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La lucha por el control de la MS13

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La tregua (y sus beneficios) y las diferencias en la toma de decisiones significaron una ruptura para una de las principales pandillas salvadoreテアas, la MS13. En 2015 fue asesinado en la cテ。rcel de Izalcoツuno de los jefes pandilleros que lideraba una revoluciテウn dentro de la pandilla. Esta es la historia por el control de esa pandilla, una de las mテ。s importantes del sistema penitenciario salvadoreテアo.ツ

Foto FACTUM/Tomada de InSight Crime


Las autoridades salvadoreテアas creen que el plan para matar a Walter Antonio Carrillo Alfaro, alias “El Chory”, se fraguテウ dentro de la cテ。rcel de Zacatecoluca a finales de 2015. El Chory 窶盃n cabecilla de nivel medio de la Mara Salvatrucha (MS13)窶 se estaba enfrentando a los jefes del grupo. Y ellos, por lo tanto, determinaron que debテュa morir.

La pena de muerte para El Chory fue parte de una batalla por los puestos mテ。s altos de la pandilla. El Chory habテュa organizado reuniones para juzgar a los principales cabecillas de laツMS13, la denominada “ranfla histテウrica”, pues El Chory y algunos otros comandantes de niveles medios creテュan que estaban utilizando la pandilla para su propio beneficio econテウmico, especialmente durante una fallida tregua a la que la ranfla habテュa llegado con las pandillas rivales y el gobierno en aテアos anteriores.

La ranfla histテウrica habテュa sido irrespetuosa con el “barrio”窶盃n ambiguo tテゥrmino de la pandilla para referirse a su ethos bテ。sico窶, segテコn habテュa dicho El Chory pテコblicamente desde su celda en el municipio de Izalco, al otro extremo del paテュs. Al parecer, los miembros de la ranfla habテュan recibido grandes sumas de dinero de los partidos polテュticos del paテュs 窶忍l Chory creテュa que eran unos US$25 millones窶 como parte del quid pro quo por ayudarles a los partidos durante las elecciones.

La ranfla histテウrica en Zacatecoluca estaba furiosa. El Chory y sus camaradas parecテュan estar dispuestos a poner al descubierto la hipocresテュa de aquellos durante la tregua. Pero tambiテゥn amenazaban con destruir a la pandilla mテ。s grande y temible del paテュs. LaツMS13ツse habテュa convertido en una amenaza para la seguridad nacional enツEl Salvadorツy habテュa sidoツincluida en la lista del gobierno de Estados Unidosツde los grupos criminales mテ。s peligrosos y ambiciosos de la regiテウn. El Chory habテュa puesto en peligro el poder de la ranfla sobre la agrupaciテウn, asテュ como sus anhelos de llevar a la pandilla a otro nivel dentro del mundo criminal.

Los jefes conocテュan la prisiテウn y los sistemas jurテュdicos lo suficientemente bien como para llevar a cabo su plan de asesinar a El Chory. Y en noviembre de 2015 lograron descubrir cuテ。ndo se presentarテュan en las cortes deツEl Salvadorツun pandillero de Zacatecoluca y otro de Izalco, donde El Chory estaba recluido, para una audiencia de rutina. Allテュ, en la zona de espera de la corte, el prisionero de Zacatecoluca le pasテウ un mensaje escrito al prisionero de Izalco, con la orden de matar a El Chory.

Asesinar a El Chory no serテュa nada fテ。cil ni gratuito. El Chory era un jefe muy respetado en una poderosa facciテウn de laツMS13, conocida como Fulton Locos Salvatruchas. Tenテュa 40 aテアos de edad y habテュa ingresado a la pandilla en Los テ]geles, de donde fue deportado aツEl Salvador. Un aテアo antes, habテュa logrado que la mayor parte de su facciテウn de los Fulton y mテ。s de una docena de otras facciones lo apoyaran en una pequeテアa rebeliテウn; ademテ。s, en Izalco tenテュa cuatro guardaespaldas que lo acompaテアaban en todo momento.

El Chory tambiテゥn se estaba preparando para luchar. No sテウlo habテュa organizado varias reuniones para hablar sobre cテウmo acabar con la ranfla histテウrica, sino que ademテ。s habテュa desplazado a los dirigentes de laツMS13ツen Izalco, y junto con otros pandilleros habテュa organizado un ataque contra uno de los concesionarios de la ranfla, quemando varios vehテュculos y causando daテアos por miles de dテウlares. En determinado momento, comenzテウ a llamarse a sテュ mismo un “Revolucionario de laツMS13”.

Divide y serテ。s vencido

No es extraテアo que la lucha por el poder al interior de laツMS13ツse desarrollara en las prisiones salvadoreテアas. Durante la テコltima dテゥcada, el sistema penitenciario deツEl Salvadorツha sido el cuartel general de laツMS13ツyツBarrio 18, las pandillas mテ。s grandes del paテュs. El poder de las pandillas en las prisiones se dio como resultado tanto de malas polテュticas pテコblicas como por la creciente astucia y habilidad organizacional de las pandillas.

LaツMS13ツy su principal rival,ツBarrio 18, comenzaron a llegar a las cテ。rceles deツEl Salvadorツen la テゥpoca en que la violenta guerra civil entre el Frente Farabundo Martテュ para la Liberaciテウn Nacional (FMLN) y el gobierno estaba llegando a su fin. En la dテゥcada de 1980, los presos polテュticos, la mayorテュa de ellos afiliados al grupo guerrillero, habテュan dirigido las prisiones con resultados variados. Como un presagio de lo que ocurrirテュa con laツMS13, dos facciones del FMLN finalmente se enfrentaron entre sテュ.

