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El movimiento Black Lives Matter ha llegado a primer plano en Estados Unidos nuevamente por una serie de asesinatos de afroamericanos a manos de la policía que han derivado en protestas y enfrentamientos fatales. Así se vive en un campamento de activistas afroamericanos en el corazón de Chicago. Ellos proponen una visión alternativa de país.


La lluvia apenas comenzaba a caer ese día a mediados de julio en que íbamos camino a la ferretería por unos amarres de plástico. Los cricos marcaban su ritmo lento y predecible en la ventanilla del carro, mientras manejábamos por las calles semi abandonadas de North Lawndale, un vecindario ubicado al lado sur occidental de Chicago, en Illinois, Estados Unidos.

‚ÄĒ¬°All√≠ est√°!‚ÄĒ me dice Shavonna Brown, una activista ligada al movimiento Black Lives Matter, desde el asiento de atr√°s, se√Īalando un edificio de baja altura que posee¬†un letrero que fue pintado a mano en alg√ļn momento de los a√Īos noventa.

‚ÄĒAh, se ve cerrado‚ÄĒ responde uno de los dos ni√Īos peque√Īos que van sentados a su lado. Ambos son compa√Īeritos de Shavonna y¬†se sumaron a nuestra excursi√≥n al √ļltimo momento.

‚ÄĒNo, no‚ÄĒ le asegura Shavonna.‚ÄĒEntremos.

Shavonna ‚ÄĒuna mujer fuerte de 23 a√Īos que viste¬†ropa deportiva manchada por el trabajo f√≠sico del d√≠a‚ÄĒ y los ni√Īos son miembros del campamento Freedom Square, un predio bald√≠o ocupado por activistas vinculados a Black Lives Matter (‚ÄúLas vidas negras importan‚ÄĚ) en la ciudad de Chicago. Ya que hab√≠a llegado en carro a visitarles, los dem√°s nos han delegado a nuestro grupito la tarea de ir a hacer mandados para el campamento.

La reacci√≥n inicial del ni√Īo no me sorprende. La mayor√≠a de los negocios que hemos pasado hasta ahora parecen clausurados; o sino, se trata de licorer√≠as o tienditas con sus cortinas puestas y barras de hierro sobre las ventanas. Es una mezcla entre deterioro urbano y una c√°rcel de m√°xima seguridad.

Shavonna y yo, tomadas de la mano con los ni√Īos, entramos a la peque√Īa y hacinada ferreter√≠a. Me siento muy en casa. Shavona le ayuda a la due√Īa del negocio a contar¬†los ochenta amarres, uno por uno. Hay algo familiar y tierno en este momento de confianza entre dos desconocidas, dividi√©ndose la tarea por igual. Al terminar, la anciana que nos atiende levanta los ojos y le pregunta a Shavonna lo¬†qu√© estamos tramando con tanto amarre.

Shavonna le explica‚ÄĒcon gran fluidez‚ÄĒ que forma parte de un campamento que se ha tomado el predio bald√≠o frente al centro interrogatorio de Homan, un enorme centro de detenciones de la polic√≠a de Chicago, y que no se ir√°n hasta que dejen de financiar ese cuartel.

‚ÄĒNo tenemos por qu√© confiar en la polic√≠a‚ÄĒ dice.‚ÄĒY ya estamos hartos de c√≥mo est√°n maltratando a los negros.

‚ÄĒEst√°n matando a nuestra gente‚ÄĒ a√Īade el m√°s peque√Īo, desde el piso, donde juega con un rollo de cordel.

‚ÄĒLos amarres‚ÄĒ finaliza Shavonna‚ÄĒ son para sujetar el pl√°stico a las tiendas de acampar para que no se mojen en la tormenta. Deber√≠a de visitarnos, se√Īora. Tenemos una parrilla y estamos regalando libros y ropa.

