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Morrissey en Riot Fest: politizado, retador y en español

Revista Factum estuvo presente en el Riot Fest de la ciudad de Chicago, un festival que incluyó algunos de los actos musicales más codiciados de la escena mundial, como el de Steven Patrick Morrissey, ex líder de la idolatrada banda inglesa The Smiths. Gerson Vichez narra la experiencia vivida durante este concierto.


A las 8:00 de la noche, todos los espacios frente al “Riot Stage” estaban ocupados. Colarse requería talento. La presentación en el escenario era la del headliner del sábado 17 de septiembre, Morrissey, y estaba programada para iniciar apenas quince minutos más tarde. Al lado izquierdo, en el “Roots Stage”, Death Cab for Cutie seguía su concierto, del cual muchos nos perdimos los últimos temas para lograr un buen lugar en el espectáculo estelar.

Death Cab for Cutie terminó su presentación con “Marching Bands of Manhattan”. Luego de despedirse, las luces del “Roots Stage” se apagaron. Solo quedaban encendidas las que iluminaban los instrumentos de los músicos del ex vocalista de la recordada banda inglesa The Smiths.

La incertidumbre de si el británico se presentaría o no era la constante entre muchos de los escépticos ahí presentes. La base de este agnosticismo temporal puede argumentarse al hacer una pequeña búsqueda en Google de las veces que ha cancelado presentaciones. Pero llegada la hora, la pantalla encendida disipó toda duda.

Lo que en principio parecía una introducción, resultó ser una selección de los videos favoritos de Morrissey: Sex Pistols, The Clash, New York Dolls, escenas de películas y hasta Anne Sexton leyendo su poema suicida. Fueron 35 minutos de generar tensión entre los asistentes. Moz retaba la paciencia del público.

Dos tipos atrás de mí iniciaban una pelea. ¿La razón? Uno reclamaba que el show iniciara y el otro le explicaba que la selección de videos era parte del mismo. Un par de puñetazos después, la situación fue controlada por el resto de los presentes.

El charming man finalmente apareció. Dio indicaciones a sus músicos, como si se tratara de un equipo de fútbol americano, y se acercó al micrófono. Su saludo fueron dos líneas de una famosa canción de Sinatra: “Chicago, Chicago/That toddlin’ town”. De inmediato siguió su exitoso sencillo de 1988, “Suedehead”. El público estalló y coreó cada palabra de la canción.

“Gracias”, dijo al terminar el primer tema. En español seguiría agradeciendo durante todo el show, quizá consciente de la cantidad de seguidores latinos que posee.

En Riot Fest, los artistas son complacientes. Por espacio y competencia (hay conciertos simultáneos) la mayoría selecciona los temas más exitosos de sus repertorios. Morrissey actuaba al mismo tiempo que el rapero Nas y al iniciar con “Suedehead” parecía que seguiría la fórmula. Sin embargo el camino tomado fue el contrario.

El siguiente tema fue “Alma Matters”, extraído del álbum «Maladjusted» (1997). Luego sería el turno de “You have killed me”, del disco “Ringleader of the Tormentors” (2006).

Después apareció la primera rareza de la noche, el lado “b” del sencillo “The Youngest was the most loved” (2006): “Ganglord”. Moz lo usaría para expresar su descontento con los repetidos hechos de brutalidad policial en Estados Unidos. La pantalla mostraba muchos casos de estos, no solo contra humanos, también contra animales. Las líneas “Ganglord, the police are/Grinding me into the ground” lograban su sentido completo.

Acto seguido apareció la segunda rareza del recital: «Speedway», tema que cierra su disco “Vauxhall and I” (1994) y que no fue publicado como sencillo. La parte final de la canción sería cantada totalmente en español por Gustavo Manzur, su actual tecladista.

Siguió uno de los últimos temas promocionados de su disco más reciente, “World peace is none of your business” (2014): “Kiss me a lot”. Y a este, otra declaración política. La víctima en esta ocasión sería el primer ministro del Reino Unido:

“In England, we have a new prime minister who nobody voted for”.

Lo dijo para introducir a la potente canción: “Irish blood; English heart”.

Después continuó “World peace is none of your business”, cuyo cierre también fue cantado en español por Manzur. Al introducirlo, lamentó que Bernie Sanders no corriera como candidato a la presidencia de los Estados Unidos, porque era el único al que le interesaba frenar las guerras. La frase “each time you vote, you support the process” parecía el mensaje central de la noche para los ciudadanos de la nación norteamericana.

Morrissey seguía excavando entre sus discos y rarezas, eligiendo sencillos insospechados: “I’m throwing my arms around Paris”, del disco “Years of refusal” (2009), y “All you need is me”, que aparece solo en su disco recopilatorio de 2007.

«Jack the Ripper” fue otra de las sorpresas de la noche. Una de las canciones que más me gustan de Morrissey, contenida solo en discos recopilatorios. Seguiría en esa misma lógica con: “Ouija board, Ouija board”, “The bullfighter dies”, “The world is full of crashing bores” y “You’re the one for me, Fatty”.

A este punto, muchos incautos que llegaron esperando un especial de The Smiths salían del concierto con cara de decepción.

Moz parecía medir todo esto y, como regalo para los incondicionales, el penúltimo tema fue “Everyday is like sunday”, de su primer disco. Para el cierre, la selección sería un tema de The Smiths: “What She Said”, logrando así el clímax de los asistentes.

Las luces se apagaron, al igual que las dos horas de prohibición de venta de carne en el festival, a petición de la leyenda británica que ese sábado entregó calidad, teatralidad y millones de emociones.


 

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