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El titiritero

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Revista Factum ha tenido acceso a correos electrónicos escritos por el empresario José Aquiles Enrique Rais López, dueño, entre otros, de la compañía Manejo Integral de Desechos Sólidos de El Salvador (MIDES) y de varios aviones en los que han viajado funcionarios públicos poderosos, como el fiscal general salvadoreño o el  expresidente de Honduras Porfirio Lobo. Las comunicaciones revelan que Rais suele jactarse de su amistad con José Luis Merino, uno de los dirigentes más influyentes del FMLN, y que de sus empresas ha salido dinero para comprar a “los políticos y los aviones” e incluso un departamento de lujo en Suiza, cuyos pagos el empresario realizó a través de transferencias a cuentas en bancos de ese país. Factum confirmó la autenticidad de los correos con exsocios y exempleados de Enrique Rais y con investigadores oficiales salvadoreños y estadounidenses que le han seguido la pista. El empresario utilizó la cuenta erais52@hotmail.com para la mayoría de comunicaciones con sus socios, empleados, asesores y familiares, e incluso para comunicarse con funcionarios del gobierno de Mauricio Funes, a quienes ofreció vender los rellenos sanitarios de Nejapa y Sonsonate. Esta revista intentó comunicarse con el empresario antes de publicar este artículo pero no hubo respuesta.


2010 fue un año complicado para Enrique Rais y su familia. Agridulce. Por un lado arreciaban los desacuerdos con sus dos socios en el negocio de la recolección de desechos sólidos de El Salvador, los canadienses Matteo Pasquale y Franco Pacetti. Pero frente a él también había, en 2010, posibilidades abiertas de nuevos negocios y de ensanchar sus horizontes políticos. Uno de los negocios más prometedores, a juzgar por un correo enviado el 7 de julio de ese año, era la adquisición con empresas en Kosovo de “producto (para vender) a Alba Petróleos”, la compañía de importación de hidrocarburos vinculada a dirigentes del gobernante partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN.

Para ese año, el consorcio empresarial que Enrique Rais dirigía incluía, además de a MIDES, a Hydroil, una empresa “debidamente autorizada por el Ministerio de Economía para comercializar productos derivados del petróleo”, y el Rais Group International, un consorcio registrado en Carolina del Norte, Estados Unidos, con empresas referentes en Barbados.

Ya para enero de 2011, Hydroil ofrecía aceite diésel a Alba Petróleos, según consta en una carta de oferta firmada el 11 de ese mes por Rais como representante legal de la empresa y dirigida al ingeniero Miguel Hernández, gerente general de Alba. Hydroil ofrecía 8.4 millones de galones a $2.58 el galón. El tiempo de entrega del producto: inmediato. La condición de la empresa: “Alba Petróleos deberá aperturar (sic) una carta de crédito irrevocable, a la vista, transferible contra documentos de embarque a favor de Hydroil, S.A. de C.V.” En total, un negocio de $21.6 millones.

Las cuentas de Rais parecían ir bien antes de negocios como el anterior, al menos si se juzga por algunas compras que el empresario y su esposa empezaron a hacer: a finales de 2010, los esposos decidieron adquirir un apartamento de lujo en el complejo “Swiss Diamond Hotel” en Lugano, Suiza; para pagarlo, los Rais utilizaron, en parte, fondos de MIDES.

El 28 septiembre de 2010, Enrique Rais autorizó al Banco Continental a transferir $15,000 desde la cuenta número 6-100-1601994 a nombre de MIDES a la cuenta 0247-569469 del banco UBS SA ubicado en el 6901 de la Piazza della Riforma de Lugano. La referencia del movimiento bancario es CH35 0024 7247 5694 69M2 W.

No hay, en esa transacción de 2010, referencia al apartamento, sin embargo, un correo escrito por el mismo Rais ocho meses después, el 17 de junio de 2011, hace referencia a la cuenta suiza y da instrucciones para el pago de la vivienda. Aquel día, las instrucciones del empresario a su staff fueron hacer dos transferencias internacionales, una de ellas “de la cuenta de Enrique y Anette… de Suiza (ya tienen referencias de transferencias más los gastos)… Esta última es urgente para el closing (sic) del apartamento… Me avisan, sáquenla a primera hora”.

