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Herbert Saca va por su tercera presidencia

Herbert Ernesto Saca Vides es uno de los operadores políticos más importantes de El Salvador, y uno de los más inteligentes. No es, él, amigo de redes sociales, de exposiciones innecesarias o aspavientos. Él controla el poder desde las sombras. Es el que nunca sale en la foto. El silencioso. Al que nadie investiga. Y así, desde su silencio, ha sido tomador de decisiones, gestor de recursos y el que habló en nombre de los más poderosos durante las presidencias de Antonio Saca y Mauricio Funes.

Herbert Saca sigue siendo, hoy, uno de los accionistas más importantes de la Gran Alianza por la Unidad Nacional, GANA, el partido por el que postula Nayib Bukele y el que cuenta en su dirigencia a Guillermo Gallegos, el diputado al que la oficina de Probidad de la Corte Suprema de Justicia encontró irregularidades patrimoniales por unos 3 millones de dólares y al que al final tanto Corte como Tribunal de Ética Gubernamental terminaron favoreciendo.

De nuevo, en 2019, Herbert Saca y los suyos pujan por un tercer periodo, por una nueva oportunidad para operar el poder tras bambalinas.

Perfilé por primera vez a Herbert Saca en mi libro “Infiltrados: Crónica de la corrupción en la Policía Nacional Civil”. Consulté, antes de publicar, a dos docenas de fuentes vivas, entre exsecretarios de Estado de Antonio Saca y Funes, investigadores policiales, oficiales estadounidenses, agentes de la inteligencia estatal y narcotraficantes asociados a la banda Los Perrones. También consulté documentos oficiales, como protocolos de abogados y expedientes de investigación policial. Algunos de los hallazgos más importantes:

  • A principios de la década pasada, Élmer Bonifacio Escobar, uno de los líderes históricos de la banda de narcotraficantes Los Perrones, pidió a Reynerio Flores Lazo, otro jefe del grupo condenado a 80 años de cárcel, que intercediera ante Eduardo Azucena López, entonces jefe de Finanzas de la PNC, para que devolviera a Herbert Saca un lote de vehículos decomisado por sospechas de contrabando.

 

  • El 22 de junio de 2004, Herbert Saca recibió $228,571.42 de la empresa M&M Importaciones, propiedad de Medrano Escobar. El traspaso de dinero se hizo ante los oficios del notario Manuel de Jesús Morán Jerez, juzgado por falsedad ideológica en 2010 en el mismo proceso que terminó con la condena a Reynerio Flores Lazo.

 

  • En 2012, un lugarteniente de Reynerio Flores Lazo se reunió en Jícaro Galán, Honduras, con Medrano Escobar para pedirle que intercediera ante Herbert Saca para que buscara un trato con magistrados del Órgano Judicial. Medrano respondió que Herbert Saca le advirtió que no metiera las manos por Reynerio porque ese caso “ya estaba dado”.

 

  • Entre 2008 y 2009, periodo en que Reynerio Flores era prófugo de la justicia, “la familia Flores Lazo entregó 250,000 dólares a la gente de Herbert Saca, pero ya era muy tarde para detener su captura…”, de acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Inteligencia Policial de la PNC en 2011 al cual tuvieron acceso oficiales del FBI estadounidense.

 

  • A finales del quinquenio de Elías Antonio Saca, al menos dos funcionarios de ese gobierno acusaron a Herbert Saca de operar, con fondos de Casa Presidencial, campañas sucias para desprestigiarlos. Esos funcionarios son Eduardo Zablah, exsecretario técnico de Antonio Saca, y Ana Vilma de Escobar, exvicepresidenta.

Aquella investigación para “Infiltrados” también me sirvió para seguir la pista de Herbert durante la presidencia de Mauricio Funes. Otro informe del OIE elaborado durante la primera mitad del quinquenio, cuando ese organismo estaba en manos del FMLN, da cuenta de que Funes y Saca se comunicaban por teléfono al menos desde 2010.

Hace muy poco, en diciembre de 2018, la investigación periodística que hicimos en Revista Factum con base en audios grabados durante reuniones entre el expresidente Funes y varios de sus colaboradores reveló que Herbert Saca era, entre otras cosas, encargado de manejar dineros en operaciones políticas ilegales, como la que llevó a la publicación, por parte del expresidente, del reporte de operaciones sospechosas que involucra al expresidente arenero Francisco Flores con movimientos ilegales de un donativo taiwanés.

En uno de esos audios, Herbert Saca se jacta, además, de pagar a agentes de la Fiscalía General de la República y de tener tratos subrepticios con Luis Martínez, el exfiscal general hoy preso por delitos de corrupción.

Para esa investigación, a la que llamamos “Audios presidenciales”, en Factum consultamos a cuatro excolaboradores cercanos de Funes, incluidos tres exsecretarios de Estado, quienes coincidieron en señalar a Herbert Saca como uno de los principales operadores del dinero público que sirvió para la creación de GANA.

“(En) el proceso de sacarle los diputados a Arena y se procede a darles $ (dinero) a los diputados que se saldrían. El dinero proviene de Capres y lo opera Herbert Saca”, dijo a Factum uno de los exfuncionarios consultados en la investigación sobre los audios presidenciales.

A pesar de todos esos antecedentes, la Fiscalía de Douglas Meléndez, el sucesor de Martínez, nunca investigó en serio a Herbert Saca. Y esa es una de las principales deudas de la gestión de Meléndez: no investigar, de verdad, a los gestores criminales del poder político. Es cierto que el exfiscal saliente puso empeño para perseguir penalmente a Antonio Saca y Mauricio Funes, pero por razones que sigo sin entender pasó de largo por Herbert.

Ese tipo de remilgos oficiales, como los del exfiscal, pero sobre todo las protecciones pactadas en los entornos políticos de los que es jugador clave, han permitido a Herbert Saca salir indemne de las investigaciones que tienen a Antonio Saca en la cárcel y a Funes con calidad de prófugo de la justicia salvadoreña bajo protección de la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua. En corto: el poder de Herbert es tal que le ha permitido blindarse de las acciones penales que hundieron a sus dos últimos jefes.

Y hoy Herbert Saca va por más.

Nayib Bukele, el candidato de GANA, ha hecho todo lo posible por desligarse de las sombras que cubren al partido con el que terminó inscribiéndose, en buena medida porque el plan de correr por Cambio Democrático se le cayó tras una resolución adversa de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema.

Ha dicho Bukele que él comandará la Presidencia y de él dependerán las principales decisiones, como en su momento lo dijo Mauricio Funes del FMLN y las fuerzas más oscuras del partido de izquierda como José Luis Merino, o como lo repite Carlos Calleja para intentar deslindarse de los viejos operadores inescrupulosos de Arena.

A Bukele le contestó Guillermo Gallegos desde una entrevista de televisión. “El partido oficial va a ser GANA”, dijo el diputado. Algo similar le dijo el FMLN a Mauricio Funes en junio de 2009, pocas horas después de la toma de posesión, en los primeros compases de una relación tensa que llevaron al exentrevistador a buscar un salvavidas. Herbert Saca fue quien le ayudó a Funes a crear ese colchón: GANA, el mismo partido para el que Gallegos reclama hoy protagonismo.

Si gana la Presidencia, la escena que espera a Bukele no será muy diferente a la que vio Funes al arribar a Capres. Lo más lógico es pensar que, para garantizar interlocución con el Legislativo y otros campos políticos, el nuevo presidente acudirá al operador más veterano, al más efectivo, al más poderoso que tendrá a la mano. Ese operador es Herbert Ernesto Saca Vides.

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