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Las joyas que Luis Martínez pagó con fondos de la Fiscalía

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Sesenta y tres mil setecientos cincuenta y dos dólares con sesenta y dos centavos. Luis Martínez gastó eso, $63,752.62, en joyerías de los Estados Unidos y Centroamérica entre el 8 de marzo de 2013 y el 15 de diciembre de 2015, mientras era fiscal general de la República. También gastó cerca de 17 mil dólares en zapatos de lujo. Lo pagó todo con una tarjeta de crédito del Banco Promérica a la cual abonó, en parte, con fondos públicos provenientes de programas destinados a fortalecer a la Fiscalía.


Luis Antonio Martínez González utilizó fondos públicos para pagar gastos personales, incluidas compras en tiendas de lujo y pagos de los estudios de uno de sus hijos en México, según se desprende del estudio realizado por la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia al patrimonio del abogado, quien fue fiscal general de la República entre 2012 y 2015.

El 26 de octubre pasado, el jefe de Probidad, Carlos Pineda, remitió su informe al pleno de la CSJ, formado por 15 magistrados. El 29 de noviembre, ese cuerpo aprobó el documento que señala a Luis Martínez indicios de enriquecimiento ilícito. El exfiscal ya es procesado por delitos de corrupción y abuso de autoridad en otros casos que no están relacionados con este informe patrimonial.

En un documento anexo al informe, Probidad cuestiona a Martínez por la procedencia del dinero con el que él, su esposa Carla Francesca García de Martínez, y su hijo Luis Carlos Martínez García pagaron $384,632.49 de los $423,710.38 que los tres gastaron entre 2013 y 2015 con cuatro tarjetas de crédito extendidas por el Banco Promérica.

La mayoría de esos gastos, según se desprende de un análisis hecho de los estados de cuenta de las tarjetas -a los que Factum tuvo acceso-, son en hoteles, restaurantes, joyerías, zapaterías, tiendas de accesorios, vinaterías y alquileres de vehículos en El Salvador, Estados Unidos, Trinidad y Tobago, México, Guatemala y Panamá, entre otros países.

Probidad concluyó, tras comparar los abonos realizados por Martínez y su familia a esas tarjetas con los retiros a cuentas bancarias personales y otros ingresos, que el exfiscal solo era capaz de especificar, con documentación, el origen de $15,774.78 de los casi $385 mil pagados: provenían de “la Fiscalía General de la República en concepto de viáticos”.

Es decir, Luis Martínez usó fondos institucionales para pagar, en parte, tarjetas de crédito que utilizó exclusivamente para gastos personales, buena parte en objetos de lujo, suyos y de su familia.

Cuando ha sido cuestionado sobre sus gastos, por periodistas o autoridades, Luis Martínez ha dicho que utilizó dineros y bienes, algunos de la Fiscalía, para pagar por su seguridad personal y la de su familia. Sus estados de cuenta dicen otra cosa.

Para ilustrar: en el periodo en cuestión, el exfiscal usó su tarjeta, la número 4410192930002119, para pagar $63,752.52 en al menos seis joyerías de Estados Unidos, Costa Rica y Guatemala; eso es casi el 20% de los gastos totales hechos con esa tarjeta, que ascienden a $331,125.27. Martínez también pagó $3,695.90 en clubes de recreo propiedad que Donald Trump, el presidente electo de los Estados Unidos, tiene en Florida y California. Y $16,921.18 en zapatos.

Detalle de uno de los estados de cuenta de una tarjeta de crédito utilizada por Luis Martínez.

Detalle de uno de los estados de cuenta de una tarjeta de crédito utilizada por Luis Martínez.

Carla García de Martínez, la esposa del exfiscal, gastó mucho menos con sus tarjetas (ella tenía dos del Banco Promérica mientras Martínez fungió en el cargo): $85,910.44. El hijo de ambos gastó $6,674.67. Menos dinero si se comparan sus gastos con los del jefe de familia, pero mucho, muchísimo dinero si se compara, por ejemplo, con el sueldo base que gana un fiscal en El Salvador. De acuerdo a fuentes de la FGR, el sueldo base en la institución para un abogado es de $1,223.

