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Estados Unidos simpatiza con una CICIG centroamericana

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En 2010, el entonces presidente de El Salvador, Mauricio Funes, propuso ante el pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, la creaciテウn de una comisiテウn internacional para investigar el crimen organizado a partir del modelo de la CICIG en Guatemala. Hubo plテ。ticas, borradores, incluso ofertas de cooperaciテウn, pero, al final, el presidente se desentendiテウ. Hoy el modelo CICIG vuelve a estar en la agenda centroamericana, en el marco de las plテ。ticas de alto nivel entre Washington y el Triテ。ngulo Norte para ejecutar el plan Alianza para la Prosperidad.

Joseph Biden, el vicepresidente de Estados Unidos, trata de delimitar con los mandatarios centroamericanos los compromisos concretos que cada paテュs asumirテ。 para atraer mテ。s dinero con el que financiar la Alianza para la Prosperidad, el plan regional encaminado a atacar las condiciones de estancamiento econテウmico y violencia que, junto a otros factores, empujan la migraciテウn de miles de guatemaltecos, salvadoreテアos y hondureテアos hacia el norte.

窶彜e trata de determinar quテゥ pasos concretos tomarテ。 cada uno para encaminar las reformas que son necesarias para crear condiciones que atraigan mテ。s apoyo de la comunidad internacional a este plan窶, dijeron el viernes 27 de febrero funcionarios de alto nivel de la administraciテウn Obama durante una llamada telefテウnica con corresponsales.

Una de las frases que Biden y su staffツhan utilizado al hablar de lo que esperan de los gobiernos centroamericanos es 窶忻oluntad polテュtica窶 para hacer cambios.

En Washington, sin embargo, hay dudas de que las administraciones de Josテゥ Orlando Hernテ。ndez, en Honduras; Salvador Sテ。nchez Cerテゥn, en El Salvador; y Otto Pテゥrez Molina, en Guatemala, sean capaces por sテュ solos de empujar esas reformas.

Ya la semana pasada el senador Patrick Leahy, demテウcrata de Vermont, y uno de los que mテ。s de cerca sigue a la regiテウn, se mostrテウ escテゥptico de que los mil millones de dテウlares que ha pedido la administraciテウn Obama para financiar la Alianza por la Prosperidad arrojen resultados positivos para Centro Amテゥrica.

窶弃or dテゥcadas hemos dado billones de dテウlares a (paテュses dominados por) oligarquテュas corruptas, guerras civiles y escuadrones de la muerte窶ヲ (En estos paテュses) persiste el crimen organizado y una corrupciテウn profundamente enraizada y extendida窶, dijo el Senador durante una audiencia el 24 de febrero pasado en Capitol Hill, en la que el Secretario de Estado de Obama, John Kerry, defendiテウ el plan de ayuda contemplado en la Alianza por la Prosperidad, aunque con matices: 窶弖amos a gestionar esa ayuda de forma cuidadosa窶 para garantizar su gasto adecuado, dijo el funcionario.

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Senador Patrick Leahy, demテウcrata por Vermont. Foto tomada de sitio web oficial del Senado de los Estados Unidos.

El senador Leahy, cabe seテアalar, ha sido uno de los congresistas en Washington que mテ。s ha apoyado esfuerzos de reformas policiales, depuraciテウn institucional y de transparencia en la regiテウn. En septiembre de 2013, el senador puso reparos al financiamiento de un segundo compacto de la Cuenta del Milenio (Fomilenio) para El Salvador por dudas que tenテュa respecto al compromiso de la administraciテウn de Mauricio Funes con la transparencia y el combate al lavado de dinero.

Hoy, en el marco de la Alianza por la Prosperidad, Washington vuelve sobre las mismas dudas sobre la corrupciテウn y la capacidad institucional de los paテュses del Triテ。ngulo Norte. En privado, segテコn han confirmado a Factum un funcionario de la administraciテウn Obama y dos miembros de organismos privados cercanos a las discusiones, la posibilidad de una comisiテウn internacional de combate a la corrupciテウn y la impunidad, que siga las lテュnea de la Comisiテウn Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ha vuelto a cobrar fuerza.

