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El plan “B” de Alemania apunta al dominio total del fútbol

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Durante la pasada Copa Confederaciones se escuchó el término “Alemania B”, en referencia a una selección alemana a la que le faltaban “nombres”, cosa que algunos confundieron con ausencia de “calidad y rodaje”. Nada más alejado para una selección que tiene una misión: repetir el título de campeón del mundo.


El próximo sábado, 8 de julio, se cumplirán tres años del famoso 7–1 de la selección alemana de fútbol sobre la brasileña en las semifinales de la Copa del Mundo celebrada en ese país sudamericano. A alguno le podría parecer que el marcador fue excesivo. Un poco sí que lo fue. Brasil pagó carísimo tanto despiste defensivo, pero lo cierto es que el fútbol alemán, a día de hoy, da la impresión de ser capaz de repetir ese resultado a la hora que se lo propongan.

El fin de semana pasado, en 48 horas vimos a los alemanes ganar dos torneos —el primero de la UEFA y el segundo de FIFA—, saliendo a la cancha sin el mote de “favoritos” para sendas finales, porque en teoría, ambas selecciones eran una versión “B”, o al menos eso es lo que se nos decía.

En el caso de la Copa Confederaciones, en la Alemania “B” faltaban Müller, Neuer, Hummels, Kroos y Özil, entre otros. A un año de la Copa Mundial, y con un calendario futbolístico apretado por delante, Joachim Löw decidió dar descanso a sus estrellas, y hurgó en la Bundesliga como si de su nariz se tratara. Encontró un grupo de futbolistas que pudieran acompañar a la segunda línea de Die Mannschaft, es decir, jugadores como Ter Stegen, Can, Mustafi, Rüdiger y Draxler. Todos ellos con varios minutos en la absoluta alemana, aunque sin el cartel de los consagrados.

Los escogidos por Löw para la Confederaciones tienen básicamente tres perfiles:

  • El tipo Leon Goretzka, futbolista de 22 años con casi una centena de juegos en la Bundesliga, y con experiencia en competencias europeas. Debutó con Alemania a los 19 años, pero las lesiones le alejaron del Mundial 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016, selección de la que era su capitán. Por su edad, Goretzka podría haber sido convocado para la Alemania sub 21 que el viernes ganó el torneo europeo. Después de su actuación en el ensayo ruso, nos queda muy claro que no es ningún “cincueyuca” para considerarlo un futbolista “B”.
  • El tipo Lars Stindl, próximo a cumplir 29 años. El delantero del Mönchengladbach vuelve a vestir la camiseta germana después de casi ocho años, cuando fue convocado para la Alemania sub 21. Si bien la competencia en la selección teutona para hacerse de un lugar en el próximo mundial es dura, futbolistas como Stindl podrían volver a las convocatorias en competencias como la Liga de las Naciones de la UEFA, que se estrenará en 2018.
  • El tipo Sebastian Rudy. Un conocido por Löw, este año cumplió 27 y, a diferencia de Stindl, sí ha sido convocado en otros partidos antes de la Confederaciones, aunque había participado mayoritariamente en amistosos. Rudy, que la próxima temporada vestirá los colores del gigante bávaro Bayern Munich, es uno de los futbolistas que sí podrían pelear un espacio en la selección que defenderá su título en Rusia.

¿Selección “B”? Quizás lo sea para una Copa del Mundo, pero no para competir contra una campeona europea que volvió a dejar preguntas sobre cómo consiguió ese título (Portugal); o contra una campeona sudamericana que por momentos recordó a la de Colombia en 1994 (Chile).

Esta selección alemana mostró algo que se le agotó a México en cuanto se perdió en el campo: intensidad. Todo lo opuesto al futbol patoso de Portugal.

Lo del calificativo “B” tiene que ver con los fuegos artificiales de los nombres (Chile, Portugal y México llegaban con sus selecciones “A”) y con ignorar dos cosas:

  • La exigencia y competitividad de la liga alemana (más allá del monopolio del Bayern Munich).
  • El trabajo incansable de los alemanes en sus categorías inferiores.

