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La matanza que camina hacia la impunidad

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En marzo, el corazón de San Salvador se convirtió en campo de batalla: seis personas fueron asesinadas en menos de tres horas. Uno era un vigilante de seguridad privada. Cinco eran pandilleros, según la policía y la Fiscalía. La Fiscalía ha presentado un caso ante los tribunales para intentar dar justicia a un solo muerto: el vigilante. La muerte de los cinco supuestos pandilleros, de momento, ha sido ignorada por las autoridades. 

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Una de las matanzas con mayor presencia mediática del año avanza hacia la impunidad. El 15 de marzo de 2017 seis personas fueron asesinadas en menos de tres horas en el centro histórico de San Salvador. Tras un operativo que militarizó el corazón de la ciudad, la Policía solo logró capturar a un sospechoso de haber participado en uno de los homicidios. Junto a este, seis personas más fueron detenidas y presentadas ante un juzgado. Ninguno de estos últimos está acusado de homicidio. Ninguno.

La Policía dice tener claro el móvil de los homicidios: una venganza de los vigilantes hacia los pandilleros que extorsionan y matan a vendedores del centro. Cinco de los seis muertos eran pandilleros, según las autoridades. El otro era un vigilante.

El día de los crímenes, representantes de la Policía aseguraron que la muerte del vigilante Héctor Antonio García, a manos de pandilleros, desató una vendetta que convirtió al centro en una verdadera jungla por más de tres horas. Las autoridades aseguraron que los vigilantes decidieron tomar la justicia por sus manos y matar a los pandilleros de la Mara Salvatrucha que atacaron a los suyos. Eso mismo está reflejado en el expediente judicial del caso, presentado por la Fiscalía.

Por este caso, solo una de las siete personas capturadas está siendo acusada de homicidio: el pandillero que presuntamente mató al vigilante García. Mientras, la muerte de los cinco supuestos pandilleros está siendo ignorada.

Entre los otros seis detenidos hay dos vigilantes. Uno está acusado por amenazas y homicidio tentado. El otro por disparos de arma de fuego. Este último fue capturado con un arma en la mano a metros de donde estaba muerto uno de los presuntos pandilleros camuflado, de acuerdo con la investigación, de vendedor de cobijas. Según la policía, el vigilante recién había disparado. Pero no está acusado de homicidio.

Los otros cuatro detenidos son presuntos pandilleros que estaban reunidos en el parqueo de un comedor. Al ver a la policía, según el reporte, huyeron y uno de ellos tiró una pistola al techo del local. La policía dice que esa pistola es la misma con la que mataron al vigilante. A estos cuatro, la Fiscalía los acusa de agrupaciones ilícitas y para ellos ni siquiera solicitó la detención. La Fiscalía misma pidió que se les procese en libertad mientras avanza el caso.

El 21 de marzo, luego de las capturas, la Fiscalía expuso un requerimiento de 14 páginas ante el Juzgado Segundo de Paz de San Salvador. La acusación se divide en tres partes. La primera es contra un pandillero identificado como Kevin Ranses Moreno Bonilla, alias Piwi, miembro activo de la Mara Salvatrucha, específicamente de la clica Centrales Locos Salvatruchos (CLS). A este lo acusan de haber matado al vigilante Héctor Antonio García y de haberle disparado a otro vigilante.

La relación de los hechos dice que Piwi llegó, junto a otro pandillero, al local de venta de ropa que cuidaba García sobre la 4ª Calle Poniente y lo mataron. El cuerpo de García quedó tendido sobre un maniquí con prendas de colores. Luego, ambos pandilleros se cruzaron la calle y dispararon a otro vigilante que cuidaba un local. Este logró reaccionar y disparó contra sus atacantes y lesionó a ambos. Los dos vigilantes pertenecían a la Asociación de Vigilantes de Mercados Municipales, Centros Comerciales, Agroindustriales y Financieras (AVINCES).

Uno de los pandilleros logró subir a un taxi pirata, el otro cayó en su huida y ya no pudo avanzar más mientras se desangraba. Minutos después, una patrulla lo encontró y lo llevó hasta el Hospital Rosales, donde murió. Este fue identificado como Kenet Oved García Rodíguez, de 25 años.

Un soldado salvadoreño monta guardia en una de las escenas de los seis homicidios ocurridos el miercoles 15 de marzo de 2017, en el Mercado Central en San Salvador, El Salvador. Este día hubo al menos 30 homicidios en todo El Salvador. 
Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Entre las 9:00 de la mañana y las 12:00 del mediodía hubo otros cuatro muertos en el centro. Luego del asesinato de Héctor García, y el ataque al otro vigilante, el centro de San Salvador se convirtió en polígono de tiro. Los vigilantes prepararon su propia venganza.

Según los informes policiales, que fueron emitidos en las horas siguientes a la muerte de García, los vigilantes de AVINCES se organizaron. Su objetivo era matar a los pandilleros que, según ellos, tenían relación con el ataque. Entonces los vigilantes mataron, uno a uno, a cuatro vendedores en las cuadras aledañas. Los cuatro eran, según la misma policía, presuntos miembros de la Mara Salvatrucha, específicamente de la clica de Centrales Locos Salvatruchos (CLS).

Durante el operativo que militarizó el centro, fueron capturadas siete personas. Dos de ellas son vigilantes de AVINCES. Uno de ellos, Salvador Hernández Pineda, quien ha sido señalado como gerente de la empresa de seguridad, está acusado de homicidio tentado en contra de una víctima, con nombre clave Tigre, y de amenazas en contra de otra víctima con nombre clave 1301.