‚ÄĒVaya‚ÄĒ reacciona la anciana, dejando entrever con su mirada algunas se√Īales de curiosidad.

De regreso al campamento nuevamente, Shavonna aprovecha cada interacci√≥n con los transe√ļntes para compartir su pr√©dica: al tipo que le presta su encendedor, al se√Īor que eleva su sombrilla contra la lluvia y a muchos m√°s.

‚ÄĒV√©ngase al parque, pase un rato con nosotros. Tenemos libros y qu√© comer‚ÄĒ les grita desde el carro.

‚ÄĒLa gente de por ac√° tiene tan poco de qu√© alegrarse‚ÄĒ me comenta Shavonna, una vez termina de subir la ventana del carro.

Imagen del campamento Freedom Square, un predio baldío ocupado por activistas vinculados a Black Lives Matter. Foto cortesía de Sarah-Ji.

Imagen del campamento Freedom Square, un predio baldío ocupado por activistas vinculados a Black Lives Matter. Foto cortesía de Sarah-Ji.

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Freedom Square (o la Plaza Libertad) es una de las manifestaciones m√°s recientes¬† del movimiento nacional llamado Black Lives Matter (BLM). La afirmaci√≥n impl√≠cita en el nombre de la coalici√≥n ‚ÄĒque las vidas de los negros tienen valor‚ÄĒ suena como algo sencillo y poco debatible. Y sin embargo, responde a una grave situaci√≥n de violencia y fuerte marginalizaci√≥n que enfrentan los afrodescendientes en Estados Unidos. Los √ļltimos dos meses, durante el verano, han elevado la causa de BLM a primer plano por los m√°s de cinco casos sonados de afroamericanos asesinados por oficiales blancos y ocho polic√≠as ejecutados por francotiradores.

A pesar de la complejidad y gravedad de la situaci√≥n surgida en los √ļltimos meses, la coalici√≥n de BLM¬†gira en torno a reclamos concisos: que la poblaci√≥n negra sufre por los efectos de la inequidad racial; y, en particular, por sus interacciones con el sistema policial. Aunque los afroamericanos representan aproximadamente el 13 por ciento de la poblaci√≥n total de Estados Unidos, conforman m√°s del doble de esta cifra (el 28 por ciento) de personas arrestadas en 2015. De acuerdo¬†a un informe presentado a las Naciones Unidas sobre la desigualdad en el sistema judicial estadounidense, si las tendencias actuales contin√ļan, uno de cada tres hombres afroamericanos ser√° encarcelado en un alg√ļn momento de su vida.

En medio de un periodo de tensiones raciales marcado por ejecuciones sumarias, enfrentamientos armados, protestas y cierres de carreteras, surgi√≥ Freedom Square, una propuesta (dentro de una zona marginal) de un modelo alternativo de organizaci√≥n comunitaria afroamericana sin la presencia de polic√≠as. El campamento es en realidad un predio bald√≠o ubicado en North Lawndale, barrio que hist√≥ricamente ha sido habitado por poblaci√≥n afroamericana. Martin Luther King residi√≥ en este lugar por un tiempo en 1966; y es el vecindario que nos ha regalado m√ļsicos reconocidos como Howlin‚Äô Wolf, Ramsey Lewis y Twista.

Hoy d√≠a, sin embargo, la pobreza y la criminalidad son los sellos m√°s emblem√°ticos de North Lawndale. Desde que la mayor√≠a de industrias ‚ÄĒcomo Sears Roebuck y Western Electric‚ÄĒ cerraron sus puertas en los a√Īos setenta, el desempleo y la indigencia se han vuelto el pan de cada d√≠a. ¬†Aproximadamente el 70% de los adultos tiene antecedentes criminales, creando una especie de c√≠rculo vicioso en el cual los desempleados se canalizan hacia el crimen, imposibilitando as√≠ que luego consigan trabajo por su mismo historial delincuencial.

