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Gobierno operó para formar nueva pandilla, según El Faro

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Una investigación periodística sostiene que las autoridades de seguridad avalaron traslados carcelarios en un afán de romper a la MS-13… para propiciar la aparición de otra pandilla, la 503.

Foto FACTUM/Archivo


La administración de Salvador Sánchez Ceren operó para que la pandilla más numerosa del país, la Mara Salvatrucha-13, se dividiera, y así darle fuerza a una nueva estructura criminal: la 503. Así lo señala un artículo publicado este miércoles 30 de agosto por el periódico digital El Faro. La publicación asegura además que esta medida fue apoyada por las autoridades aun cuando sabían que una división en la pandilla significaría un incremento en los homicidios.

El artículo de El Faro señala que, entre diciembre de 2016 y enero de este año, al menos 17 jefes pandilleros fueron trasladados desde el penal de máxima seguridad en Zacatecoluca hacia otros de menor rigor, como Ciudad Barrio e Izalco. Estos traslados, según la publicación, se dieron pese a que varios de los reos no tenían el perfil usual de los que dejan máxima seguridad para cárceles del régimen ordinario. De acuerdo con la publicación, estos traslados no pudieron ser justificados por el vocero de la presidencia, Eugenio Chicas, ni por el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde, quien se negó a hablar del tema.

Un vocero de la MS-13 contactó a El Faro, según la publicación, a principios de febrero de este año. Mediante mensajes de WhatsApp, el pandillero alertó a un reportero sobre una “ruptura de la MS-13 auspiciada por el gobierno”.

El 23 de junio de este año, el ministro de Justicia reconoció en una entrevista televisiva que el repunte de homicidios registrado en ese mismo mes se debía a “una división en una de las principales pandillas”.

El Faro dice haber tenido acceso a un informe elaborado por un agente de inteligencia, en el que se detallan las declaraciones dada por el pandillero Oswaldo Vladimir López López, conocido en la MS-13 como Snarf, de la clica Escalantes. En este informe, el pandillero prometía al gobierno resultados casi inmediatos si lo trasladaban desde Zacatecoluca a un penal de menor rigurosidad. Snarf aseguraba que, en un lapso entre tres y seis meses, él y su “pelotón” eran capaces de fracturar a la pandilla “y no únicamente en el territorio salvadoreño, sino en todos los lugares (en) que exista la estructura criminal internacionalmente”, dice la publicación.

Según la reportaje, en el mismo informe, el agente de inteligencia también consignó que el plan de Snarf podría significar un baño de sangre. Este empezaría por destronar a los jefes históricos de la MS-13, recluidos en los sectores 5 y 6 del penal de Zacatecoluca, además de “asesinar a 30 mandos medios que consideraban claves y que se encontraban guardando prisión en penales con régimen común”, dice el artículo.

Tres meses después de que el informe llegara a la inteligencia del Estado, el gobierno autorizó el traslado de cuatro pandilleros desde Zacatecoluca a Ciudad Barrios. Según El Faro, el traslado se hizo el 25 de diciembre de 2016, y los cuatro pandilleros trasladados fueron: Luis Zelada (a) Duke de Acajutlas; Joel de Jesús Campos (a) Largo; Jorge Durán (a) Payaso; y Oswaldo López, el Snarf de Escalantes.

La publicación además señala que, en el transcurso de un mes, autoridades trasladaron al menos a 17 jefes pandilleros desde el penal de Zacatecoluca al de Ciudad Barrios; “entre ellos a un hombre con un historial de dos escapes de prisión y de dos enfrentamientos con la policía, y a otros dos hombres apenas tres días después de que mataran a puñaladas a otro interno dentro de la cárcel destinada a hospedar a los reos más peligrosos”.

Un plan sin mucho éxito

A pesar del incremento de homicidios que el mismo gobierno atribuye a la división al interior de la MS-13, el plan de dividirla no ha cuajado del todo. Carlos Martínez, periodista de El Faro y autor de la publicación, asegura que esa “no ha sido una gesta exitosa, como lo fue la de los Revolucionarios en el Barrio 18”.

“Una pandilla no puede ser pandilla si no tiene su propio territorio. Yo no he podido comprobar que haya canchas que ya se consideren 503. Y otro elemento: la cadencia de muertos de este año no me describe una pelea interna en la MS. O al menos no lo describe de una manera obvia”, analiza Martínez.

A opinión del autor, la idea inicial de esta división no era crear una nueva pandilla en sí, sino más bien “que hubiera un cambio de mando”. Algo que, según el artículo, podría estar ligado a pretensiones políticas-partidarias del gobierno.

En el pasado, Factum y El Faro han revelado videos en los que miembros del partido en gobierno han ofrecido programas de créditos de 10 millones de dólares a las pandillas a cambio de apoyo electoral. Tanto el FMLN como el principal partido de oposición han negociado con pandillas en épocas electorales, como ha también ha revelado El Faro.

El origen de la discordia

De acuerdo con los voceros del gobierno en materia de seguridad, la herida en la MS-13 se debe a problemas económicos y disputas por el reparto de la extorsión al interior de la pandilla.

A opinión del periodista Martínez, el problema puede tener “una ensalada” de causales “tan diversas como los mismos pandilleros”. Sin embargo, según él, “todo parece indicar que esto tiene su origen en el reclamo del Chory de Fulton. El Chory estaba ocupando el descontento que tenían los pandilleros con respecto a cómo se había manejado el tema de la tregua”. Según Martínez, los pandilleros disidentes opinan que los jefes históricos los habían hecho quedar “en ridículo” y le al negociar con el gobierno en el año 2012.

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