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La propuesta para despenalizar el aborto languidece en la Asamblea

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Ha pasado una semana desde que el FMLN lanzara su propuesta para despenalizar algunas formas de aborto en El Salvador. Más allá de las críticas por el momento en que surgió la iniciativa, durante las discusiones y emergencias por la crisis económica del país, hay una realidad que se impone: el partido no tiene el apoyo legislativo para llevar adelante la reforma al Código Penal. Las organizaciones feministas que crearon la propuesta se mantienen optimistas. 


La Asamblea Legislativa salvadoreña recibió por primera vez en 18 años una propuesta para despenalizar el aborto cuando el embarazo sea producto de una violación, trata de personas o cuando la vida de la madre corra peligro. El documento fue elaborado por una organización masiva de feministas e impulsada por el partido en el gobierno, el FMLN. La propuesta, sin embargo, parece haber nacido muerta.

De los 84 diputados que conforman la Asamblea Legislativa, apenas unos pocos dicen estar a favor del aborto en circunstancias especiales, otros lo aceptan a regañadientes, pero la mayoría simplemente se limita a rechazarlo de tajo sin escuchar argumentos.

En 1998, mientras los demás países del mundo caminaban hacia la despenalización del aborto, en El Salvador se decidió modificar las leyes para condenarlo radicalmente en cualquiera de sus diferentes formas. Desde entonces, al menos 19 mujeres han sido encarceladas por haber sufrido abortos espontáneos y condenadas a penas de hasta 40 años de prisión. El drama humano ha llegado a cobrar relevancia internacional: informes especiales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pronunciamientos políticos y un largo etcétera. Sin embargo, en la Asamblea Legislativa el debate es mucho menos intenso. A pocos parece importarles.

La petición, presentada el 11 de octubre por la presidenta de la Asamblea, la diputada Lorena Peña, se resume en añadir un literal al artículo 133 del Código Penal en el que se establezcan básicamente tres  condiciones en los que el aborto no será punible: cuando sea realizado para salvar la vida de la mujer, cuando la malformación del feto impida su vida fuera del útero, y cuando el embarazo sea producto de una violación, trata de personas o estupro.

La propuesta de reforma al Código Penal presentada por el FMLN.

La propuesta de reforma al Código Penal presentada por el FMLN.

Esta iniciativa, sin embargo, no surgió de las entrañas del FMLN sino del movimiento denominado Alianza por la Salud y la Vida de las Mujeres, que lucha por la despenalización del aborto en El Salvador, y que desde hace un año ha trabajado la propuesta de reforma. El FMLN, explicaron algunas activistas, se acercó hace seis meses para comenzar un diálogo y finalmente apoyar llevar la propuesta a la Asamblea.

La iniciativa llega justo en un momento en que el gobierno central acaba de anunciar un “Estado de Emergencia” por la crisis en las finanzas públicas, y justo cuando en la Asamblea Legislativa también se discute la aprobación de nuevos préstamos para darle liquidez a las arcas públicas. Es por esto que algunos diputados han tratado de tachar la iniciativa como “cortina de humo” o como una “estrategia de distracción”. Ante estos señalamientos, Peña, el rostro principal de la iniciativa en la Asamblea, se limitó a responder: “pregúntenles qué opinan a las niñas violadas y luego hablamos”.

A pesar de los cuestionamientos, el tema cobró peso en la sesión plenaria de este miércoles 12 de octubre, y los diputados se entramparon durante una hora y media en una discusión donde las creencias religiosas y la moralidad salieron a relucir antes que los argumentos objetivos.

La mayoría de los miembros del partido ARENA, por ejemplo, no dudaron en expresar su descontento con la propuesta.

–Yo conozco gente que después de abortar ha tenido graves daños psicológicos y fisiológicos. Conozco la historia de una joven que fue violada y tomó la triste decisión de practicarse un aborto. Luego de eso le dio cáncer de la gran depresión.

La frase le pertenece a Karla Hernández, diputada salvadoreña del partido ARENA. Hernández no estaba bromenado. Lo dijo frente a una grabadora de mano, minutos antes de repetirlas en público, frente a toda la prensa nacional.  Las dijo para ejemplificar uno de sus principales argumentos para decir “no” a la propuesta de despenalización del aborto que acababa de presentar el FMLN.

Una vez que la pieza fue introducida al pleno, la presidenta de la Asamblea dio 45 minutos a los diputados para que opinaran sobre el tema.

“Con esta propuesta del FMLN creo que le ha quedado claro a la población quiénes son los que están a favor de este genocidio global que la aprobación del aborto”, dijo Ricardo Velásquez Parker, otro diputado de ARENA que expresaba su rechazo.

Velásquez Parker propuso hace exactamente tres meses que la pena por abortar se incrementara hasta 50 años de prisión para las mujeres que lo cometieran, y desde entonces se declaró públicamente como un oponente de los movimientos feministas en pro de la despenalización.