Hay quienes, como el Dr. Paul Street, uno de los primeros en se√Īalar estas alarmante tendencias en North Lawndale, que argumentan que estos √≠ndices de criminalidad no son ning√ļn accidente y se deben en gran parte al exceso de presencia policial en la zona. El campamento de Freedom Square, de hecho, es producto de esta postura. Los activistas decidieron deliberadamente fundar su proyecto justamente frente al infame centro interrogatorio de Homan Square, un edificio enorme donde se han detenido a m√°s de tres mil quinientas personas en los √ļltimos diez a√Īos. El 54 por ciento de ellos proviene de las zonas aleda√Īas.

Una investigación del rotativo The Guardian concluyó que, de las personas que han pasado por las puertas de Homan Square, el 82 por ciento de ellas eran afroamericanas, en una ciudad donde esta etnia representa solamente el 33 por ciento de la población total. De las miles de personas detenidas en Homan Square, solo tres de ellas tuvieron acceso documentado a un abogado durante su estadía.

‚ÄĒToda mi vida [el centro] ha sido como una mancha negra dentro de mi comunidad‚ÄĒ me dice Shavonna, mientras regresamos al campamento.

Activistas vinculados a Black Lives Matter. Foto cortesía de Sarah-Ji.

Activistas vinculadas a Black Lives Matter. Foto cortesía de Sarah-Ji.

Bajo la sombra de este imponente edificio de ladrillo, los activistas del colectivo #LetUsBreathe (D√©jennos respirar) han querido realizar su propia visi√≥n de lo que quisieran ver en la comunidad de North Lawndale. Siguiendo una filosof√≠a horizontal, es decir, sin jerarqu√≠as y en la cual todos los miembros tienen voz y voto, los ocupantes se han encargado de fundar en su campamento un kiosco de literatura, una tienda de ropa y productos de primera necesidad sin costo, √°reas l√ļdicas para los ni√Īos y una cocina que alimenta a quien sea necesario las tres veces al d√≠a. Dentro de sus materiales promocionales, el colectivo #LetUsBreathe caracteriza a Freedom Square como una fiesta vecinal donde todo mundo est√° invitado.

En la semana que llevan, han logrado crear un espacio de convivio sano y productivo. Hay multitudes de ni√Īos y ni√Īas peque√Īos que corretean por todo el campamento, interrumpiendo conversaciones con sus preguntas y exigiendo que los adultos se unan a sus juegos. Los adultos se encargan de tareas cotidianas, limpian el predio para recoger basura y restos de vidrio para que los ni√Īos no se lastimen; organizan conversatorios y talleres informales; y mantienen la cocina abierta todo el d√≠a. Todo esto, afirman los miembros de #LetUsBreathe, con el af√°n de fortalecer los v√≠nculos personales entre la comunidad afroamericana y demostrar que no hace falta una presencia policial en un ambiente donde todos tienen acceso a un empleo digno y a la oportunidad de realizarse.¬†

Seguidores de Black Lives Matter, como los integrantes de Freedom Square, aseguran que los altos √≠ndices de criminalidad entre los negros no corresponden a la realidad inherente de los afroamericanos sino al racismo end√©mico al sistema penal de los Estados Unidos y a los prejuicios de las fuerzas policiales de este pa√≠s. Existen varios incidentes ocurridos en los √ļltimos a√Īos que le dan pie a este argumento. En junio, por ejemplo, se filtr√≥ el audio de un capit√°n de la polic√≠a de Nueva York instando a uno de sus subordinados a detener a m√°s j√≥venes negros y latinos arbitrariamente por ser los m√°s predispuestos a la delincuencia. Es decir, BLM argumenta que sin importar la realidad de la situaci√≥n, a los afrodescendientes se les ubica en la categor√≠a de ‚Äúsospechoso‚ÄĚ en perjuicio a los derechos de esta comunidad.

