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Cuba se anima a andar sin Fidel

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Han pasado ya doce días desde el fallecimiento de Fidel Castro. Nicola Chávez Courtright comparte este reportaje desde Santiago de Cuba. En él nos muestra la culminación de los nueve días de duelo nacional a causa de la muerte de Castro y cómo el país ahora debe animarse a andar en una nueva normalidad.


Fidel Alejandro Castro Ruz, comandante en jefe y expresidente de Cuba, falleció el pasado 25 de noviembre en La Habana. La semana pasada, la capital del país vivió un último recorrido de cuerpo presente. Millones de personas pudieron despedirse de Castro y rendir homenaje a los casi 60 años en los que Fidel se mantuvo al frente del país.

El recorrido de los restos cremados de Fidel por Cuba —que comenzó el día miércoles 30 de noviembre— cumplió con los últimos deseos del comandante. El periplo rememoró ‘La Caravana de la Libertad’ que Fidel emprendió a la inversa desde Santiago, después de que el entonces presidente (Fulgencio Batista) huyera de la isla, en enero de 1959. Sin embargo, antes de salir de La Habana por última vez, los restos de Fidel Castro descansaron en la Plaza de la Revolución de la Habana, donde permanecieron por dos días y dos noches.

Una mujer muestra su retrato de Fidel en el acto de masas. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Una mujer muestra su retrato de Fidel en el acto de masas. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Multitudes esperan para visitar la tumba de Fidel Castro en el Cementerio Santa Ifigenia. Se escuchó a una mujer decir:"Aunque venga de Nueva York, ¡yo también soy Fidel"! Santiago, Cuba. 5 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Multitudes esperan para visitar la tumba de Fidel Castro en el Cementerio Santa Ifigenia. Se escuchó a una mujer decir:”Aunque venga de Nueva York, ¡yo también soy Fidel”! Santiago, Cuba. 5 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Miles esperan en fila para despedirse de los restos de Fidel Castro en La Habana, Cuba. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Miles esperan en fila para despedirse de los restos de Fidel Castro en La Habana, Cuba. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Rosas decoran la entrada al memorial temporal de Fidel. La Habana, Cuba. 28 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Rosas decoran la entrada al memorial temporal de Fidel. La Habana, Cuba. 28 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

En ese tiempo, una inmensa multitud formó parte de interminables filas. Buscaban desearle un hasta siempre a un personaje fundamental en la historia de la Cuba contemporánea. Apresurados por custodios civiles, los asistentes contaban con solo segundos para contemplar un altar en honor a Castro y que se ubicó en la antesala del monumento a José Martí. La noche antes de su partida, el Comité Organizativo del Partido Comunista de Cuba llamó a un último mitin en La Habana, gritando consignas de “¡Se ve, se siente, Fidel está presente!”. Ahí acudieron también otros líderes de la izquierda latinoamericana del siglo XX: Daniel Ortega, Pepe Mujica, Nicolás Maduro y también el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.

Durante los nueve días de duelo nacional —declarados por el Consejo de Estado de la República, del 26 de noviembre hasta el 4 de diciembre—, todo espectáculo y actividades públicas (entiéndase: música, danza y entretenimiento nocturno) quedó expresamente prohibido. Además se impuso ley seca, salvo, al parecer, en los hoteles para turistas extranjeros.

La fuente al centro de una rotonda en Las Tunas se reemplaza con una imagen de Fidel en preparación para presenciar el paso de la caravana. Las Tunas, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

La fuente al centro de una rotonda en Las Tunas se reemplaza con una imagen de Fidel en preparación para presenciar el paso de la caravana. Las Tunas, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Una joven expresa su apoyo a Fidel en el acto de masas. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Una joven expresa su apoyo a Fidel en el acto de masas. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Miembros del público escuchando el discurso de Nicolás Maduro en el acto de masas en la Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Miembros del público escuchando el discurso de Nicolás Maduro en el acto de masas en la Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. 29 de noviembre.
Foto de Nicola Chávez Courtright.

Dos niños esperan a sus padres frente a una librería decorada para recibir el paso de los restos de Fidel. Bayamo, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Dos niños esperan a sus padres frente a una librería decorada para recibir el paso de los restos de Fidel. Bayamo, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Ejemplos de los rótulos y carteles hechos a mano colgados en la ruta de la caravana de Fidel. Cascorro, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Ejemplos de los rótulos y carteles hechos a mano colgados en la ruta de la caravana de Fidel. Cascorro, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

El periodo de luto dejó en silencio a la normalmente bulliciosa isla. La música de los cafetines y restaurantes fue reemplazada por el sonido del televisor o radio, puesto en cadena nacional para que los que no asistieron a los actos memoriales pudieran seguir el recorrido de los restos de Fidel: primero en el velorio en Santa Clara, luego en Camagüey, hasta descansar finalmente en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba. En el camino, cientos de personas se juntaron a los lados de la Carretera Central para despedirse de Castro, dejando a su paso calles limpias y recién pintadas, listas para recibir al comandante con afiches y carteles escritos a mano.

El novenario de Fidel invitó a la reflexión sobre el papel que jugó Castro en el país y la voluntad que le permitió fundar el gobierno socialista más longevo de nuestra región a menos de 150 kilómetros de Estados Unidos. Muchos de los cubanos que llegaron a despedirse recuerdan a Fidel como aquel que, junto con su pueblo, se enfrentó a huracanes y a la potencia mundial capitalista del siglo XX. Lo recuerdan como el artífice de un país donde la salud y la educación fueran derechos de fácil acceso para todos los habitantes de la isla. Pero también hay quienes lo recuerdan por las fuertes limitantes impuestas por el gobierno del comandante.