En 1991, como parte del proceso de paz con el gobierno gracias al cual el FMLN dejarテュa de ser un movimiento guerrillero para convertirse en un poderoso partido polテュtico, la mayorテュa de los presos polテュticos fueron puestos en libertad. Ese mismo aテアo, un joven miembro de laツMS13ツescribiテウ un diario desde su celda en la prisiテウn de San Francisco Gotera 窶罵as primeras referencias a las actuales pandillas callejeras en las cテ。rceles窶. En el diario, el pandillero menciona cテウmo la Guardia Nacional torturaba a los prisioneros, y se refiere a los asesinatos de presos por otros reclusos.

Una vez los presos polテュticos salieron, las pandillas asumieron el control de las prisiones; la mテ。s emblemテ。tica de ellas estaba dirigida por un hombre llamado Bruno Ventura, alias “Brother”. Este no provenテュa de la mafia ni de las pandillas callejeras. Fue encarcelado por asalto armado en una tienda de electrodomテゥsticos. Pero con una dosis de carisma y un uso selectivo de la violencia, Brother y su pandilla armada, La Raza, tomテウ el control de la cテ。rcel mテ。s grande del paテュs, La Esperanza, conocida como 窶廴ariona窶, y de gran parte del sistema penitenciario.

“Bruno podテュa llegar a ser violento”, le dijo un exconvicto de laツMS13ツa InSight Crime. “No se podテュa andar por ahテュ molestando o haciendo publicidad de la pandilla de uno. Le podテュan dar una paliza por eso, pero si uno no representaba ningテコn problema, Bruno tampoco le causaba problemas. テ瑛 querテュa que los presos vivieran en paz.”

En esos aテアos ni laツMS13ツniツBarrio 18ツeran las estructuras fuertes que son ahora. Eran clicas o cテゥlulas desorganizadas que, al menos dentro de los centros penales, aテコn medraban a la sombra de las bandas de secuestradores o asalta furgones. Eran vistos como especie de leprosos y apestados. Los acusaban de robar y drogarse sin control, de ser sucios y de ser violentos.

Durante el rテゥgimen de Brother, los reclusos conocテュan los lテュmites e implementaron un sistema interno de control muy eficaz. Estaba prohibido vender droga, matar, agredir a otro reo, agredir de cualquier forma a la visita y robar. Pero si eras pandillero habテュa reglas especiales que cumplir. No podテュan mostrar sus tatuajes, ni hacer grafitis. Los castigos incluテュan citas con el “psicテウlogo”, el eufemismo utilizado por los internos para referirse a un palo de madera con el que La Raza disciplinaba a quien hubiera quebrantado las normas.

Pero, con el tiempo, el poder de Bruno decayテウ, en parte porque la poblaciテウn pandillera aumentテウ. Al finalizar la guerra enツEl Salvador,ツel gobierno de Estados Unidos dejテウ expirar el Estatus de Protecciテウn Temporal, que les habテュa permitido a los salvadoreテアos permanecer en su territorio durante la guerra. Estados Unidos cambiテウ ademテ。s las leyesツcon respecto a la deportaciテウnツde exconvictos. Estos dos cambios abrieron la puerta para las deportaciones masivas. Poco despuテゥsツEl Salvadorツse llenテウ de exprisioneros de Estados Unidos 窶芭テ。s de 81,000 exconvictos fueron deportados aツEl Salvadorツentre 1998 y 2014, segテコn estadテュsticas del gobierno de Estados Unidos窶, entre ellos los pandilleros que conformarテュan las dos agrupaciones mテ。s grandes,ツMS13ツyツBarrio 18, que habテュan crecido en Estados Unidos durante ese perテュodo.

ParaツEl Salvadorツ窶蚤sテュ como para sus vecinos deツHondurasツy Guatemala窶 fue muy difテュcil absorber a los deportados. En los barrios pobres, pronto surgieron facciones deツMS13ツyツBarrio 18, conocidas como “clicas”. Para finales de la dテゥcada de 1990, tambiテゥn se habテュan convertido en una porciテウn significativa de la poblaciテウn carcelaria. Las pandillas eran enemigos acテゥrrimos y se enfrentaban constantemente en las cテ。rceles y los centros de detenciテウn de menores. En 1999, la violencia entre los adolescentes pandilleros en las penitenciarテュas juveniles, especialmente en San Francisco Gotera y Ciudad Barrios, llevテウ a que, hacia finales del aテアo 2000,ツlas autoridades trasladaran a los reclusos a cテ。rceles separadas, de modo que el Centro de Internamiento de Menores de Tonacatepeque se convirtiテウ en una instituciテウn exclusivamente paraツMS13ツy El Espino paraツBarrio 18. Con esta separaciテウn, la idea de la segregaciテウn como una soluciテウn aceptable comenzテウ a arraigarse e incluso a asumir un aire de inevitabilidad.

Las peleas incluso incomodaron a Brother, quien trataba de controlar a laツMS13ツyツBarrio 18ツrecordテ。ndoles al “psicテウlogo” cada vez que habテュa algテコn enfrentamiento, asテュ como cuando mテ。s de cuatro de sus miembros tenテュan una “reuniテウn” en algテコn lugar. Sin embargo, cuando un juez transfiriテウ a Brother de Mariona a la cテ。rcel de San Francisco Gotera, en diciembre de 2002, los enfrentamientos se hicieron mテ。s intensos y regulares.

Con Bruno se fue ese orden. Como una granada sin espoleta, esa maテアana el penal explotテウ. Se volviテウ loco. Una turba de reos atacaron a dos agentes de la policテュa antinarcテウticos que hacテュan cateos al interior de las celdas matテ。ndolos, junto con sus dos perros de bテコsqueda, a puテアos y cuchilladas. Nada volviテウ a ser igual en Mariona.