Y sin embargo, el nacimiento de BLM hace dos a√Īos no fue a causa de las detenciones arbitrarias, sino por la magnitud de las interacciones entre negros y polic√≠as que suelen terminar con una fatalidad para la comunidad afroamericana. En una investigaci√≥n de la Universidad de California, Davis determin√≥ que las personas negras son casi cuatro veces m√°s propensas a ser lesionadas por un polic√≠a que por una persona blanca; y de la mayor√≠a de los casos de afroamericanos que han muerto a manos de la polic√≠a en los √ļltimos quince a√Īos, a los oficiales responsables ni siquiera se les procesa por el hecho.

Curiosamente, Black Lives Matter estall√≥ en 2013 debido a la muerte de un adolescente afroamericano a manos de un justiciero y no de un agente policial. Trayvon Martin, de 17 a√Īos, fue asesinado en 2012 por un balazo en el pecho disparado por George Zimmerman, quien dice haberse bajado de su veh√≠culo y perseguido a Martin a pie por su apariencia sospechosa. Lo √ļnico que se le encontr√≥ al cuerpo de Martin fueron los dulces y la soda que hab√≠a ido a comprar a la tienda.

La muerte del joven provoc√≥ gran indignaci√≥n a nivel nacional, resultando en protestas y en el ahora reconocido hashtag #BlackLivesMatter despu√©s de que Zimmerman fuese exonerado de todos los cargos un a√Īo despu√©s. Sin embargo, la primera manifestaci√≥n organizada directamente por BLM como coalici√≥n fue hasta el a√Īo siguiente, luego del asesinato¬†de Michael Brown por un oficial blanco, Darren Wilson, en Ferguson, estado de Missouri. Durante una confrontaci√≥n entre Brown y Wilson por una cajetilla de cigarros que Brown se hab√≠a robado momentos antes, el oficial Wilson le dispar√≥ doce veces al joven desarmado. En el momento en que se difundi√≥ el incidente circulaban declaraciones acerca de que, antes de morir, Brown hab√≠a elevado sus manos en se√Īal que se hab√≠a rendido y le rogaba al oficial, ‚ÄúNo me dispares‚ÄĚ.

Fue este incidente, y la capacidad reactiva de Black Lives Matter, lo que terminó desencadenando una de las revueltas sociales más fuertes que se ha visto en esta potencia mundial en décadas. Después de la noticia del asesinato de Brown, miles de personas convergieron en Ferguson, montando protestas entre agosto y noviembre. Varias de ellas terminaron en motines, saqueos de negocios locales y en enfrentamientos con la policía.

La represi√≥n de los manifestantes increment√≥ paulatinamente, empezando primero con la militarizaci√≥n de la polic√≠a local y culminando con la entrada de la Guardia Nacional para detener a las multitudes. Hubo varias lesiones entre los manifestantes a causa del uso de balas de goma, gas lacrim√≥geno y del dispositivo ac√ļstico de largo alcance (LRAD por sus siglas en ingl√©s), un aparato direccional que emite sonidos de hasta 120 db, ensordeciendo dolorosamente a cualquier persona dentro de su √°rea de cobertura. Adem√°s, hubo repetidos informes de restricci√≥n y represi√≥n en contra de la prensa nacional y extranjera, incluyendo varios arrestos de periodistas y la implementaci√≥n de una zona de exclusi√≥n a√©rea para prevenir que los helic√≥pteros de prensa sobrevolaran los disturbios. En total, se incendiaron m√°s de treinta edificios en los motines y el gobierno estadounidense gast√≥ m√°s de $26 millones en el incidente.

