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“Los jóvenes de El Salvador deben decidir si toleran a gobiernos que roban”

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Norma Torres es representante por el partido demócrata del 35o. distrito de California en la Casa de Representantes del congreso en Washington, DC. Es de origen guatemalteco y es una de las fundadoras del grupo de apoyo a Centroamérica en la cámara baja. Torres ha sido, desde los días de la administración de Barack Obama, una de las legisladoras más insistentes en exigir a los gobiernos del Triángulo Norte de Centroamérica que pongan la casa en orden en materia de transparencia si esperan recibir apoyos de los contribuyentes estadounidenses para atender las causas de la migración masiva de sus connacionales, como la pobreza, la marginación económica y la desigualdad.

Foto FACTUM/Héctor Silva Ávalos


Torres, como otros en Washington, ha puesto muchas de sus esperanzas en los mecanismos internacionales de lucha contra la corrupción y la impunidad, como la CICIG de Guatemala y la MACCIH en Honduras, pero también en el apoyo a las fiscalías generales de esos países. En esta entrevista, hecha antes de la primera cumbre entre la administración Trump y los mandatarios de Guatemala, Honduras y El Salvador, la congresista insiste en su mensaje sobre la lucha anticorrupción en esos países: “No se equivoquen: yo misma y los 37 miembros del grupo de apoyo a Centroamérica en el congreso hemos estado poniendo atención.”

“Me preocupan las denuncias por asesinatos extrajudiciales en El Salvador.”

La cumbre en Miami marca la primera vez que la administración Trump se reúne con el Triángulo Norte. ¿Qué espera que salga de ahí?

Espero que al terminar esa cumbre sigamos trabajando en lo que hemos estado haciendo, que es en investigar las violaciones a los derechos humanos. Seguir trabajando con los fiscales generales para combatir la corrupción, seguir presionando por legislación que permita que estos crímenes de corrupción sean llevados a la justicia. Y también continuar apoyando a la gente joven para que vean una oportunidad para ellos en sus países. A mí me hubiese encantado tener una oportunidad en Guatemala, donde nací, y ser miembro del congreso allá, pero esa no fue una oportunidad que yo haya tenido. Por eso es que estoy tan involucrada, porque quiero que las niñas guatemaltecas puedan crecer seguras, pero para eso necesitas servicios, un sistema educativo que en realidad las eduque, necesitas recursos para eso.

Desde el punto de vista de la migración de estos jóvenes a Estados Unidos, ¿qué tan importante en la agenda es que estos gobiernos de verdad se comprometan a erradicar la corrupción y qué tan real ve el compromiso mostrado por Estados Unidos hasta ahora en ese tema?

Actualmente no les ha quedado otra alternativa porque hemos sido muy activos, en pláticas, llamadas telefónicas, reuniones, en temas como el apoyo a sus fiscales generales, en asegurarme que el Departamento de Estado oiga de mi oficina si ha habido amenazas contra los fiscales, y que los gobiernos centroamericanos oigan de mi oficina también. Eso ha sido importante para el éxito de nuestro apoyo allá. Este año invertimos $700 millones y el año que viene invertiremos $655 millones, y eso tiene que ir acompañado de una buena rendición de cuentas. Que no se equivoquen: yo misma y los 37 miembros del grupo de apoyo a Centroamérica en el congreso hemos estado poniendo atención; 10 miembros de este grupo son republicanos.

Norma Torres, congresista demócrata en Washington, en entrevista con el codirector de Factum, Héctor Silva Ávalos,  el pasado 13 de Junio de 2017. Foto FACTUM.

¿Qué piensa de lo que está pasando actualmente con el modelo CICIG en Guatemala, y la MACCIH en Honduras? ¿Cree que El Salvador necesita algo así?

Absolutamente. Estoy muy orgullosa de que el presidente Jimmy Morales haya extendido el mandato de CICIG. Me sorprendió muy gratamente sentarme la semana pasada con congresistas mexicanos, aquí en mi oficina, que me dijeron que estaban interesados en el trabajo de CICIG; están fijándose en ese modelo como una forma de lidiar con la corrupción del gobierno en México. No me malinterpretes, aún hay mucho trabajo que hacer. Con MACCIH es una aproximación diferente, pero nuestra presión está orientada a que eso funcione. También hemos pedido a los gobiernos que apoyen a los fiscales generales. En el caso de El Salvador hemos apoyado al fiscal general, pero ¿qué pasa cuando un buen fiscal general termina su periodo? Eso me preocupa. La infraestructura tiene que estar ahí, para que el próximo que sea designado pueda continuar el trabajo. Yo espero que esa nueva persona sea alguien con los mismos valores y dispuesto a seguir trabajando en la misma línea que el actual fiscal lo está haciendo; y sé que no es fácil, porque se trata incluso de poner tu vida en riesgo.

Al fiscal general de El Salvador le queda poco más de un año, y por lo que ha hecho no parece que los partidos políticos estén dispuestos a reelegirlo. Este fiscal ha investigado a miembros importantes de los dos partidos grandes, y son esos partidos los que tienen que reelegirlo. ¿Me imagino que a eso se refiere usted?

Así es. Al final será la gente de El Salvador, como en Guatemala, sus jóvenes, los que deberán pararse y decir que no aceptarán y tolerar más a gobiernos que roben; son los que deben de exigir más.

¿Qué tan importante cree que fue esa participación de los ciudadanos, de los jóvenes, en el caso de Guatemala, cuando tanta gente se fue a la calle a protestar por la corrupción de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti?

Eso fue lo que llevó esa lucha a la sociedad civil. Yo estoy muy orgullosa de ello. Un periódico en Los Angeles, La Opinión, puso en la portada dos cartones de huevos, uno lleno de huevos y otro vacío, y hablaba de la gente de Guatemala: “¡Con huevos! La gente habló”; dijo que no lo toleraría más, y así fue que el expresidente y buena parte de su administración, su vicepresidenta, finalmente fueron arrestados y llevados ante la justicia. Espero que ese sea el caso si otro país de la región decide no seguir con los esfuerzos anticorrupción, que la gente hable y demande más.

Algunos funcionarios en Centroamérica reconocen que hay problemas de corrupción, pero la mayoría tiende a minimizarlos. ¿Qué tan importante es para usted el tema cuando se habla de desarrollo democrático?

Debería estar al principio de la lista. Cuando hay corrupción en los niveles que hay en estos países no hay recursos para la gente joven; las empresas no quieren ni pueden operar en ese ambiente, el costo de operar se vuelve tan grande que no hay oportunidades para la gente joven. Eso sin mencionar que por eso es que hay problemas de desnutrición, porque no hay acceso a servicios de salud.

Al principio dijo que los abusos a los derechos humanos son una preocupación para usted, ¿por qué?

Por lo que se refiere a los asesinatos de ambientalistas que han tratado de llevar cambios, por lo que se refiere a los periodistas que han sido amenazado o incluso asesinados.

¿Le preocupan las acusaciones de asesinatos extrajudiciales hechas en el marco de la llamada guerra contra las pandillas en El Salvador?

Por supuesto, y sobre esto hemos hablado con funcionarios del gobierno (salvadoreño); quiero que sepan que yo sé que esto está pasando y que espero que sea algo a lo que le pongan atención y a lo que busquen soluciones.

 

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