Finalmente, en un acto de desesperaciテウn, la poblaciテウn en general le pidiテウ al director de Mariona que sacara a una de las dos pandillas, y el director lo puso a votaciテウn: laツMS13ツperdiテウ; el director transfiriテウ a los miembros deツMS13ツa Ciudad Barrios, un sitio donde antes se habテュa recluido a menores de edad, comenzando asテュ una polテュtica de facto de separaciテウn de las pandillas dentro del sistema penitenciario de adultos.

Con estas transferencias, la prisiテウn quedテウ dividida en dos: la zona deツBarrio 18ツy la de La Raza, que habテュa sido el ala armada de Brother. Pronto surgiテウ una batalla por el control. Los pandilleros deツBarrio 18ツeran vapuleados a diario. Recibテュan la peor comida y estaban recluidos en el recinto con peores condiciones. Los テ。nimos se fueron caldeando, los “cholos” como se les llama a los pandilleros en los penales centroamericanos, acumulaban agravios cada dテュa. Los hombres del nuevo lテュder de La Raza, Josテゥ “Viejo” Posada Reyes, solo esperaban el momento preciso para sacudirse a fuerza de machete a los que ellos consideraban una plaga.

Pero esa plaga tenテュa un plan. Los dieciocheros habテュan conseguido introducir armas al penal a travテゥs de sus visitas. Entre ellas una granada. El 18 de agosto del 2004 la granada estallテウ. Los dieciocheros se lanzaron al ataque. Fueron cazadores antes que presas. Los hombres de Posada no estaban listos. Creyeron que la abrumadora ventaja numテゥrica les protegテュa de los cuchillos deツBarrio 18. Ese dテュa 34 hombres fueron asesinados en Mariona, 24 de ellos miembros de las bandas de Posada. De no ser por su pistola, el mismo Posada hubiese sido consumido por la furia dieciochera. Decenas de hombres fueron heridos de gravedad, casi todos de las huestes de Posada.

Dテュas despuテゥs, mil hombres fueron trasladados hacia otros centros penales, entre ellos 400 miembros deツBarrio 18ツy 600 “simpatizantes”. Algunos fueron llevados hacia Apanteos, una cテ。rcel en el occidente salvadoreテアo donde tres aテアos despuテゥs se encontraron con algunos “bandosos” sobrevivientes de la masacre y terminaron lo que empezaron en Mariona. Esa vez asesinaron a 21 hombres. El otro grupo fue enviado al penal de Cojutepeque.

De esta forma, a fuerza de hundirse el machete una y otra vez entre ellos, en la carne de las bandas y en la poblaciテウn “civil” carcelaria, las pandillas consiguieron sus propios penales.

No hubo ninguna oposiciテウn para estos traslados; ademテ。s, el creciente poder de las pandillas en el sistema penitenciario, y la potencial violencia que ello representaba, les dieron a las autoridades la justificaciテウn que necesitaban. Las cテ。rceles de Quezaltepeque y Ciudad Barrios fueron exclusivamente para prisioneros deツMS13, mientras que Chalatenango y Cojutepeque fueron asignadas como prisiones paraツBarrio 18. La prisiテウn de Sonsonate quedテウ reservada para los “pesetas”, es decir, para los miembros retirados de las pandillas. En 2006, se intercambiテウ la poblaciテウn entre Chalatenango y Quezaltepeque, y debido a la creciente poblaciテウn de reclusos algunos sectores de San Francisco Gotera y Apanteos se cambiaron a laツMS13; al aテアo siguiente, la reciテゥn construida cテ。rcel de Izalco fue asignada alツBarrio 18.

La polテュtica del gobierno desde el exterior de las prisiones acelerテウ aテコn mテ。s el control de las pandillas en su interior. Con la adopciテウn de la “Mano Dura” durante la administraciテウn Flores (1999-2004) 窶拝ue fue finalmente anulada por una decisiテウn judicial- y mテ。s adelante con la “Sテコper Mano Dura”, el plan de seguridad de la administraciテウn Saca (2004-2009) la policテュa tenテュa el poder para detener, buscar y arrestar a presuntos pandilleros por cosas tan simples como llevar un tatuaje o por suponer que se estaba vinculado a ellas. La poblaciテウn carcelaria se multiplicテウ. En el aテアo 2000, las cテ。rceles deツEl Salvadorツtenテュan 7,754 presos; en octubre de 2016,ツtenテュan 35,879.

La separaciテウn de las pandillas en sus respectivas prisiones permitiテウ reducir la violencia, pero tambiテゥn les concediテウ el control de facto sobre el sistema penitenciario. En la cテ。rcel, los jefes estaban a salvo de sus enemigos, lo que les daba el tiempo y el espacio para restaurar la direcciテウn y el control, y para establecer normas y reglamentos al interior de las pandillas. Como escribiテウ Benjamテュn Lessing en un reciente informe de Brookings, esta medida les otorgテウ a las pandillas un cuartel general desde el cual reclutar y expandir su influencia.

“Puso a los delincuentes novatos, o que tenテュan poca o ninguna vinculaciテウn con las pandillas, bajo la custodia y la tutela de estas テコltimas”, dice Lessing refiriテゥndose a la polテュtica de separaciテウn de las pandillas. “Y quizテ。 lo peor es que puso a una amplia gama de actores callejeros 窶把ualquiera que pudiera ser enviado a la facciテウn de alguna pandilla si era encarcelado窶 bajo la ‘jurisdicciテウn coactiva’ de esa pandilla”.

