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El diablo en cuatro ruedas

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El dテュa martes, nueve de mayo, Uber iniciテウ operaciones en El Salvador. El hecho fue celebrado en las pテ。ginas de los diarios principales del paテュs, y el vicepresidente del paテュs, テ都car Ortiz,ツdeclarテウ que 窶彳stamos seguros que los salvadoreテアos podrテ。n beneficiarse de todas las ventajas que traen este tipo de empresas que utilizan los avances tecnolテウgicos para mejorar la movilidad en las ciudades, de forma eficiente, segura y cテウmoda.窶

Lamento decir que no comparto su optimismo.

El Salvador ya habテュa tomado el primer paso hacテュa un transporte eficiente, seguro, cテウmodo y, sobre todo, pテコblico. Pero precisamente un dテュa antes de la noticia de Uber, la Sala de lo Constitucional emitiテウ una medida cautelar que devolviテウ el caos vehicular a los carriles del SITRAMSS, neutralizando efectivamente el primer experimento en transporte colectivo digno en el paテュs. Uber vino para terminar el trabajo.

A pesar de los elogios del vicepresidente, la empresa estadounidense ha sido perseguida por el escテ。ndalo y la controversia desde su inicio. Su fundador y CEO, Travis Kalanik, es un personaje universalmente odiado: en 2015 fue demandado por robo de salario y acoso sexual por su empleada domテゥstica, una mujer migrante, originaria de Filipinas; en 2016 se uniテウ al Consejo de Asesorテュa Econテウmica del presidente-electo Trump, renunciando hasta este aテアo, despuテゥs de una campaテアa de presiテウn de usuarios; en febrero de 2017 una ex empleada de Uber denunciテウ prテ。cticas misテウginas generalizadas dentro de la empresa; en marzo pasado la cテ。mara de un vehテュculo de Uber grabテウ al Kalanik insultando y gritando a su motorista, un migrante que seツatreviテウ a criticar a su jefe por bajar los precios del servicio, a la vez que exigテュa mテ。s de los motoristas.

Pero los vicios de su creador no constituyen el problema central de Uber. El pecado original de la empresa es su modelo de funcionamiento.ツ

En ciudades como Nueva York, Boston, Paris, o San Francisco, donde los taxistas estテ。n organizados en sindicatos o cooperativas, Uber vino con precios mテ。s bajos a atentar contra estos empleos estables y protegidos. Estos precios mテ。s econテウmicos vienen a costo de los derechos laborales de sus motoristas; y la tendencia que lidera Uber hacia empleos cada vez mテ。s flexibles y precarios termina impactando a todo el mercado laboral.

Bajo este modelo, las ganancias se filtran hacテュa arriba mientras el motorista asume todos los riesgos, incluyendo los gastos materiales y emocionales de mantenimiento, accidentes, enfermedades e incluso acoso sexual. Uber ofrece un empleo sin seguro social, sin pensiテウn, sin garantテュas, sin protecciones 窶覇fectivamente, un empleo sin derechos laborales. Esta clase de empleo sテウlo es posible en una economテュa que se caracteriza por el subempleo, la informalidad y la inestabilidad, donde los trabajadores no cuentan con un empleo que les garantice sus necesidades bテ。sicas y son obligados a buscar ingresos complementarios donde sea.

El ejemplo claro de la visiテウn depredadora de esta empresa vino en enero, cuando los taxistas organizados del aeropuerto de Nueva York 窶把uya mayorテュa son migrantes de paテュses musulmanes窶 decidieron unirse a las protestas masivas contra el decreto del presidente Trump, que prohibiテウ la entrada al paテュs de refugiados, migrantes y visitantes de siete paテュses テ。rabes. Cuando la noticia de la huelga de los taxistas se difundiテウ, Uber enviテウ aツsus motoristas al aeropuerto para quebrarla. Los usuarios se indignaron por el acto cobarde, y repentinamente el hashtag #deleteUber se hizo viral; mテ。s de 200,000 personas borraron la aplicaciテウn de sus telテゥfonos.

Varias ciudades del mundo, incluyendo Rio de Janeiro, ya prohibieron su ingreso. En otras, como Seattle, hay fuertes campaテアas para sindicalizar a los motoristas. Pero algo queda claro: en un momento en el queツlas mafias privadas del transporte colectivo salvadoreテアo son mテ。s abusivas que nunca, cuando el trテ。fico ha colapsado las calles de San Salvador y cuando la Sala ha golpeado al primer esfuerzo de brindar un transporte pテコblico, racional y seguro en el paテュs, la entrada de Uber en el escenario es nada mテ。s que un insulto a todo trabajador salvadoreテアo.

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