窶廰a Alianza por la Prosperidad para el Triテ。ngulo Norte de Centroamテゥrica tiene cuatro lテュneas de acciテウn: dinamizar a los sectores productivos locales, inversiテウn en capital humano, mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a la justicia, y fortalecer las instituciones del estado para aumentar la confianza de los ciudadanos窶

窶弑n modelo que se deberテュa estudiar窶

El viernes 27 de febrero, dos funcionarios de alto nivel de la administraciテウn Obama reconocieron que la Casa Blanca ve a la CICIG como un modelo exitoso que empujテウ cambios en Guatemala. En una llamada off the record, dos de los asesores mテ。s cercanos de Biden en este tema, que viajaron con テゥl a Guatemala a la segunda reuniテウn de alto nivel entre el vicepresidente estadounidense y los tres presidentes centroamericanos, expresaron su aval a la CICIG, pero matizaron diciendo que corresponde a cada paテュs determinar cuテ。l es la polテュtica pテコblica mテ。s conveniente para empujar los cambios necesarios.

窶廩emos apoyado todos los esfuerzos contra la impunidad. CICIG ha funcionado y ha tenido un papel en Guatemala窶ヲ Ha sido un esfuerzo de la sociedad civil y el gobierno que ha sido muy importante, pero son los paテュses los que tendrテ。n que decidir por sテュ mismos; nosotros creemos que es algo que se deberテュa de estudiar, ya sea ese o un instrumento similar窶, dijo uno de los funcionarios a una pregunta realizada por Factum en esa llamada.

Hasta ahora, la relaciテウn del gobierno de Otto Pテゥrez Molina con la CICIG ha sido, cuando menos, distante. El aテアo pasado el presidente anunciテウ que el mandato de la Comisiテウn no serテュa renovado, pero ante mテコltiples protestas en su paテュs y presiones desde Washington, Pテゥrez Molina ha suavizado su discurso, sin comprometerse a dar continuidad a la comisiテウn.

En El Salvador, la administraciテウn Funes iniciテウ una gestiテウn internacional silenciosa en 2010 para explorar, ante la ONU y la Casa Blanca, la posibilidad de establecer una comisiテウn similar en ese paテュs. De entrada, la oposiciテウn del entonces fiscal general, Romeo Barahona, fue rotunda. Al final, Funes abandonテウ la iniciativa.

En Washington, no solo la administraciテウn valida el modelo CICIG como un mecanismo capaz de confrontar la impunidad y la debilidad institucional en la regiテウn.

窶廩a jugado un papel central en promover importantes reformas del sistema de justicia guatemalteco para equiparlo con instrumentos modernos y eficaces para combatir las redes criminales y de corrupciテウn, y en la depuraciテウn de las instituciones, incluyendo la remociテウn de 1,700 agentes de la PNC窶, dice Adriana Beltrテ。n de la Oficina de Washington para Amテゥrica Latina (WOLA, en inglテゥs), quien siguiテウ de cerca las negociaciones para la creaciテウn de la Comisiテウn.

El modelo Guatemala

La CICIG debe buena parte de su existencia a la presiテウn que Washington ejerciテウ a los gobiernos guatemaltecos de テ都car Berger y テ〕varo Colom, coinciden tres personas que estuvieron directamente relacionadas con el cabildeo para convencer a las テゥlites del paテュs centroamericano de que era necesaria la independencia de un ente internacional capaz de hacer lo que las instituciones guatemaltecas, por desgaste, complicidad con el crimen o simple incapacidad, no podテュan: atacar la impunidad y la penetraciテウn del crimen organizado en todos los niveles del Estado.

En corto, el modelo CICIG, o modelo Guatemala como empieza a llamテ。rsele en Washington, implicテウ que el Estado guatemalteco cediera a soberanテュa a un ente extranjero, esto es, que permitiera a investigadores no adscritos al Ministerio Pテコblico colaborar con pesquisas criminales y, sobre todo, a un comisionado extranjero asumir algunas funciones de fiscal general.