Tambiテゥn pudieron aumentar sus oportunidades de ganar dinero, como una manera de cubrir los altos costos legales y de cumplir con la necesidad de mantener a sus familias por fuera de las cテ。rceles. Los cambios dieron lugar a laツextorsiテウnツsistemテ。tica de las cooperativas de autobuses y taxis, los servicios de gas propano y otros servicios de distribuciテウn, las tiendas locales, y muchos otros blancos de las extorsiones. El impacto fue inmediato y profundo.ツLa Academia Nacional de Seguridad Pテコblica (ANSP) estimaツque laツextorsiテウnツaumentテウ en 1,402 % entre 2003 y 2009. Este dinero creテウ una cadena de la que se alimentaban los jefes de las pandillas, las clicas y sus familias, asテュ como policテュas, guardias y administradores en el sistema penitenciario. Es decir, las pandillas encontraron la formula perfecta a raテュz de la segregaciテウn en el sistema carcelario.

Tras el encarcelamiento masivo, las prisiones llegaron a ser centrales para las vidas de los pandilleros y para su ethos. Hacia 2015, de todos los presos en los centros penitenciarios salvadoreテアos, un tercio eran miembros de las pandillas, segテコn un estudio realizado por la Universidad Centroamericana “Josテゥ Simeテウn Caテアas” (UCA)ツy el Instituto Universitario de Opiniテウn Pテコblica (IUDOP). A partir de ese momento, las pandillas, y no los presos polテュticos ni los delincuentes menores, serテュan quienes controlarテュan el sistema penitenciario deツEl Salvador.

Organizar de adentro hacia afuera

Las cテ。rceles les sirven a los pandilleros para diversos propテウsitos. Para los jefes de las pandillas, las prisiones son un lugar desde el cual pueden continuar sus operaciones criminales, estar relativamente a salvo de los ataques y ampliar su propia cartera financiera gracias a nuevos contactos y oportunidades. Para los demテ。s miembros, ir a la cテ。rcel es un rito de paso y una forma de ascender en la jerarquテュa de la pandilla. El sufrimiento comテコn de estar dentro de las prisiones proporciona cohesiテウn y solidaridad. Proporciona ademテ。s un punto de partida para el contacto con el exterior, la comunidad y los grupos religiosos, a los cuales les sobran las razones para denunciar regularmente las deplorables condiciones en las cテ。rceles.

Los investigadores de InSight Crime no pudieron ingresar a las cテ。rceles durante este proyecto de investigaciテウn debido a restricciones por parte del gobierno, pero Martテュnez pasテウ varios meses en 2011 en Ciudad Barrios, donde domina laツMS13, como parte de un estudio que publicテウ con Luis Enrique Amaya en el Anuario de Investigaciones de la Universidad Francisco Gavidia;ツInSight Crimeツvisitテウ la cテ。rcelツde Cojutepeque en el 2012, dondeツBarrio 18ツtiene el control. El penalツfue cerrado en 2016.ツLas cテ。rceles tienen muchos problemas comunes. Tanto en la prisiテウn de Cojutepeque como en la de Ciudad Barrios, los presos duermen en pequeテアos cuartos donde cuelgan hamacas e instalan otros improvisados camastros unos sobre otros. Celdas diseテアadas para 10 presos tienen hasta 50. Y hay problemas de ventilaciテウn e iluminaciテウn. Un exconvicto dijo que varios presos enloquecieron debido al hacinamiento y la falta de luz.

Los servicios de salud son casi inexistentes, y los pandilleros a menudo son enviados a los hospitales pテコblicos en las テコltimas etapas de la deshidrataciテウn, la anemia o el delirio. Reciben alimentos casi exclusivamente de fuera de la prisiテウn. Pasan la mayor parte de su tiempo en mugrientas zonas de recreo, donde practican deportes o simplemente se reテコnen. Hay una pequeテアa sala de artes y oficios en cada instalaciテウn, pero ninguna cテ。rcel tiene programas de capacitaciテウn para el trabajo o contacto regular con psicテウlogos.

Nuestras observaciones coinciden con lo que los expertos han escrito sobre las condiciones en las cテ。rceles. Despuテゥs de visitar las cテ。rceles en 2010, la Comisiテウn Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) describiテウ, entre otras cosas, cテウmo la inadecuada eliminaciテウn de residuos generaba enfermedades; los presos eran obligados a utilizar sus manos para comer, y la iluminaciテウn y la ventilaciテウn eran insuficientes. Un informe del Departamento de Estado en el aテアo 2011 yツun reciente informe de la Defensorテュa para los Derechos Humanosツconfirmaron estos resultados.

La tregua

La tregua de pandillas enツEl Salvadorツcombinテウ lo noble y lo malテゥvolo. Fue mテ。s una interrupciテウn de la violencia que una tregua como tal 窶盃n intrincado proceso que contテウ con la participaciテウn del Ministerio de Seguridad, la policテュa, funcionarios de las prisiones, diversos mediadores, estamentos de la Iglesia Catテウlica y la Organizaciテウn de Estados Americanos (OEA), con la intenciテウn romper las cadenas de venganzas que se habテュan presentado por aテアos entre las pandillas. Parte de este toma y daca tiene que ver con el control del territorio donde las facciones deツMS13ツyツBarrio 18ツpueden vender drogas y extorsionar. Pero tambiテゥn hay una gran parte que es simplemente inercia, producto de dテゥcadas de enfrentamientos, que se ha convertido en parte integral del ethos de las pandillas desde por lo menos la dテゥcada de 1990.

