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“Siempre comparo a ‘Mango Swing’ con la 30-B, porque pasa por todos lados esa mierda”

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La propuesta musical del grupo salvadoreño Cartas a Felice es una de las más interesantes y coloridas en la escena local. Por ese motivo, que esta banda publicara en septiembre pasado una nueva producción discográfica no debería pasar desapercibido.

En Revista Factum quisimos despejar dudas y conocer a detalle los secretos de “Mango Swing”, un disco que representa un paso más en la maduración de la banda que actualmente está conformada por Gabriela Rivera (voz), José González (guitarra, voz), Atilio Montalvo (guitarra), Ricardo Santos (bajo) y David Franco (batería).

A continuación una conversación en la que Gaby y David no se guardaron opiniones para hablar del álbum, la banda y hasta del país.


 

Al escuchar “Mango Swing”, Cartas a Felice parece una banda más sólida. ¿Cuánto llevan? ¿En qué etapa está la banda?

Gabriela Rivera (GR): Llevamos juntos cuatro años. Por lo menos Ricardo, José y yo. Atilio estuvo también desde el inicio, pero de una manera más intermitente, porque él no vivía en el país. Estaba estudiando afuera. El último en integrarse fue David.

El proyecto, básicamente, lo empezó José con Roberto, que fue nuestro acordeonista y nuestro armoniquista… No sé cómo se dice… El de la armónica, y que por proyectos personales decidió como separarse del grupo. Yo siento que un montón de lo que ha pasado ahora se debe a decisiones que se tomaron hace alrededor de dos años, que fue cuando David entró y fue cuando cambiamos de baterista. Queríamos buscar a alguien que tuviera algo más de tiempo y compromiso para algunas cosas. Nunca fue por la calidad de la persona con la que estábamos trabajando. Pero definitivamente la llegada de Franco ayudó un montón para poner de una manera más sólida el sonido hacia donde queríamos ir. O sea, fue el punto como… Ya teníamos como una inquietud por hacer algo con más sabor, con más garra, con más energía y de ahí vino Franco con un sonido muy diferente y nos ayudó como a agarrar ese impulso. Fue la última transición. Luego la salida de Roberto nos hizo a nosotros cambiar un montón el formato de nuestra música, porque estábamos acostumbrados a que parte de los arreglos, de las melodías, los llevaba otro instrumento, no necesariamente la voz o la guitarra. Esas son dos cosas que pasaron dentro de Cartas que nos ayudaron a agarrar el camino que hemos agarrado ahora. Quedamos como los más comprometidos, fue una cuestión que estábamos todos al mismo punto, que era: «O lo hacemos todo y lo damos todo o no lo hacemos». Y era como un poco más de hambre por hacer algo superior a “Parque Infantil”.

David Franco (DF): Quedamos los cinco nada más y fue como: «Bueno, veamos qué hacemos, sin necesidad de meter a alguien más». Esa fue una idea que surgió en el momento. Los arreglos que hacía Roberto casi todos se los consumió Atilio en la guitarra, en la melódica, o en lo que fuera y así fuimos resolviendo. Honestamente, ya en los siguientes toques, no sentimos como aquella onda que la gente dijera: “Ey, aquí hace falta algo”, sino que como que supimos resolver.

Gabriela Rivera (de Cartas a Felice) en entrevista con Revista Factum. Foto de Orus Villacorta

Gabriela Rivera (de Cartas a Felice) en entrevista con Revista Factum. Foto de Orus Villacorta.

¿Se sienten satisfechos con Mango Swing?

DF: Honestamente yo sí estoy satisfecho con el resultado del álbum. De repente lo escucho y siento como que –creo que eso es normal–«Ey, hubiera hecho esto acá y no acá». Je je…

Yo estuve en la última parte de “Parque Infantil”. Me acuerdo que ya estaba empezando a ver los ensayos y todo y quizá en ningún momento diría que “Parque Infantil” es inferior, sino que lo que justamente pasa: hay un crecimiento dentro de la banda (…) son diferentes cabezas, escuchamos diferente música, tenemos diferentes ideas en la cabeza, diferentes influencias, entonces poco a poco, después de “Parque Infantil”, que es como un preview, fue como: «Tenemos esto pero queremos llegar a esto». Entonces el resultado nos gustó, obviamente, pero queríamos tropicalizarlo más, queríamos un sabor extra. Vimos el resultado de (la canción) “Volcán”, por ejemplo, que la gente se prendía con “Volcán”. Entonces fue como: «Necesitamos hacer más canciones, no exactamente igual que “Volcán”, pero sí con ese mood, con esa energía».