Probidad encontró que el ex fiscal utilizó fondos públicos para pagar sus tarjetas de crédito.

Probidad encontró que el exfiscal utilizó fondos públicos para pagar sus tarjetas de crédito.

Más adelante, el informe de Probidad detalla, basado en un reporte extendido por Promérica el 18 de octubre de 2016, el origen específico del dinero público con el que Martínez pagó su tarjeta de crédito personal. El 10 de junio de 2014, por ejemplo, abonó $3,887.55 extraídos de una cuenta bancaria cuyo titular es “FGR Patrimonio Especial de Bienes Comisados”, la cual según fuentes consultadas por Factum en el Ministerio Público se alimenta de bienes capturados al crimen organizado.

A los pagos de las tarjetas del fiscal también fueron a parar $7,309.01 procedentes de un fondo llamado “Fortalecimiento de Investigación FGR”. Eso, dice este examen de Probidad, no sirvió para investigar a nadie, sino para abonar a las deudas que  Martínez había adquirido en Beverly Hills o en joyerías de Miami.

Días de joyas, zapatos y béisbol

Luis Martínez aterrizó en el aeropuerto internacional de Dulles, uno de los tres cercanos a Washington, el 2 de agosto de 2015; iba a una reunión con la fiscal general estadounidense Loretta Lynch y otra docena de fiscales latinoamericanos. La reunión, que se realizó el 5 de agosto, duró una hora larga según reportes de prensa, pero el funcionario salvadoreño decidió extender su viaje ocho días.

La estadía no fue barata. Solo en hotel, el exfiscal pagó $8,440.73, de acuerdo al estado de cuenta de su tarjeta de Promérica: $937.85 la noche en el hotel JW Marriot del centro de Washington, donde una habitación cuesta, en promedio, $400.

Y, mientras estuvo en la capital estadounidense, Luis Martínez se la pasó bien, al menos a juzgar por lo que dice su estado de cuenta. En total gastó $14,434.77 con esa tarjeta, incluidas compras en restaurantes, jugueterías y almacenes. Las comidas tampoco eran baratas: en una cena en el Fogo de Chao, una exclusiva churrasquería brasileña cercana a la Casa Blanca, el exfiscal pagó $700 en una sentada.

Le quedó tiempo, incluso, para ver a los Nationals, el equipo de béisbol de Washington, la noche del 8 de agosto. Martínez pagó $430 para ver a los “Nats” ganarle 6-1 a los Rockies de Colorado. (Las entradas más baratas por un juego de temporada regular en el estadio de béisbol de Washington valen entre 20 y 30 dólares).

Vista de la piscina del Trump Ocean Panamá, uno de los que Martínez pagó con su tarjeta de crédito.

Vista de la piscina del Trump Ocean Panamá, uno de los que Martínez pagó con su tarjeta de crédito.

Así eran, en general, los gastos de viaje del exfiscal, al menos a juzgar por lo gastado con la tarjeta de crédito cuyos pagos Probidad ha cuestionado. En viajes a Florida, Beverly Hills o Costa Rica, Luis Martínez llegó a gastar, en una sola compra $7,200 y $6,500 en joyerías como Cartier o María Nella. Solía ir, también, a tiendas de departamentos como Nordstrom, donde llegó a ponerle $3,896 a la tarjeta.

Y, como el expresidente Mauricio Funes, Martínez era aficionado a los zapatos italianos Salvatore Ferragamo: durante los tres años que usó la tarjeta en cuestión gastó más de $10 mil en esas tiendas.

Su esposa, Carla Francesca García de Martínez, gastaba sobre todo en hoteles, cosméticos y tiendas por departamentos en los Estados Unidos. En julio de 2015, García se fue a Europa: estuvo, a juzgar por el reporte de una de sus tarjetas, al menos en Italia, Francia y España. Los gastos del viaje, que terminó en Washington, ascienden a $21,267.