La tregua logrテウ interrumpir la violencia por un tiempo. Las tasas de homicidios disminuyeron precipitadamente cuando en marzo de 2012 el gobierno trasladテウ catorce jefes pandilleros de la prisiテウn de Zacatecoluca a otras cテ。rceles, con lo cual se dio inicio a la tregua. Allテュ, los dirigentes de las pandillas pudieron reafirmar su control sobre los jefes de niveles medios que se habテュan mantenido firmes mientras la ranfla histテウrica estaba en Zacatraz. Las テウrdenes llegaron a las calles tambiテゥn: los homicidios debテュan detenerse, o al menos reducirse sustancialmente; la ranfla estaba de nuevo en el poder. Negociar la tasa de homicidios fue la macabra carta de las pandillas en sus conversaciones con los representantes del gobierno, liderados por un exguerrillero Raテコl Mijango y el obispo Fabio Colindres.

Lo que los jefes de las pandillas recibieron a cambio sigue siendo un misterio, y se ha convertido en un asunto polテゥmico entre las pandillas y en un caso criminal para el actual gobierno. En mayo de ese mismo aテアo, la Fiscalテュa Generalツdetuvo a varios funcionariosツque habテュan facilitado las conversaciones, las transferencias entre prisiones y otros elementos logテュsticos de las negociaciones, argumentando que trasladaron ilegalmente a los presos, les permitieron reunirse ilegalmente, y tambiテゥn de manera ilegal les pagaron dinero a los negociadores y les dieron beneficios a los jefes de las pandillas. El funcionario mテ。s prominente involucrado en el caso es el actual ministro de Defensa, David Munguテュa Payes, quien, en calidad de ministro de Seguridad y Justicia en ese momento, fue el artテュfice de la tregua junto con Mijango. La Fiscalテュa dice que unos US$2 millones de fondos del gobierno fueron usados ilegalmente, parte de los cuales se destinaron a los jefes de las pandillas para pagar comidas rテ。pidas, televisiテウn por cable, videojuegos y bailarinas erテウticas para las pandillas.

No se sabe con cuテ。nto se beneficiテウ la ranfla directamente de la tregua. Se mencionan desde televisores de pantalla plana para sus familias, hasta $30.000 al mes por su participaciテウn. No ha surgido ninguna evidencia para establecer esta テコltima cifra, pero varias personas que trabajaron en la tregua dijeron que el dinero fue depositado en cuentas de los principales jefes de las pandillas. Este dinero, segテコn estas fuentes, no llegテウ a los jefes de los niveles medios, y mucho menos a los miembros de nivel raso, que en algテコn momento comenzaron a preguntarse lo que ganarテュan como resultado de las conversaciones en los altos niveles y de los traslados de prisiテウn de sus dirigentes.

La ranfla histテウrica aprovechテウ la tregua para reorganizar sus fuerzas. Al interior del sistema carcelario habテュa una jerarquテュa clara cuyas テウrdenes fluテュan desde donde estuviera la ranfla que se encontraba negociando la tregua hasta los miembros de rangos inferiores en las otras cテ。rceles. Por fuera, laツMS13ツcreテウ cuatro bloques principales de este a oeste y agrupテウ los programas y las clicas bajo dichos bloques como una manera de facilitar la comunicaciテウn con la ranfla histテウrica. Esta reorganizaciテウn parecテュa obedecer a una mentalidad empresarial o de guerra. De hecho, estos bloques hicieron que laツMS13ツse pareciera mテ。s a los antiguos bloques de la guerrilla del FMLN que a un grupo de matones callejeros.

Con la tregua, la ranfla histテウrica se reafirmテウ a sテュ misma. Los jefes de laツMS13ツen Zacatecoluca fueron trasladados a Ciudad Barrios y, con el fin de abrir espacio para ellos, otros jefes fueron trasladados a la prisiテウn de San Francisco Gotera. Este fue un claro mensaje para los jefes de nivel medio de que la ranfla estaba de nuevo a cargo. A Ciudad Barrios llegaron tres televisores de pantalla plana, de modo que los miembros de laツMS13ツque todavテュa se encontraban allテュ podテュan ver desde dibujos animados hasta el campeonato de fテコtbol de la liga espaテアola. La ranfla en Ciudad Barrios tambiテゥn utilizテウ el poder que le otorgテウ la tregua, y regularmente pedテュa comida de Pollo Campero, que les era llevada a la prisiテウn. Luego hubo tambiテゥn fiestas, a veces con prostitutas, quienes hacテュan recordar a los pandilleros cテウmo era esta en un barrashow.

Esquema de jerarquテュa de la MS, segテコn investigaciテウn de la FGR

Los contrastes en el sistema penal eran muy marcados. San Francisco Gotera se convirtiテウ en una especie de テ。tico a donde la pandilla enviaba a sus disidentes con la esperanza de que esa distancia y aislamiento ahogara sus voces disidentes. Ciudad Barrios, por el contrario, era como el palacio presidencial, donde se daban las reuniones importantes y los encuentros diplomテ。ticos. En Ciudad Barrios, los pandilleros recibieron a Miguel Insulza, el secretario general de la Organizaciテウn de Estados Americanos, y tuvieron misas celebradas por Luigi Pezzuto, representante del Vaticano enツEl Salvador. En San Francisco Gotera, laツMS13ツse tuvo que conformar con unos televisores y consolas de PlayStation nuevos, que mテ。s tarde fueron confiscados y destruidos por la policテュa. En un extremo del paテュs, una pandilla celebraba su triunfo, mientras que en el otro extremo la otra pandilla esperaba su momento.

El irrespeto al barrio

El descontento comenzテウ poco despuテゥs de los primeros traslados de prisioneros entre Zacatecoluca, Ciudad Barrios y San FranciscoツGotera. Se realizaron varias reuniones. Walter Antonio Carrillo Alfaro, alias “El Chory”, el lテュder de Fulton que llegarテュa a ser un insurgente clave dentro de laMS13, estaba en San Francisco Gotera y participテウ en esas reuniones.

