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Los números que le cuesta cuadrar al presidente

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Salvador Sánchez Cerén lleva tres años conduciendo un gobierno que ha tenido dificultades grandes para controlar y disminuir la violencia social reflejada, en su mayor expresión, en homicidios, en medio de una economía nacional que trastabilla. El discurso oficial del presidente en su tercer aniversario desde que se colocó al frente del Órgano Ejecutivo buscó conciliar, en estas áreas, las cifras reales con las buenas intenciones.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Seguridad y economía son las piedras en el zapato que ningún partido político en el gobierno se ha podido quitar en años en El Salvador. Los discursos de los presidentes desde los años noventa han procurado no hablar mucho de las deficiencias de sus gobiernos, aunque la realidad del país refleje lo contrario. Así fue el tercer discurso anual del presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, del partido Fmln, que acudió este jueves 1 de junio de 2017 a la Asamblea Legislativa para presentarles a los diputados los resultados del quehacer de su gobierno.

A Sánchez Cerén los diputados del partido Arena lo esperaban con carteles con mensajes que censuraban y condenaban su labor gubernamental. Al entrar al Salón Azul, el presidente tuvo a su derecha a la oposición, mientras que a su izquierda estaban los diputados de su partido. Le aplaudían. Mientras sonaba La Granadera, la marcha con la que se presentan los presidentes salvadoreños a sus eventos oficiales.

Luego de los saludos de protocolo con el presidente del Legislativo, Guillermo Gallegos, y del Judicial, Armando Pineda, Sánchez Cerén dio su discurso. Empezó con una frase que a la oposición no le pareció simpática, aunque sea parte de la postura oficial del gobierno. El mandatario dijo tener “satisfacción” por los “logros” que ha alcanzado durante sus tres años de gobierno. Al hablar de los logros, lo primero que resaltó fue que, según sus palabras, ha cumplido con su promesa de “fortalecer la democracia”.

El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, acompañado del vicepresidente Óscar Ortíz ingresan a la Asamblea Legislativa para el informe del Tercer Año de Gobierno del FMLN.
Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Hizo un breve repaso del nuevo nombramiento de monseñor Gregorio Rosa Chávez como cardenal, que va a recibir este mes de junio en el Vaticano por el papa Francisco. Y también recordó rápidamente el proceso de beatificación del padre Rutilio Grande y la canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero. Sánchez Cerén, de inmediato, entró de lleno con una de las piedras más molestas en el zapato de su gobierno: la seguridad. La primera palabra que utilizó, al referirse a la seguridad en El Salvador, fue “éxito”.

“El éxito de la estrategia de seguridad está en el abordaje integral de la violencia y en la amplia concertación de actores sociales y fuerzas políticas que se expresa en el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia y el Plan El Salvador Seguro”, dijo Sánchez Cerén, ante una Asamblea Legislativa que lo escuchaba con más o menos atención, excepto algunos diputados que leían en sus teléfonos celulares o hacían dibujos sobre sus blocs para apuntes.

El presidente mencionó otras expresiones como “buenos resultados” e incluso quien escribió su discurso para este tercer aniversario de gobierno introdujo esta frase: “Ahora podemos ver los buenos resultados y decir con certeza que la población va recuperando la esperanza de poder vivir en paz y tranquilidad”. Paz y tranquilidad. Las buenas intenciones en seguridad pública chocan de forma inevitable con las cifras frías de la violencia en el país.

Pero Sánchez Cerén también utilizó cifras. Sus cifras. Dijo que los homicidios se han reducido en un 53%, pero no mencionó con respecto a qué período de tiempo. Lo mismo al hablar de las extorsiones. En todo caso, los datos del Instituto de Medicina Legal dan cuenta de que a mayo de 2016 el promedio diario de homicidios era de 11.5 y para mayo de 2017, el mes que recién finalizó, el promedio diario ha sido de 9.5. En todo caso, según el discurso presidencial, es un éxito y son buenos resultados que en El Salvador aún se mate a entre nueve y diez personas cada día.

