa Rica proviene en un 99% de fuentes renovables (hidro, solar, geotérmica, eólica); sin embargo, la contaminación viene del transporte, ese es el que contamina, carboniza, el aire. El transporte es responsable de un 70% de la energía que consume el país. Ese aire contaminado que lanza el transporte es el que al respirarlo produce enfermedades, el que daña la fauna y flora, el que hace al país dependiente del petróleo, etc. Es allí donde Costa Rica quiere dar la batalla.

Para este último objetivo el bus de hidrógeno es clave. El bus usa como combustible energía que proviene del hidrógeno del aire, que alimenta células que producen la energía que mueve el bus. Energía totalmente limpia y renovable.

Ese logro ha sido posible gracias a la empresa que fundara el primer astronauta de la región, Franklin Chang Diaz. La empresa, Ad Astra Rocket Company, tiene sus laboratorios en Cartagena y está integrada por ingenieros y técnicos costarricenses. La empresa es un asocio público-privado. Ese logro de la empresa, el bus de hidrógeno, fue posible por varios factores, entre los que cabe resaltar: la decisión de Chang de poner, parcialmente, su conocimiento y su empresa al servicio del bien público; la apertura de los inversionistas de la empresa a una responsabilidad social; y la fe en el potencial del recurso humano del país, aun para tareas de alta tecnología. El aumento del uso de la bicicleta será posible por un apoyo del gobierno, apoyo que comienza bien por los signos que el recién electo presidente y presidenta del congreso enviaron, pero que debe continuar – como lo prometió el presidente electo – con la construcción de ciclovías, campaña de educación ciudadana, así como apoyo jurídico y financiero para llevar esas iniciativas a mayor escala, pero sostenibles.

En nuestro país la situación es muy diferente que en Costa Rica. Solo un 60% de la energía es renovable y el transporte… bueno ya sabemos el desastre que es. No solo estamos lejos de buscar soluciones como las del bus de hidrógeno, sino que, por el contrario, los buses que causan tanta contaminación, accidentes y muertes, que son tan inseguros, no se pueden tocar, ni siquiera se les puede ordenar una revisión anual que asegure límites de contaminación, como se hacía antes en el país. Se ha tratado, pero prevalecen los intereses de sectores poderosos que han impedido legislar al respecto. El SITRAMSS, la solución que, al racionalizar y hacer más efectivo el transporte público, ponía su granito de arena en frenar la contaminación, donde se mueve la mayoría de la población, se paró por razones partidistas principalmente.

Ciclovías no existen en el país. A ningún político se le ocurre andar en bicicleta: mucho hacen, según algunos de ellos, en dejar los autos de lujos que les provee el Estado. A los ciclistas y peatones no se les da ningún respeto, son siempre relegados a ultimo plano, por ello, las aceras sirven para todo menos para caminar en ellas, y andar en bicicleta en las ciudades es arriesgar la vida.

¿Sera que alguno de los candidatos se anima y dice que quiere ser verde? Quién de ellos tiene el valor de dar ejemplos y anunciar en su campaña medidas como las que ha tomado Costa Rica. No hablo de la abolición del ejército, ni dedicar una tercera parte del territorio nacional a parque nacionales como lo hizo Costa Rica; pero sí pedimos, porque es posible y muy factible, racionalizar el transporte público a través de sistemas como el de SITRAMSS, priorizar la energía renovable hasta llegar a que un noventa y pico de la energía que consumimos provenga de fuentes renovables y no contaminantes como el agua, el sol, la geotermia, etc.

Pedimos que se regulen los buses para que no contaminen, que empecemos a priorizar otros medios de transporte como la bicicleta, que se construyan ciclo vías, que se comiencen campañas de educación ciudadana en el medio ambiente, que cuidemos – lo que significa asignar recursos financieros – nuestros parques nacionales. ¿Sera que los ciudadanos y los medios de comunicación exigimos hacer del medio ambiente un tema de campaña? Por último, pero elemento clave, están los empresarios privados: ¿será que pueden ampliar su visión de lo que es su responsabilidad social y hacer asocios público – privados con visión de país? ¿Será que toman un poco más de riesgo y hacen empresas rentables pero que cuidan su medio ambiente, que no contaminan, que limpian sus aguas y aire? ¿Será que como país queremos ser verdes?

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