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Editorial: No es solo Antonio Saca

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Al admitir ante un juez que fue autor, gestor y partテュcipe de actos de peculado (hurto cometido por un funcionario pテコblico) y lavado de dinero, el expresidente Antonio Saca se ha convertido en protagonista de dos hechos sin precedentes en la historia judicial del paテュs. Uno es la admisiテウn de culpa: por primera vez un jefe del Ejecutivo admite, con todas las letras, que utilizテウ millones de dテウlares del erario para beneficio personal, de su partido, de su grupo テュntimo y de decenas de sus funcionarios. Lo otro, igual de relevante pero menos visible ahora, es que la confesiテウn de Saca arroja pistas sobre un entramado de corrupciテウn que empieza en las primeras administraciones de Arena y aテコn estテ。 activo.

Porque este caso no se trata solo de Antonio Saca y su corrupciテウn. Este caso habla sobre el cテ。ncer que ha estado carcomiendo al Estado salvadoreテアo desde siempre. Las salpicaduras de suciedad alcanzan a muchos.

Este caso, ademテ。s, implica otra cosa: hay ya un hecho jurテュdico, la confesiテウn de culpa, que deberテュa permitir a la Fiscalテュa General ampliar sus investigaciones y acusar a muchas mテ。s personas de los actos de corrupciテウn en lo que Antonio Saca los ha implicado.

El robo millonario de Saca solo fue posible porque jefes del Ejecutivo anterior a テゥl confeccionaron, en complicidad con los poderes Legislativo y Judicial, redes de ocultamiento que facilitaron el desvテュo de fondos pテコblicos hacia las cuentas personales del presidente y sus テュntimos y tambiテゥn al partido Arena, hasta la que Saca dice haber hecho llegar unos $7 millones, $400,000 de ellos para financiar la campaテアa legislativa y municipal de 2006.

Esa es la primera de las pistas que el fiscal general deberテュa de estar siguiendo con ahテュnco, la que lleva hasta Arena y a la forma en que, desde el poder, ese partido polテュtico y quienes lo dirigテュan entonces toleraron y se beneficiaron del desvテュo millonario.

Las primeras reacciones de las autoridades actuales de Arena y de su candidato presidencial, Carlos Calleja, han ido sido tibias en el mejor de los casos, pero tambiテゥn cテュnicas. Calleja, al ser abordado sobre el tema de Saca, dijo que prefiere no hablar del pasado y ver hacia el futuro; pobre argumento de un presidenciable cuyo primer esbozo de programa de gobierno dice querer poner el combate a la corrupciテウn como centro. ツソCテウmo creerle a Calleja si no es capaz da dar un golpe de mesa para desmarcar a su partido de las prテ。cticas que afianzテウ en el poder durante dテゥcadas?

La otra reacciテウn institucional de Arena, con un par de lテュneas en redes sociales, es que las cuentas de aquellos aテアos se les perdieron.ツEs lo mismo que la Casa Presidencial de Salvador Sテ。nchez Cerテゥn, del FMLN, ha dicho cuando alguien le exigiテウ que hiciera pテコblicas las cuentas de su antecesor, Mauricio Funes, en la presidencia. Despuテゥs el presidente de Arena, Mauricio Interiano, tratテウ de quitar importancia al asunto al asegurar que la corrupciテウn fue de algunas personas y no un aspecto institucional de su partido.

No pueden pretender Arena y el seテアor Interiano que les creamos de buena fe. Y no puede pretender el fiscal general Douglas Melテゥndez tragarse ese pobre argumento. Si alguien de Arena hizo desaparecer aquellas cuentas de Saca, pues toca a la Fiscalテュa investigarlo y procesarlo.

Y aquテュ es necesario un aparte para reiterar que, a pesar de todos los intentos de Arena por desmarcarse de Saca, basta un breve ejercicio de memoria para entender que el テコltimo presidente electo bajo la bandera de ese partido es un producto de sus usos y tradiciones polテュticas y, mテ。s importante, de sus financistas. Arena no se puede desmarcar de Antonio Saca, a quien llevテウ hacia la cテコspide del poder polテュtico empujada por la apuesta polテュtica de sus dirigentes y de los conglomerados empresariales y familiares que la financian desde los 80 para evitar la llegada al poder del FMLN yツ de Schafick Hテ。ndal, su presidenciable en 2004.

Saca tambiテゥn naciテウ, como producto polテュtico, de las ansiedades y juegos de poder paridos en gremiales privadas como la ANEP, la Cテ。mara de Comercio o ABANSA, la asociaciテウn de banqueros. Esta テコltima tiene una responsabilidad especial en todo esto.