Fachada del hotel "Swiss Diamond Hotel" en Lugano, Suiza, propiedad del grupo kosovar Mabetex. Ahí Enrique Rais y su esposa compraron un apartamento en 2010, en parte con fondos provenientes de MIDES. Foto tomada del sitio web de Mabetex.

Fachada del hotel “Swiss Diamond Hotel” en Lugano, Suiza, propiedad del grupo kosovar Mabetex. Ahí Enrique Rais y su esposa compraron un apartamento en 2010, en parte con fondos provenientes de MIDES. Foto tomada del sitio web de Mabetex.

La puja por el apartamento había empezado los últimos días de 2010, cuando Rais y sus asistentes intercambiaron al menos tres correos electrónicos con ejecutivos de Grupo Mabetex, una corporación de construcción y bienes raíces basada en Suiza y fundada en 1991 por capitalistas kosovares.

En uno de los correos, enviado el 30 de junio, un ejecutivo de Mabetex describe, en español, parte del apartamento: “En el segundo nivel se encuentra la zona de noche, con dos dormitorios, (uno) que mira hacia la montaña es similar al del nivel inferior, en él se encuentra también un pequeño local para la caja fuerte. El dormitorio hacia el lago, en cambio, es muy amplio…”

La oferta inicial de venta fue por $175,000 en cuatro pagos: dos por $25,000, uno por $50,000 y uno por $71,450. Es un precio bajo para un apartamento de ese tipo en un complejo hotelero de lujo si se le compara con ofertas similares encontradas en páginas web que ofrecen bienes raíces en Lugano. Las habitaciones en el hotel donde se encuentran los apartamentos cuestan hasta 400 euros la noche.

Copia de una de las transferencias hechas desde cuenta de MIDES en Banco Continental a un banco suizo.

Copia de una de las transferencias hechas desde cuenta de MIDES en Banco Continental a un banco suizo.

Curioso es que, en uno de los correos, los ejecutivos de Mabetex se refieren a cada pago nombrando lugares o a una persona; así, los dos primero pagos se harían en Tuvalu y Kiribati (dos islas-estados en Oceanía), el tercero a nombre del ciudadano kosovar Mentor Nazarko y el cuarto en la República Dominicana. El 8 de diciembre de 2010 Essad Puskar, otro ejecutivo de la inmobiliaria suizo-kosovar, le recordó el plan de pagos a Jessica Blanco, asistente personal de Enrique Rais, según se lee documentos a los que Factum ha tenido acceso.

Un exsocio de Rais, quien habló desde el anonimato para resguardar su seguridad personal, aseguró que conoció del apartamento suizo y explicó que los nombres de los lugares eran una forma de disimular el destino de las transacciones. Era el mismo Rais, sin embargo, quien rompía la discreción. En un correo del 30 de noviembre de 2010, titulado en inglés “Mission to Tuvalu”, Rais escribe: “Ya recibieron transferencias de abonos al apartamento Lugano. Tomar nota. Gracias. Enrique”.

Conexión Kosovo

A finales de 2010, Enrique Rais llegó con un funcionario de la recién independizada República de Kosovo a un salón privado del Hotel Sheraton Presidente de San Salvador. Ahí los recibieron funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Rais y su acompañante llegaban a cabildear porque El Salvador se uniera a los países del sistema de Naciones Unidas que ya habían reconocido a Kosovo como país.

La primera reacción, según confirmó bajo condición de anonimato un exempleado de Cancillería que supo de aquella reunión, fue prudente: San Salvador solo se comprometía a estudiar las peticiones.

Behgjet Pacolli, ex funcionario kosovar relacionado con Enrique Rais.

Behgjet Pacolli, ex funcionario kosovar relacionado con Enrique Rais.

