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Manyula Dance Club (el EP comentado)

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Fran Maravilla tenía inquietudes e ideas que no cabían en el rock y el metal, pero sí en el electropop. Así nació la idea de Manyula Dance Club, un proyecto musical al que luego se unirían Aldo Merino y Rebeca Alvarenga. Fran habló sobre sus canciones para Revista Factum.


Durante la adolescencia, Fran Maravilla encontró su identidad en la música. Ahora, a sus 34, años, cree que lo mejor que le ha pasado en la vida es tocar en bandas con sus amigos. Su recorrido en la escena musical salvadoreña inició en 1998, cuando recibió clases de música con Chente Sibrián, legendario integrante del grupo Bronco (o B-Rock) e insignia de buena parte de la historia del rock salvadoreño.

manyula logo En esas clases conoció a las personas con las que formaría su primera banda: Apartamento 31. Aquella fue una banda que fusionaba metal, rap y hardcore. Su trayectoria seguiría en una banda de nü-metal, llamada Balance. También fue guitarrista de Lorena Cuerno (y los del bajo Mundo), un proyecto de rock/fusión. Pasó por el hardcore, con Ignition; por el death metal, con Not Under Sin; y por el deathcore, con Virginia Clemm. Su carrera más larga fue como bajista de la desaparecida banda de nü-metal y metalcore, Pashpak. También tuvo un proyecto de punk-rock melódico llamado Emma Vs. Noria.

Emma Vs. Noria abrió nuevos circuitos para Fran. Así fue como empezó a juntarse con miembros de otras bandas más cercanas a lo alternativo. También durante esa época, Fran pasaría a integrar las filas de la banda Polly Class, con quienes se mantuvo por mucho tiempo. Formaría entonces el Indie Collective, un colectivo que ya cuenta con ocho años de existencia y que busca generar una plataforma sostenible para la música original e independiente de El Salvador. Maravilla formó parte de él por algunos años, aunque luego, en 2013, saldría del proyecto. 

Ese año Fran se retiró de la música e inició formalmente su andar por la gestión cultural. La oportunidad de asistir a la Latin Alternative Music Conference,  en Estados Unidos, le cambia su visión de la música, en especial sobre la música electrónica, al conocer proyectos latinoamericanos que la fusionaban con elementos identitarios.

Posteriormente regresó al país con la idea de hacer un proyecto musical alejado del rock, con música electrónica, que pudiera desarrollarlo solo y que le permitiera hablar de temas que siempre le interesaron. La idea maduraría entre 2013 y 2015. Luego de escribir mucha música en su computadora, grabar elementos orgánicos, como guitarra y voces, buscó a sus compañeros de ruta. Así conoció a Rebeca Alvarenga —de Barú—; e integró a un viejo amigo, Aldo Merino—de Los Tachos y Primal Pulse, entre otras bandas—. Con ellos lograría la formación definitiva de Manyula Dance Club: Fran, a cargo de voces, guitarra y programación; Rebeca, sintetizadores y segunda voz; y Aldo, batería electrónica y percusiones.

A la fecha, la banda ya cuenta con un EP. La producción fue a lo DIY (Do It Yourself), inspirado en la música de garaje, es decir, usar los recursos a la mano; y que el show en vivo demuestre la calidad completa de la banda, para que las limitantes económicas no sean excusa. Los temas abordados, para Maravilla, son extemporáneos, y dice no estar interesado en ser parte de ninguna ola musical ni competir por ser vanguardia, sino contar cosas que importan.

Fran comentó cada uno de los cuatro temas de este primer EP para Revista Factum:

Imagen de Manyula Dance Club en vivo. Foto/Gerson Vichez.

Manyula Dance Club en vivo. Foto/Gerson Vichez.

Buscando

“Es un tema muy importante para mí, en el sentido de poder hablar de la afrodescendencia en El Salvador. Es importante porque al revisar fotos familiares, características físicas, costumbres, etcétera, vas comprendiendo que tenemos una raíz afrodescendiente que ha sido además de invisibilizada, negada. Yo empecé a estudiar el tema porque estaba interesado y fui a un foro que se llamaba «Afrodescendientes en El Salvador», en el que participaban Marielba Herrera, Wolfgang Effenberger y el señor (José Heriberto) Erquicia, director del MUNA. Fui porque al saber que hay una raíz afrodescendiente en el país, supuse que también tenía que haber sonidos. Oír las ponencias de ellos fue increíble y te mostraban elementos comunes que te decían que eso es real y científicamente es probado. Eso me dio mucha alegría y empecé a entender cosas como nuestra relación con la música andina, tan fuerte; y de qué origen eran, y de dónde podrían haber venido.

