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Eleven y Eight: las hermanitas que pueden “volver todo más extraño”

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La segunda temporada de Stranger Things ha decepcionado a algunos fanáticos, es un hecho. Pero también ha cumplido las expectativas de muchos seguidores de la serie con nuevos giros en la historia que pocos habían previsto, como la aparición de una nueva niña prodigio, la hermana de Eleven. Y una Eleven —ahora Jane—, reconvertida en una heroína más poderosa que quiere acabar con todas las personas malvadas que le han hecho daño en su vida. Casi nada.

[¡Alerta de spoiler!]


Aunque había motivos para dudar de la supervivencia de Eleven para esta temporada, esa sospecha se desvaneció con el tráiler de esta entrega. Sin embargo, el papel de Eleven decepcionó a muchos porque la niña de los grandes poderes psíquicos pasa la mayor parte de esta temporada encerrada en la cabaña del bosque junto al sheriff Jim Hopper. Además, todos sus amigos, incluido su adorado Mike, piensan que está muerta o perdida en otra dimensión. 

Eleven no nos ofrece una demostración interesante de sus poderes ni se logra el deseado reencuentro con su grupo de amigos hasta después del capítulo siete, de los nueve que componen esta temporada. Solo nos salvan del tedio sus celos por Max, la niña pelirroja que es objeto de deseo de Dustin y Lucas. Tirarla de la patineta con la que daba vueltas rodeando a Mike fue un acto con el que cualquiera se puede sentir identificado. Esos celos del primer amor no se olvidan. Eleven va perdiendo su actitud de niña loca (“weirdo”) y desorientada justamente con un acto tan absurdo e inocente como sentir celos de la chica nueva, y luego salir corriendo para que nadie la viera.

Aunque esta parte de la serie pueda resultar aburrida y hasta desesperante, pues el sheriff y la niña se la pasan peleando, como pelea un padre con una preadolescente que no entiende de normas y el motivo de su encierro; esta tensión es necesaria para que Eleven huya en busca de su madre, descubra a su enigmática hermana y, una vez más, termine salvando al pueblo de Hawkins. Los Hermanos Duffer abrieron así el camino para justificar el capítulo siete. Había que explotar la rebeldía de la niña: su deseo de salvar a sus amigos tenía que verse natural, o, mejor dicho, con más rabia.

La rabia contenida de Eleven es precisamente el motor del personaje en esta temporada. Por la rabia huye de la cabaña del bosque y se reencuentra  con su madre, Terry Ives. Eleven nos descifra el enigma del estado de letargo mental de su madre y decide ir en busca de su hermana perdida.

Y así llegamos al episodio siete que tanto ha rechazado una parte de la audiencia de Netflix. Principalmente porque temen que la hermana de Eleven se convierta en uno de los primeros personajes de una nueva saga de Stranger Things protagonizada por niños y niñas superpoderosos procedentes del laboratorio de Matthew Brenner. De momento no se sabe nada al respecto, pero muchos fanáticos consideran que Kali, el verdadero nombre de Eight, es un personaje poco creíble e innecesario en la trama.

Kali es una punk adolescente que se hace acompañar de un grupo de delincuentes, seres que se sienten apartados de la sociedad al igual que ella. Tiene el poder de hacer ver cosas que no existen, crea ilusiones y así logra controlar las mentes. Pero pronto se nos muestra que la joven punk es la cara opuesta de Eleven, y eso no puede funcionar por mucho tiempo. En unos días, Eleven aprende de su hermana a controlar sus poderes, a ser más fuerte y vencer sus miedos, pero los propósitos de su hermana no la convencen. La misión de Kali es acabar con todas las personas que la hirieron y que experimentaron con ella en el laboratorio. Los sigue por toda la ciudad y conserva fotos para dar con su paradero y matarlos. El estereotipo de la punk resentida que solo sacia sus deseos con acciones destructivas.

Entonces Eleven se transforma, se peina el pelo hacia atrás, se maquilla los ojos y sale a delinquir con sus amigos. Se adapta y simula ser como ellos. Hasta que decide dar un paso atrás cuando llegan a matar a uno de los empleados del laboratorio, el que siguió las órdenes del doctor Brenner para torturar a su madre. La sed de venganza no es tan fuerte en ella como para matar a un hombre que es padre de dos niñas pequeñas. Ya no se trata de robar waflles en los asaltos de la banda en tiendas y supermercados. Aquí se manifiesta la nobleza y el poder de la nueva Jane, la Eleven de siempre pero ahora renacida. Y sí, quizás la faceta punk de maquillaje ochentero puede resultar un poco innecesaria, pero no por ello pierde credibilidad ni significado en este  personaje.

A Eight ya la vimos en el primer episodio engañando con sus poderes a unos agentes durante la típica persecución policial en vehículo de las producciones estadounidenses. Reconocimos su tatuaje numérico, similar al de su hermana de laboratorio. Teníamos que saber más de ella, pero nos deja con más dudas. Tiene una estética fuerte, dominante, pero nos deja muchos vacíos: ¿En qué momento huyó Eight del laboratorio y empezó a ser Kali de nuevo? ¿De verdad solo persigue a los “malos” para curar su dolor o le mueven otros intereses?

Salir de Hawkins fue un acto de rebeldía de Eleven, una hazaña para descubrir su verdadera naturaleza y verse reflejada en Kali. Aunque ambas hermanas desearan seguir juntas, unidas por el dolor que comparten, esto no es suficiente.

Y por esa moraleja clásica, donde el bien vence siempre al mal, ambas deben separarse. Eleven siente el llamado de las personas a las que quiere y añora, por lo que decide volver a Hawkins, donde está su hogar, sus amigos. Y donde se encuentra el verdadero enemigo al que destruir.

Empieza lo bueno, lo que esperamos toda la temporada: la nueva Eleven ya no teme usar su poder ni se muestra débil. Acompañada de Hopper se adentra en las entrañas subterráneas de El Otro Lado y derrota temporalmente al monstruo del laboratorio. Vuelve la tranquilidad a Hawkins, aunque la amenaza permanece latente, como siempre.

Lo bueno es que llegados a este punto las cosas se pueden poner aún más raras, como dice el eslogan de la serie:

“It only gets stranger”.

El monstruo y los enemigos del laboratorio seguramente ya no cambiarán, pero, ¿qué pasará si Eleven y su hermana deciden no llevarse bien? ¿Será su nueva enemiga o lucharán juntas en contra de la monstruosidad de El Otro Lado?

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