Las revueltas de Ferguson elevaron a primer plano las fuertes tensiones raciales que hab√≠an permanecido bajo de agua hasta ese momento en el discurso nacional, ya que los activistas, adem√°s de enfocarse en la muerte de Brown, tambi√©n utilizaron el incidente para se√Īalar el racismo institucionalizado como verdadero ejecutor de tantas v√≠ctimas negras. El Departamento de Justicia Estadounidense concluy√≥ un a√Īo despu√©s que la polic√≠a de Ferguson, en efecto, hab√≠a violado sistem√°tica e intencionalmente a la Constituci√≥n en detrimento a la comunidad negra en particular. A√ļn as√≠, y a pesar del clamor popular, un jurado determin√≥ en noviembre de 2014 que el oficial Wilson no enfrentar√≠a cargos por el homicidio de Michael Brown.

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Una vez de regreso en Freedom Square, estaciono el carro y les abro las puertas a los ni√Īos, quienes inmediatamente salen corriendo a buscar a sus amistades. Localizo al activista que nos hab√≠a encargado los amarres y se los entrego con una sonrisa apenada. La llovizna ha empezado a intensificarse y los adultos ya buscan un refugio donde pasar la tormenta. Aprovecho el descanso en las actividades para hablar con Damon Williams, un joven activista que posee una sonrisa encantadora y amable. Normalmente Damon es casi inaccesible, ya que se ve envuelto constantemente en las actividades del campamento. Damon y su hermana son los fundadores del colectivo #LetUsBreathe y me cuenta que, de hecho, fueron sus experiencias en Ferguson las que les inspiraron a fundar el campamento de Freedom Square.

‚ÄĒNos indign√≥ que la primer respuesta del estado fuera el uso de armamentos qu√≠micos y balas de goma‚ÄĒ me dice Damon Williams. ‚ÄĒAs√≠ que recaudamos fondos para llevarles m√°scaras de gas y agua [a los manifestantes].

Pausamos la conversaci√≥n un momento, mientras que Damon le explica a un ni√Īo peque√Īo que no se vale pellizcar a su hermana con un gancho. Despu√©s de la disculpa, los chicos siguen jugando y Damon retoma la pl√°tica.

‚ÄĒFerguson represent√≥ los inicios de la concientizaci√≥n que se desarrollar√≠a como Black Lives Matter‚ÄĒ contin√ļa. ‚ÄĒEra una nueva est√©tica: m√°s hip hop, mucho menos elitista de lo que hab√≠a sido la organizaci√≥n pol√≠tica anteriormente. Y eran los m√°s afectados los que estaban liderando. Esa rebeli√≥n fue un evento de trascendencia mundial. Fue distinta a cualquier otra reacci√≥n previa de: ‚ÄúAh, ¬Ņen serio existe el racismo?‚ÄĚ. Ferguson represent√≥ una cr√≠tica a todo el sistema. Los manifestantes pudieron entender r√°pidamente como el caso espec√≠fico de Mike Brown dialogaba con una estructural sist√©mica y social.

Damon me explica que los manifestantes que se quedaban protestando toda la noche en Ferguson empezaron a formar campamentos org√°nicamente, durmiendo sobre la acera en un inicio. Fue √©ste ejemplo que lo inspir√≥ a fundar Freedom Square dos a√Īos despu√©s.

Dos activistas del campamento Freedom Square. La camiseta de uno de ellos demuestra las tensiones que las comunidades de afrodescendientes mantienen con la Policía. Foto cortesía de Sarah-Ji.

Dos activistas del campamento Freedom Square. La camiseta de uno de ellos demuestra las tensiones que las comunidades de afrodescendientes mantienen con la Policía. Foto cortesía de Sarah-Ji.

‚ÄĒFue la primera vez en mi vida que hab√≠a visto algo as√≠ y el hecho de que hab√≠a tanta gente de todas partes participando‚Ķ sab√≠a que mi vida hab√≠a cambiado, que no iba a poder regresar a mi vida normal.

Damon y su hermana decidieron fundar Freedom Square como una alternativa más sostenible y más propositiva, algo que pudiera beneficiar a la comunidad a largo plazo. Frente al formidable centro de detenciones de Holman y entre los escombros de lo que antes fueron negocios prósperos, los activistas afroamericanos quisieron materializar la posibilidad de un futuro digno y prometedor para los residentes de North Lawndale.