Usualmente, la afrodescendencia se relaciona con lo estadounidense o lo del Caribe, hablando de América, pero hubo más.  Esta el (Océano) Pacífico. Había barcos, que antes de existir los barcos de vapor, los barcos de vela subían por el puerto del Callao, en Perú, pasaban por Panamá, luego por Rialengo, en Costa Rica, luego Acajutla y terminaban arriba, en México. Entonces hay una relación, hay música, hay sonidos, comidas, tradiciones, cofradías. En fin, un montón de elementos con los que te vas dando cuenta de que el tema de la identidad es como rellenar otro huequito. Como pasa cuando entendés que el término «indio» no es peyorativo, sino parte de tu identidad. Esto de la afrodescendencia llenó otro hueco en mí.

La canción plantea una pregunta sobre esta exploración de la afrodescendencia en El Salvador. Hay muchos chistes y un montón de cosas exageradamente ridículas, que de repente pueden ser graciosas, como esos videos de «Quiero ser negro»; pero a veces lo que hacemos con ese tipo de chistes es ocultar nuestro racismo. Y eso quiero plantear. Eso quiero decir.

La modelo que participó en el video, Natalia Mena, es panameño-salvadoreña. Colaboró con nosotros de manera gratuita, porque le gustaba el tema, porque se sintió identificada. Malu Saenz también, que fue la que hizo los visuales. Rebeca, que diseñó el vestuario de Natalia. Es bien chivo saber que hay gente que sí quiere escuchar sobre el tema y que hay un montón de cosas que se podrían re-entender de nuestra cultura a partir de entender la afrodescendencia. Eso lo he aprendido gracias a ese tipo de eventos y a la amistad con Marielba Herrera, quien trabaja este tema para la alcaldía. Ella me dio todas las facilidades para poder estudiar el tema.

Me siento contento porque es una canción que tiene fundamentos bien sólidos y puede ayudar a desmitificar el tema, el ritmo, el movimiento, el cuerpo. Sobre todos en los hombres, que somos exageradamente machistas”.

Lluvia

“Esta canción la escribí observando cómo en El Salvador los árboles frutales florecen y te dan sus frutos en la época más cálida del año, cuando más tiempo ha pasado la tierra sin lluvia. Comencé a pensar en eso y a pensar cómo el calentamiento global afecta a la naturaleza. O sea, es un árbol que pasa cinco meses sin lluvia y cuando te da los frutos es cuando más seco está. ¿Te imaginás lo increíblemente agradecido que es ese árbol para darte algo que vos te vas a comer cuando menos tiene? Entonces eso me pareció increíble. Decidí escribir una canción que hablara de la relación del árbol con la lluvia. Por eso se llama «Lluvia». Al final terminó siendo un poema de amor del árbol a la lluvia, al anhelo que tiene por ella. Los veo como dos enamorados.

El tema se volvió aún más especial porque cuando estaba terminado y grabado, ya había ocurrido el asesinato de Berta Cáceres en  Honduras. Yo conocí de ella a través de los medios. Y así me interesé por leer sobre ella, conocer su trabajo. Fue algo lamentable. A la par de eso expulsan a un amigo mío de Nicaragua que estaba involucrado con un tema que se llamaba Veda Verde y venía el festival Nu, en Tegucigalpa, en el que participaríamos. Entonces se me ocurrió ligar la rola con la lucha de ella. Y tuve chance de cantar la canción en ese festival  en Tegucigalpa y poderle dedicar el tema a Berta Cáceres.

Estamos trabajando ya en la preproducción del video, junto con Franco Roth, de Rosenrot, Él va a ser el productor y vamos a incluir un montón de elementos que le van a gustar a la gente y que van a poder hablar mejor de la situación de la lucha ambiental en Centroamérica”.

-Fragmento de “Lluvia” en el Nu Fest.

