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“Nuestra música es como cine de autor”

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Cuando Voltar inició, se movió rápidamente. El mismo año de su fundación, la banda salvadoreña lanzó su primera grabación: “Black Mamba” (2013). Al año siguiente giraron por México. Parecían no tener freno. Al regresar, la velocidad bajó, las presentaciones disminuyeron y el anuncio de un nuevo disco casi parecía un mito urbano. Poco a poco fueron reapareciendo en escena y, finalmente, este mes liberaron su segunda producción: “Ven el mundo arder”.

Foto/cortesía de Voltar


El disco se cocinó a fuego lento. Tardó años. Pero el resultado confirma que la espera no fue en vano.

En este tiempo, Voltar cambió también de alineación y actualmente está conformada por: Gerson Chávez (bajo), Diego Escobar (guitarra 1), Víctor Interiano (guitarra 2 y sintetizadores), Héctor Guzman (guitarra 3 y sintetizadores) y Daniel Audía (batería). También poseen una etiqueta más extensa: rock instrumental.

El post-rock sigue presente, como hoja de ruta.

“Ven el mundo arder” es un trabajo evidentemente más pensado y acabado. Fue grabado, mezclado y coproducido por Dan Roca, en Astro Sound Studio, Guatemala. Mientras que la masterización estuvo a cargo de Steve Corrao, de Sage Audio, Estado Unidos.
Otro punto clave en la identidad de esta nueva producción es el trabajo realizado por Luis Ramos (Cuervo) en el diseño.

Revista Factum habló con Diego y Gerson sobre el recorrido de la banda, esta nueva producción y sus planes.


¿Cómo les ha ido después de su primera publicación, “Black Mamba” (2013)?

Diego: Pasaron varias cosas. Comenzamos. básicamente, a tocar bastante aquí en El Salvador, en Centroamérica. Tuvimos una gira por México, que nos fue bastante bien. Al regresar, hubo un cambio de alineación en la banda, que creo que era como necesario. Rodrigo (Durán), el batero, tuvo que salirse porque no podía seguir con el proyecto y entra Dany a tocar batería; y también se incorpora Héctor, tocando guitarra. Entonces pasa de ser la banda de cuatro miembros a cinco. Y la inclusión de Héctor y Dany fue al mismo tiempo. Nos habíamos quedado sin baterista y yo tenía un par de ideas que se debían ejecutar con más músicos. Entonces yo le dije a Héctor que me ayudara, y ya reuniéndonos, empezamos a componer varias rolas (de este nuevo disco) entre Héctor y yo . Luego se unió Dany. Lo curioso de este disco es que sí fueron canciones que las íbamos creando cuando estábamos haciendo las guías. Cuando íbamos al estudio, nosotros llevamos las guías hechas, fue como una preproducción, como grabar nosotros mismo el disco para tener una idea de cómo iba a ser. Al hacerlo, compusimos varias canciones. Antes solo teníamos… ¿qué? ¿cuatro canciones? Pero la mayoría las fuimos haciendo en el momento.

Diego, mencionaste la gira en México y luego el cambio de alineación. Muchos músicos con los que he tenido la oportunidad de hablar creen que salir del país es como la prueba de fuego de las bandas, porque muchas se desintegran luego de eso y otras se fortalecen. ¿Cómo lo vivió Voltar?