‚ÄĒYo no me considero una persona especial‚ÄĒ me aclara Damon. ‚ÄĒM√°s bien, creo que soy el producto de un momento especial.

Freedom Square, a pesar de tomar su lugar entre bloqueos de carreteras, manifestaciones y motines, no representa una incongruencia con otras t√°cticas que aparentan ser m√°s¬†contendientes y que han nacido del movimiento Black Lives Matter, el cual se define m√°s como una red nacional que como un n√ļcleo directivo. Lejos de establecer lineamientos para sus m√©todos, BLM simplemente se autodenomina como una organizaci√≥n que ‚Äútrabaja para validar la vida de los negros‚ÄĚ, enfatizando principios de inclusi√≥n, empat√≠a, perspectiva global, justicia restaurativa y justicia de g√©nero (aunque a inicios de este mes BLM public√≥ un documento m√°s completo detallando su plataforma).

El mensaje de Black Lives Matter se ha tenido que reafirmar una y otra vez desde aquellos disturbios de Ferguson del 2014. Menos de un a√Īo despu√©s, en abril 2015, Freddie Grey, un joven afroamericano, muri√≥ bajo custodia en manos de la polic√≠a de Baltimore, estado de Maryland. Su muerte provoc√≥ una serie de motines a tal punto que el gobernador de dicho Estado, al igual que su hom√≥logo en Missouri el a√Īo anterior, tuvo que declarar un estado de emergencia y exigir la intervenci√≥n de la Guardia Nacional. A pesar de que el m√©dico forense declarara la muerte de Grey un homicidio, los √ļltimos cargos contra los oficiales involucrados en el caso fueron exculpados en julio de este a√Īo.

Desde entonces, incidentes similares se han repetido una y otra vez, culminando en este verano altamente tenso en Estados Unidos con las muertes de Philando Castile en St Paul, Minnesota ¬† y de Alton Sterling en Baton Rouge, Louisiana y √ļltimamente, con el asesinato del adolescente Paul O‚ÄôNeal a pocas cuadras del campamento de Freedom Square. Todos ellos fueron hombres negros cuyos homicidios (a manos de oficiales blancos) fueron grabados y difundidos entre millones de personas en el mes de julio. En todos los videos, ninguno de los hombres pareciera haber opuesto resistencia al momento de su muerte.

Muchos ni√Īos juegan en el campamento de Freedom Square. Foto cortes√≠a de Sarah-Ji.

Muchos ni√Īos juegan en el campamento de Freedom Square. Foto cortes√≠a de Sarah-Ji.

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A pesar de la lluvia, cuatro o cinco veh√≠culos llegan a Freedom Square en el transcurso de la tarde, usualmente llenos de gente blanca que vienen a dejar donaciones que consisten en sillas, recipientes pl√°sticos, comida, insecticida y galones de agua purificada. Tambi√©n llegan dos j√≥venes que viven a una hora de North Lawndale. Ya que la tormenta no arrebata y los movimientos del campamento se ven limitados, entro en pl√°tica con Anei Reyes, uno de los muchachos reci√©n llegados. Reyes es un puertorrique√Īo-estadounidense que¬†lleg√≥ a conocer el proyecto a primera mano y dice estar muy consciente del racismo contra los negros que existe dentro de la misma comunidad latina en Estados Unidos.

‚ÄĒPor esto mismo me interesa aliarme con las luchas de los negros- me comenta. ‚ÄĒMi familia es capaz de decir cosas muy racistas y yo les ofrezco alternativas: ‚Äú¬ŅAlguna vez han pensado las cosas de tal y tal forma?‚ÄĚ Les enfatizo que la misma discriminaci√≥n que nosotros [los latinos] nos enfrentamos es la misma que podemos replicar a trav√©s de ciertas palabras y maneras de pensar, especialmente en t√©rminos de violencia policial.

