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La policía maquilla sus unidades élite involucradas en delitos

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Las promesas sobre la nueva unidad élite “Jaguares” parecen flojas: Está conformada por policías que pertenecieron a una unidad que engendró a un grupo de exterminio  -la FES-, y muy próxima a incluir miembros de otra unidad vinculada a homicidios y a la desaparición de una policía: el GRP. Esta nueva unidad, que en realidad está conformada por policías de larga data, y que tiene apoyo estadounidense, no tiene mayores controles internos sobre su fuerza letal. Otro dato interesante: su promesa de “enfoque de género” se resume en 16 mujeres en un equipo de 230 elementos.  

Foto FACTUM/Bryan Avelar


Lo que el director de la Policía Nacional Civil (PNC) Howard Cotto anunció como un acto de transparencia frente a las cámaras de televisión puede terminar no siendo verdadero en poco tiempo: Luego de enfatizar que ningún miembro del Grupo de Reacción Policial (GRP) formará parte de la nueva unidad táctica “Jaguares”, también dejó abierta la posibilidad de que sí suceda.

“Creemos que, por transparencia, lo mejor es que nuestra nueva unidad no esté integrada por miembros del GRP”, dijo Cotto el 14 de febrero durante la presentación de la UTEP, la Unidad Táctica Especializada Policial, también llamada “Jaguares”, un intento por unificar las fuerzas especiales de la policía en medio de la crisis de credibilidad de la institución tras la desaparición de una agente a manos del GRP.

Esta unidad, según lo confirmó el subdirector general de la Policía, César Baldemar Flores Murillo, ha recibido el apoyo de la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicia (INL, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos. “Hemos recibido equipo de protección y entrenamiento especial de ellos”, dijo Flores Murillo a Factum. Además, el equipo “Jaguares” ha recibido un paquete de fusiles Windham 7.62×39 de fabricación estadounidense. Estos, según el subdirector, fueron comprados con fondos provenientes del impuesto especial a las telecomunicaciones.

La PNC, hasta diciembre del 2017, contaba con cuatro fuerzas especiales: El GRP, la Sección Táctica Operativa (STO), la Fuerza Especial de Reacción El Salvador (FES) y el Grupo de Operación Especial (GOPES). De estas, solo dos fueron incluidas en la unidad “Jaguares”: FES y GOPES. La STO funciona desde hace unos meses de manera descentralizada, apoyando a las 19 delegaciones del país; mientras que el GRP fue desarticulado, y sus agentes enviados a tareas de seguridad pública.

El GRP es la unidad élite que fue disuelta oficialmente el pasado 14 de febrero – el mismo día del lanzamiento de “Jaguares – tras ser involucrada en al menos dos delitos graves: el más reciente ocurrido el 28 de diciembre de 2017, cuando la agente policial Carla Ayala desapareció después de una fiesta realizada en la sede de esta unidad; y en marzo del 2015, cuando un grupo del GRP masacró a nueve personas en la finca San Blas, departamento de La Libertad, según una investigación del periódico El Faro.

Sin embargo, a pesar de que Cotto aseguró que esta unidad está excluida de “Jaguares”, hay un matiz: el próximo 5 de marzo iniciará un proceso de selección de personal que durará todo el año, según explicó el director, para que el nivel básico (al que han sido enviados los elementos del GRP) alimente a los “Jaguares”.

Al preguntarle sobre la posibilidad de que los agentes del GRP lleguen de nuevo a un unidad élite, Cotto hizo un juego de palabras: “No, no, no. No es eso lo que estamos hablando. Estamos hablando que los miembros del GRP no van a pertenecer a la UTEP”. Pero luego acepta que, si bien ningún agente del GRP pasará directamente a “Jaguares”, sí podrán hacerlo triangulado a través de Seguridad Pública. “Si después del proceso de evaluación, hubiera un grupo de compañeros que no tienen ningún proceso, etcétera, nosotros, en su momento, decidiremos si ellos pueden optar a someterse al proceso ordinario como si fueran cualquier otro elemento de la policía que aspira o si lo más conveniente es que ni así participen en el proceso de selección”, dijo Cotto.

Jaguares, de acuerdo con el director de la PNC, busca centralizar las diferentes unidades especiales policiales en un solo grupo. Sin embargo, no habrá cambios sustanciales entre esta unidad élite y las anteriores en cuanto a sus controles internos.

A pesar de que Cotto señaló que esta unidad respetará los derechos humanos y tendrá un “enfoque de género”, no anunció cambios notables en ese sentido. Por ejemplo, en cuanto al enfoque de género destacó la inclusión de 16 mujeres en un grupo de 230 elementos. Y sobre la cualificación del personal que formará parte de “Jaguares” dijo que no se permitirá el ingreso a agentes que tengan “un proceso penal o disciplinario por agresiones, violencia intrafamiliar o daños que tienen que ver con derechos de la mujer”.

