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“Con Rais y Luis Martínez libres tengo cero garantías”

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Claudia Herrera, la mujer a la que la Fiscalía General de Douglas Meléndez puso al centro de su acusación contra Enrique Rais y Luis Martínez, cuenta en esta plática algunos pormenores sobre lo que le ha pasado desde que fue a parar a Cárcel de Mujeres debido a tres procesos penales. Uno de esos procesos, según se desprende de escuchas telefónicas, está basado en pruebas fabricadas por el empresario y sus abogados con el conocimiento del ex fiscal Martínez. Herrera es la esposa de Mario Calderón, un ex abogado y confidente de Rais, quien pasó a trabajar para los canadienses Franco Pacetti y Mateo Pasquale, los ex socios canadienses del empresario salvadoreño. Herrera dice que no tenía muchas esperanzas de que Martínez y Rais permanecieran en prisión por los casos que la Fiscalía les imputa. Factum conversó con la mujer en el Hospital de la Mujer de San Salvador, donde recibe atención debido a problemas relacionados a la insuficiencia renal.


 

Hace poco salió libre el exfiscal general Luis Martínez, ¿cómo se lo tomó?

Sorprendida.

¿En serio?

Sorprendida por el hecho de que con todo lo que ha estado pasando en las últimas semanas, uno hubiera creído que las denuncias del fiscal general, de la población, iban a tener efecto en el órgano Judicial, de saber que había tanta manipulación y que la hay todavía. Sorprendida porque sé que son casos en los cuales evidencian realmente el cohecho, todo lo que se le atribuye a él, pero a la misma vez le puedo decir, y es bien ambiguo, que sorprendida pero a la vez esperaba eso. No tan rápido. Sí le digo: es preocupante, el país está en una anarquía completa.

Usted dijo que temía por la liberación de Rais, algo que ya se produjo. ¿Le ha afectado particularmente?

Sí, porque creo que cuando es evidenciado por la misma jueza, como ella misma lo plasmó, donde se dice textualmente: “por el cohecho consumado, por fraude procesal”. Uno se espera si algo es imputable a alguien, uno pensaría que esa persona pasa a la segunda fase, que es la instrucción, pero con una detención. No logro entender porqué personas, que muy probablemente están en investigaciones menos serias, y menos de de corrupción como estas, pasan a ser detenidos y no una persona como el clan o la red que tiene Enrique Rais y sus secuaces. Es evidentemente, por los procesos que hemos pasado mi esposo y yo, que la manera de dilatar los procesos es la manera en que se llevó la audiencia. Tratar de llevar al juzgador, a los mismos fiscales, al cansancio. Sí me preocupo porque he sido amenazada. Lo repetí en numerosas ocasiones desde 2013, que recibía mensajes de texto –“te vamos a matar”, “te vamos a agarrar”, “ya te vamos a meter a la cárcel”-, fui a la policía, al 911, inclusive llevé los mensajes de texto y no hicieron nada. Estaba Luis Martínez en la Fiscalía y no hicieron nada. Tengo dos niños y una mamá mayor y me da miedo porque en El Salvador por $5 a usted le pueden hacer daño.

¿Ha recibido nuevas amenazas?

Sí hemos recibido, no amenazas, pero sí, por medio de interpósitas personas, de que “estos no queda así”, que van a llegar hasta el final, y que estos no serán los últimos casos que vamos a tener. Y que la manipulación del sistema judicial ellos siempre la van a tener…

¿Con esas palabras?

Sí, y que el fiscal solo dura tres años.

¿Puede identificar a esas personas?

Me reservo los nombres por su seguridad también.

¿Ha denunciado estas nuevas amenazas?

No he podido. Lo que no comprendo, y no lo voy a entender todavía, es cómo a estas alturas, habiéndose identificado todos los procesos en los cuales ha habido amaños, la Fiscalía no ha tomado acción en poder realmente escudriñar toditos los procesos en los que estamos. No entiendo por qué la Fiscalía, sabiendo que hay cohecho, corrupción, fraude procesal, se ha quedado tan tranquila con una víctima, que ellos mismos han dicho que es una víctima subsidaria y como tal me han aceptado en el proceso.

A la red Rais-Martínez la han acusado de varios casos, pero el principal está basado en el suyo, en las pruebas que fabricaron para acusarla. Ahora, ¿la Fiscalía en algún momento se ha sentado con usted? ¿Le han ofrecido algo?