Uno de los dueños de Mabetex, la inmobiliaria a la que Rais y su esposa compraron el apartamento en Lugano, es Behgjet Pacolli, un ingeniero que fue presidente de Kosovo poco más de dos meses, entre febrero y abril de 2011, y luego Vice Primer Ministro, de abril de 2011 a diciembre del año pasado. La relación entre Pacolli y Rais, a juzgar por correos entre ambos y ofertas comerciales del kosovar al salvadoreño, era estrecha.

Fue con sus contactos en Kosovo que Enrique Rais afianzó la materia prima que en enero de 2011 ofrecía, a través de su empresa Hydroil, a Alba Petróleos de El Salvador. “Favor tomar especial cuidado a estos correos de la refinería de petróleo en Kosovo… Estoy negociando con ellos producto para Alba Petróleos. Es muy importante. Gracias. Enrique”, escribió Rais el 15 de julio de 2010 a varios de sus empleados.

Ese correo de julio está anexado a otra serie de “e-mails” intercambios a principios de ese mes con funcionarios de la refinería albana Armo, uno de cuyos dueños es el asocio suizo-estadounidense “Refinery Associates of Texas”. En esas comunicaciones está copiado también Essad Puskar, el asistente de la inmobiliaria Mabetex y del presidente Pacolli con quien la gente de Rais negoció los pagos por el apartamento en Lugano, Suiza.

El 23 de febrero de 2011 Rais envió un correo a uno de sus socios: “Mi amigo y socio Bedjet (sic) Pacolli fue juramentado ayer como presidente de Kosovo. Es lo que he estado esperando y nuestra empresa de relleno sanitario ya la habíamos iniciado en Trípoli y Lybia (sic)”.

Para 2013, el cabildeo que Rais y sus amigos kosovares habían hecho en San Salvador, en algunos de los cuales también participó el ex embajador de Estados Unidos en El Salvador William Walker, daba resultado. En octubre de ese año, la Cancillería salvadoreña entregó una nota diplomática al consulado kosovar en Nueva York para informar que el país centroamericano reconocía formalmente la independencia de Kosovo.

Y, para 2013, las conexiones políticas de Enrique Rais eran tan buenas en San Salvador como en Pristina, la capital kosovar. No solo era el empresario cercano a José Luis Merino del FMLN, sino que, a partir de octubre del año anterior, Rais había maniobrado para hacerse con el agradecimiento de Luis Martínez, un abogado poco conocido entonces que cabildeaba en los pasillos del poder salvadoreño para que la Asamblea Legislativa lo eligiera fiscal general.

El “Chino” Martínez, Ramiro y la guerra con los canadienses

Esta parte de la historia bien podría titularse con aquella frase famosa que el actor Humphrey Bogart pronuncia para cerrar la película clásica Casablanca: “el principio de una buena amistad”.

El 25 de octubre de 2012, un mes y una semana antes de que la Asamblea lo eligiera fiscal general de la República, Luis Martínez acudió a un viejo amigo con el fin de afianzar apoyos políticos clave para su elección. Ese amigo se llama Hugo Blanco Rais, sobrino de Enrique y uno de los hombres a los que el empresario dirigió buena parte de sus correos entre 2009 y 2011, según ha constatado Factum en medio centenar de comunicaciones escritas a las que ha tenido acceso.

Luis Martínez, fiscal general de El Salvador, y Hugo Blanco Rais, socio y sobrino de Enrique Rais.

Luis Martínez, fiscal general de El Salvador, y Hugo Blanco Rais, socio y sobrino de Enrique Rais.

Aquella elección de fiscal general de hace tres años estuvo marcada por una estrategia que ya es vieja en este tipo de negociaciones en la Asamblea Legislativa: los partidos políticos primero “queman” candidatos sin ninguna posibilidad de ser elegidos para alborotar la discusión interna y luego introducen, discretamente, nombres que son menos conocidos y, por lo tanto, tienen menos anticuerpos o, más importante, pueden pasar los filtros y desconfianzas de las fuerzas políticas porque su calidad inicial de contendientes menores les da más maleabilidad. En aquel cabildeo político, por ejemplo, Guillermo Gallegos, un polémico diputado de GANA, conocido por sus vínculos con el operador político Herbert Saca –primo del ex presidente Antonio Saca–, se propuso a sí mismo como candidato a fiscal general. Gallegos sabía, entre otras cosas, que nunca obtendría los votos de ARENA, partido del que se separó en 2009.