Los viajes familiares habían empezado a muy poco de que el otrora abogado del expresidente Francisco Flores asumiera como fiscal general. Uno de los primeros inició el 27 de marzo y terminó el 2 de abril; el destino: México. En aquella ocasión, Martínez, su esposa y sus dos hijos viajaron a Puebla y al Distrito Federal. Compraron ropa en Brook Brothers, $5,900 en joyas en Enrique Torres Joyas, accesorios por $1,124 en Carolina Herrera, zapatos en Ferragamo, y se hospedaron en el Hilton Reforma de la capital mexicana y en el Marriott Real de Puebla.

A aquel viaje mexicano los Martínez García fueron en un avión privado, el matrícula N455FD, propiedad del empresario Enrique Rais, junto a quien el ex fiscal fabricó pruebas y cometió actos de corrupción, según un proceso penal abierto por Douglas Meléndez, el nuevo fiscal general.

Bodepa y otras dudas

Al intentar explicar a Probidad la procedencia de los fondos con el que pagó sus tarjetas de crédito, Martínez habló de tres orígenes. Dijo que el dinero era de sobresueldos provenientes de Casa Presidencial durante las administraciones de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén; de un préstamo personal no bancario que le hizo Aldo Parducci, secretario privado del expresidente Francisco Flores; y de fondos provenientes de la empresa Bosas Desechables y Plásticos de El Salvador (Bodepa), propiedad de Moisés Torres, hermano de Juan Torres, el expresidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol, acusado de fraude a quien Martínez en su momento defendió.

Cuando contestó a Probidad los cuestionamientos sobre sus ingresos, el exfiscal aseguró que las tarjetas de Promérica fueron un regalo de Bodepa.  “Existe nivel de parentesco entre algunas de las personas relacionadas con el capital accionario de la sociedad y mi persona, mismas que se vieron de alguna manera fortalecidos a través de la prestación de diversos servicios profesionales rendidos por mi persona”, escribe Martínez.

Hay algo, sin embargo, que no cuadra según Probidad. Bodepa hacía, en efecto, los pagos a las tarjetas, pero era Luis Martínez quien enviaba el dinero para hacerlo, casi siempre con un emisario de la Fiscalía.

Flujo de pagos a tarjetas de crédito a través de la empresa Bodepa. Informe de Probidad.

Flujo de pagos a tarjetas de crédito a través de la empresa Bodepa. Informe de Probidad.

A Probidad también le quedan dudas sobre el origen de fondos que Luis Martínez utilizó para cuotas destinadas a la educación de uno de sus hijos en el Tecnológico de Monterrey, en México.

A partir de diciembre de 2012, cuando recién había asumido como fiscal general, y durante 27 meses, Martínez pagó cuotas de $1,694.81 destinadas a la educación de su hijo, según él mismo lo aceptó ante Probidad. La unidad de la Corte, sin embargo, no encontró justificación de esos fondos, que en total suman $45,670. Martínez dijo que el origen era, en parte, dinero proveniente de viáticos y gastos de representación otorgados por la Fiscalía General. En total, según los archivos institucionales, el exfiscal recibió $52,875.58 en ese concepto durante toda su gestión, por lo que Probidad tampoco cree en esa explicación.

Al final, el informe de la Corte aprobado ayer concluye que las explicaciones del exfiscal sobre este y otros puntos no son creíbles, por lo que concluye que hay indicios de enriquecimiento ilícito.

Factum llamó a Manuel Cruz Azucena, apoderado del exfiscal Luis Martínez, para conocer la versión de su cliente respecto a las respuestas que había dado a los cuestionamientos de Probidad. El abogado dijo que no estaba autorizado para hablar sobre el tema.


* Con reportes de Bryan Avelar. Foto destacada/Salvador Meléndez.

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