Diego: Fue para bien, definitivamente. Siempre es una buena experiencia. Ahora, quizá es cierto lo que decís. Hay bandas que van, tocan y luego como que no pasa nada; y eso es como culpa de nosotros, como bandas, porque tenés que ser constante. Tenés que salir un año a tocar. Y no basta solo eso para que la fama y el éxito te vengan… Es paja. Fue como abrir los ojos, irnos a dar cuenta de que hay un mundo inmenso de bandas under en México, en este caso, que la verdad es una competencia bien paloma. Pero también fue como ir a medir fuerzas de cómo está la música en El Salvador y nos dimos cuenta de que en México casi no conocen nada de El Salvador. Así, casi cero, y eso era como una ventaja, porque no se imaginaban qué iban a escuchar y se sorprendían cuando veían que escuchás y tenés influencias de las mismas cosas que ellos escuchan. Se quedan como: «ey, puya, no sabíamos». De hecho, en uno de esos conciertos, esta banda de Vyctoria (México) –una banda con la que estuvimos tocando hace no mucho y que le va a estar abriendo a Russian Circles–, dos chavos de esa banda nos fueron a escuchar y les gustó un montón. Y luego, cuando vinieron acá (El Salvador) estaban como: «nosotros los vimos en el DF». Entonces fue chivo demostrar que en El Salvador hay buena música. Creo que fue un aprendizaje. En una van, con una o dos bandas, con todos tus instrumentos y tocar casi todos los días como por un mes y medio. Fue como irte a dar en la realidad y lo difícil que es hacer eso. Creo que eso es lo que pasa con muchas bandas de El Salvador: se van, se topan con la realidad y muchas, quizá, se desaniman; y otras, quizá, agarran fuerzas para seguir produciendo y haciendo cosas.

El disco que acaban de liberar, “Ven el mundo arder”, estaba anunciado desde hace tiempo. ¿A qué se debe el retraso de esta publicación?

Diego: Sí, es un disco que teníamos cocinado desde hace dos años. El problema fue que este disco lo grabamos en Guatemala. Grabamos esto en una fecha, pero todo el proceso de postproducción —entre mezcla y máster— se alargó bastante, porque estuvimos trabajando a distancia. Y no es lo mismo ir donde el ingeniero al estudio y hacer los cambios de mezcla con él y todo, que estar trabajando así… que la sube a Dropbox o a WeTransfer, que las descargás, que le contestás, los tiempos de cada uno, etc. Eso dilata un montón el proceso. Eran diez canciones y nosotros somos bien pilosos también. Sí había un montón de cambios. Desde las versiones iniciales hasta las finales hubo muchos cambios. Eso atrasó bastante el disco, sumado a cosas personales, como viajes y proyectos alternos con otras bandas, que también dilataban un poco más el tiempo.

¿Cuál es el cambio más significativo entre “Black Mamba” y “Ven el mundo arder”?

Gerson: Yo, personalmente, lo siento como más maduro. Como más serio, más como cuando sabés qué querés; y no tanto probar esto y aquello. Yo lo siento más sólido.

Diego: Sí, de acuerdo con Gerson. Yo creo que ayudó bastante que fue una dinámica bien distinta para hacer las canciones. Era una dinámica más de las ideas que teníamos en la mente que de estar improvisando. Y quizá en el primer EP había ideas también, pero hubo bastante improvisación y cosas así. Está bueno para un inicio, pero para este ya teníamos bien claras las canciones.

Gerson: Y de hecho teníamos un montón de canciones que quedaron relegadas. No es que solamente esas canciones teníamos.

Diego: Depuramos temas. Y cambiar de alineación cambió bastante el sonido, porque ya podíamos meter más cosas. O sea, tenía que sonar distinto al primero o iba a aburrir.

Cuando iniciaron y lanzaron su primer trabajo, el post-rock era una novedad en el país. Hasta hubo un pequeño boom de bandas del género. Ahora, ¿qué ofrece Voltar? Ya que no cuentan con el factor “novedad” y ese boom ya pasó.

Diego: Aparte de la banda, como un comentario: siento que El Salvador —como todos los países, pero siento que aquí pasa bastante— es bien influenciado por modas que pegan en otros lados. Hace no mucho, con el folk así como Monsieur Periné y ese rollo, era el boom y después ya nadie le hizo caso.

Gerson: Pero siempre va como oscilando…

Diego: Oscila todo. Son como fans fugaces de todo. Y ahí es donde creo que tenés que ser un proyecto que sea flexible en cierto punto. No cambiar totalmente todo, pero sí que podás amoldarte a las cosas nuevas que están pasando y adaptarte sin perder la esencia que tenés como banda. Eso quisimos hacer, porque la verdad decíamos que era post-rock por ponerle un nombre, pero quizá siempre ha tenido algo Voltar que hay canciones que escuchás que en realidad parecen canciones. Es decir, tienen el formato de una canción normal, solo que sin letra o con un vocoder. Pero lo que queríamos y con este disco lo hicimos: queríamos el formato de una canción pop, pero no siendo pop. Luego hay otras que sí siguen una línea más como de post-rock, un poco más tradicional. Creo que eso es lo nuevo, quiero pensar que tenemos una identidad.