El nombre de Luis Martínez empezó, entonces, a sonar. Hoy sabemos que el “Chino”, como le conocen amigos y colegas, había defendido a Juan Torres, expresidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol acusado de desfalcar fondos federativos, o que había trabajado con el expresidente Francisco Flores. A finales de 2012, el “Chino” ya era una posibilidad real en las mesas de discusión internas del FMLN y ARENA, según confirmaron dos miembros de la cúpula arenera que aceptaron hablar de estas y otras discusiones internas desde el anonimato para poder hacerlo con libertad.

Para finales de octubre, Martínez había acudido a Hugo Blanco Rais para llegar hasta Enrique Rais:

“El ‘Chino’ Luis me habló y me preguntó si había hablado usted con Merino (José Luis), me avisa para ver que le digo, me llamará mañana, y además me comentó si hablaría usted con G. G. (Guillermo Gallegos), pendiente de sus indicaciones…”, escribió Blanco Rais a su tío Enrique el 25 de octubre de 2012.

Martínez, según se lee en la comunicación entre los Rais, ofrecía, de llegar al despacho de fiscal general, hacer movimientos pedidos por Enrique: “…Reitera que nombraría a Mario (Calderón) si usted le ayuda con Merino, a Lisset en el departamento que usted dijo y va a remover a las personas que hemos hablado. Saludos, Hugo”.

Luis Martínez tenía razones para acudir a Enrique Rais: sabía que el empresario y José Luis Merino, el dirigente del FMLN, compartían una buena relación. En privado, Rais solía jactarse de ello; así se lee en varios correos que el dueño de MIDES compartía con sus socios en 2009 y 2010 para hablar de negociaciones con posibles inversionistas extranjeros o incluso con el gobierno salvadoreño:

  • Del 8 de febrero de 2010:

“Como te mencioné, visitamos a la señora en Managua, con todos sus consejeros. Sí, hemos estado en negociaciones con ellos a través de Ramiro, estamos invitados a participar…”

  • Del 13 marzo de 2010:

“Esta mañana, a las 10 am me reuniré con Ramiro y con el ministro de finanzas (por Hacienda)… Te llamo después del mediodía después de la reunión.”

En aquellos primeros meses de 2010, según se lee en las comunicaciones que salieron de la dirección erais52@hotmail.com, Enrique Rais estaba en comunicación con altos oficiales de la administración Funes para explorar la posibilidad de vender al gobierno los rellenos sanitarios de Nejapa y Sonsonate. El 30 de marzo el empresario escribió una nota a la dirección carlos.caceres@mh.gob.sv, del aún ministro de Hacienda Carlos Cáceres, para pedirle una reunión para conversar al respecto.

Cáceres respondió casi un mes después, el 21 de abril, y copio a Franzi Hato Hasbún, entonces secretario de Asuntos Estratégicos de la presidencia, a quien comunicó que ya había hablado con Funes para sugerirle estudiar una oferta que podría beneficiar a las municipalidades usuarias de ambos rellenos. Cáceres sugiere en ese correo que haya una auditoría independiente de ambos inmuebles para garantizar transparencia en un posible negocio.

Ese mismo día, el 21 de abril, Rais comunicó a sus socios en el negocio de la disposición de desechos sólidos, los canadienses Matteo Pasquale y Franco Pacetti, que había recibido “luz verde” de Funes para negociar con Hasbún. Meses más tarde, sin embargo, Rais comunicó a sus asociados, a quienes había adelantado que pediría 60 millones de dólares por los rellenos, que solo había recibido una oferta por la mitad de esa cantidad.