GR: Fue como un punto que nos ayudó también a marcar hacia dónde queríamos ir, qué clase de sonido queríamos experimentar, porque realmente ninguno de nosotros había trabajado directamente con ese género. Ninguno de nosotros había tenido nada que ver con el swing o con el rockabilly ni nada por el estilo. Entonces ahí fue como: «Bueno, explotemos esto, ¿veá? Veamos qué se puede hacer. Sabemos que a la gente le está gustando, pues, ¿por qué no definirnos en esa línea?».

¿Están llegando al sonido que estaban buscando?

GR: Yo siento que hemos hecho una gran mezcolanza de cosas, últimamente. Porque no nos sentimos como casados con un género en específico. Tenemos como algunos géneros que hemos querido experimentar. Hemos querido hacer música como con más garra, más frontal, más directa y mucho más honesta, también. Menos críptica, a diferencia de primeras canciones, como “Aurora”, por ejemplo. Y que la gente las disfrute de una manera más sencilla. Hay una gran brecha entre letras como “Aurora” a letras como “Tus Besos”, por ejemplo.

Y no es que nosotros estuviéramos buscando cómo comercializar, o simplificar nuestro contenido o nosotros, como banda. Simplemente queríamos hacer algo mucho más fresco, menos cabezudo, que la gente se identificara más fácil.

DF: Yo creo que de alguna forma estábamos todavía un poco insatisfechos con cómo la gente veía a la banda. Está aquella anécdota de, por ejemplo, que le dábamos hueva a algunas personas. Ya no queríamos causarle esa impresión a la mara de como, por ejemplo, a veces se bajaban bandas como Voltar, o qué sé yo, y después como: “¡Ah, Cartas! ¡Qué hueva!”. Como nos pasó después (de tocar después) de Adhesivo, fue como un gran bajón. Ahora creo que podemos competir con esos estilos, no necesariamente llegando a ser ellos.

David Franco (izquierda) y Gabriela Rivera (derecha), del grupo salvadoreño Cartas a Felice. Fotos de Orus Villacorta.

David Franco (izquierda) y Gabriela Rivera (derecha), del grupo salvadoreño Cartas a Felice. Fotos de Orus Villacorta.

Hablemos de las canciones puntualmente. Hay dos que, muy a su estilo, abordan cosas que están pasando en el país, una es “Tristes Ciudades” y la otra es “La Catedral”, que es donde tienen la colaboración con Kontra (de Guatemala). ¿Cómo ve la banda abordar este tipo de temas? ¿Cómo se sienten ustedes tocando esto? ¿Y cómo logran consolidar un punto de vista?

GR: “Tristes Ciudades” es una de las primeras canciones de Cartas. Hay varias canciones de Cartas que están ahí desde el inicio y las tocamos, pero han ido como quedando guardaditas, pero de ahí las vamos como limpiando y las vamos como arreglando. Y “Tristes Ciudades” es justamente una de esas.

A mí lo que me parece importante dentro de todo es que estamos hablando de lo que está pasando y no lo estamos haciendo de una manera que pareciera como que estamos casados con un lado o con el otro, a nivel político. Simple y sencillamente siento que José, que es quien escribió estos temas, logró expresar cuáles eran sus sentimientos con respecto a muchas cosas que han estado pasando, pues. Y eso es algo que, a mí en lo personal, me parece muy importante porque no lo están haciendo los grupos independientes acá. O sea, nadie está ventilando, por medio de la música, su insatisfacción a un montón de cosas. Y me parece que de hecho eso es parte de lo que nosotros queríamos tener como mayor conexión o una identidad más cercana a nuestro país. Hacer música un poco más “nacional”, no necesariamente con ritmos o con géneros, pero sí en contenido. Como te digo, queríamos empezar a hacer música con la que la gente se identificará y qué mejor manera que hablando de las cosas que a ellos también les pasan. Probablemente no todos nosotros vivimos en una zona de conflicto o peligrosa ni nada, pero sí estamos expuestos a esas cosas.