Conocido como El Chory, probablemente una tropicalizaciテウn de “shorty” (o pequeテアo), Carrillo Alfaro era un pandillero de la vieja escuela. Entrテウ a laツMS13ツcon 14 aテアos de edad, durante la dテゥcada de 1990 en la ciudad de Los テ]geles. Desde entonces le ha entregado su vida a la pandilla.

Chory fue en los テコltimos aテアos uno de los representantes de la clica Fulton Locos Salvatrucha, una clica de “clase alta” dentro de laツMS13. Esta cテゥlula, a diferencia de las demテ。s clicas originadas en el centro de Los テ]geles, se formテウ en el Valle de San Fernando. Ellos tienen un pasado distinto a las demテ。s clicas. Mientras en sus inicios aquellas estaban conformadas por jテウvenes refugiados, muy pobres, los Fulton fueron chicos de un club de carros Low Riders que se volvieron traficantes y extorsionistas de traficantes. No pasaron, al menos no con el mismo furor, por el periodo “stoner”, es decir, cuando los mareros se volvieron locos por el heavy metal y el satanismo.

Las discusiones en esas reunionesツgiraron en torno a si la ranfla histテウrica le estaba faltando al respeto al “barrio”. Para la pandilla, elツbarrio significa mucho mテ。s que un vecindario. Es la base de su ethos, el medio alrededor del cual se organiza a sテュ misma y a sus miembros. Estar en el barrio es entregarse a la pandilla. No hay nada que estテゥ por encima del barrio, porque el barrio es la pandilla. Cuando la ranfla comenzテウ a beneficiarse directamente de la tregua, sin incluir al resto de la pandilla, estaba irrespetando al barrio. Y cuando la ranfla comenzテウ a utilizar a la pandilla para sus intereses personales, tambiテゥn estaba irrespetando al barrio.

La ranfla histテウrica manejテウ este descontento severamente, al parecer castigando a muchos miembros de nivel medio de laツMS13. Irテウnicamente, su argumento era el mismo: estos jefes de nivel medio estaban irrespetando al barrio. Con el tiempo, sin embargo, la capacidad de la ranfla para mantener a raya a sus jefes de nivel medio disminuyテウ. Y cuando la tregua se rompiテウ, a finales de 2013, se hizo imposible. El resultado ha sido catastrテウfico para un paテュs que todavテュa lucha con los remanentes del conflicto interno. La violencia aumentテウ tanto queツEl Salvadorツfue considerado el paテュs con mテ。s homicidios en el planeta sin estar en guerra.

Esto se debe, en parte, a que la violencia comenzテウ a darse en varios niveles y en mテコltiples escenarios, incluyendo las cテ。rceles del paテュs. Allテュ habテュa luchas entre las pandillas y de unas contra otras. Y tambiテゥn habテュa enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las pandillas.ツEl Salvadorツcomenzテウ a parecer un paテュs en guerra otra vez. Entre enero de 2015 y agosto de 2016 fueron asesinados 90 miembros de la policテュa, asテュ como 24 miembros de las fuerzas armadas,ツsegテコn informテウ El Faro. Durante el mismo perテュodo, segテコn El Faro, 694 presuntos pandilleros murieron en enfrentamientos con la policテュa, la cual tiene luz verde para disparar ante la menor provocaciテウn.

La violencia le cobrテウ un precio alto a laツMS13. Los pandilleros rasos y los mandos de nivel medio de laツMS13ツsufrieron el embate de sus rivales y de la policテュa, que intentaba erradicarlos de su territorio. El “irrespeto” al barrio por parte de la ranfla se hizo mucho mテ。s real para los pandilleros que permanecテュan en las calles. Para estos chicos, que nunca han puesto pie en Estados Unidos y que deben vivir con los $15 semanales que la pandilla les asigna para alimentos, el irrespeto al barrio por parte de los jefes se volviテウ mテ。s doloroso.ツSu desprecio por sus jefes se deriva, en parte, de su creencia de que son tratados como ciudadanos de segunda clase, que tienen que cruzar un umbral mucho mテ。s alto que sus antecesores para ganar estatus en la pandilla, lo cual incluye un sangriento perテュodo de iniciaciテウn.

Sin lugar a dudas, la ranfla histテウrica de laツMS13ツenツEl Salvadorツproviene en gran medida de Estados Unidos. Y muchos de sus miembros asumieron su papel como jefes debido en gran parte a su condiciテウn de deportados. El mテ。s prominente de ellos es Borromeo Enrique Henrテュquez Solテウrzano, alias “El Diablito de Hollywood”. El apelativo de Hollywood es una referencia a su programa, pero El Diablito es el presunto jefe de toda laツMS13ツenツEl Salvador. Con frecuencia, cuando se hace referencia a la ranfla histテウrica se habla de El Diablito y sus 12 apテウstoles.

Las rivalidades de El Diablito dentro y fuera de la pandilla, asテュ como su ambiciosa agenda criminal y polテュtica, tambiテゥn han llevado a la pandilla a un momento crテュtico, como dicen las autoridades salvadoreテアas y estadounidenses. テ瑛 ha estado vinculado a los intentos de aumentar la participaciテウn de laツMS13ツen el mercado internacional de las drogas, asテュ como en algunos de los concesionarios de la ranfla, cuyos ingresos son para los jefes de las pandillas. El Diablito tambiテゥn negociテウ con los partidos polテュticos del paテュs para recibir dinero a cambio de votos, segテコn dicen los investigadores. Esos dineros supuestamente se repartieron entre los cabecillas, no entre los pandilleros rasos 窶俳tra afrenta para el barrio.

La sangrienta guerra en las calles, la reparticiテウn unilateral de las ganancias de la tregua y la caテウtica aplicaciテウn de la normativa del barrio motivaron a jefes como El Chory a realizar mテ。s reuniones. La rebeliテウn estaba tomando fuerza.