De comunicaciones posteriores se entiende que José Luis Merino, conocido en los círculos políticos salvadoreños como Ramiro por el seudónimo que usó en los 70 y 80 cuando era comandante guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación del Partido Comunista, fue siempre el facilitador de Rais en las reuniones y negociaciones políticas.

  • Del 23 de febrero de 2011:

“Disculpa, he estado muy complicado en cosas políticas. Ramiro ha estado en Venezuela, no me ha dado todavía la fecha, yo estoy saliendo para Washington, DC…”

  • Del 1 de septiembre de 2011 (escrito en inglés):

“Estoy con el presidente ahora. Y con Ramiro. Estamos en la parte final… Estoy trabajando en el nuevo proyecto para Honduras, él viaja conmigo.”

Los tres últimos correos son intercambios entre Rais y sus socios canadienses Pasquale y Pacetti, co-dueños de MIDES, del relleno sanitario de Nejapa y de la empresa CINDESOL. Para entonces, los extranjeros empezaban a reclamar al salvadoreño por la falta de pagos de los dineros acordados cuando constituyeron la sociedad la década pasada.

Para entonces ya se cocinaba entre ellos una agria disputa comercial. De acuerdo a la versión de los canadienses, consignada en expedientes judiciales, Enrique Rais se negó a pagar los dividendos acordados, por lo que Pacetti empezó a exigir restitución de lo adeudado. A principios de 2012, de acuerdo a esta versión, Rais ofreció a los canadienses comprarles su parte del negocio. Para noviembre de ese año, sin embargo, las partes no habían llegado a un acuerdo.

Durante 2012, no obstante, Rais hizo varios pagos de dividendos que luego él entendió como suficientes para saldar la deuda global. Pacetti y Pasquale alegan que las cantidades que recibieron no compensaban todo lo adeudado, por lo que hicieron un trámite legal en Barbados, donde la compañía estaba establecidas, para tomar como suyas acciones de MIDES que pertenecían a Rais.

A finales de aquel año ya las gestiones hechas por Rais ante Ramiro y el diputado Guillermo Gallegos para elegir a Martínez como fiscal general habían rendido frutos. A Enrique Rais esas gestiones le resultarían muy útiles para lidiar con sus exsocios.

Los abogados que terminaron amenazados, en la cárcel o frente a un juez

En junio de 2013, Rais demandó a Pasquale y Pacetti, en tres tribunales salvadoreños diferentes, por extorsión, retención indebida (por lo de las acciones en Barbados) y por difamación. El resultado final favoreció al salvadoreño: dos jueces decretaron sendas órdenes de captura con difusión roja de Interpol contra los canadienses.

Los extranjeros hicieron lo propio el 20 de diciembre de 2013: contrademandaron a Rais por estafa. La vida de ese proceso fue mucha más corta: no pasó del juzgado de paz, primero porque la Fiscalía General, a las órdenes de Luis Martínez, pidió la exoneración definitiva, y luego porque el juez de Paz hizo suya la petición y liberó a Rais de todos los cargos.

El prestigioso bufete salvadoreño Romero-Pineda fue uno de los escogidos por los canadienses para que los representara. Para el 2 de junio de 2014, sin embargo, los abogados enviaron una carta a Pasquale y Pacetti anunciándoles que renunciaban a esa representación; el motivo principal: miedo.

“Hemos decidido renunciar a la representación legal en su nombre y dar por terminado cualquier acuerdo de prestar nuestros servicios profesionales debido a las siguientes razones: 1. La reacción anormal del acusado han trascendido todas las barreras judiciales y legales, al extremo que mi nombre y firma han sido falsificados en documentos y cartas que han circulado entre las autoridades relacionadas al caso; 2. Yo personalmente he recibido amenazas de muerte por mi participación en este caso, lo que me fuerza a no seguir involucrado en el mismo; 3. Mi familia ha sufrido dos incidentes en los que sus vidas han estado en riesgo”, escribió Carlos Castillo, el abogado litigante, en papel membretado de Romero-Pineda los acuerdos tomados por la junta directiva de la firma.

