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Llaga, venda y dolor en el disco más reciente de Vetusta Morla

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La banda española de indie rock, Vetusta Morla, rompió en noviembre un silencio de cuatro años con “Mismo sitio, distinto lugar”, su cuarto álbum de estudio. Se trata de una colección de diez canciones que son “la llaga, la venda y el dolor”, tal y como bien apunta el sexteto en “Punto sin retorno”.

Foto/Vetustamorla.com


Vetusta no puede jugar con el elemento “novedad”. Mucha agua ha corrido desde que tomaron por asalto las listas de popularidad con su disco debut: “Un día en el mundo” (2008). De ese momento a la fecha, la banda consiguió reconocimiento dentro y fuera de su continente. Hoy por hoy son uno de los referentes más sólidos del rock contemporáneo en nuestro idioma.

“Mismo sitio, distinto lugar” resulta un gran título porque el álbum nos lleva de viaje por nuevos ángulos del lugar que ya conocemos de los madrileños: melodías pegajosas, intimistas y un poco experimentales, como base para letras inteligentes y sobrias.

La recepción está a cargo de “Deséame suerte”, un corte familiar que podría pertenecer a cualquiera de sus anteriores producciones. Los lugares distintos son los que siguen.

Para el corte dos es necesario ubicarse en el escenario de fin de año en España, porque “El discurso del rey” es su versión alternativa. “Tal vez si aguantamos despiertos otra vez/Haré de la cuesta de enero nuestra rampa de lanzamiento”, dirán.

El tono irreverente no retrocede. Más bien aumenta en “Palmeras en La Mancha”, una burla a las preocupaciones superficiales de nuestra época:

“Volvemos en unos minutos con la historia del falso gurú que subía fotos de Instagram de pies que no eran suyos”.

Los audios y los versos juegan con la misma ironía y el coro es un manifiesto que concluye:

“Podría ser yo/La próxima piedra que revienta tu motor/La próxima bomba en tu piñata”.

El trabajo lírico no afloja, pero llega a su mejor momento en “Consejo de sabios”, una balada experimental, con sutiles matices electrónicos y un hermoso trabajo vocal que al final sentencia crudamente:

“Caerán los imperios, caerán los estadios, pero antes tendrán que caer nuestros santos”.

Con “23 de junio”, el disco sostiene el ambiente creado a través de un encuentro entre la música tradicional y la manipulación electrónica, cama sonora adecuada para partir a “Guerra civil”, donde de nuevo estamos en el terreno conocido de Vetusta, pero sin que eso signifique cansancio. La canción combina bien la vivencia de una guerra de emociones con la música, para llevarnos a pisar dinamita. “No saldrás ileso de esta guerra civil”.

“Te lo digo a ti” se abre paso en el álbum sin hacer ruido, pese al instinto salvaje que refleja. Tiene retazos que recuerdan al trabajo de bandas como Café Tacvba, impresión que no debe ser gratuita, sino resultado del acercamiento de la banda con Latinoamérica. El tema fue elegido como sencillo y cuenta con un buen video, en el que aparece otro de los referentes de la escena independiente de España: Nacho Vegas.

Vetusta nos regresa al piso con el tema ya citado: “Punto sin retorno”, una balada intimista que podría significar la esencia de este trabajo. De nuevo hilan magníficamente el mood de nostalgia para la “vieja escuela”, una oda a sus referencias musicales, como David Bowie:

“Prometo ser la voz de Major Tom/Buscando la señal”.

Además de hacer referencias a las formas pasadas de consumo de música: “Déjalo girar/Nuestros discos siguen sonando”.

Al cierre encontramos el tema que da nombre al álbum: “Mismo sitio, distinto lugar”, título que recuerda al juego de palabras que años atrás empleó su colega Vegas en “Nuevos planes; Idénticas estrategias”. Salvando las diferencias de humor e intención, claro.

La canción parece hecha para ellos, como alguna vez hizo Suede con “Trash”.

“Hay un himno para cada final”.

El escucha regular de Vetusta estará en zona segura con esta producción, sin que se le mime demasiado. Para los oyentes recién llegados, esta será una buena entrada al trabajo de la banda. La corta extensión del disco —apenas 38 minutos— y las variantes anímicas entre uno y otro tema, no dejan que este nuevo trabajo se caiga, mientras apreciamos la llaga, la venda y el dolor.

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#Música