Infografía FACTUM/Bryan Avelar

La FES y los agentes vinculados a grupos de exterminio

De las dos unidades que pasaron a formar la unidad “Jaguares”, la FES es la que al parecer lleva el mando. Tanto es así que el jefe de la FES, César Antonio Ortega Mejía, es ahora el jefe de la nueva unidad.

La FES fue lanzada por el gobierno salvadoreño el 19 de abril de 2016, y desde entonces se convirtió en la principal unidad de combate frontal a las pandillas. En agosto de 2017, Revista Factum publicó una amplia investigación que reveló cómo un grupo de policías de la FES formaron un grupo de exterminio para ejecutar pandilleros y cometer otros delitos como agresiones sexuales, robos y al menos una extorsión.

En esta misma investigación se logró comprobar que no se trata de un solo grupo sino de un fenómeno más grande dentro de la policía. A través de una infiltración de tres meses a dos grupos de Whatsapp, por los que se comunicaban al menos una cuarentena de policías, este medio le siguió la pista a una red de policías de diferentes unidades que coordinaban ejecuciones extrajudiciales, alteración de escenas, negociaban armas y planificaban actividades de sicariato.

Después de esta publicación, cuatro policías de la FES fueron retenidos durante 72 horas y limitados a labores administrativas durante treinta días; sin embargo, luego de este tiempo regresaron a sus actividades de patrullaje.

¿Por qué desarticularon el GRP?

El director de la PNC aceptó durante la presentación de la unidad “Jaguares” que la desaparición de la agente Carla Ayala, a manos de policías del GRP, “reafirmó y aceleró” la decisión de desarticular este grupo, aunque alegó que era una idea que ya se venía barajando desde mediados del año pasado.

En el caso de la agente Ayala, según la versión inicial de la Fiscalía General de la República (FGR), el agente Juan Josué Castillo hirió y privó de libertad a la agente Ayala. Posteriormente, los agentes del GRP tuvieron tres oportunidades de capturarlo, pero no lo hicieron. Esta versión fue presentada a los tribunales por el Ministerio Público; sin embargo, aún sigue siendo confusa y poco verosímil, según lo dijo la misma jefa fiscal que ve el caso, Guadalupe Echeverría.

Al día siguiente de la desaparición de la agente Ayala, presuntamente a manos del agente del GRP Juan Josué Castillo, Cotto anunció la suspensión temporal de esta unidad hasta esclarecer la extraña situación en la que desapareció. Sin embargo, 47 días después de aquella noche anunció su disolución.

De acuerdo con Echeverría, el caso se ha vuelto difícil de investigar ya que la misma policía está colaborando muy poco para resolverlo. Además, a lo largo de la investigación, los mismos policías que ayudan a la Fiscalía juegan en su contra: filtran información y omitieron incautar teléfonos de los agentes investigados. Tanto es así que la misma fiscal dejó ver la posibilidad de crear un grupo de policías independiente a la PNC para casos en los que sea la misma corporación la investigada.

En el caso de la masacre de San Blas, una jueza dejó en firme que uno de los ocho policías que participó en el operativo ejecutó a Dennis Hernández, un joven escribiente de la finca que no era pandillero, pero ya que la Fiscalía no pudo individualizar a quien disparó, los dejó libres a todos. El asesino, sin embargo, estaba en el grupo.

La primera operación de “Jaguares”: un (¿nuevo?) golpe contra la MS-13

Horas después de haber sido presentada oficialmente, la unidad “Jaguares” realizó su primer operativo llamado “Operación Cuscatlán”, un tercer intento por golpear las finanzas de la MS-13.

De acuerdo con la información brindada por la Policía y la Fiscalía en una conferencia de prensa el 15 de febrero (y ampliamente difundida por los medios estatales), el operativo se realizó en siete de los catorce departamentos del país: Sonsonate, La Libertad, San Salvador, Cuscatlán, La Paz, San Miguel y La Unión.

Al finalizar la operación, las autoridades estimaron en $574,000 el total de negocios, viviendas, vehículos y una diversidad de electrodomésticos incautados en 131 allanamientos. Además, la Fiscalía giró 520 órdenes de capturas de las cuales 416 eran contra personas que ya estaban en prisión. Veintiocho personas fueron capturadas, la mayoría de las cuales, según la Fiscalía, no son pandilleros sino particulares que ayudaban a lavar el dinero de la MS-13.

Según el minsitro de Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, los delitos de los que se acusa a los 416 privados de libertad fueron cometidos antes de marzo de 2016, cuando entraron en vigor las medidas extraordinarias. Estas medidas, muy cuestionadas por organismos internacionales de derechos humanos, buscan evitar a toda costa el flujo de comunicación desde los penales hacia las calles.

Ramírez Landaverde señaló que algunos de los ilícitos (entre ellos homicidios) que se intentan resolver con esta operación fueron cometidos en el periodo de “la tregua” entre pandillas y el gobierno salvadoreño (2012-2013), y que algunos de los reos que hoy están en penales de máxima seguridad (Zacatecoluca o Izalco) no lo estaban para esa fecha.

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