Gerson: Con esto de lo oscilante que se puede volver una escena o un grupo de bandas, creo que ahí también va que todos los de Voltar como que no estamos muy cerrados a un solo género y seguir una línea. Eso a veces te lleva a caer en estos picos de la moda temporal. Y creo que la diversidad de influencias también ayuda y no es como que todo mundo jala para un lado.

Entonces, ¿en qué género definirían este álbum?

Diego: En cuanto a géneros, es bien distinto en esto, porque no es como que estés haciendo punk. Ya sabés qué es punk. En esto de los subgéneros no hay una verdad absoluta, llega un momento en que llegan tantas influencias que ya ni sabés ni lo que es. A mí me gusta llamar lo que hacemos como rock instrumental, súper genérico, pero de hecho eso es, que cambia en cada disco de influencias. Creo que en este tiempo que compusimos hubo un disco de Mogwai: “Rave Tapes”.

Gerson: Con ese disco pasamos bien clavados.

Diego: De hecho hay bastante de ese disco en las influencias.

Gerson: Musicalmente cuesta un poco definir de qué agarrás cada cosa. Como que fuera una bebida en la que vas mezclando cosas que al final te queda una limonada azul, por decirte algo.

Diego: En este disco no dijimos: «que suene a esto». Fue un disco en el que ya teníamos las ideas y solo era como que la idea en general en la que íbamos trabajando y ya quedaban. Las rolas salían rápido. Entonces, no sé cómo decirte de dónde venía todo, porque recuerdo que estábamos escuchando a Norma Jean. Recuerdo que igual me empilé con Joliette. Ja, ja. ¡Ah! Y Russian Circles.

Voltar es una banda salvadoreña integrada por los músicos Gerson Chávez, Diego Escobar, Víctor Interiano, Héctor Guzmán y Daniel Audía.

Con el rock instrumental, el reto es que el público sienta sus canciones sin usar voces. ¿Cómo asumen ustedes esto?

Gerson: Pienso en la comparación con algún director que ahorita haga cine mudo o algún corto mudo. Tiene ese reto. Pero es como una forma artística, más que lo popular.

Diego: A mí me gusta comparar la música con el cine. Tenés un director específico que tiene su estilo específico. Y así tenés bandas bien específicas. Luego tenés directores que son bien genéricos, que hacen de todo, que hacen lo que está pegando y pegan por eso. Pero quiero pensar que nuestra música es como cine de autor, que si la gente va a vernos es porque ya sabe lo que tocamos, ya sabe que es instrumental. No es para todos. No porque sea exclusivo o súper intelectual, sino porque simplemente hay gente a la que no le gusta; hay gente que solo escucha ruido y está bien; y hay gente a la que le llega ese ruido.

Tienen dos trabajos publicados y un público base. ¿Cuál es el plan ahora?

Diego: ¿Cuál es el plan, pues? Je, je.

Gerson: Ja, ja, ja. Creo que esta producción va como más armada, más compacta, más madura. Eso también afecta a quien te escucha. Entonces, quizá iremos abarcando más público y lo que me gustaría, personalmente, es ensuciar un poco más a Voltar. Es decir, tocar en otros lados, con otras bandas. Creo que también hay canciones de este disco que se prestan para algo más pesado.

Diego: Sí, eso queremos. No solo con este disco, sino como banda. Ser una banda que llegue a varios públicos y lugares. Porque de pronto hay metaleros a los que llega Voltar; o gente súper fresa a la que le gusta Voltar. Queremos ser ese tipo de banda. No cerrarnos a un solo lugar. Estoy seguro de que hay gente en el interior del país a la que si uno llega, les gustaría. No solo Voltar, sino otras bandas de San Salvador. Quizá otra cosa que queríamos con este disco es tener un álbum con buena calidad, con buena producción, que eso cuesta y es caro y es bastante trabajo. Pero en comparación al “Black Mamba”, hay un gran salto, algo que se escucha muy decente en todos lados, comparado con todo el mundo.

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