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“Si no nos aceptan que tampoco nos dañen, somos seres humanos”

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Los hombres trans son uno de los grupos más olvidados dentro de la diversidad sexual. La primera vez que uno de ellos protagonizó los titulares de la mayoría de los medios nacionales fue en 2015, cuando Aldo Peña fue golpeado con crueldad por elementos de la Policía Nacional Civil. Su agresión permitió a muchas personas conocer por primera vez  la existencia de los hombres trans.

Foto FACTUM/Gerson Nájera


Aldo Peña apenas pudo descansar el pasado 12 de mayo, cuando terminó su turno en el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) de San Salvador y se dirigió a una comisaría policial para denunciar la agresión contra un colega, un hombre trans, a manos de los agentes.  Como activista y sobreviviente de la violencia, Aldo dice que su compromiso es rechazar todo las agresiones de este tipo que se le crucen en el día a día.

Para él no es fácil estar cerca de los policías; de hecho, según dice, le provoca un miedo que considera “inexplicable”. Aún no se le pasa el trauma de la golpiza que le dieron varios policías el 28 de julio de 2015, cuando iba en autobús a su  casa, en Ciudad Delgado, regresando de la marcha del Orgullo LGBTI.

“Cuando ya llegan las fechas de las marchas todo el mundo anda así a la expectativa porque como que les encanta a los homofóbicos y a los transfóbicos escoger estos días para empezar a asesinar, golpear y torturar a la población. El altercado que yo tuve con ellos ha sido un caso de muchos, en el diario vivir tenemos que transitar ante gente homofóbica como son los cuerpos uniformados”, señala Aldo.

Aldo Peña, 33 años, agente del CAM. Foto FACTUM/Gerson Nájera

Hoy es 17 de mayo y se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia y Transfobia. Esa fecha coincide con la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el año 1990.

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La fobia es, según el diccionario de la Real Academia Española, la aversión exagerada hacia  alguien o a algo. Y eso es lo que viven miles de personas a diario en El Salvador, donde las políticas estatales aún no son suficientes para generar una cultura de tolerancia y respeto hacia la diversidad sexual.

Xavier Hernández es un chico trans de 26 años y es parte, como Aldo, de la organización Hombres Trans (HT), que desde 2014 trabaja por visibilizar a este colectivo y sus necesidades.

Xavier Hernández, 26 años, miembro de Hombres Trans (HT). Foto FACTUM/Gerson Nájera

“Uno de los retos más grandes es que, como no tenemos acceso ni siquiera a una identidad, como hombres trans prácticamente tenemos un bloqueo a nivel de todo: derechos, oportunidades estudiantiles, laborales, formación profesional, salud….- sostiene Xavier-. La discriminación del Estado y de la gente van de la mano, al no tener reconocimiento estatal no se permite que uno progrese personalmente y eso permite a las demás personas violentarnos, provoca discriminación”.

Cada día es un reto para la población trans, asegura Aldo. Sus compañeros de HT lo respaldan y lo reconocen como un símbolo de las agresiones que muchos de ellos también han sufrido de parte de la Policía Nacional Civil (PNC). Antes de ser golpeado brutalmente, Aldo sufrió persecución y hostigamiento durante tres años, según denuncia.

“En los casos en los que a mí me registraban me decían: cómo es que te llamás así, te vamos a detener por qué tenés un documento falso, cómo has hecho para tener este documento falso. Les explico que soy un hombre transexual y se quedan como en la luna, no entienden, para ellos son lesbianas o gais, nada más. Y entonces dicen, así como se expresan ellos: ‘Ah, así que vos sos una marimacha, a vos te gustan las mujeres, quítate la camisa, queremos ver’”, cuenta Aldo.

Para otros hombres trans más jóvenes, como Gabriel Escobar, de 21 años, los cuestionamientos de las autoridades aún no han llegado tan lejos. Gabriel es estudiante de Artes en la Universidad de El Salvador (UES) y a pesar de que solo lleva cinco meses en HT, dice conocer bien sus derechos.

Gabriel Escobar, 21 años, estudiante de Artes en la Universidad de El Salvador. Foto FACTUM/Gerson Nájera

Gabriel también se queja de que la universidad pública no reconozca las identidades trans. El día que lo entrevisto luce una camiseta negra que él mismo ha estampado con este mensaje: “Esto es género (con una flecha señalando el cerebro) y esto no (otra fecha que señala los genitales)”.

“Les explico (a los compañeros de la universidad) que un hombre trans es un hombre que nació biológicamente mujer con genitales femeninos, pero su identidad de género es masculina, él siente, piensa y se ve a sí mismo como un hombre. Para la mayoría de personas es confuso, tenemos el problema que siempre que dicen hombre trans y creen que es mujer trans”, sostiene el joven universitario.

Las organizaciones de la diversidad sexual marcharán esta tarde a la 1:00 p.m. desde las letras de Metrocentro hasta la Asamblea Legislativa. Entre sus principales demandas está el reconocimiento de su identidad de género a través de la aprobación de una ley especial, pero también el cese de la impunidad por los crímenes de odio.

“Es una forma de decirle a la demás población aquí estamos, somos parte de la sociedad también y nos sirve para conmemorar los casos de violencia más emblemáticos, como el caso de Aldo que, si bien se ha avanzado, no se ha hecho justicia del todo”, resume Xavier.

¿Qué pueden hacer las personas para no generar más transfobia?, pregunto a Aldo.

“A veces en una plática podemos incidir en una persona, yo invito a todo aquel que sepa del tema, a que lo platique con otras personas; y a quien no sabe que se interese. El ser una persona trans no significa droga, no tienen por qué ser ladrones. Somos gente que trabajamos y luchamos por salir adelante como cualquier otra persona. Tal vez incitaría un poco más al respeto, si no nos aceptan que tampoco nos dañen, somos seres humanos. Muchas personas creen que no tenemos derecho a la vida”, sostiene el agente del CAM.

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