DF: Es lo que nos rodea. No podemos desligarnos de la cotidianidad de la situación del país y no solo de nuestro país, sino regionalmente. Las realidades con Guatemala, con Honduras, que son súper similares.

GR: Cuando empezamos la producción de la canción “La Catedral”, que tenemos con Kontra… José tiene como años obsesionado con el hecho que botaron el mural de Catedral (Metropolitana de San Salvador). O sea, José eso nunca en su vida lo va a superar. Ja ja. De repente solo está y te empieza a contar y a quejarse. De hecho de esa época es que viene esa canción también, no es tan nueva. Y cuando se empezó la producción, recuerdo que estábamos viendo –porque era una canción bastante lenta, bastante monótona– un montón como ese ritmo de los Los Vikings y todo eso, que esa era la idea. O sea, queríamos que tuviera ese carácter la canción, esa nostalgia.

DF: Que sonará un poco a los sesenta…

GR: Pero no calcado.

DF: Exacto.

GR: Básicamente no queríamos que se quedara como una canción sosa dentro del disco porque está compitiendo con canciones como “Tus Besos”, “Tres Puteadas”, como “Tristes Ciudades”. Podía ser una canción que podía quedar muy floja. Recuerdo que estábamos y yo les dije: “miren, ¿por qué no invitamos a Kontra a esta canción? Y si no se puede con Kontra, invitemos a un rapero acá, porque siento que sería una gran sorpresa para la gente encontrar algo como eso dentro de un disco de Cartas a Felice”. Y el hecho de mi propuesta directa a Kontra es porque a mí me parece que es una persona que tiene una sensibilidad a la realidad social de su país muy buena y muy honesta. Los dos países estamos pasando por lo mismo y compartimos muchos problemas en común.

DF: El resultado es buenísimo, vos escuchás el principio de la canción y no te esperás que alguien va a rapear en medio de esa canción. En cuanto a lo musical es un resultado muy bueno, de hecho. La canción yo estaba viendo que es de la más buscadas en Spotify. Yo creo que mucho tiene que ver la colaboración de Kontra. Es genial.

Hay una parte en la que Kontra hace una autocrítica a su generación («Observar que la generación de la que soy, solo esté vacilando sin ver que ellos mismos se frenan/Y entrenan para ser gente que siempre va a aceptar lo que escucha, siempre conforme»). Y ustedes mencionaban lo de la identidad. Justamente una de las críticas que parte de la generación anterior de músicos hace a la de generación de músicos actuales es que no hay contenido con el que la gente se pueda agarrar y sentirse identificada, como sí ocurría en el pasado con canciones de grupos como Adhesivo, La Pepa o Adrenalina.

Gabriela Rivera, voz de Cartas a Felice. Foto de Orus Villacorta.

Gabriela Rivera, voz de Cartas a Felice. Foto de Orus Villacorta.

 GR: Es un poco complicado porque yo siento que el público al que nos hemos estado dirigiendo, está generación, es muy diferente al público de aquella generación. Aquella generación tenía más a flor de piel la necesidad de identificarse con su país o con lo que les estaba pasando en ese momento. Ahora siento que la gente se esfuerza un poco más por no tener tan presente y en todas las cosas de su vida las cosas que les están pasando. Yo lo veo así, puede que no. Yo siento que esa es la diferencia. Por eso es que grupos de ahora no hacen música para conectarse con el público, sino más para transmitir. Eso pienso.

Pero a nosotros desde el inicio nos ha parecido súper importante no solo dar un buen show a la gente sino conectarnos con ellos. Y por eso nos sentimos muy contentos por que haya gente que nos diga: “Puta, yo escucho ‘Volcán’ y yo de verdad me he sentido así”. Y no tiene nada que ver con la realidad política del país, por ejemplo. O ahora con “Tus Besos”…

Por ejemplo en “El Bar Muerto” hay cosas que solo entendés si sos salvadoreño…

GR: Esa es la idea. Es más casual, pero la idea es que la gente se identifique tanto en lenguaje como en contenido. Que la gente de verdad no sienta que está escuchando solo canciones con referencias del cine mexicano, sino que está escuchando canciones que hablan como ellos. Dentro de todo nosotros estamos haciendo la música más honesta que podemos.