La presencia de Reyes es un tanto notable, ya que Chicago tiene reputación de ser una ciudad donde los blancos, los latinos y los negros no se frecuentan muy a menudo. 

‚ÄĒAh, s√≠, me confirma Reyes. ‚ÄĒAs√≠ lo veo en Chicago en general. Es una ciudad muy segregada: f√≠sicamente, culturalmente, econ√≥micamente.

Y sin embargo, las repercusiones de Black Lives Matter han trascendido varias barreras, tanto raciales como geogr√°ficas, llegando a permear hasta el mundo del pop estadounidense. A parte de celebridades como Tyga, Katy Perry, Azealia Banks, The Weeknd, Justin Timberlake, y las hermanas Kardashians que han salido a favor del movimiento, Beyonc√© y Kendrick Lamar han destacado por sus repetidas referencias l√≠ricas y visuales a la lucha contempor√°nea por los derechos civiles de los negros. Prince incluso escribi√≥ un tema titulado Baltimore poco antes de fallecer haciendo un llamado a la paz y a la justicia en el caso de Freddie Grey. A la vez, a m√ļsicos blancos que trabajan en g√©neros tradicionalmente negros, como Iggy Azalea, Miley Cirus y Justin Bieber, se les ha criticado fuertemente por lucrarse del capital cultural afroamericano sin pronunciarse a favor de las luchas de dicha poblaci√≥n.

Mientras que Iggy Azalea y otras celebridades han replicado que prefieren delegarle la tarea de opinar sobre temas sociales a otras personas, otros han decidido responder con cr√≠ticas fuertes hacia el movimiento en general. Poco despu√©s de que surgiera el hashtag #BlackLivesMatter surgi√≥ el hashtag #AllLivesMatter (#TodasLasVidasImportan), eliminando la especificidad del reclamo racial y haciendo un llamamiento al cese a la violencia y a la discriminaci√≥n en Estados Unidos en general. Tambi√©n hay quienes¬†‚ÄĒsobre todo blancos y personas de derecha‚ÄĒ insin√ļan que los seguidores de BLM son igual de racistas que el mismo sistema que critican. Una reciente encuesta determin√≥ que el 59 por ciento de los blancos en Estados Unidos creen que BLM distrae de los verdaderos problemas raciales; mientras que un 41 por ciento de esta misma poblaci√≥n sostiene que Black Lives Matter aboga por la violencia. Los opositores m√°s radicales afirman, adem√°s, que los activistas de Black Lives Matter son terroristas que odian viciosamente a la polic√≠a y protegen a pandilleros y criminales, tom√°ndolos como m√°rtires despu√©s de su muerte.

Las protestas desatadas en los √ļltimos dos meses por las muertes de Castile y Sterling en particular han polarizado marcadamente a las relaciones raciales en Estados Unidos, impulsando una nueva ola de protestas masivas en toda la naci√≥n y resultando en muertes de polic√≠as por primera vez. En dos incidentes separados en el mes de julio, francotiradores solitarios asesinaron a cinco polic√≠as en Dallas, Texas y a tres polic√≠as en Baton Rouge, Louisiana d√≠as despu√©s. En ambos casos, los homicidas dejaron mensajes claros de estar hartos del trato de los negros a manos de la polic√≠a, aunque ninguno de ellos perteneciera formalmente al movimiento Black Lives Matter.

Esta coyuntura agudizada ha generado propuestas de leyes llamadas ‚ÄúBlue Lives Matter‚ÄĚ, o bien, ‚ÄúLas vidas azules importan‚ÄĚ, en referencia al color de uniforme que portan los polic√≠as. Estas leyes designar√≠an a la polic√≠a como clase protegida al igual que grupos marginalizados como personas LGBTIQ y afrodescendientes. Bajo esta categor√≠a, cualquier agresi√≥n contra un oficial se considerar√≠a un crimen de odio, conllevando penas mucho m√°s severas.