Pero el presidente siguió leyendo su discurso mediante dos prompters transparentes que tenía frente a sí, uno a su derecha y el otro a su izquierda, con un tono convencido de lo que decía, como por ejemplo cuando mencionó que la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada de El Salvador tiene el respaldo de la población por su efectividad y por su “compromiso con el respeto a los derechos humanos”. Estas palabras fueron escritas y pronunciadas pese a los casos conocidos en que policías han masacrado a personas, en ejecuciones extrajudiciales, y soldados del ejército que incluso han cometido desapariciones, aparte de otros casos aislados en que policías han sido protagonistas de abusos de autoridad y hasta han matado a otras personas solo por empezar a discutir.

Vea el discurso completo de Sánchez Cerén. Fuente: Capres

Sánchez Cerén dijo que su compromiso con las víctimas de violencia es tal que ya se crearon cinco unidades más de atención a la mujer y diez oficinas locales para atención a víctimas. Estas aperturas de oficinas y aumento de burocracia se han dado a pesar de que la directora nacional de víctimas del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, Fátima Ortiz, como lo aseguró en una entrevista para Revista Factum, no quiere reconocer que existen víctimas de desplazamiento por violencia dentro de El Salvador y que, según ella, en algunos casos solo quieren “aprovecharse” para “cambiarse de casa”.

El presidente pasó al área social y en algunos pasajes de su discurso se dejó sentir que su gobierno, financieramente, no atraviesa, quizás desde que comenzó en 2014, por una buena época. El presidente hizo llamados a aprobar préstamos, a apoyar al gobierno para que sus finanzas mejoren. Sin embargo, nuevamente, el mandatario quiso seguir practicando a cuadrar las buenas intenciones con las cifras reales. En un momento se refirió a los subsidios. Comentó que se mantienen. Pero Sánchez Cerén no admitió ante la Asamblea Legislativa que los subsidios energía eléctrica, agua y gas abarcan cada vez a menos familias y que en lugar de mantenerse van en franca reducción, algo que golpea el bolsillo incluso de los más fervientes seguidores de su partido político.

En su discurso, Sánchez Cerén dijo que el subsidio de energía eléctrica se mantiene para 781,000 hogares, el del agua para 680,000 y el del gas para 1.2 millones. Sin embargo, por ejemplo, el subsidio de la energía eléctrica hace meses sobrepasaba el millón de familias cubiertas. Pero los datos más contradictorios del presidente en el área económica fueron los relativos a la pobreza en el país. Según el presidente, la pobreza ha disminuido un 2.1% entre 2015 y 2016. Según los datos obtenidos del gabinete social en 2016, de hecho sí existe dicha disminución, de 34.9% a 32.7%. Aunque cuando asumió el presidente en 2014, la pobreza era incluso menor: 31.9%. Lo que no dijo Sánchez Cerén o quiso mantener con un velo en su discurso es que no ha podido reducir la pobreza según cómo recibió el gobierno de su antecesor Mauricio Funes, del mismo Fmln.

Al final del discurso, las palabras y adjetivos positivos pintaron un El Salvador bastante diferente de lo que se vive en las calles y en los hogares. No faltaron los aplausos de los funcionarios de su gobierno y de sus correligionarios sentados en las curules, así como de jóvenes que participan en programas gubernamentales que fueron llevados para levantar pancartas de apoyo y hacer barras al gobernante cada vez que daba una cifra o terminaba una frase con mayor acento.

El presidente salió del congreso y se fue a la calle. Frente a la Corte Suprema de Justicia, el partido montó una tarima desde donde se dio el “discurso popular” del presidente, en donde, desde que asumió en 2014, se olvidó de las buenas intenciones y de fortalecer la democracia y de procurar los diálogos para mejorar la situación del país y, una vez más, los asistentes fueron testigos -y aplaudieron, por supuesto- de las arengas del presidente de la República y del secretario general del partido en el gobierno, Medardo González, contra la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, los empresarios y todos aquellos que no comparten sus ideas políticas. Ante sus seguidores, el mandatario ya no tuvo que cuidarse de hacer cuadrar sus números con la realidad.

 

 

 

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