Otra crítica que se hace a muchas bandas actuales es que canten en inglés.

DF: Yo creo que somos más honestos si estamos hablando nuestro propio idioma. Ahora, quizá dejamos de competir en otras cosas porque obviamente el inglés es como si fuera un idioma universal, o lo que sea. Pero yo me siento más satisfecho que la gente nuestra pueda sentirse más identificada con nuestra música porque no es cierto que la mayoría de personas dominan el inglés. Y, aparte de eso, en los arreglos musicales tratamos de ser lo más honesto. Entonces también dentro de la letra y de la herramienta del idioma hace que el resultado de la banda sea lo más honesto posible. Ponele, yo sé que hay bandas acá que cantando en inglés pueden sonar como gringos o bandas en Guatemala pueden sonar anglosajones o lo que sea, pero –y a aquí quizá yo voy a decir mi punto de vista– ¿para qué voy a tratar de sonar igual que ellos si ellos tienen un millón de bandas allá que suenan igual? Yo creo que en el fondo puede haber personas allá que les puede gustar la música en otro idioma. Yo que sé si les puede parecer más interesante, por ejemplo, que estar escuchando una banda de Guatemala, El Salvador u Honduras que suene igual que la música de ellos. En lo personal me siento mejor si nosotros componemos nuestra música en nuestro propio idioma.

GR: A nosotros creo que nunca se nos ha pasado por la cabeza hacer una canción en inglés. Y no veo la necesidad. O sea, si a alguien le va a gustar nuestra música va a ser porque le gusta nuestra música y si quiere entender pues está Google Translate, también.

Hay otros elementos del disco que me han parecido interesantes. Por ejemplo “Cangrejos” y “Trencito”, que solo son canciones instrumentales pero le dan secuencia al álbum. Parece que el disco tiene un concepto, no es solo una colección de canciones que tenían por ahí que las metieron todas juntas. Es decir, hay una idea de que el escucha pueda disfrutar el disco de principio a fin. ¿Esto es así?

GR: Nosotros decidimos que íbamos a hacer un álbum porque llegó un punto como: «Bueno, “Parque Infantil” ya salió, ya estamos acumulando canciones, ¿qué más vamos a hacer?». Inicialmente la idea era sacar otro EP, pero de ahí fue como: «¿Realmente vamos a invertir tanto tiempo y tanto dinero solo en otras cuatro canciones?». Y lo tomamos como un reto bien personal todos. Desde su inicio la idea era hacer un álbum, no solo meter nueve, diez canciones juntas que sonaran bien a la par.

Yo creo que no se lo he dicho a muchas personas pero, para mí, “Mango Swing” es como una especie de viaje en bus. Yo siempre lo comparo con la (ruta) 30-B, porque pasa por todos lados esa mierda. Siento que “Mango Swing” tiene esa como magia, tiene esos contrastes. No estás escuchando “Volcán” diez veces. Estás escuchando diferentes caras de lo que nosotros hacemos y lo que nosotros somos y cómo nosotros sonamos.

DF: Quizá el único ritmo que ya no repetimos fue el del folk, por ejemplo. Justamente como vos dijiste, hay unas canciones que están bien intercaladas. Porque esa era la idea. De hecho a mí me encantaba como sonaba el master completo, sin ningún parón, un solo chorizo, porque estaban sin cortarse y realmente se escuchaba bien, era muy bueno el resultado. Tratamos de darle eso, que no todas las canciones que fueran parecidas estuvieran todas juntas.

GR: “Bar Muerto” no iba entrar en el disco. “Bar Muerto” fue esa locura que se nos zampó a última hora…

DF: Del rockabilly o algo así…

GR: Estaba la canción solo como algún boceto y fue como:  «No, es que está mierda tiene que ir, tiene que ir».

