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La ‘Experiencia Porter’ en El Salvador

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Gabriela Rivera —fan confesa de la agrupación mexicana Porter— nos comparte su reseña de cómo vivió el concierto que el pasado fin de semana ofreció en El Salvador la banda jalisciense, reconocidos por canciones como “Espiral”, “Host of a ghost” y “Hansel y Gretel”, entre muchas más.


Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida… o al menos así dice la canción. El sábado pasado gracias a que el Indie Collective alborotó al público nostálgico (del cual me considero parte) tuve la oportunidad de viajar un par de años atrás gracias al concierto de Porter en El Salvador.

Para mí —que en su momento fui parte del colectivo— fue muy curioso tomar un papel de espectador y ver el paso del tiempo, tanto en la banda invitada como en Indie Collective. Sin embargo, no voy a entrar en conversaciones sobre nostalgias y tiempos pasados. No sabría por dónde empezar… O bueno, tal vez más adelante. Hablemos de la #ExperienciaPorter2016 (hashtag impuesto por mis amigas guatemaltecas para este viaje).

En 2015, hice un conteo de mis discos favoritos de aquel año. El número tres del ranking fue “Moctezuma”, de Porter, un álbum que llegó a los fans de la banda mexicana después de ocho años sin escuchar algo de ellos.

Esta vez tuve la oportunidad de asistir a un meet and greet con la banda, donde tuvimos la oportunidad de sacarnos fotos, que se firmaran un par de autógrafos y hacer uno que otro chiste.

Gabriela Rivera en el "meet & greet" de Porter para el concierto en El Salvador.

Gabriela Rivera en el “meet & greet” de Porter para el concierto en El Salvador.

Yo, para variar, no iba lista y no tenía nada que me firmaran, solo andaba un bikini y unas chanclas en la mochila (…y tampoco va…), pero sí me quede con una linda foto.

Lo más interesante del meet and greet es que tuvimos la oportunidad de hablar con la banda sobre ese período tan largo de silencio. Según Porter, fue un período de muchas dudas, una de ellas acerca de si el proyecto debía seguir llamándose Porter o no. De acuerdo a la banda, fue un lapso de experimentación y descubrimiento que dio paso a este nuevo sonido que ha sido bien recibido por los fans de la primera etapa de la banda. Según comentaron, Porter se encuentra abierto a aceptar todo lo que venga con este cambio, incluido el rechazo de algunos. Y es justamente esto lo que lo hace sentir en la libertad de seguir experimentando y no sentirse atados a un estilo o género específico. Con este comentario terminó la ronda de preguntas y respuestas, nos sacamos fotos, reímos un ratito más, nos despedimos y yo me fui a la playa.  :mrgreen: 

Postal del concierto de Porter en El Salvador. Foto de Gabriela Rivera.

Postal del concierto de Porter en El Salvador. Foto de Gabriela Rivera.

El concierto

Como a eso de las 8:30 de la noche, llegué al pabellón 2 de CIFCO, para mi sorpresa, las puertas de evento seguían cerradas y había una bella cola de fans (de ambas localidades) esperando entrar y por lo que escuchamos la banda que daba apertura al concierto seguía haciendo prueba de sonido…

Entramos y alrededor de las 9:45 PM subió al escenario Polly Class, quienes no dieron señas de haber pasado tanto tiempo dormidos con un set que pasó por todos sus grandes éxitos, que cerró con mi favorita de la banda, Neptuno. Y es esto justamente uno de los ejemplos de la nostalgia mencionada más arriba, ver a Polly, con la misma energía de hace unos 4 -5 años, con casi todos los integrantes originales y cuando los shows del Indie Collective eran en la luna o el MUTE o la tecla fue una especie de reminiscencia. Ay, me perdonan si me pongo poética pero me gusta esa palabra: reminiscencia. Pero fue un momento bastante emotivo para mí y estoy segura de que no fui la única que lo experimentó.

