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Lara no es un superhéroe

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Lejos de alegrarse, el futuro de Eduardo Lara con la Selecta parece tener un patrón definido. ¿Podrá cambiar la historia negativa que nos persigue desde 1982?

El técnico de la selección mayor de fútbol no cuenta con una varita mágica para convertir a Rodolfo Zelaya en un delantero de clase mundial o para encontrar al futuro James Rodríguez salvadoreño. Su trayectoria en Colombia lo convierte en un experto en el trato con los juveniles, pero en El Salvador le hemos depositado una presión indeseable para cualquiera: la selección mayor.

La prensa deportiva de acá olvidó la autocrítica y decidió embarcarse en el crucero de la victoria. Quizás temerosos de aceptar la realidad o simplemente ingenuos, pero una victoria sobre Curazao y un empate ante la B de Jamaica bastó para devolver la confianza que se perdió desde la salida de Albert Roca.

No dudo que Lara tiene las condiciones y la experiencia para desarrollar un buen trabajo en su paso por el fútbol salvadoreño, pero requerirá tiempo y, sobretodo, voluntad. El cariño por los futbolistas no lo hará quedarse por siempre. ¿Habrá cambios significativos dentro de la Federación Salvadoreña de Fútbol y la Primera División para que el cafetero decida arriesgar su hoja de vida quedándose en un fútbol tercermundista?

Los medios quieren situarlo como “el mesías”, el elegido. Sin embargo, la historia nos invita a pensar lo contrario. Todos los últimos entrenadores de La Selecta salieron por la puerta trasera. Desde Carlos de los Cobos hasta Ramón Maradiaga; pasando por Rubén Israel y Albert Roca, la historia de la selección nunca acaparó portadas positivas de los periódicos.

La prensa mexicana se preguntó hasta el hartazgo lo siguiente: ¿cuándo darán el salto de nivel? Nosotros debemos cuestionarnos: ¿cuándo regresaremos? Atrás han quedado los días en los que Raúl Díaz Arce era ídolo en Estados Unidos; cuando Mauricio Cienfuegos callaba bocas en México jugando para el Santos; o los goles de Ronald Cerritos en la MLS.

Carecemos de referentes. En México los niños quieren ser como Javier “El Chicharito” Hernández; en Costa Rica todos idolatran a Keylor Navas y a Bryan Ruiz; en Honduras ha causado impacto el fichaje de Anthony Lozano con el Barcelona B.

En nuestro país, las noticias de impacto son las mordidas de Henry Romero y Darwin Cerén. El mismo caso de Fito Zelaya, quien en su momento fue la gran esperanza del fútbol nacional, pero dejó de serlo tras el escándalo de los amaños en los que estuvo involucrado.

Y solo queda Arturo Álvarez, el primero de la legión de salvadoreños nacidos en Estados Unidos que vistió la azul y blanco. Con 32 años, su participación en las siguientes eliminatorias no parece muy probable. Tendría 35 años, por lo que su físico ya no daría para partidos de alta exigencia. ¿Y alguien se acuerda de Steve Purdy? Con 32 años también, lo último dado a conocer sobre él fue que buscaba equipo en la tercera división del fútbol estadounidense.

¿Y los mundialistas sub-20? En la pasada Copa Oro, Lara no incluyó a ninguno de los mundialistas de Turquía 2013. El único con opciones reales de participar fue Kevin Ayala, mas terminó siendo descarte de última hora junto a Juan Barahona.

Solo pasaron cuatro años y a esa generación dorada la terminamos desperdiciando, al punto en que algunos son estrellas de Youtube, como el caso de Rolando Morales, exarquero de la Universidad de El Salvador.

Otros como Jairo Henríquez, Diego Coca, José Peña, René Gómez y Adolfo Menéndez luchan por ser titulares en primera división; otros se fueron a jugar a ligas de ascenso en Estados Unidos; y otros, simplemente, desaparecieron del mapa.

Panamá, Costa Rica y Honduras pueden darse el gusto de formar hasta tres selecciones distintas. Nosotros pudimos haberlo hecho con los mundialistas de Turquía, empero, la desorganización se impuso nuevamente.

Lara debe trabajar primero para ser competitivo en Centroamérica. Tiene más de un año para preparar la Copa Centroamericana del 2019. Y dejando de lado el conformismo, la apuesta debe ser coronarse campeón. Claro, no debe quitarle un ojo a las selecciones menores. Al fin y al cabo lo trajeron para eso. Y terminó siendo un multiusos.

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