DF: Fijate que fue bien chistoso porque fue la canción que más rápido compusimos. Y hasta fue nuestro primer single. Nos gustó tanto que el proceso de composición fue tan ligero, todos nos pusimos de acuerdo. Creo que en un ensayo estuvo. A diferencia de “Tres Puteadas”, por ejemplo, que pasamos como tres meses porque nos gustaba el riff, ponele, pero de hecho la canción creo que es la canción más rara que tenemos en el álbum, no es muy coherente. Yo creería –esto quizá el tiempo lo va a decir– pero creo que va a ser la canción menos escuchada del álbum. O sea, esa canción que está en el álbum pero es la más rarita. No sé, puede ser…

GR: A mí me llega.

DF: A mí me gusta también.

GR: Es como un Frankenstein la pobrecita.

DF: Yo lo digo en el sentido de que no muchos están acostumbrados a escuchar un álbum completo. O sea, la mara se va a ir generalmente por “Tus Besos”, “Bar Muerto”, qué sé yo. La canción no tiene una coherencia. De hecho, a la mitad para y vamos hasta el tiempo bien lento y hay solo una melodía…

GR: A mí me mata de la risa porque está canción no la habíamos tocado en ningún show hasta el lanzamiento. Y en los dos shows que la hemos tocado la gente no entiende que está pasando. O sea, de repente llega un punto cuando para la canción y que la gente se queda como: “¿qué putas es está mierda?”.

DF: Pero empiezan a cantar la melodía.

GR: Eso también me gusta un montón, porque la gente se deja llevar. Yo siento que la gente también a nosotros nos perdona un montón de cosas. Y se deja llevar por un montón de cosas, por nosotros.

Me gustaría subrayar un punto con “Bar Muerto”, porque es la cara más agresiva de Cartas a Felice, hasta el momento: ¿cómo se sienten con esta experimentación con rockabilly y hasta guitarras surf?

GR: En lo personal me gustaría experimentarlo más. No sé qué tanto se nos estiraría la colcha, porque siento que la gente también se asusta un poco. Porque siento que a la gente también le gusta ese lado sweet de Cartas.

…son la banda bonita de la generación.

GR: Ja ja. Exacto. Y de repente aparecemos con una canción como “Bar Muerto” y la gente no entiende qué está pasando. Y aparte de eso es nuestro primer sencillo, con video. Y la gente se queda como: “¿Qué le pasó a Cartas?”. Y de hecho un montón de gente siente que fue un paso bien extraño que nuestro primer sencillo fuera “Bar Muerto” y el siguiente “Tus Besos”. Y mucha gente esperaba que fuera al revés, que era nuestro plan inicial.

DF: Era nuestro plan inicial. Pero viene siendo como Star Wars. Ja ja. Nos faltaba presupuesto al principio. Sí, yo creo que es la cara más rara de Cartas pero creo que vamos a seguir por ese lado. Como te dije hace un momento, “Bar Muerto” fue la canción que más rápido compusimos, pero desde la grabación que nos mandó José se escuchaba malota, era la línea melódica. Yo me acuerdo que escuché en WhatsApp esa onda y a mí se me vino de un solo lo que hago ahí. Yo llegué, no les pregunté, lo puse y les pareció.

GR: Yo le dije a José que no la iba a cantar, porque nos gustaba ese tono de voz que le estaba dando el maje. No la grabó así, pero inicialmente la canción tenía una voz así como súper Tom Waits. Como más gastada de tabaco, una cosa así. Era súper chiva, pero creo que José se iba a quedar mudo el resto de nuestras vidas.

Gerson Vichez (derecha) entrevista para Revista Factum a Cartas a Felice. Foto de Orus Villacorta.

Gerson Vichez (derecha) entrevista para Revista Factum a Cartas a Felice. Foto de Orus Villacorta.