Las decenas de mujeres y hombres que estaban en el mezzanine del Salón Azul le gritaron a todo pulmón “¡Ignorante! ¡Ignorante! ¡Ignorante!”, mientras levantaban carteles hechos a mano con el mismo mensaje.

Es la primera vez que una propuesta para despenalizar el aborto llega a la Asamblea y, de entrada, se nota que, si todo se trata de votos, la iniciativa se quedará estancada en sus primeros intentos por ver la luz. Al menos así lo resume Rodolfo Parker, diputado único del PDC, quien redunda su sentir con una frase: “Le veo cero sobre cero posibilidades de que esa propuesta avance en El Salvador, pero como automáticamente tiene que pasar a una comisión… ojalá que la manden a la comisión de la Familia. La ando al archivo en una semana. Así de sencillo”.  Y se ríe.

Diputados de otros partidos como el PCN se limitaron a no dar opinión en el pleno. Sin embargo, luego de la sesión plenaria en que se introdujo la propuesta, la cuenta oficial de Twitter del partido lanzó mensajes como este: “Esta usted de acuerdo con la iniciativa de aborto en nuestro país?? — #PCN es el primero en decir NO!”

Juan Carlos Mendonza, diputado del partido GANA, rechazó absolutamente toda posibilidad de que su partido apoye una iniciativa que despenalice el aborto, y ante las cámaras de televisión añadió que mejor están dispuestos a aprobar la pena de muerte en el país y no el aborto.

Sin embargo, los diputados del FMLN se han empeñado en defender esta propuesta en un escenario de evidente desventaja. Guillermo Mata, por ejemplo, fue uno de los primeros en tomar la palabra para defenderse de las críticas de la oposición.

“Yo quisiera que abordáramos este tema desde un punto de vista racional. No hemos venido aquí a filosofar cuándo es que empieza la vida”, dijo Mata y los aplausos y los gritos sonaron en el mezzanine. “Si ocultamos este tema”, continuó, “nunca lo vamos a resolver”.

Ante este escenario, el FMLN parece estar solo con su propuesta que será discutida en la comisión de Legislación y Puntos Constitucionales. Esta comisión está compuesta por tres diputados de ARENA, dos de GANA, uno del PCN y tres del FMLN. Es decir, por más que el partido de izquierda la defienda, la aritmética no parece favorable.

Según la diputada Peña, aunque el FMLN tiene 22 años de tener diputados en la Asamblea Legislativa, y durante todo este tiempo ha mantenido una buena relación con los movimientos feministas, esta es la primera vez que el partido apoya una iniciativa de este tipo.

“Es que mire, este es un derecho que fue arrebatado. No es posible que dejemos tranquilamente que se estén muriendo mujeres y niñas con el argumento de defender la vida. Por otra parte, en el caso de las violaciones, imagínese que por algún milagro agarraran al violador, lo condenan, y cuando salga libre va a llegar a la casa, de visita, a ver al niño. No es posible”, dijo Peña al argumentar el por qué apoyó la propuesta.

La legislación salvadoreña es, gracias a su artículo 133, una de las más draconianas contra el aborto en toda América Latina desde 1998, cuando se reformó dicho artículo para castigar severamente a las mujeres que interrumpieran el embarazo. Desde entonces, las penas pueden variar desde los dos a ocho años de prisión, y en algunos casos el delito se puede elevar a Homicidio Agravado, cuya pena puede alcanzar los 40 años de cárcel.

Uno de los casos más mediáticos sobre este fenómeno fue el ocurrido en  2013 a la joven de 22 años llamada “Beatriz”, a quien el Estado salvadoreño le negó un aborto a pesar de que su vida pendía de un hilo si continuaba gestando en su vientre a un bebé sin cerebro. Finalmente, y luego de un largo debate político mientras la vida de la mujer corría peligro, el Ministerio de Salud le “concedió” una cesárea bajo la figura de “parto inducido” y no de aborto como tal.

Otro caso reconocido fue el de María Teresa Rivera, de 33 años, quien fue condenada en 2011 a cumplir una pena de 40 años de prisión por el delito de homicidio agravado tras haber sufrido un aborto espontáneo. Rivera fue liberada en mayo de 2016 luego de que la Corte Suprema de Justicia reconociera que el sistema judicial se equivocó.

Según algunas mujeres del movimiento pro aborto en El Salvador, después de la reforma Código Penal, “todo mundo tuvo miedo de hablar del aborto”. “Incluso las mujeres nos quedábamos calladas porque teníamos miedo de que se nos tomara como apologistas del delito”, cuenta Bessy Pineda, parte de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, una de las más de 30 organizaciones que conforman la Alianza. Antes de esto, el derecho salvadoreño permitía que cada mujer fuera libre de decidir parar o no su proceso de embarazo en circunstancias complicadas, como peligro de muerte o casos de violación.