No, en lo absoluto. Por eso digo: ¿cómo pueden darle continuidad? La Fiscalía, sabiendo de que hay de por medio amaño y cohecho, y no han podido venirse y decirme “esto va a pasar y en esto estamos”. Probablemente ellos lo están haciendo, según lo que se sabe ellos están investigando caso por caso, pero que aquí hayan venido, no.

¿En ningún momento del proceso?

En ningún momento del proceso.

¿Con el fiscal general ha podido hablar?

Yo no.

¿Sus abogados?

No sé si mis abogados, pero yo no.

Me parece muy interesante ese punto. Que usted sea el centro del proceso y que la Fiscalía nueva, que pretende ser distinta, no la haya buscado. ¿Por qué cree que ha sido?

Mire, no es por llevar uno de religioso, pero creáme que hay tanta gente de por medio pidiendo porque esta red de corrupción salga a la luz, pidiendo porque esta persona que se dice ser altruista, empresaria, un hombre de buen corazón, hemos pedido que la verdad salga a la luz. Y lo único que puedo imaginarme es que Dios, de 6 millones y medio de personas me escogió a mí, Claudia Herrera, para que se evidencie lo terrible que he pasado. En su momento yo voy a poner mis demandas, en su momento tendré que hablar. Pero en el momento preciso porque hoy por hoy regreso al penal. Tengo 38% de función renal de mi único riñón y no llevo ninguna garantía que en el penal no me pase nada. Aquí los responsables no se han acercado a decirme: “Claudia, esto va a pasar; o esto no va a pasar”. Tengo dos niños, que el papá me los está quitando. El padre de mis hijos está con Enrique Rais.

¿Cómo se llama él?

José Constantino Samour. Tiene 12 meses de no pagar un solo cinco por mis hijos, me veo yo, una mujer trabajadora con mis empresas, limitada porque todo está congelado, en una quiebra técnica, manteniendo a mi madre, a mis dos niños.

Con Rais y el exfiscal Martínez libres, ¿qué garantías cree que tiene para que el proceso no se vuelva a viciar?

Cero garantías. Cero. Aducen mucho que ellos no van a ser prófugos, dicen que son respetuosos de la ley. Pero las artimañas que hemos conocido, así como esas escuchas que quieren decir que tienen un vencimiento y que por eso no se pueden utilizar en un juicio. Esas escuchas revelan las corrupción que hay adentro, y si ellos lograron hacer eso, ¿qué más pueden lograr haber hecho?

¿Usted cree que incluso procesados tienen la capacidad para cooptar el sistema judicial?

Totalmente, no me cabe la menor duda. Y sé los jueces, sé los magistrados con los que ellos trabajan.

Dígame jueces.

(Romeo Aurora) Giammattei es uno.

Él ya está procesado, ¿pero hay jueces en activo?

Hay jueces en Paz, en Instrucción y en Sentencia.

¿Quiénes?

Me reservo el derecho, ¿sabe por qué? Porque tengo pendiente una vista pública, tengo pendientes varios procesos.

¿Cuál es su opinión sobre el fiscal Meléndez?

Tiene una gran tarea porque en el país castigamos por los delincuentes comunes, las maras, que está bien, porque son estructuras dañinas para la sociedad, pero realmente las maras tienen una cabeza. Las maras no son autónomas; las maras dependen de esta red de corrupción…

¿Cómo es su situación en el penal? ¿Tiene algún beneficio?

Soy una más. Duermo en el suelo, como lo que da el sistema, que es precario. Agua, cuando estoy acá. Obviamente la insuficiencia renal se dio porque carecía de agua. Se han hecho los trámites para que me ingresen agua potable. A veces entra, a veces no entra. Lo que hay es acetaminofén para todo.

¿Cómo es su día a día en la cárcel?

Es saberlo vivir. Es un infierno. No porque uno ha tenido sus comodidades, pero no es justo que una persona que no ha hecho nada, que se ha evidenciado en un proceso, y que se seguirá evidenciando con los otros procesos viciados –que eso espero que haga la Fiscalía-, no es justo que una persona viva así. Y que yo regrese mañana al penal.

¿Por qué regresa mañana a la cárcel?

Recursos económicos para estar en un hospital no los tengo. Estamos esperando si me hago una operación para ver si lo del riñón puede mejorar, pero no será en este momento porque no estoy bien de la hemoglobina. Me voy por unos días, esperando a ver qué es lo que va a pasar.

