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Nintendo Switch: ¿la salvación o la perdición de ‘la gran N’?

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Los videojuegos forman parte de la vida del ser humano actual. Si naciste entre los años setenta u ochenta, es muy probable que hayas jugado, visto o incluso solamente escuchado acerca de ellos. Y es que en la era “moderna” en la que vivimos, los juegos de video han llegado para quedarse. A continuación una reseña de la llegada de la Nintendo Switch.


Desde mediados de los años ochenta, los videojuegos dejaron de ser exclusivos de los salones de Arcade para pasar a las salas de casi todo hogar de clase media del mundo occidental. Desde entonces, Nintendo se ha mantenido como una de las principales marcas del mercado. Y aunque con el paso del tiempo han aparecido varios contendientes en la llamada “Guerra de Consolas”, Nintendo ha sabido apañárselas para mantener una posición preferente en el corazón de los jugadores, una posición que la compañía de Kioto, Japón, sabe que posee, aunque en muchas ocasiones ha desaprovechado.

El pasado 12 de enero, ‘la gran N’ —como es conocida la compañía— presento su séptima consola de sobremesa: la Nintendo Switch, una consola que busca generar el mismo efecto que se dio en 2006 con la Nintendo Wii. Es decir, busca presentar una consola que rete la manera convencional de cómo se juega y cómo se hacen videojuegos. Esta vez Nintendo se aventura a crear una consola híbrida que mezcla las características de una consola convencional con las de una portátil. Se trata, pues, de una apuesta que hasta hoy ninguna otra empresa de la industria se había atrevido antes (al menos no tan descaradamente).

En primer lugar, hablemos de la consola en sí. Esta cuenta con una base que podremos conectar al televisor para jugar en ella de la manera “convencional”. Para ello tendremos un mando inalámbrico llamado Joy-Con. Este tiene la capacidad de capturar video y funcionar como mando para la consola. Pero lo más llamativo del Joy-Con es la capacidad de dividirse en dos mini controles (bastante pequeños por cierto) independientes con los que podés compartir el juego con alguien más.

Hablando de la sobremesa, esta puede separarse de su base e inmediatamente el juego es exportado a una pantalla portátil táctil, a la que se le pueden adaptar nuevamente los mini controles a cada lado para regresar a ser un control individual en una pantalla completamente portátil.

Sobre el CPU y la capacidad gráfica no se han dado especificaciones, aunque sabemos que corrió bajo la responsabilidad de NVIDIA, compañía que lleva años desarrollando chips gráficos de calidad.

A diferencia de las más recientes consolas de Nintendo, esta vez regresaremos al cartucho, dejando a un lado a los ya comunes discos, muy al estilo de la exitosa portátil Nintendo 3DS. Esto es un claro esfuerzo por brindar seguridad en contra de la piratería.

Tampoco se sabe mayor cosa acerca del catálogo de juegos que esta consola tendrá, más allá de los títulos presentados en la conferencia en la que brillaron los exclusivos: títulos que han sido desarrollados por la misma compañía japonesa. Entre ellos destacan Mario OdisseySplatoon 2 y Arms, pero la cereza del pastel fue el anuncio de The Legend of Zelda: Breath of Wild, el nuevo título de la exitosa franquicia y que fue anunciado en el año 2015. Ahora tenemos la certeza de que, finalmente, verá la luz este año.


Si algo ha caracterizado a ‘la Gran N’, es que en los últimos quince años no ha buscado formar parte de la mal llamada “guerra de las consolas”. Desde la salida del Gamecube (en el año 2001), la compañía dio un giro brusco en el timón y optó por navegar aguas poco exploradas en esta industria, donde el juego casual y el factor “diversión” fueran lo más importantes. Sacrificaron desde ese entonces elementos como gráficos, títulos e incluso una buena parte de sus fans, quienes reclamaban videojuegos más “adultos” y no los ya tradicionales juegos de Super Mario y compañía.

En esta ocasión Nintendo se ufana de contar con el beneplácito de más de cincuenta desarrolladores Third Partie, es decir, compañías externas que desarrollarán juegos para su nueva consola. Entre ellas destacan Square Enix (creadores de los exitosos Final Fantasy), Bethesda (creadores de la saga FallOut), CAPCOM (Street Fighter) y muchos otros. Algunos incluso habían abandonado el desarrollo de videojuegos para ‘la Gran N’ hace mucho tiempo, debido a que (según ellos) existían dificultades gráficas, de censura y de jugabilidad para exportar títulos que sí triunfaron en consolas como Xbox o Play Station. Aquello terminó por marginar a las consolas de Nintendo, una posición que en ocasiones parece disfrutar.

La primera jugada en esta nueva generación de consolas ha sido de parte de Nintendo. 2017 es un año que nos dará la PS4 Pro y la Xbox Project Scorpio —consolas que son más bien revisiones de las ya existentes en el nicho de los competidores—, la compañía de Kioto nos da una consola que difiere al resto, tanto en forma, estilo y esencia, una apuesta arriesgada, pero que la hace destacar del resto.

La Nintendo Switch tiene pues, un viaje cuesta arriba en un mundo competitivo, donde los video jugadores tienen tanta oferta que el tiempo no les alcanza para jugar todos los títulos disponibles. Es por eso que en una estrategia de mercado, Switch ofrece algunas opciones que otras consolas no cuentan, al menos por el momento.

Una de las funciones más atractivas de la consola es la capacidad de conectar hasta ocho consolas a la vez, un guiño muy claro al mundo de los E-Sports, área en la que Nintendo ha comenzado a apostarle más. Luego tenemos el juego en línea, una capacidad en la que la compañía es prácticamente nueva, en comparación con sus competidores.

Nintendo es una compañía legendaria en la época de los videojuegos. Si bien no vive la gloria que tuvo en los años ochenta y noventa, ha sabido mantenerse a flote, convirtiéndose en una opción fresca y nueva en este mundo que se renueva constantemente y se ve obligado a evolucionar para seguir ofreciendo entretenimiento a una generación que se vuelve cada vez más exigente.

Será muy difícil que esta nueva apuesta de ‘la Gran N’ desbanque y relegue a Play Station o Xbox ( y ni hablar de los juegos de PC). Recordemos que siempre ha seguido su propio camino, con objetivos muy propios y su propio ritmo. Pero sí se trata de una consola que nos recuerda lo más importante de los videojuegos: divertirnos solos o con nuestros amigos, algo que al parecer la compañía de Kioto Japón tiene muy presente.

Luego del insípido éxito de su predecesora, la Nintendo Wii, la compañía de Kioto ha hecho su tarea, ha aprendido de sus errores y nos entrega una consola más completa, con mejores expectativas. Si bien es muy temprano para decir que será la salvación de la compañía, apunta cada vez menos a que será su perdición, por lo que las expectativas son muy altas.

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