“Una mujer que aborta es dos veces víctima porque primero fue víctima de un Estado que no le dio salud, educación sexual o protección, en el caso de un abuso sexual. Y luego es víctima porque ante su necesidad de abortar la convierte en criminal”, insiste Pineda.

Pero ante la negativa del Estado a las mujeres que por una u otra razón deciden abortar, el surgimiento de clínicas y una red de personas que proveen medicamentos abortivos ha cobrado su mercado en la sombra de la clandestinidad.

“El problema es que si una mujer llega a un hospital y la ven que acaba de abortar, en vez de ayudarla, va presa”, dijo Pineda, con un tono de enojo. Y añadió: “Casualmente todos los casos de supuestos abortos que han sido descubiertos en hospitales en El Salvador han sido en hospitales públicos. Nunca se ha visto que metan presa a una mujer que acaba de abortar en un hospital privado. En este país solo las mujeres ricas (con dinero) pueden abortar. Las pobres van presas”.

Lo mismo opinó Mariana Moisa, de  la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto. Ella  llegó el miércoles 12 de octubre al Salón Azul de la Asamblea Legislativa para escuchar las opiniones de los diputados cuando la pieza entró al pleno.

“Nadie está a favor del aborto”, dijo Moisa, para luego callar por unos segundos. “Ninguna mujer decide abortar por deporte”, siguió, “lo que pasa es que las mujeres quedan embarazadas por algún motivo y en ese proceso hay circunstancias que las obligan a tomar esa decisión. Obviamente ninguna mujer dice ‘me voy a embarazar para luego abortar’. Eso es una tontería”.

Este es el caso, según las activistas, de las niñas que quedan embarazadas. “Dígame usted ¿qué va a hacer una niña de 14 años embarazada de un violador? ¿No cree que tiene derecho al menos a elegir si quiere tener el producto de esa violación del papá, del tío o del vecino?”, cuestionó Pineda.

Los abusos sexuales son constantes en menores de edad en el país. El 8 de julio de este año, el Estado Salvadoreño reconoció que al menos 1,624 niñas o adolescentes de 19 o menos años fueron víctimas de violencia sexual en 2015, lo que implica que cada día al menos cuatro niñas fueron abusadas sexualmente; una cada cinco horas.

Estadísticas de aborto en el país, sin embargo, hay pocas. Según el Ministerio de Salud, entre 2005 y 2008 hubo en El Salvador 19,290 abortos, aunque es probable que la cifra sea mayor por los que quedaron en la clandestinidad.

Según un informe de Amnistía Internacional, algunos de los métodos más habituales que utilizan las mujeres y las niñas para poner fin a un embarazo en El Salvador son la ingestión de matarratas y otros pesticidas. “La introducción de agujas de tejer, trozos de madera y otros objetos puntiagudos en el cuello del útero, y la ingestión de un medicamento empleado para tratar úlceras de estómago”, sostiene el informe.

“Este contexto comunitario de violencia sexual y social es el que diariamente deben afrontar las niñas y adolescentes salvadoreñas que atraviesan por la experiencia del embarazo (…). La existencia de un embarazo o una unión conyugal en la niñez supone una vulneración de derechos, ya que enfrentan a la niña a situaciones que ponen en riesgo su vida e impiden el ejercicio de una diversidad de derechos (a la salud, a la educación, a vivir libre de violencia, entre otros)”, reconoció el mismo informe presentado por las autoridades del Ministerio de Salud.

Aunque las activistas de la Alianza aceptaron que hay casos en los que una mujer puede querer abortar porque quedó embarazada “por error”, aseguraron que eso es más bien una “decisión personal” y agregaron que “en este momento” su lucha no es esa.

“Nosotras no estamos luchando porque se pueda abortar porque sí, sino cuando la vida de la mujer esté en riesgo o cuando sea producto de una violación”, dijo Moisa.

Esta última posibilidad, la de que las mujeres aborten porque sí y no porque corran peligro, es la principal bandera de lucha de los diputados opositores a la propuesta de despenalización. Esa posibilidad no está contemplada en la propuesta de reforma. Esa posibilidad es la que, al menos hoy por hoy, ha dejado al borde del archivo la propuesta para despenalizar el aborto después de una violación, de estupro o cuando la vida de la madre corre peligro.

Después de una hora y media de acalorados discursos moralistas, religiosos, los diputados dieron por recibida la pieza y cerraron temporalmente el debate.

“Nosotras siempre venimos en serio, ¿verdad? Nosotras tenemos años de estar haciendo toda una campaña de sensibilización a la sociedad para que entiendan que el aborto es un problema real y no un deporte que algunas han decidido practicar. Pero… pues sí… si no lo logramos esta vez, lo vamos a seguir intentando. Solo haber llegado hasta aquí es un triunfo ya”, resumió Bessy Pineda, mientras avanzaba hacia la salida de la Asamblea con una mezcla de exaltación y enojo en el rostro.

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Las mujeres que deciden abortar en El Salvador

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