‚ÄĒEl se√Īalamiento de la polic√≠a como blancos de odio y asesinato por Black Lives Matter y sus c√≥mplices es, en realidad, un atentando contra el estado de derecho‚ÄĒ¬†dijo David Clarke, el sheriff de Milwaukee, ciudad aleda√Īa al lugar donde muri√≥ Philando Castile. ‚ÄĒLa ret√≥rica anti-polic√≠a que se ha apoderado del pa√≠s ha sacado cosas verdaderamente odiosas que est√°n afectando al polic√≠a americano.

Cuando platicaba con Damon sobre su opinión de las ordenanzas Blue Lives Matter, me contestó que ni siquiera le gustaba tocar el tema.

‚ÄĒEs un contraataque opresivo. El hecho de que Blue Lives Matter se est√° queriendo institucionalizar llega directamente al punto de nuestro mensaje, que la estructura [dominante] siempre crea nuevas respuestas para reforzar su poder.

Una activista de Black Lives Matter viste una camiseta alusiva a . Foto cortesía de Sarah-Ji.

Una activista de Black Lives Matter viste una camiseta alusiva a la muerte de Rekia Boyd, una joven afroamericana, de 22 a√Īos, que fue asesinada el 21 de Marzo de 2012 . Foto cortes√≠a de Sarah-Ji.

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La lluvia no arrebata y viendo que habrá poco movimiento en Freedom Square esta tarde, me cubro la cabeza con una bolsa de plástico y regreso a mi carro. Miro a mi alrededor un momento antes de partir y pienso en el video de la muerte del joven Paul O’Neal, ocurrida a pocas cuadras de este mismo campamento. En el video, los tres policías que le dispararon en la espalda mientras huía se muestran dándole patadas a su cuerpo después de haber fallecido. Veo la cantidad de pobreza y desesperación en la zona que pudiera conducir a alguien hacia la criminalidad y por lo mismo aprecio a la vez la dignidad de los canopys del campamento y de los activistas que en estos momentos se ocultan bajo ellos.

Aunque los seguidores de Black Lives Matter tengan claridad que a lo que se le está apostando es a la construcción de una realidad donde los negros puedan gozar de la misma seguridad y oportunidades que sus compatriotas blancos, me cuesta reconciliar la realidad que veo a mi entorno con la imagen de estabilidad proyectada por esta superpotencia al resto del mundo. Recuerdo que Damon me había dicho que para él, lo que está sucediendo en su país está conectado a una estructura global.

‚ÄĒTodo lo destructivo que hace los Estados Unidos se redise√Īa y se implementa internamente primero‚ÄĒ me dijo. ¬†‚ÄĒLa gente deber√≠a de entender que los que viven en el patio del opresor tambi√©n sufren.

El momento actual en Estados Unidos es agudo¬†y lleno de contradicciones que no tienen soluciones f√°ciles. Sin embargo, estas soluciones urgen en un pa√≠s donde el 70 por ciento de los afroamericanos creen que el racismo presenta una seria barrera para superarse ¬†‚ÄĒcomparado con 36 por ciento de blancos‚ÄĒ y donde los enfrentamientos entre supremacistas blancos y personas negras, entre afroamericanos y polic√≠as se vuelven cada vez m√°s y m√°s sangrientos. Hasta ahora ninguno de los dos candidatos en las elecciones presidenciales de noviembre se ha atrevido a tildar la situaci√≥n como un tema de derechos civiles.

No obstante, el cambio se logra cuando las contradicciones se realzan y se abordan. De las potencialidades del conflicto pueden nacer nuevas ideas del progreso y la evolución. Sin embargo, dadas todas las vidas que están en juego, el clamor popular es que estas posibilidades se puedan aprovechar dentro de poco tiempo.

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