9th Avenida

“Ese quizá es el tema más oscuro del EP y de los más sensibles. Un buen amigo, que se llama Ernesto Nuñez y que es cantautor y juez de concursos de canto en la televisión, me decía —cuando escuchó el tema— que le parecía que a mí me gustaba meterme en hoyos que el siente; que si él se metiera, no podría salirse, se deprimiría y moriría… Ja, ja, ja. Cuando me dijo eso me quedé pensativo. Y al oírlo me di cuenta que sí.

La rola habla sobre la experiencia de un migrante recién llegado a Estados Unidos. Pero no de un migrante de los ‘80 o de los ‘90, sino como de 2000 para acá, que podría ser gente como de mi edad. 30-33. Que ya tiene una vida hecha en El Salvador y se tiene que ir por la razón que sea y todo el choque cultural que te genera, las cosas que dejás aquí.

Está inspirada en la primera visita que hice a Nueva York, lo impactante que es llegar a una ciudad de ese tamaño, con ese ritmo de vida, y todas las historias de gente latina allá. Muchas son personas que están ansiosas por comunicar, por contar.

También cuento, de alguna forma, parte de la historia de mi hermano, que vive allá desde hace 30 años y es como una forma de decirle a él y a mi generación que es importante que nos sensibilicemos. O sea, sabemos que nuestra economía se mueve con base a las remesas, que probablemente sin ellos estaríamos robando todos… Ja, ja, ja. No sé cómo decirlo. Pero es importante que nos sensibilicemos sobre sus necesidades, el acompañamiento que necesitan y la oportunidad que hemos tenido los que contamos con un familiar que se ha ido por allá y apoya en algo tu casa. De tener alguien que te ponga la espalda, que es cabrón. A veces escuchás muchos chavos que se victimizan, que porque mi papá se fue, mi mamá se fue, o mi hermano se fue yo soy no sé qué. O sea, excusas para hacer pendejadas.

Entonces es una rola que te cuenta, desde mi perspectiva, qué es lo que le sucede a esa gente. Cuenta una coma de toda la historia, pero para mí era importante decirla y decirle a los centroamericanos que están allá que a través de esa rola me solidarizo con sus tristezas, sus carencias, sus logros, sus aventuras. Tengo buenos amigos que están allá y… puta, ahuevo, no es fácil”.

Sofía

Sofía es el nombre de mi esposa y al principio tenía la idea de escribir una canción de amor, una típica canción de amor. Pero la rola es como un poema o una canción de amor que describe la forma en que el papá de mi pareja la ve a ella. Por la situación económica, se fue hace diez años de este país. Entonces es como una canción bien íntima. Es poder decir, con pocas palabras, cómo puede sentirse el papá o la mamá que tiene que irse y abandonar desde el plano físico a un hijo. En este caso, a una hija.   

Fue chivo porque fue completamente de mi imaginación, pues, por oírlos cuando conversan por teléfono y yo estoy en el comedor o en la sala de la casa. Los oigo conversar y noto que el amor con el que ella le habla es un reflejo del amor que ella recibe. Es una onda súper fuerte que no puedo llegar a dimensionar del todo, pero la canción trata de explicarlo de alguna manera. Entonces es bastante dulce también el tema. Es casi que todo lo contrario de «9th Avenida». Es otra perspectiva, pero sobre la misma temática.

Musicalmente, hay una colaboración de un artista que se llama Camilo Carabajal, que es un amigo argentino que estuvo por acá de visita y tuvo la amabilidad de grabar unos tambores para nosotros. Él tiene un proyecto muy increíble que ese llama Tremor y es parte de una familia folclorista argentina gigantesca, de cuatro  generaciones y más. Estábamos grabando cosas con él en el estudio donde trabajo y, de repente, él venía a dar un taller acá. Y comienzo a escuchar el pulso del sur, lo que él hacía con su tambor, con su bombo legüero; y vi que había una semejanza grande con el beat base del xuc y le dije: «Mirá, yo tengo un tema donde lo que traté fue poner xuc y música electrónica, pero no tengo un bombo de estos, ¿lo podés grabar?» Y lo grabó. Le sumó un elemento muy bonito. Él es padre de familia y fue ideal porque el mismo sentimiento que describo, él lo vive y podía identificarse con lo que yo trataba de decir”.


*Foto destacada/Cortesía de la banda.    

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#Música