En la entrevista que la policía le realizó a 1301, la víctima dijo que Hernández Pineda se le acercó, escoltado por otros dos vigilantes armados, supuestamente a matarlo, pero al ver que una patrulla estaba a unos cuantos metros solo se le acercaron para decirle:  “lástima”. Y se fueron. 1301 es empleado de una empresa de seguridad privada competencia de AVINCES, que también trabaja en la zona del Mercado Central. Un empleado de AVINCES mencionó en el mismo requerimiento que hay competencia entre su empresa y la de 1301 porque supuestamente esta última tiene vínculos con pandilleros de la Mara Salvatrucha.

El otro vigilante de AVINCES capturado el 15 de marzo es German Galindo Pérez Ramos. Este fue detenido, según el reporte policial, a unos cuantos metros del Edificio Tres del Mercado Central. A unos cuantos metros de donde fue asesinado Richard Pérez, uno de los muertos a quien la policía identifica como pandillero.

El vigilante Pérez Ramos, según lo narrado por los policías que lo detuvieron, caminaba agitado con un revolver en las manos. Al verlo, dos policías que patrullaban en la zona en una motocicleta le mandaron comandos de alto. Pérez Ramos ignoró a los policías y siguió caminando. Entonces los policías lo sometieron. Al quitarle su arma encontraron que el tambor de la misma tenía cuatro cartuchos y dos casquillos. Los policías procedieron a capturarlo por el delito de Resistencia y por Disparos de Arma de Fuego. No ha sido acusado de ningún homicidio.

Desde hace muchos años, el corazón de San Salvador no es gobernado por la alcaldía; es gobernado por las pandillas. Ahí, quienes deciden quién vende son los pandilleros. Quien cobra la renta son los pandilleros. Quien administra los mercados son los pandilleros. De esto ha dado cuenta el periódico La Prensa Gráfica y el periódico digital El Faro. Incluso la decisión de cuál empresa privada dará seguridad a los locales o mercados está pautada por el gobierno de la pandilla. Esto último también lo dice uno de los testigos protegidos interrogados por la policía luego del asesinato del vigilante García.

Este testigo del caso, a quien la Fiscalía ha protegido su identidad, dice que desde hace un tiempo esta otra empresa de vigilancia se está disputando territorio con AVINCES y que posiblemente por eso se desató la guerra entre vigilantes y pandilleros la mañana del pasado 15 de marzo.

Un caso armado para perder

Luego de que el vigilante Héctor García fuera asesinado sobre la 4° calle poniente, la Policía detectó, mediante el sistema de video vigilancia del centro capitalino, que uno de los atacantes había abordado un taxi pirata. Una patrulla le dio seguimiento y logró capturarlo sobre la 1° calle poniente y 17 Avenida Norte, cerca del parqueo del Pollo Bonanza. En el carro, además del motorista, iba Kevin Ranses Moreno Bonilla, alias Piwi, miembro activo de la Mara Salvatrucha, específicamente de la clica Centrales Locos Salvatruchos (CLS), y dos mujeres.

Familiares de víctimas de la violencia social que vive El Salvador, esperan en las afueras del Instituto de Medicina Legal, el 16 de marzo de 2017, a que les sean entregados los cuerpos de sus familiares. Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Piwi llevaba tres heridas de bala, una en el brazo izquierdo y una en cada pierna. La policía asegura que son las heridas que le causó la reacción del vigilante que logró sobrevivir al atentado. Acompañando al pandillero iban su hermana y su madre, quienes dijeron ser vendedoras de verduras en el centro.

A Piwi la Fiscalía lo acusa de homicidio agravado en contra del vigilante Héctor García y homicidio tentado en contra del otro vigilante con nombre clave León.

Además de Piwi, los otros detenidos son los dos vigilantes de AVINCES y cuatro sujetos más. A estos, la policía los capturó cerca de las 11:30 de la mañana en el parqueo del Pollo Bonanza. La Fiscalía los acusa de agrupaciones ilícitas.

A las 3:50 de la tarde, dos policías a bordo de una patrulla recibieron información de que en el parqueo del Pollo Bonanza se encontraba un grupo de pandilleros armados. Los policías ingresaron al lugar y arrestaron a cuatro hombres. Uno de estos, según el reporte policial, tiró un arma al techo del local e intentó huir al ver a los policías.

El arma incautada es una Daewood DP51 9 mm, una pistola semiautomática. El cargador convencional para esta pistola tiene diez tiros; sin embargo, al revisarlo, los policías solo le encontraron ocho, según consta en el expediente judicial del caso.

Pertenencias de una de las víctimas de la violencia social en San Salvador, permanecen al lado de un investigador de la PNC. Foto FACTUM/Salvador Meléndez

El caso presentado por la Fiscalía el 21 de marzo ante el juzgado Segundo de Paz de San Salvador pedía instrucción con detención para Piwi y los dos vigilantes, mientras que para los cuatro hombres acusados de agrupaciones ilícitas pidió instrucción sin medidas, es decir, que los dejaran libres y sin restricciones mientras se les investiga.

La jueza Segunda de Paz, después de revisar las pruebas presentadas por la Fiscalía, determinó que para el único que se presentaron pruebas o indicios suficientes para considerar una posible participación en el hecho fue contra el pandillero Piwi. Mientras, a los dos vigilantes los dejó en libertad por falta de pruebas, aunque seguirán en el proceso de instrucción.

Factum consultó a la Fiscalía sobre la investigación que, de momento, deja sin respuestas cinco homicidios en el Centro de San Salvador. El vocero de la Fiscalía aseguró que la institución está a la espera de “dirección funcional” que giró a la Policía y que el caso sigue en investigación.

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