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¿La final del siglo será millonaria o xeneize?

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El juego de vuelta de la gran final de la Copa Libertadores 2018 es un partido especial. Sobre él hemos escuchado tantos términos. Algunos le llaman “el partido del año”; otros dicen que se trata de “la batalla por el mundo”; e incluso ha habido quienes se refieren al duelo entre Boca Juniors y River Plate como “la tercera guerra mundial”. Sin embargo, lo que queda claro es que el partido de este próximo sábado no tiene precedente y, pase lo que pase, dejará una marca en la historia.

Acuden al desafío luego de haber empatado (2-2) en “La Bombonera”. Personalmente, y más allá de las afinidades que cada quien pueda tener, pienso que no hay por qué inclinarse hacia un bando. Es que no lo veo ni necesario. Todos los amantes al fútbol reconocemos que esta final dictará un antes y un después en la historia. Si la gana River Plate, entonces opacará de su leyenda la mancha de aquel descenso a segunda división que sufrieron en 2011. Pero si el que triunfa es Boca Juniors, entonces los xeneizes aumentarán su ya reconocido linaje, un historial donde pocas victorias les serán tan dulces como esta, ante su acérrimo rival.

En el apartado táctico, línea por línea, podemos desglosar ventajas, carencias, puntos clave y suponer sorpresas a lo largo del partido. Por ejemplo, en el arco no existe debate: Agustín Rossi, de Boca Juniors, es un buen portero. Llega bien abajo y tiene el achique en el uno a uno. Sin embargo, lo de Franco Armani provoca una admiración singular. Él muestra dominio del juego aéreo, reflejos audaces y un liderazgo para ordenar su línea defensiva que parte desde el área chica. ¡Punto para River!

En la defensa, el choque se ve parejo. Ambos equipos están plagados de juventud, lo que genera mucha velocidad. Sin embargo, a pesar de esa juventud, quienes defienden estas camisetas saben jugar bajo mucha presión, lo que les da experiencia para acudir a tiempo a cada jugada. En este apartado destaco a dos jugadores clave: Jonatan Ramón Maidana (por River) y Lisandro Magallán (por Boca). Estos dos argentinos lideran las zonas bajas de sus equipos. Maidana es ya un veterano de 33 años; mientras que, con ocho años menos. Magallán está arribando a su plenitud. No me quiero decantar por ninguno de los dos, por lo que otorgo un punto para cada uno y vamos dos contra uno a favor del ‘Millo’.

Al analizar la media cancha, esa zona donde se crea y se destruye la historia, pienso que la paridad es tremenda. A simple vista, el juego bonito que generan Exequiel Palacios y “Pity” Martínez (en River) seduce a decantarse a favor de ellos. Sin embargo, el partido del sábado tirará más hacia la estrategia y no a la estética. Será un juego de pausa, de dar el pase correcto, de eficiencia, de saber moverse al espacio vacío y correr a la espalda del rival. Y en eso Boca Juniors cuenta con jugadores como el colombiano Wilmar Barrios y el carácter del experimentado capitán, Pablo Pérez. Esta dupla sabe resolver desafíos complicados. Así que… sí. ¡Vamos dos a dos!

Llegado el turno de analizar las delanteras, me quedo con los bosteros. Sí, el equipo de la banda tiene a Lucas Pratto, que fue determinante al marcar en la ida; pero lo que está haciendo “El Pipa” Benedetto esta temporada es de aplaudir, tomar un mate (nunca lo he probado 😉 ) y quitarse el sombrero. Darío Ismael Benedetto ha rescatado al xeneize en todos los partidos de duelo directo en la copa, ya que ha marcando en todos. “El Pipa” goleó también en la ida de la final, en la Bombonera, con un giro a la espalda, cruzando al portero. Y como sé que ha quedado claro mi favorito en este sector del campo, vamos tres a dos, arriba Boca.

¿Y ya con eso se acabó todo? Pues no. Aún nos falta valorar el área técnica. Aquellos que construyen la estrategia ya tienen listo hasta quiénes podrían ser los tiradores en una posible tanda de penaltis. Y acá, en el apartado de los directores técnicos, también veo pareja la evaluación. Sin embargo, me quedo con Marcelo Gallardo, de River. Y no es que el mellizo Guillermo Barros Schelotto no tenga experiencia o aptitudes; es, más bien, que “El Muñeco” tiene eso y mucho más. Gallardo siempre ha acertado con el cambio a tiempo; siempre ha jugado bien la táctica a balón parado; y ha sabido saltar las líneas con el juego por arriba.

Así que esto nos lleva a un empate a tres. ¡Volvemos a lo mismo! Volvemos a la incertidumbre. Así que, por más que quisiera dar un favorito, no puedo hacerlo. Este Boca-River es una disputa que va más allá de fútbol, de una final y de una copa. Es la historia de hoy y también para siempre. Muchos –los más fanáticos– no podrán salir de su casa por un mes. Otros van a celebrar por un año. ¿Y yo? Pues… Yo estaré lista el sábado por la tarde, para ver historia y sentir orgullo de amar este deporte.

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