De hecho, diez futbolistas de esta selección “B” de Alemania tenían edad para ser parte de la selección que disputaba al mismo tiempo el europeo sub 21 (Brandt, Can, Draxler, Ginter, Goretzka, Henrichs, Kimmich, Süle, Werner y Younes). Más que alegría u optimismo, al final del torneo, jugadores de élite como Vidal, Alexis y Cristiano Ronaldo se llevaron preocupaciones de Rusia.

También asombró el dominio de la sub 21

En Polonia, el viernes, la Alemania sub 21 (con todas las “ausencias” enumeradas en el párrafo anterior) se jugaba el trono europeo contra la sub 21 española, que llegaba con toda la artillería. A excepción de Yeray —fuera de la convocatoria por cuestiones de salud— ahí estaban Asensio, Bellerín, Ceballos, Deulofeu, Kepa, Oyarzabal, Suárez y Williams. Además de un Saúl pletórico.

Antes del juego, España era la favorita, pero en la cancha no brillaron los de la península y sí apellidos como Arnold (alrededor de 25 partidos como titular en el Wolfsburg), Meyer (cerca de 25 partidos como titular en el Schalke, entre liga y Europa League), Gnabry (que consiguió en el Werder Bremen los minutos que no vio en el Arsenal), Stark (titular en el Hertha Berlin) y Toljan (una de las revelaciones del Hoffenheim). Con excepción de los últimos dos, los otros ya debutaron con Die Mannschaft. Toljan, por ejemplo, ya tiene una plata olímpica con la misma selección de la que era capitán Goretzka. Y Stark ha sido un fijo en las selecciones inferiores, desde la sub 17. Ninguno de estos nombres juega en el Real Madrid, ni acaba de firmar contrato con el Barcelona, ni se los disputan estos dos equipos en el presente mercado, pero son profesionales consolidando una carrera en la Bundesliga. Además, siete futbolistas de esta selección tienen edad para disputar el próximo europeo de la categoría.

No es que en España estén haciendo mal las cosas. Algunos números de los integrantes de la Alemania sub 21 son muy parecidos a los de los seleccionados españoles, pero la poca continuidad en competencias exigentes pasa factura. Jugadores como Diego González, Rubén Blanco, Mikel Merino o Pau López apenas vieron minutos en Primera División. De hecho, González todavía tiene ficha del Sevilla “B” y esta temporada olió minutos en el primer equipo en apenas tres partidos de liga. Por cierto, uno de los españoles que mayor participación tuvo con su equipo en la temporada que acaba de finalizar es el central Vallejo (más allá de Saúl en el Atlético, Ceballos en el Betis y de los jugadores del Athletic), que jugó cedido en el Eintracht Frackfurt, de la Bundesliga.

Sin sonar a simplismo, los minutos de juego en una temporada parece que fueron clave para que Alemania derrotara con total merecimiento a una sub 23 cuyos estandartes tienen medio pie en la nómina que estará en el próximo mundial con España, y a los que les sobra reflectores. Imaginemos ahora que los diez jugadores que también se coronaron campeones de la Confederaciones hubieran disputado este europeo.

Apostar por jóvenes en el fútbol de élite resulta un riesgo para las ganancias de los grandes clubes de esta industria deportiva. Muchos de ellos brillan en un torneo y luego se pierden entre cesiones y cesiones, porque no encuentran sitio en sus clubes. En Alemania, parece que han comprendido que invertir en el fútbol formativo significa dar minutos en los primeros equipos, más allá de los resultados en un marcador. Los frutos, al menos por ahora, están a la vista.

No creo que se deba hablar de una Alemania “B”. Si acaso es el plan “B” de Löw para retener el título mundial. El plan “B” de Alemania, una selección que quizás ahora cuenta también con un plan “C”. Y esto es importante decirlo, porque selecciones como las de Chile, España (y metamos aquí a México), solo parecen tener un plan “A”.

Las grandes actuaciones de estas dos selecciones borraron el disgusto del aficionado alemán luego de la desilusión de la selección sub 20 en el mundial de su categoría. Eliminados en la fase de grupos por las selecciones de Venezuela y México, demostraron que la famosa frase de Gary Lineker (“…donde siempre ganan los alemanes”) no es ley, pero tiene algo de verdad.

Mientras tanto, en las oficinas de la Federación Salvadoreña de Fútbol todavía discuten si hacer un esbozo de plan “A” a lápiz o con tinta, algo que puede esperar ante la urgencia por los dólares juegos de la Copa Oro.

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