 

El poder de la Ranfla

Normalmente, el Chory no deberテュa haber estado en Izalco. Durante aテアos, la prisiテウn habテュa estado reservada paraツBarrio 18. CuandoツBarrio 18ツse fragmentテウ en el 2009, Izalco fue dividida entre las facciones de los Revolucionarios y los Sureテアos de dicha pandilla. El Chory y varios de sus compaテアeros de laツMS13ツfueron trasladados allテュ en el aテアo 2015, como parte de los intentos por revertir las decisiones tomadas en los primeros aテアos del siglo con el fin de separar a las pandillas en sus respectivas cテ。rceles. Aquello fue un reconocimiento implテュcito de que la estrategia de separaciテウn de las pandillas habテュa fracasado.

El traslado de El Chory le permitiテウ expandir su rebeliテウn, que habテュa ganado fuerza tras el fin de la tregua y el tremendo aumento de la violencia. La ranfla histテウrica tambiテゥn fueツtransferida de nuevo a Zacatraz en enero de 2015, donde sus esfuerzos por exhibir su poder demostraron lo frテ。gil que era su mando sobre laツMS13. Cuando varios importantes miembros de la ranfla histテウrica, como El Diablito, trataron deツorganizar una huelga de hambreツpara obligar al gobierno a realizar otra tregua, sus compaテアeros en Zacatraz se negaron a participar, segテコn fuentes judiciales. Algunos dirigentes que habテュan permanecido en Zacatraz incluso dejaron de hablar con quienes habテュan negociado la tregua. Dado que hubo varias amenazas, las autoridades aislaron a varios jefes de la ranfla, incluyendo a El Diablito.

La insurrecciテウn seguテュa creciendo. Cuando otros ranfleros que habテュan apoyado la tregua fueron trasladados a Izalco a principios del 2015, El Chory convocテウ a una reuniテウn, segテコn un informe de inteligencia salvadoreテアa al que InSight Crime tuvo acceso, durante la cual expulsテウ a los jefes por no ser fieles al mantra de los rebeldes: “la pandilla no se vende ni se entrega”.

El Chory y otros jefes tambiテゥn motivaron a varias clicas y programas, entre ellos el de Sancocos, uno de los programas mテ。s conocidos enツEl Salvador, para que se unieran a la rebeliテウn. Se pasaban mensajes conocidos como “wilas” (o “cometas”) y el grupo comenzテウ a llamar abiertamente al “juicio” de la ranfla en Zacatecoluca por irrespetar el barrio. Algunos de ellos pedテュan tambiテゥn la conformaciテウn de un frente unido con las otras pandillas rivales 窶罵o que implicaba reconfigurar las divisiones entre las pandillas, que habテュan tenido un origen comテコn en Los テ]geles siendo leales a una poderosa pandilla de prisiテウn en Estados Unidos llamada la Mafia Mexicana.

En julio de 2015, El Chory y sus camaradas se declararon a sテュ mismos como una nueva ranfla. Segテコn la acusaciテウn de la Fiscalテュa Generalツcontra varios miembros de la pandilla, El Chory tambiテゥn comenzテウ a llamarse a sテュ mismo “Revolucionario de laツMS13”. Durante el mismo mes, las autoridades interceptaron una orden escrita que provenテュa de Izalco e iba dirigida a los pandilleros que estaban en las calles. El mensaje habテュa sido enviado por algunos jefes de nivel medio de la pandilla, como El Chory, y con テゥl se convocaba a mテ。s reuniones, esta vez entre quienes estaban fuera de las cテ。rcelesツdonde reclamaron por la sublevaciテウn de las clicas en la calle.ツSegテコn una investigaciテウn de la Fiscalテュa General sobre la pandilla, en el momento mテ。s テ。lgido al menos otros 13 programas prometieron su apoyo a la Fulton y a El Chory.

Para entonces, la ranfla histテウrica en Zacatecoluca sabテュa lo que estaba sucediendo con El Chory y otros jefes de nivel medio de laツMS13ツe intentテウ solucionar el asunto.ツLa ranfla es poderosa aテコn. Mantiene la lealtad de la mayorテュa de clicas y ha logrado, desde las cテ。rceles, hacerse respetar y ser temida por la mayorテュa de laツMS13.ツEnviaron sus propios mensajes a los jefes de niveles medios. Algunos de ellos eran conciliatorios, pero otros eran amenazantes. Uno de esos mensajes fue enviado por El Diablito directamente a El Chory, al parecer mediante un pastor evangテゥlico que pensテウ que estaba facilitando la posible reapertura de las conversaciones para una tregua. El mensaje era que El Chory consultara el pasaje bテュblico de Juan 8:31: “Si permanecテゥis en mi palabra, serテゥis mis verdaderos discテュpulos”.

Ya El Diablito se habテュa expresadoツy con テゥl la vieja guardia de la pandilla,ツpero El Chory no les prestテウ atenciテウn a la advertencia. La insurrecciテウn continuテウ, y, en el mes de noviembre, la fatal wila, que ordenaba atacar a El Chory en Izalco, se pasテウ entre los presos que estaban en la corte y finalmente llegテウ a Izalco. Ademテ。s de El Chory, la wila pedテュa disciplinar a unos 70 miembros del programa de Fulton. Los agentes de inteligencia salvadoreテアos dijeron que la wila indicaba realizar ツataques mテ。s directos contra las fuerzas de seguridad y sus familiares como medio para presionar para que se diera otra tregua.