El “acusado” es Enrique Rais.

Copia de la carta enviada por el bufete Romero Pineda.

Copia de la carta enviada por el bufete Romero Pineda.

Antes de finalizar la carta, Castillo también escribió: “Esta decisión irrevocable está amparada en tratados internacionales vinculadas a la profesión que establecen que los abogados no pueden prestar sus servicios bajo condiciones de riesgo o de amenazas físicas o profesionales”. Factum contactó a Romero-Pineda para conversar sobre la carta y su contenido, pero no hubo respuesta; la autenticidad de la misiva fue confirmada por tres fuentes diferentes que conocen su contenido y las circunstancias en que fue escrita.

Castillo no fue el único abogado vinculado con Rais o los canadienses que terminó afectado por ser parte del litigio.

Mario Calderón era, en 2012, uno de los principales asesores de Enrique Rais; era su abogado y uno de los hombres que dirigía las estrategias de las empresas del grupo. Tanta era la confianza del empresario en él que fue una de las cartas de negociación que puso en la mesa en noviembre de 2012 para ayudar a gestionar la elección de Luis Martínez, según lo expuesto en el correo que Hugo Blanco Rais escribió entonces.

Poco después de aquel intercambio de correos, sin embargo, Calderón renunció. En su casa de la colonia Escalón de San Salvador el abogado dio su explicación sobre el tema: Enrique Rais lo despidió tras negarle una vacación que Calderón había planeado para irse de viaje con Claudia Herrera, una exejecutiva de bancos que había llevado cuentas del consorcio Rais y que, para entonces, se había comprometido en matrimonio con el abogado.

Calderón terminó trabajando con Matteo Pasquale y Franco Pacetti, los adversarios de Rais. Después del cambio de clientes, el abogado enfrentó tres procesos penales iniciados por la Fiscalía General. Hoy, Calderón guarda prisión en Metapán por uno de esos casos. Su esposa, Claudia Herrera, también está presa.

El caso más reciente es de René Medrano, el abogado que defendió a Calderón y también a los canadienses. A él, el fiscal general Martínez le giró orden administrativa de captura por un supuesto delito de falsificación de firma, pero la jueza de Paz correspondiente lo dejó libre tras la audiencia inicial por falta de prueba. Medrano es, además, el abogado que demandó al Tribunal de Ética Gubernamental el 9 de septiembre de este año que investigara los múltiples viajes realizados por el fiscal general Luis Martínez en aviones que son propiedad de Enrique Rais.

Revista Factum publicó en noviembre de 2014 un reportaje en el que revela que Luis Martínez utilizó los aviones de Rais para hacer varios viajes, oficiales y privados, y que al menos uno de esos viajes fue para trámites relacionados con el litigio entre el empresario y los canadienses, a quien el fiscal ya había acusado de extorsión.

El 12 de octubre pasado, el TEG envió a las partes una resolución preliminar en la que pide a la Centro Nacional de Registros que informe si la asociación Rais Group S.A. de C.V está inscrita y quiénes son sus socios; a la Corte Suprema de Justicia y a la Fiscalía General de la República que certifique expedientes abiertos relacionados al abogado Mario Calderón, así como a requerimientos de información pública realizados sobre los viajes de Luis Martínez; a la Dirección General de Migración que certifique los movimientos migratorios del fiscal general y a CEPA que certifique entradas y salidas de las aeronaves matrículas N237WR, N455FD, N54HT Y N440KM.

Extracto de la resolución del TEG del 12 de octubre de 2015.

Extracto de la resolución del TEG del 12 de octubre de 2015.

Menos de un mes después de recibir aquella notificación, Medrano estaba preso por órdenes del fiscal general Luis Martínez.

Factum ha comprobado, en varios reportajes, que cuatro de las aeronaves están matriculadas por empresas de las que Enrique Rais es o ha sido accionista.