¿Es fácil conseguir un permiso para salir al hospital?

No, no es fácil. Mire, yo me limito mucho a hablar porque recuérdese que yo voy a un lugar donde no es mi territorio; es territorio de gente que también está enquistada por esta red de corrupción. Y si yo hablo de nombres y apellidos no amanezco. Es difícil salir: si mandan un notificación del tribunal para que me saquen al día siguiente, me sacan a los cuatro días, tres días. Todo lo demoran. Quisiera decir tantas cosas pero lo único que le puedo decir es que mi vida está corriendo peligro, más de lo estaba antes. Sé que con Luis Martínez afuera, con Enrique Rais afuera, son gente que no tiene la más mínima ética.

Ayúdeme a entender algo: usted es la principal bandera de la Fiscalía para acusar a Rais y a Luis Martínez de falsificación de pruebas, de usar el sistema judicial a su antojo, ¿cómo es que usted siga detenida y que la Fiscalía no se haya acercado a ofrecerle algo?

Son tres procesos. Uno que es por uso y tenencia de documentos falsos, que fui juzgada en noviembre de 2015, que obedece a una licencia de conducir que ellos aducen que era falsa. Ahí me dieron la pena máxima, por una licencia, de cuatro años, que no es excarcelable. El juez Morán, suplente de sentencia de Sonsonate, me sentencia a los cuatro años. Me condenan en noviembre del año pasado. El 18 de septiembre cumplo un año de estar ahí en el penal. Tenía el proceso de amenazas, tenía el proceso de lavado de dinero y a mi juicio teníamos que seguir poniendo los recursos para esa condena de la licencia –los que ameritaban, apelación y una eventual casación. En la apelación, los mismos magistrados de la Cámara de Sonsonate confirmaron la sentencia. Ahí está el señor Eliseo Ortiz, otro señor que es apellido Herrera. Sé muy bien que ellos están deteniendo mi salida. ¿Por qué? Ellos confirmaron la condena. Se metió el recurso de apelación y la Sala de lo Penal de San Salvador modifica y dice: “disminúyase de cuatro a tres años la pena y otórguesele el beneficio de la suspensión condicional de la ejecución de la pena”. A estas alturas, ellos tendrían que haberme otorgado ese beneficio y salir, pero dice: “se condiciona que no tenga otro proceso en trámite”. Ese proceso significa que yo no tenga otra detención provisional. Pero yo ya tengo arresto domiciliar en el caso de lavado de dinero por razones de salud y humanidad y en el de amenazas nunca se me impuso ninguna medida. Es un chiste ese caso. Creo que lo importante es conocer el porqué los magistrados de Sonsonate no han podido, desde el 29 de julio, demostrar por qué no me puedo ir, por qué no me pueden otorgar el beneficio de la suspensión de la pena cuando eso procede. Usted sabrá los motivos de los tentáculos…

¿Cree que es parte de la misma red?

Es correcto. No tengo la menor duda.

Entiendo lo que dice de la Cámara de Sonsonate (Cámara de Occidente), ¿pero por qué cree que esta Fiscalía no ha hecho nada?

Esta Fiscalía, para mí, en cambio de la de Martínez, es una Fiscalía más respetuosa de la opinión pública. No anda divulgando en todo momento “estoy haciendo esto, estoy haciendo lo otro” como lo veíamos en la de Martínez. Son más cautos. No tengo la menor duda que la Fiscalía, el objetivo de él, como el objetivo de la DEA, como se ha mencionado en numerosas ocasiones para el señor Rais, sigue en pie. ¿Qué van a hacer? No sé, pero estoy segura que algo harán.

¿Ha vuelto a hablar con la gente de Rais para tratar de limar asperezas, para tratar de arreglar las cosas?

No le voy a decir más que una cosa: mi dignidad no tiene precio; mi familia no tiene precio; el desgaste físico, emocional, familiar no tiene precio.

¿Usted tiene información sobre otras cosas que podrían cambiar el proceso?

Sí.

¿Y por qué no las dice entonces?

Ahorita no lo puedo hacer porque tengo que esperar a ver cómo se va a desenlazar todo. Ya estoy en ese proceso. Yo lo que quiero es justicia: justicia para mí, para mi esposo, para mi madre, para mis hijos. A mí me dejan en paz, yo dejo en paz.

Foto principal: Claudia Herrera junto a Mario Calderón, proporcionada por Claudia Herrera.

 

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