—Yo estuve en el Congreso de la Juventud durante el Periodo Especial [periodo de hambruna y escasez aguda en los 1990s] y me acuerdo que un extranjero me regaló un chicle—dice Vivian, la asistente de una artista cubana de gran renombre desde su estudio en Camagüey. —Lo tuve que entregar. Venía de un extranjero, ¿qué más podía hacer?—, agrega.

Se ríe y sigue empacando unas piezas de cerámica.

Una panadería despliega el concepto de revolución que Fidel Castro manifestó en 2006. En los días después de su muerte, todos los cubanos debieron firmar un documento manifestando su compromiso a este concepto. Camagüey, Cuba. 3 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Una panadería despliega el concepto de revolución que Fidel Castro manifestó en 2006. En los días después de su muerte, todos los cubanos debieron firmar un documento manifestando su compromiso a este concepto. Camagüey, Cuba. 3 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Santa Clara sigue recordando a Fidel al día siguiente de la partida de la caravana con sus restos. Santa Clara, Cuba. 1 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Santa Clara sigue recordando a Fidel al día siguiente de la partida de la caravana con sus restos. Santa Clara, Cuba. 1 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Un guardia custodia una empresa estatal gastronómica mientras escucha el último acto de masas de Fidel por radio. Camagüey, Cuba. 3 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Un guardia custodia una empresa estatal gastronómica mientras escucha el último acto de masas de Fidel por radio. Camagüey, Cuba. 3 de diciembre.
Foto de Nicola Chávez Courtright.

Miembros del público en el acto de masas celebrando la vida de Fidel. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Miembros del público en el acto de masas celebrando la vida de Fidel. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

El Coro Profesional de Bayamo rompe su silencio de nueve días por primera vez cantando el himno nacional de Cuba en un emotivo e íntimo concierto. Bayamo, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

El Coro Profesional de Bayamo rompe su silencio de nueve días por primera vez cantando el himno nacional de Cuba en un emotivo e íntimo concierto. Bayamo, Cuba. 4 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

En esta misma ciudad, varias personas aseguraban que el gerente de un restaurante fue arrestado por servirle vino a sus clientes durante el novenario de Fidel.

—Ah, lo mismo le pasó a un vecino de mi madre —dice un motorista al escuchar la noticia. —Se lo llevaron [preso] cinco años por poner música en una borrachera el día después que mataron al Che [Guevara].

Si algo ha tenido la muerte de Fidel es que realza la realidad que se vive en Cuba; de quienes guardaron silencio en el novenario por respeto y de quienes lo hicieron por fuerza, como también de quienes hubieran preferido la opción de cantarle al comandante en ese tiempo.

Llegando al final del novenario, mientras la caravana se acercaba a Santiago, las calles de Cuba se empezaron a llenar de música una vez más: de trova (de Silvio Rodríguez, de Mercedes Soza) y de son, géneros avalados por el Estado y tocados en los actos ceremoniales de las ciudades donde pernoctó la caravana. Ya el día de su sepelio, la vida cautelosamente retornaba a la normalidad.

Sin embargo, esta es una nueva normalidad, una sin el hombre que fundó a la Cuba de hoy y cuyo fallecimiento simboliza la muerte de muchas políticas del siglo XX. Con el paulatino restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, este país ya no es el enemigo número uno de Cuba. Ahora, su enemigo recae en problemáticas que unen la isla al resto de Latinoamérica: una creciente desigualdad social provocada por la entrada de nuevo capital y la dificultad en satisfacer las necesidades de sus ciudadanos. Si bien es dudoso que se avecine un McDonald’s en La Habana dentro de pronto, la Cuba de Fidel tampoco era una de wifi, de ventas de shorts con estampado de la bandera estadounidense, llena de emprendimientos privados.

En una sociedad tan rápidamente cambiante como la de Cuba, la pregunta final es…

Con una figura tan compleja y cuya trayectoria cambió el transcurso de la historia mundial: ¿cómo se recordará a Fidel?

Para las millones de personas por toda la isla que se han despedido del comandante en esta semana —ya sea en actos privados, en las calles o dentro de sus casas—, ¿quién será, para ellos, Fidel en el siglo XXI?

El personal del Melia Santiago, hotel donde se hospedó la familia Castro, despide a Fidel en su propia ceremonia. La mayoría no pudo asistir al último acto de masas en Santiago por sus obligaciones laborales. Santiago, Cuba. 5 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

El personal del Melia Santiago, hotel donde se hospedó la familia Castro, despide a Fidel en su propia ceremonia. La mayoría no pudo asistir al último acto de masas en Santiago por sus obligaciones laborales. Santiago, Cuba. 5 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Tres generaciones caminan con la bandera del Movimiento 26 de Julio en el acto de masas. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

Tres generaciones caminan con la bandera del Movimiento 26 de Julio en el acto de masas. La Habana, Cuba. 29 de noviembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

La Plaza de la Revolución en Santiago, lugar del último acto de masas despidiendo a Fidel Castro. Santiago, Cuba. 5 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

La Plaza de la Revolución en Santiago, lugar del último acto de masas despidiendo a Fidel Castro. Santiago, Cuba. 5 de diciembre. Foto de Nicola Chávez Courtright.

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