Al ojo de Washington, segテコn se desprende de cables desclasificados durante el primer periodo presidencial de Barack Obama (2008-2012), la CICIG no era solo un modelo que habテュa sido exitoso en Guatemala, sino tambiテゥn uno que podテュa ser replicado en Centroamテゥrica.

El 2 y 3 de mayo de 2010, Arturo Valenzuela, entonces subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, se reuniテウ en Guatemala con el presidente テ〕varo Colom y el sector privado para hablar sobre los retos del paテュs en materia de seguridad y sobre el modelo CICIG.

窶廛iscutieron sobre la necesidad de cooperaciテウn regional en temas de seguridad y justicia窶ヲ Valenzuela le preguntテウ a Colom sobre la posibilidad de extender el modelo CICIG en otros paテュses para desarrollar un grupo de expertos con experiencia en investigaciones y en procesar con テゥxito casos de alto perfil窶, dice el cable R 071350Z (del que Factum tiene copia), en el que el entonces embajador de Estados Unidos en Guatemala, Stephen McFarland, informa a Washington sobre la visita del subsecretario Valenzuela.

Claudia Paz al recibir el Premio de Derechos Humanos WOLA 2014. Foto tomada del sitio de WOLA.

Claudia Paz, exfiscal general de Guatemala, al recibir el Premio de Derechos Humanos WOLA 2014. Foto tomada del sitio de WOLA.

La atenciテウn internacional que Guatemala generテウ en 2007, tras la llegada de los carteles mexicanos de la droga y, sobre todo, del asesinato de tres diputados salvadoreテアos y su motorista a manos de policテュas y de las ejecuciones posteriores de estos oficiales en una cテ。rcel de mテ。xima seguridad, un movimiento anti-impunidad que, ademテ。s de fortalecer la posiciテウn de CICIG, culminテウ con el nombramiento de la abogada Claudia Paz y Paz como fiscal general.

Paz y Paz ha sido reconocida como una de las fiscales mテ。s independientes de Guatemala: ademテ。s de procesar a dos expresidentes, a exdirectores de la Policテュa, y de hacer reformas internas en el Ministerio Pテコblico, durante la gestiテウn de esta funcionaria hubo un importante aumento en los テュndices de condenas por homicidios.

窶廰os esfuerzos de la CICIG tambiテゥn han sido fundamentales para lograr la remociテウn de funcionarios comprometidos o con vテュnculos con estructuras criminales o de corrupciテウn; sus esfuerzos contribuyeron a la elecciテウn de Claudia Paz y Paz como fiscal general, lo cual trajo cambios importantes… (que) implicaron bajar los niveles de impunidad de homicidios de un 97% a un 70%” dice Beltrテ。n, de WOLA.

En El Salvador, los テュndices de condena en el caso de los homicidios apenas suben del 4% y a pesar de mテコltiples denuncias pテコblicas de corrupciテウn y penetraciテウn del narcotrテ。fico en la Policテュa y otros テウrganos de Estado, ningテコn miembro de alto rango de la PNC ha sido juzgado desde su fundaciテウn en 1992. Diputados relacionados con el narcotrテ。fico y el trテ。fico de personas han sido elegidos y reelegidos. Y, el aテアo pasado, el fiscal general Luis Martテュnez se negテウ a procesar por lavado de dinero a Josテゥ Adテ。n Salazar Umaテアa, un comerciante local al que la administraciテウn Obama ha designado como capo internacional del narcotrテ。fico.

Esa discusiテウn, la de las reformas necesarias para evitar que Guatemala regrese a las テゥpocas previas a la CICIG, o que las instituciones de Honduras y El Salvador generen mテ。s confianza, estテ。 en la mesa de la Alianza por la Prosperidad. CICIG, dicen los estadounidenses, es un modelo viable.

ツLea aquテュ parte del primer capテュtulo del libro "Infiltrados", de Hテゥctor Silva テ」alos, donde se narra cテウmo se frustrテウ un intento por crear una versiテウn salvadoreテアa de CICIG.

 

 

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