En un correo electrónico enviado a su staff, Rais les instruye: “Ya analizamos la factura, quien la elaborará es la empresa USA dueña del avión, es: Rais Group International NC. Esta solo debe 2 millones 800 mil, MIDES obtener el crédito. Cancelaremos la hipoteca sobre el avión por 2,8 y nos quedara el resto para capital”.

“Los pagos a los políticos y los aviones”

El 15 de junio de 2011 Enrique Rais escribió otro correo electrónico desde su cuenta erais52@hotmail.com en el que explicaba a cuatro de sus colaboradores más cercanos lo que había pensado para evitar que socios incómodos o fisgones metieran las narices en sus negocios.

“Para que nos dejen tranquilos, a partir de hoy todos los pagos que tengamos que hacer para los políticos y los aviones que sean a través de la cuenta Vifasa. Mides abona a calle de los 3 millones a Vifasa y todos los pagos que no debemos mostrar que salgan de esa cuenta, así solo tendrá un monto global sin ningún tipo de detalles, y a Vifasa no le pueden solicitar nada en vista que (sic) es otra empresa, así ya no nos complicaremos la vida. Alguna opinión??? Enrique.”

Vifasa es, según ex empleados de Rais, el nombre dado a una empresa que, se supone, ampliaría la entrada al relleno sanitario de Nejapa.

El usuario más visible de los aviones es Luis Martínez, el fiscal general, quien estos días cabildea por un nuevo periodo frente al Ministerio Público. Sus posibilidades, según fuentes del FMLN y ARENA consultadas por Factum en San Salvador la última semana de octubre, siguen siendo fuertes.

En el Frente, dice una fuente del Ejecutivo del presidente de Salvador Sánchez Cerén que habló off the record para abordar con libertad la agenda legislativa del partido, hay dos bandos. Uno está encabezado por José Luis Merino y apoya la reelección de Martínez; en el otro están diputadas como Norma Guevara o Jackelyn Rivera, quienes han dicho en reuniones de fracción que el partido no puede apoyar a Martínez por el papel que ha jugado en la acusación contra el expresidente arenero Francisco Flores.

En público, Merino ha dicho: “no hay que descartar a ninguno de los que se han autopropuesto. Al abogado Luis Martínez lo vamos a considerar”. Cuando un periodista de Diario El Mundo preguntó al dirigente si Martínez lo había hecho bien en el despacho, Merino dijo: “Yo creo que sí”.

Del lado arenero, hay partes del COENA y la fracción legislativa, encabezadas por Jorge Velado y Ernesto Muyshondt, que no apoyan la reelección, pero hay diputados y empresarios, según dijeron a Factum tres fuentes de la cúpula tricolor, que sí lo hacen, desde el supuesto que “es mejor lo viejo conocido”. Las fuentes no confirmaron los nombres de quienes apoyarían a Martínez.

Lo que sí dijo un dirigente del partido es que el tema de los aviones de Rais ha surgido en al menos dos reuniones en las que Martínez pidió el apoyo del partido de oposición. En una de esas reuniones estaba presente el ex presidente Alfredo Cristiani. “Lo que él (Martínez) responde es que ha viajado en esos aviones por motivos de seguridad, y que no solo es él quien ha viajado”, dice el arenero consultado.

Una vez, en 2012, José Enrique Aquiles Rais López, el hombre con conexiones en Kosovo, proveedor propuesto de Alba Petróleos, amigo de José Luis Merino, proveedor de servicios aéreos y, al decir de abogados que lo han enfrentado, adversario de cuidado, apoyó a Luis Martínez; movió entonces hilos que le han permitido, al menos salir bien librado de acusaciones en tribunales, mantener vivos varios de sus negocios y respirar tranquilo. Hoy, de acuerdo a la solicitud de un préstamo hecha al Banco Espirito Santo de Brasil hace tres años, el grupo de Enrique Rais es dueño de 17 empresas.


 

[Foto principal: Enrique Rais (derecha) con el ex presidente hondureño Porfirio “Pepe” Lobo en uno de los jets del empresario]

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