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La corrupción cuesta el puesto al presidente del gobierno español

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El 1 de junio de 2018 será recordado en la historia de la democracia española como el día en que Pedro Sánchez, el candidato perdedor de la presidencia por el partido socialista (PSOE),  logró expulsar a Mariano Rajoy, jefe del gobierno, por medio de una moción de censura. Este hecho sin precedentes fue impulsado, en menos de una semana, por las recientes condenas por corrupción contra miembros del Partido Popular de Rajoy y la represión del independentismo catalán, y no hubiera sido posible sin el apoyo de las fuerzas minoritarias en el Congreso de los Diputados.  Los próximos dos años de gobierno de Sánchez generan la misma sorpresa e incertidumbre que la asombrosa estrategia constitucional que le ha permitido llegar a ser presidente del gobierno de la noche a la mañana.

Foto FACTUM/Tomada de Flickr*


En solo una semana, el Partido Popular (PP) de España ha recibido los dos golpes más duros de su historia: una sentencia judicial lo reconoció como una institución corrupta que se financió ilegalmente desde 1989, según destapó la investigación del llamado caso Gürtel; y su presidente y jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ha sido expulsado del gobierno con una moción de censura impulsada por la oposición.

Es un hecho político sin precedentes en España, Rajoy, reelegido tras un complejo proceso electoral hace apenas año y medio, ha sido destituido este primero de junio por el Congreso de los Diputados con 180 votos a favor, 169 en contra y una sola abstención.

La moción de censura en contra de Rajoy fue orquestada por Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y su principal contrincante en la oposición durante las pasadas elecciones.

Sánchez presentó esta petición el pasado 25 de mayo, un día después de conocerse la condena por el caso Gürtel, una red de corrupción gestada durante los gobiernos del PP que permitió la financiación del partido con una “caja B” (dinero no declarado a Hacienda) desde la sede central. La primera etapa del proceso judicial logró la condena de 29 de los 37 imputados. Entre los más conocidos se encuentra el extesorero del PP, Luis Bárcenas, condenado a 33 años de cárcel, y el empresario y artífice de la trama, Francisco Correa, condenado a 51 años.

La sentencia judicial ha obligado al PP a pagar 245.492,8 euros por lucrarse del entramado empresarial de Correa, parte de una compleja estructura de corrupción en la que aún hay seis casos pendientes de ser juzgados en la Audiencia Nacional.

Sin embargo, el mismo expresidente Rajoy declaró en mayo de 2017 haber desconocido esas operaciones financieras dentro del partido porque su labor era estrictamente política, una versión que los magistrados de esta instancia judicial consideraron inverosímil, por no mencionar la indignación entre la población española cada vez más estupefacta ante los hallazgos de las investigaciones.

Pero hay otros factores que también contribuyeron a la expulsión del PP del gobierno. A la sentencia judicial que supone un golpe definitivo para la credibilidad de los populares se sumaron el desafío independentista en Cataluña y el hartazgo de los partidos nacionalistas, que en septiembre de 2017 convocaron a un referéndum no autorizado por el gobierno central. Lo que siguió fue la aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir en Cataluña y disolver su parlamento, generando aún más rechazo y división entre una población cansada y descreída de los discursos que apelaban a la unidad española.

Con estos precedentes, Pedro Sánchez supo aprovechar la jugada y lograr que este 1 de junio se alcanzaran los votos necesarios entre la oposición socialista, el bloque izquierdista de Unidos Podemos y los partidos nacionalistas vascos y catalanes, dejando al PP con el único apoyo del partido Ciudadanos.

No era la primera vez que se intentaba, en junio de 2017, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, presentaba su propia petición contra Rajoy. Iglesia fue el promotor de la tercera moción de censura registrada – y también rechazada- desde la transición democrática española.

Con esta iniciativa como precedente, Iglesias se permitió seducir a Sánchez a través de un tuit publicado el 24 de mayo desde su cuenta oficial que lo instaba a pedir la destitución del presidente del PP. Parece que el trino en redes sociales tuvo su efecto, porque al día siguiente Sánchez presentaba la moción de censura para “sacar a España del lodazal de la corrupción”.

Mariano Rajoy ante el Congreso de los Diputados en una foto de archivo. Foto tomada del palacio de Gobierno de La Moncloa.

¿Quién es el nuevo presidente de España?

Pedro Sánchez se convierte este 2 de junio en el séptimo presidente español de la democracia, instaurada en 1978 tras la dictadura del general Francisco Franco, y el tercer mandatario en la historia del PSOE.

El Rey de España procederá este día con la investidura del nuevo jefe del Ejecutivo en el Palacio de la Zarzuela como establece el protocolo, tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Sánchez es un economista madrileño de 46 años, casado y padre de dos hijas. Es el primer presidente en llegar al gobierno sin haber ganado las elecciones ni ser diputado. Fue concejal del Ayuntamiento de Madrid entre 2004 y 2009, año en que asumió como diputado por el PSOE. En 2016 se convirtió en el secretario general de su partido.

Los estrechos resultados de las últimas elecciones generales en las que Sánchez había sido candidato a la presidencia, hicieron que su partido se abstuviera de votar para facilitar la investidura de Mariano Rajoy y superar la crisis política que mantuvo a España por 10 meses con un gobierno en funciones.

Sánchez, que no logró obtener previamente los votos para ser investido por el Congreso, renunció a la secretaría general del PSOE en octubre de 2016 y posteriormente a su escaño legislativo. Menos de un año después, tras la crisis abierta en el partido socialista, Pedro Sánchez fue reelegido nuevamente como secretario general, en mayo de 2017.

Los retos para el nuevo gobernante son cruciales: asume el cargo con la reciente aprobación de un presupuesto general diseñado a medida del Partido Popular y  un nuevo gobierno en Cataluña bajo el mando de Quim Torra, quien le ha pedido abrir nuevamente el diálogo y “asumir riesgos”.

Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, presidente del gobierno tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. Foto PSOE.

Además cabe esperar que Unidos Podemos, Compromís, Euskal Herria Bildu (EH Bildu), Nueva Canarias, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Partido Demócrata Europeo Catalán PDeCAT y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), los partidos que respaldaron la investidura del nuevo presidente en el Congreso, le pidan algo más a cambio durante los 24 meses de gobierno que le esperan.

Antes de eso, Sánchez deberá asentar su nuevo gabinete de gobierno o, en una inusual y poco esperada estrategia, mantener a los funcionarios del PP que ya están en el puesto; también tendrá que decidir si convoca unas elecciones anticipadas como mencionó al momento de presentar la moción de censura.

Tome la decisión que tome en el Ejecutivo, su breve gobierno se enfrentará a una legislatura donde ya ha aclarado que su partido no espera pactar con otras formaciones políticas, por lo que será muy complicado avanzar con solo 84 diputados mientras la férrea oposición del PP y Ciudadanos suman entre ambos 166 escaños. Sin mencionar la mayoría absoluta de los populares en el Senado, que tiene el poder de vetar cualquier proyecto de ley que provenga del Congreso de los Diputados.

* Mariano Rajoy, presidente del gobierno español destituido el primero de junio. Foto de La Moncloa, tomada de Flickr, con licencia Creative Commons.
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