Después de una hora de Polly, llegó el momento de la verdad y que todos estábamos esperando con ansias. Quisiera haberle tomado una foto a mi amiga (“La China”) mientras se pegaba lo más que podía a la valla que separaba el área VIP del escenario, Mientras sonaba al intro de “Host of a ghost”, David Velasco, vocalista de la banda, pidió desde el escenario que se dejara pasar a la gente ubicada en la localidad de General al área designada para VIP. Y así, de pronto, la diferencia de precios para el evento (de $20 a $35 en preventa) fue por gusto. 😡  Jeje… Como consumidora, sí me sentí un poco… ¡A saber cómo me sentí! Pero al mismo tiempo era tan grande el hoyo entre localidades que solo me pareció la decisión más lógica para hacer del show una noche íntima y cálida. Además, tampoco fue como que cuando los demás pasaron al área de VIP terminé pegada a la valla y ahogándome. Entonces al final en lo único que me afectó fue que me puse a dar vueltas en los “hubiera” o los “capaz sí”…

Dejando de lado este momento —del cual todavía no sé cómo me siento, aunque tampoco necesito respuestas , pero tampoco podía dejarlo de lado… (¿complicado va?)—, paso a hablar mejor del show de Porter. Después de ese golpe a la nostalgia con “Host of a ghost”, siguió “Cuervos”, otro tema de “Atemahawke”, para calentar motores.

Les siguieron canciones como “La china”, “Murciélago” y “Rincón Yucateco”, del disco “Moctezuma”, y el público estalló. No sé si alguien más de los presentes lo pensó pero fue muy emotivo gritar: “Ay qué calor/Quiero vomitar este dolor/Este dolor…/Cansado voy de este caminar tan largo”… Son las frases con las que abre “Murciélago”. Es algo bien fuerte. Ahora bien, gritarlo junto a unas doscientas personas más… es toda una experiencia, el primero de mis 3 momentos favoritos del espectáculo.

Sonó entonces otra directa al corazón: “Hansel & Gretel Bollywood Story”, seguida de “Tzunami”, una canción que de por sí en “Moctezuma” ya genera un ambiente bastante espiritual, en el show fue casi un ritual. ¡Momento favorito # 2 de la noche!

El último bloque del show abrió con “Espiral”, la única canción del disco “Donde los pony’s pastan” que sonó. A ella le siguió “Palapa”, un momento en el que mi corazón ya no pudo más y se rindió a corear:

“Te volveré a encontrar/Quizás, no volveré jamás
Te volveré a encontrar/Quizás, te encuentre en altamar”

Y como soy bien chillona, pues ahí mismito me puse a llorar, con la canción que a mi parecer es la más dulce, humana y consciente de “Moctezuma”.

El show terminaba con “Huitzil”, donde la cosa otra vez tomaba ese ambiente de ritual, pero entonces ya con un tono más de celebración. Sin embargo, como dijo David, para que viéramos que nos quieren, complacieron al público con una petición que se hizo de manera repetida toda la noche: sonó “Xoloitzcuintle chicloso”, de “Atemahawke” y ahí sí ya me había derretido y me di por satisfecha, porque no hay nada para mí como que toquen mi canción favorita en un show. Y bueno ese fue el momento favorito #3 de la noche.

Cuando pusimos el hashtag #ExperienciaPorter2016 con mis amigas fue puro chiste. Sin embargo, puedo decir que el show que nos regalaron el sábado por la noche fue toda una experiencia mágica, donde la voz de David nos guió por un viaje lleno de sonidos que me abrazaron el corazón; y letras con las que me he identificado más de una vez.

Mil cosas pudieron haber salido mal esa noche, pero nada va a quitarme la sonrisa de oreja a oreja ni la paz que me regaló este concierto; un concierto que no solo me hizo escarbar en el baúl de los recuerdos, sino que me regaló otra noche linda para atesorar.


*Foto destacada/Gerson Vichez.

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Tags

#Música