“Tus Besos” quizá es la rola con la que más se ha agarrado la gente. José dice que es social la letra. Vos, Gaby, que es sobre mandar a alguien por un tubo. José hizo la letra pero vos la interpretás…

GR: Pero yo mando porque yo la canto. No, fíjate que de hecho la canción, según José, la letra salió para la época en medio de las campañas para presidentes y alcaldes. La canción de hecho era un poco más densa en su primero borrador, o sea, no era tan ambigua como lo es ahora. Y sí, para José él sí lo ve más como algo de un rechazo a ciertas actitudes de sectores de poder, etc. Yo lo veo más como una cuestión personal, como una decisión de realmente separarte de cosas dañinas, de cosas que ya no podés seguir cargando, que ya no podés seguir tolerando. No necesariamente una ruptura amorosa, que es como la mayor parte de gente la ha interpretado. Que está bien, yo siento que cada quien tiene una manera de identificarse con las cosas. Y de hecho es una canción que se presta mucho a eso. A mí me gusta mucho eso, creo que no hay un sentimiento que los descosa más que estar hechos mierda, que estar rotos, realmente estar despechados. Ser como una fiera herida a todos nos pone locos. Yo lo veo así, tipo la canción “Fiera herida”, de Roberto Carlos.

DF: Al final lo que pesa más es la interpretación que la gente le da. Indirectamente, la gente le da esa interpretación que es una canción de despecho.

GR: Igual uno puede estar despechado de su Gobierno. Creo que eso fue lo que le pasó a José…

DF: Está despechado del Gobierno, del sistema de acá, de cómo te prometen cosas y nunca pasan. Que es lo que suele pasar una ruptura… Ja ja. 

Hay dos canciones con las que estábamos familiarizados, una es “Antonia” y otra es “Volcán”. Incluso “Volcán” la habían incluido en su primer EP. ¿Por qué rescatarlas?

GR: “Volcán” no iba en “Parque Infantil”. Pero nosotros llegamos a un punto, cuando casi está terminado el disco, que estamos:  «No, tenemos que meter esta». Y “Volcán”, acabábamos de componerla cuando la grabamos para “Parque Infantil”, entonces sentíamos que la canción no quedó como queríamos y queríamos hacerle justicia a la pobrecita, porque es tan buena. Agregarla fue una cuestión que nos debíamos más a nosotros.

DF: Queríamos que la canción quedara más como el resultado final que la canción tuvo. Yo cuando agarré “Volcán”, después de la grabación en “Parque Infantil”, creía que la canción podía ir mejor si iba más rápido.

GR: Todos sentíamos eso.

DF: Lo empezamos a experimentar. De hecho hubo unas veces que la tocamos demasiado rápido. Ja ja. Pero ya le encontramos cómo, de hecho es como va en el álbum. Queríamos que tuviera un poco más de sabor.

GR: Más carácter. Yo sentía que le faltaba más carácter.

DF: “Antonia” es una canción que tiene como año y medio.

GR: Esa creo que es la única canción que yo he compuesto. Es una gran patanada. A toda la gente siempre le gustó, porque por alguna razón todos se imaginan a esa persona.

DF: Fue una canción aceptada desde el principio. Es una historia sencilla de digerir. Y la mara creo que al principio se imaginaba una muchacha y en realidad es una gatita.

GR: Esa canción es súper pegajosa.

Finalmente: ¿qué esperan lograr en esta nueva etapa? Entiendo que el disco es como el inicio.

GR: Fijate que con Franco, que es con quien más tiempo comparto hablando sobre qué nos va a pasar, qué nos depara el futuro –porque me regreso con él a mi casa después de los ensayos, en el carro– básicamente estamos en un punto de o todo o nada.

DF: Ahorita no tenemos miedo en el sentido de ir a Honduras, Nicaragua, lo que sea. Yo lo que he estado pensado: es bien importante de aquí a junio, qué hicimos con él álbum. Yo creo que es un buen punto para medirlo, analizarlo. Yo siento que ahorita lo que tenemos que hacer es tocar un montón. No solo acá en San Salvador, que digamos que ahorita es nuestro punto suave, quizá ya no sea tan retador tocar aquí, sino que ahora explorar otras tierras como el interior del país o el resto de Centroamérica.

GR: La idea también es empezar a construirnos otro público. Ya es como que:  «Bien, en San Salvador se nos llenan nuestros eventos, pero pueden ser más grandes». Queremos hacer más, llegar a más lugares. No quedarnos tanto en nuestra zonita de confort, entre Santa Tecla y San Salvador. Y si todo sale como lo planeado, posiblemente haremos una pequeña gira por Estados Unidos. Son diferentes proyectos que siento que son parte del camino lógico que nosotros queremos llevar como banda.

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