Pero El Chory y sus camaradas no se dejarテュan intimidar. En diciembre, テゥl conspirテウ con otros jefes para lograr que los pandilleros que estaban libres quemaran varios autos de un concesionario dirigido por el principal lugarteniente de El Diablito, Marvin Adaly Quintanilla Ramos, alias “Piwa”.ツPiwa es un pandillero joven de una clica pequeテアa, de Ilopango, San Salvador, llamada Criminal Gテ。nster. Este chico en poco tiempo se habテュa vuelto el delegado de El Diablito por cuya boca hablaba la ranfla a los pandilleros en la calle.

Al igual que El Diablito, Piwa es un astuto operador que, ademテ。s de ayudar a la ranfla, estaba construyendo su propio imperio polテュtico y econテウmico a partir de su puesto oficial en la alcaldテュa de la ciudad de Ilopango. De hecho, Piwa estテ。 en el centro de la tormenta polテュtica relacionada con lo que habrテュan recibido los ranfleros a cambio de su ayuda durante las elecciones presidenciales y tambiテゥn despuテゥs de ellas. Segテコn dice la acusaciテウn de la Fiscalテュa General contra テゥl y muchos otros pandilleros, Piwa recibテュa $400 al mes de la alcaldテュa de Ilopango.

La duplicidad de Piwa es ilustrativa de por quテゥ muchos desconfテュan de las pandillas: al mismo tiempo que recibテュa este sueldo del gobierno, tambiテゥn recolectaba presuntamente dinero de cada una de las clicas para comprar armas provenientes deツMテゥxico; ademテ。s, segテコn la acusaciテウn de la Fiscalテュa General, estaba facilitando el entrenamiento de dos miembros de cada clica que harテュan parte del “Grupo テ瑛ites de Choque” de la pandilla.

La acusaciテウn seテアala que Piwa fue ademテ。s uno de los que dio “luz verde” para matar a El Chory “por haber expuesto la idea de depurar la ranfla histテウrica de la MS, y por haber seテアalado que se habテュan apropiado de dinero recibido de la tregua”.

Ese plan tuvo que darse a una velocidad y una fuerza abrumadoras. Y por eso a la 1 de la tarde del 6 de enero de 2016, armado con machetes y cuchillos improvisados, el grupo de choque les tendiテウ una emboscada a El Chory y a sus guardaespaldas. Las autoridades de la prisiテウn dijeron que solamente les tomテウ unos pocos minutos para acorralar y machetear a El Chory y a dos de sus guardaespaldas hasta darles muerte. Uno de los guardaespaldas sobreviviテウ, pero quedテウ gravemente herido.

ツソEl fin de los Revolucionarios de la MS13?

Despuテゥs de que El Chory y susツdosツguardaespaldas fueran asesinados, los funcionarios de la prisiテウn acordonaron a Izalco y a otras cテ。rceles con el fin de aislar a unos 80 miembros de la Fulton que estaban encarcelados allテュ y distanciarlos de sus camaradas. Pero ya se habテュa enviado otro mensaje: la ranfla histテウrica todavテュa tenテュa el poder y la capacidad de matar a jefes tan respetados como El Chory. Varios miembros de la Fulton posteriormente le pagaron a Piwa mテ。s $40,000 por los carros que habテュan destruido en su concesionario, segテコn dice la acusaciテウn de la Fiscalテュa General.

Pero las venganzas ya habテュan comenzado. El 25 de enero, la novia de El Chory fue asesinada.ツEl 28 de ese mismo mes Marvin Osmテュn Roble fue asesinado en el penal de Ciudad Barrios. Conocido como “El Gato”, tambiテゥn era de los Fulton.

Dentro y fuera de las cテ。rceles, varios pandilleros que habテュan participado en la rebeliテウn tambiテゥn fueron asesinados o disciplinados, segテコn dice la acusaciテウn de la Fiscalテュa General. Los corredores que habテュan apoyado la rebeliテウn fueron castigados. Las テウrdenes de El Diablito eran claras: “que bajaran a toda la gente que tuvo acercamiento o indicios con quienes anduvieron haciendo el posible atentado”.

Las recriminaciones y conspiraciones contra el programa de Fulton se han extendido por varios meses. Pero no estテ。 claro si la rebeliテウn ha terminado completamente. Varios videos sobre conversaciones de los pandilleros con jefes polテュticos de los dos partidos mayoritarios han vuelto a generar preguntas sobre el quid pro quo entre los jefes de las pandillas y los polテュticos, asテュ como sobre los presuntos pagos que nunca fueron compartidos con los jefes de los niveles medios ni con los pandilleros rasos. El gobierno estテ。 adelantando ademテ。s casos contra jefes de laツMS13ツcomo Piwa.

Mientras tanto los Fulton siguen inquietos. “Las cosas no quedarテ。n asテュ. Chory era un monstruo, pero era nuestro monstruo”, dijo una veterana de la clica de Fulton a InSight Crime.

De hecho, el 22 de enero, un aテアo despuテゥs del asesinato de Chory en Izalco,ツtres Fulton mataron a Juan Carlos Hernテ。ndez,ツun reo y lテュder de los Hollywood. El asesinato fue llevado a cabo con cuchillos hechizos en la prisiテウn de Zacatecoluca, muestra que los enfrentamientos continuarテ。n, y el frente de batalla seguirテ。 siendo el mismo: las cテ。rceles deツEl Salvador.

*Este texto fue publicado originalmente en InSight Crime, y se reproduce con autorizaciテウn. Ha sido editado para mejor comprensiテウn.ツSteven Dudley es codirector de InSight Crime. Juan Josテゥ Martテュnez d’Aubuisson es un antropテウlogo establecido en El Salvador y colaborador de la Revista Factum. James Bargent tambiテゥn participテウ en esta investigaciテウn. Foto principal por Manu Brabo, AP.
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