El robo que Saca ha confesado tambiテゥn implica al sistema financiero local y a la superintendencia encargada de vigilarlo. Casi toda esa plata pasテウ por los bancos; hubo depテウsitos millonarios en cuentas de todos los bancos del sistema, aprobados y no reportados por sus ejecutivos. ツソCuテ。l es la responsabilidad de ellos en el desfalco? Otra pregunta que la Fiscalテュa tiene que abordar.

Lo que Antonio Saca nos ha contado, o mテ。s bien nos ha reiterado en forma contundente con su confesiテウn, es tambiテゥn que en El Salvador la corrupciテウn, el abuso del Estado y la podredumbre del sistema polテュtico no se limita al tricolor arenero. Saca nos ha dicho que テゥl fue una especie de gestor, que a travテゥs de la corrupciテウn desechテウ las fronteras ideolテウgicas partidarias para convertirse, ademテ。s, en un cemento que afianzテウ los vasos comunicantes entre izquierdas y derechas.

Porque Tony Saca, ademテ。s de producto de Arena, fue tambiテゥn amigo de la administraciテウn de Mauricio Funes, con la que compartiテウ funcionarios como Irving Pテ。vel Tテウchez, quien segテコn la confesiテウn es uno de los principales arquitectos del desfalco. Con Funes tambiテゥn compartiテウ Saca a su primoツHerbert Saca, quien terminテウ siendo el principal operador polテュtico en ambas administraciones a pesar de todos los seテアalamientos de nexos con el crimen organizado que ya pesaban en su contra.

En 2009, cuando su candidato perdiテウ la elecciテウn ante Funes y el FMLN, Tony permaneciテウ en el poder a travテゥs de Herbert, pero tambiテゥn gracias a la Gran Alianza de Unidad Nacional (GANA), el partido que hoy nos ha contado financiテウ en parte con dinero pテコblico y que nueve aテアos despuテゥs es el vehテュculo polテュtico de Nayib Bukele, uno de los polテュticos mテ。s populares del paテュs. Muy pronto en la administraciテウn Funes, los Saca partieron a Arena con la creaciテウn de GANA y sellaron su alianza con el nuevo poder.

Ya en 2014, cuando la mayorテュa lo consideraba desahuciado tras su expulsiテウn de Arena por la derrota electoral de 2009, Saca volviテウ a mostrar su picardテュa polテュtica al venderse como indispensable para la victoria polテュtica de Salvador Sテ。nchez Cerテゥn del FMLN en la segunda vuelta de la presidencial de aquel aテアo.

Con todos se fotografiテウ Antonio Saca, con algunos compartiテウ el poder, de unos aprendiテウ a desviar dinero pテコblico hacia los bolsillos personales o partidarios, a otros les enseテアテウ como hacerlo. Tambiテゥn nos contテウ, por cierto, que pagテウ a periodistas -por ahora solo ha nombrado a Jorge Hernテ。ndez, ex vicepresidente de noticieros de TCS- para que lo pintaran como un gran reformista de la derecha, un constructor de puentes, un estadista.

Para todo, su obsceno crecimiento patrimonial, su mansiテウn, sus 86 frecuencias radiales, pero tambiテゥn para enriquecer las arcas de los partidos polテュticos que fueron sus instrumentos de poder -Arena y GANA-, Saca utilizテウ fondos pテコblicos; el dinero que estaba destinado a financiar al Estado pobre de un paテュs pobre.

Todo eso lo hizo Antonio Saca, Tony, con la connivencia, complicidad y aquiescencia del sistema polテュtico salvadoreテアo. Es muy difテュcil para un fiscal procesar a 窶忖n sistema窶; un fiscal puede investigar, procesar y encarcelar a individuos, y hoy, con su confesiテウn, Tony Saca le ha dado esa posibilidad al fiscal general; nombres de individuos, de bancos, nテコmeros de cuentas, fechas.

No es solo Tony Saca. Son decenas mテ。s. El deber constitucional del fiscal general es, a partir de lo que hoy sabe, de lo que sabemos todos, investigar, perseguir, procesar y buscar encarcelar a los corruptos. Por ahora, Douglas Melテゥndez ha logrado la promesa de Tony Saca de que no apelarテ。 una posible sentencia condenatoria -quテゥ aテコn no estテ。 dada, porque esa no la deciden ni el fiscal ni el imputado; la decide el juez. Poco mテ。s.

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#Caso Saca