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Olita y Manyula: El gran cumpleaños

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Vio la luz esta lectura bilingüe para niños que se enmarca en la promoción de la cultura Latinoamericana en Estados Unidos. Es la primera publicación bajo el sello Luna’s Press Books.

Tajadas de sandía, jícamas, zanahorias, tomates, guineos. ¡Mangos! Naranjas,  elotes. Y para coronar el arreglo tropical, un pericón verde.

Una niña admira esta pirámide multicolor ¿Acaso será un pastel? Se llama Holly, nació en Estados Unidos, pero prefiere que le digan Olita, “como una ola pequeña”. Y está por llevarse una de las sorpresas más grandes de su vida.

Ya conoce El Salvador, y sus visitas pasan entre el calor de la familia, viejos y nuevos amigos por encontrar.

Junto a su tía Meche, su primo Juancito y su amigo Koki, Olita disfruta esos placeres que en las memorias de nuestra infancia tienen olor a tierra mojada y vistas de nubes encapotadas que se posan sobre el Volcán de San Salvador.

No sabemos cómo y dónde vive en “el Norte”, pero su familia y amigos la llevan de la mano por lugares que conocemos bien, como el Barrio San Jacinto.

Olita no sabe quién es Manyula, pero encantada, acepta la invitación de ir a su fiesta de cumpleaños. Un poco preocupada, pues, ¿no  hay que llevarle un regalo?

olita y manyula portada

En el camino, son sorprendidos por la lluvia, pero eso no detiene su aventura; al contrario, se suma diversión con sonidos intermitentes y la oportunidad de saltar charcos, jugar escondelero con el sol y admirar un enorme arcoiris.

Poco falta para llegar a la casa de Manyula, dicen los niños a Olita, pero antes deben atravesar el puente sobre un cuerpo de agua exuberante y transparente. Es el río Acelhuate, le explican, nombre que significa “río de lilas” en el idioma Nawat (sic). También admiran “El Pañuelo”, uno de los monumentos más conocidos del vecindario más antiguo de San Salvador. Para Olita, es una mariposa al vuelo.

El barullo se hace cada vez más intenso y los niños se integran al ambiente de fiesta. Admiran los títeres de madera, vejigas y animalitos de peluche, dulce de algodón, coco y guayaba, elotes locos, semillas de marañón, yuca frita, mango y frescos de horchata y tamarindo que ofrecen los vendedores.

Al fin, llegan a su destino. Olita no lo puede creer, la piel se le eriza y salta de alegría: ¡¡¡Manyula es una elefanta!!!

Hoy está de cumpleaños y se lo celebran con algarabía; otros animales del zoológico como los pericos, las guaras, zanates, monos y pájaros carpinteros se suman a la fiesta.

De repente, llega el regalo para Manyula: el gran pastel de frutas y verduras que serán un deleite. Todos le aplauden y le cantan ¡¡¡Feliz cumpleaños Manyula!!!

De regreso a casa, los niños se deleitan con la humedad del ambiente,  pero las nubes despejan la cima del Cerro San Jacinto.

¿Sabían ustedes que se parece a la Manyula?

manyula pastel

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¿Dónde existe un cerro con ojos de elefante, un volcán que juega fútbol con las nubes, niños que caminan alegres por calles sin basura plástica, sin casas amuralladas y sin contaminación de humo y ruido? En la memoria y el corazón de Jorge Tetl Argueta.

Él vivió su infancia en el comedor que era propiedad de las mujeres de su familia, en San Jacinto. De esos recuerdos saturados del vapor de los hervores, el aroma de las especias, las verduras picadas y los platos servidos, han salido series de libros bilingües para niños.

Radicado desde hace muchos años en San Francisco, California, Jorge Argueta ha dedicado grandes esfuerzos por promover la cultura salvadoreña, especialmente para los niños que como Olita, nacieron en Estados Unidos y tienen derecho a esa herencia intangible.

Su serie bilingüe “Poemas para cocinar” (“Tamalitos”, “Guacamole”, “Arroz con leche”, “Sopa de frijoles” y “Salsa”) ha recibido varios premios y reconocimientos. Parte de la colección infantil incluye los títulos “La fiesta de las Tortillas”, “Hablando a la Madre Tierra”, “Xochitl y las flores”, “El Zipitío” y “Una película en mi almohada”.

Argueta, junto a René Colato Laínez y Abraham Urías, forman parte de laureados autores de cuentos bilingües para niños cuyas obras hacen trascender la cultura salvadoreña. Con “Guacamole”, Argueta ganó en 2013 el premio International Latino Book Awards de la categoría de libros infantiles de ficción ilustrados bilingües; sus creaciones están en la Lista de Honor de The United States Board on Books for Young People (USBBY).

Colato Laínez recibió una  mención de honor por “Señor Pancho Had a Rancho” (Holiday House, Inc.), una versión de la popular canción infantil e “Old MacDonald had a farm” por  la organización Latino Literacy Now, entidad sin fines de lucro fundada por el actor Edward James Olmos y el editor Kirk Whisler. Su obra “From North to South” (2011), sobre una familia separada por la deportación, obtuvo reconocimientos en California y Texas; además, “The Tooth Fairy Meets El Ratón Pérez” recibió el premio de The International Reading Association Teacher’s Choice.

Con el apoyo del director de la Biblioteca Nacional, Manlio Argueta, Jorge Argueta realiza cada año el festival de poesía infantil en San Salvador.

Urías, quien se ha desempeñado como diseñador en Warner Bros, también ha sido galardonado por The International Book Awards, un certamen que convoca a escritores latinos radicados tanto en Estados Unidos como en 18 países . El autor e ilustrador de “Pelito. The Move. La mudanza”, recibió una mención honorífica en la categoría Best Latino Focused Children’s Picture Book en inglés, también en 2013.

pañuelo

“Olita y Manyula, El gran cumpleaños” (Sept. 2015), una lectura bilingüe para niños de 4 a 7 años, es la primera publicación del sello  Luna’s Press Books. La recreación de ese paisaje inocente es obra de Alex Sánchez, El Aleph, artista salvadoreño  que ocupa diversas técnicas como óleo, acrílico y acuarela, para representar elementos del campo salvadoreño, así como fábulas y leyendas.

Está dedicado a los niños transnacionales que somos, esos a los que se nos llenan los ojos de lágrimas recordando nuestros momentos felices, como las excursiones escolares para ver a la famosa elefanta menearse de un lado a otro y partir sandías con su trompa antes de llevárselas a  la boca, celebrando su aniversario de oro… en una ciudad que ya no existe, que es pura nostalgia.

Ilustraciones de El Aleph, publicadas con su permiso.
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