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“Lady Bird”: Desde el lado equivocado de la ciudad

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Estoy enamorada de esta película, y como todo enamoramiento, solo le veo bellezas. No creo en la objetividad. Los seres humanos siempre tomamos partido y el mío está con Lady Bird. ¿Por qué? He aquí las razones de la mente y del corazón, que este último también de cuando en vez tiene las suyas.


[¡Spoilers, spoilers everywhere! Si no quieren saber nada de esta película, márchense ya, pues no tendré misericordia alguna en referirme a todo lo que se me venga en gana de la misma. Advertidos quedan]


Lady Bird a secas trata sobre una adolescente en su último año de colegio que quiere abandonar su natal Sacramento para irse a estudiar la universidad en Nueva York. ¡Oh dios mío! ¡Otra película de teenagers que no saben para dónde van ni quiénes son ni por qué están aquí!

Pues no…

Lady Bird es cercana, real. Esa adolescente y sus conflictos existen, sin clichés ni cursilerías, provocando una empatía tremenda. Amigos y padres pueden verse reflejados en la trama, conflictos y auto cuestionamientos; el eterno “ser o no ser” que ahora ya no es solo de adolescencias sino de cuestionarse la vida entera. Y he aquí el quid principal de la película: quién se es y quién se quiere llegar a ser y con quién se fantasea que se es, sobre todo desde el “on the wrong side of the tracks”, donde dice Lady Bird que vive.

Lady Bird es una auto identidad, un nombre dado por ella misma para sí misma, para Christine, porque desde nombrarse se construye. Reclama en todos sus ámbitos que así se le llame y desde ahí vive tópicos como la familia, el colegio, los amigos, las primeras relaciones sexuales, la ansiedad por el futuro, el miedo por el presente —ambientada temporalmente después de los atentados del 2001 en Estados Unidos—, la homosexualidad y la independencia.

La película aborda así todas las esferas de la adolescencia. Más bien, de ese tramo entre la adolescencia y la adultez, la vorágine de la transición entre todas las aristas de la misma. Y en ese mapa cobra principal importancia la figura de la madre de Lady Bird. La mayor parte del tiempo ambas pasan enfrentadas y en choque:

Marion McPherson: «I want you to be the very best version of yourself that you can be»

Christine ‘Lady Bird’ McPherson: «What if this is the best version?»

Este es el afiche oficial de la película “Lady bird”, filme nominado a seis premios de la Academia, incluidas las categorías de “Mejor película”, “Mejor actriz” y “Mejor dirección”.

Hay conflicto, y mucho, desde la madre que no comprende las ocurrencias y sueños de la hija, además de sus ganas de irse lejos; y ésta última, que no dimensiona que la madre solo quiere lo mejor para ella, pero tienen diferencias sustanciales sobre qué es lo mejor en sí.  La reconciliación se produce cuando ya no están juntas, cuando la distancia deja a una en Sacramento y la otra logra irse de verdad a Nueva York. En esa distancia, Lady Bird descubre que es y quiere ser Christine, que Sacramento no era tan malo y que su madre siempre será suya. Es aquí donde la película plantea que es a través de la distancia cuando podemos ver quiénes somos realmente y ponderar lo valioso y lo que de verdad importa.

¿Aspectos cinematográficos destacables? Las actuaciones, la dirección de arte y la música. Las actuaciones son bárbaras y nos encontramos ante un metalenguaje: una actuación que actúa que actúa, personas que no son quienes dicen ser y una obra de teatro en medio de todo ello. Saoirse Ronan, Lady Bird, le imprime una serenidad e intensidad pasmosa a su caracterización; Laurie Metcalf, la madre, destila ese cansancio y preocupación permanentes.

Sacramento es un actor más de la película. El contexto de la historia es determinante en la caracterización de los personajes, desde el lado de la ciudad donde viven y que influye en sus aspiraciones, aquello que no pueden tener; hasta la paleta de color tan cálida y terrosa alusiva a la misma vista en la ciudad y en el vestuario. La música es otro elemento de ubicación y temporalidad, con el set list escogido de música de la época.

La directora es la quinta mujer en ser nominada en dicha categoría, y siendo que vamos por la nonagésima edición del premio, eso equivale al 0.05% de participación femenina en 90 años —yo solo digo no más, los números hablan—. Greta Gerwig, actriz y guionista que ahora se ha convertido en directora, trata la historia desde una localidad que conoce a la perfección y desde la observación con perspectiva: no hay buenos ni malos, solo humanos que actúan por diversas causas y enfrentan consecuencias; todo ello visto a través del humor y la sensibilidad, con un ritmo contemplativo sin ser lento.

¿Mi apuesta por esta película? Viendo el set de nominaciones, me inclino a que gana por mejor guion original y mejor actor de reparto. Y si creen que mi juicio esta obnubilado por lo que me gusta la película, fíjense que premios varios ya validaron esta belleza: ganó dos Globos de Oro (Mejor película de comedia o musical y Mejor actriz de comedia o musical), 4 premios de la Asociación de Críticos de Estados Unidos (mejor película, mejor directora, mejor guion y mejor actriz de reparto) y batió el récord que antes tenía Toy Story 2 como la película con mejores calificaciones en Rotten Tomatoes.

Que la disfruten.

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