4622 Vistas |  3

El Barça vuelve a ser mundano

Compartir...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this pagePrint this pageDigg thisShare on TumblrEmail this to someoneShare on LinkedInShare on Reddit

El Fútbol Club Barcelona ha sido el mejor equipo de fútbol del mundo en la última década. No hay duda de eso. El club catalán ha gobernado en el pragmatismo de los fríos números, como también lo ha hecho en la estética del espectáculo. Sin embargo, como el fútbol no es ajeno a la inercia de los ciclos, hay señales que nos hacen pensar que estamos a punto de contemplar el fin de una época, el fin de la dinastía de un equipo que se mantuvo aferrado a un talento descomunal para imponer su yugo, pero que ya se rinde, derrotado, ante el único rival que mantiene un récord invicto: el tiempo.


Ciclos. La vida está compuesta por ciclos. El fútbol, el profesional –el de marioneta de hilo fino– también. Especialmente para los gigantes, para los ricos, para los burgueses acostumbrados a la comodidad de batirse a duelo en Liliput. Se gana; se pierde. Y algunos ganan más de lo que pierden. Por eso, cuando aparecen los baches, cuando el vértigo del estrépito revuelve las tripas, la autocrítica se pone diva, se ausenta o se hace esperar.

Falta, por ejemplo, repasar la historia.

Ahí está el caso del Manchester United, un gigante inglés que podría dar un seminario acerca de placeres y de náuseas por el oleaje en los ciclos del fútbol. En 1986, cuando Alex Ferguson tomó las riendas como entrenador del club, los red devils jugaban para evitar el descenso. Ron Atkinson había perdido el embrujo de los resultados y Ferguson logró que el equipo salvara la categoría, terminando en undécimo lugar. Al siguiente año, Manchester United fue subcampeón, pero en seguida, en la temporada 88-89, el equipo volvió a la mediocridad del onceavo puesto, que para entonces no era una situación tan inusual en ellos.

Muchos recuerdan al United de Ferguson e identifican como natural y cotidiano el dominio aplastante de aquel equipo, impuesto por 26 años y seis meses en Inglaterra. Pero aquel ciclo de riquezas era solo el clímax de la ola. Aquellas 13 ligas domésticas, aquellas cinco copas domésticas, aquellas dos Champions League, aquella Intercontinental… Aquello, previo a Ferguson, era el país de nunca jamás. La realidad era más dura. Por entonces, el Manchester United no había ganado un campeonato de First División (que luego sería Premier League) desde 1967. Vivía una sequía que se cortó hasta la campaña de 1993. Es decir, 26 años de morder polvo, la misma cantidad de años que luego, en el cambio de ciclo, duraría la ‘dinastía Ferguson’.

A día de hoy, al United le está tocando vivir en el dark side of the moon. De 2013 a la actualidad han pasado de David Moyes a Ryan Giggs; luego a Louis Van Gaal; y luego a José Mourinho. En este lapso han comprado el servicio de jugadores con el pedigrí de súper estrellas como Paul Pogba, Radamel Falcao, Bastian Schweinsteiger, Robin Van Persie, Zlatan Ibrahimović y Ángel Di María, entre muchos más. Estas compras convirtieron al equipo en el único que ha gastado más de £1 billón de libras esterlinas en contrataciones durante la era de la Premier League. ¿Y para qué ha servido? De momento, para ganar únicamente una FA Cup. El Manchester United incluso ha fallado en calificar a la Champions League y actualmente corre el riesgo de repetir ese fracaso.

El fútbol profesional es cosa de ciclos, como también deberá aprenderlo la acomodada afición del FC Barcelona, en especial, el sector generacional de la afición culé que es más millennial que jurásica, aquellos que haciéndose aficionados del Barça no han conocido otra cosa más que el orgullo de sentirse poseedores “del mejor fútbol del mundo”.

El factor del tiempo

Un buen amigo me decía que a las bestias dominantes del fútbol la magia les dura lo que les dura la velocidad física, porque con la velocidad mental no es suficiente. Y ese declive físico en el fútbol de alta competencia comienza a afilar su dentadura, más o menos, entre los 28 y los 30 años. Por ejemplo: los mejores años de Jorge “El Mágico” González en el Cadiz ocurrieron entre 1982 y 1984, cuando recién acababa de cumplir 26 años, casi la misma edad que Diego Armando Maradona tenía cuando fue campeón en México ’86 [el argentino los cumpliría cuatro meses después], ese momento exacto en que ‘el barrilete cósmico’ dominó al planeta fútbol y se erigió como su rey; la misma edad que tenía Ronaldinho Gaucho cuando ganó la UEFA Champions League con el Barcelona en 2006 y era considerado el mejor jugador del mundo, pues apenas un año antes había ganado el premio ‘Balón de Oro’. A todos ellos la velocidad física se les fue desapareciendo en los años subsecuentes y, por ende, su dominio en el deporte más popular del mundo. No quiere decir que al cumplir 30 años se volvieron unos ‘paquetes’ completos [aunque Ronaldinho quizás sí]. Ciertas estrellas, casos especiales, se mantuvieron más allá de las tres décadas, pero algunos debieron modificar su posición en el campo para suplir con técnica a los reflejos de lince, la velocidad perdida.

Por eso, si nada insólito ocurre en Cataluña; si no resulta que Messi es pariente de Wolverine; si como todos, el FC Barcelona se somete al calendario gregoriano; pronto deberán caer en la cuenta de que en junio próximo Lionel cumple 30 años. Y aunque todavía sigue imponiendo su ley y rigor, la pregunta angustiante es: ¿cuánto más durará? ¿En qué momento comenzará a decaer su velocidad? ¿En qué momento comenzará a apoyarse más en la técnica que en sus galopantes carreras de eslalon? 

Después de sufrir reiteradamente contra el “Cholismo” del Atlético de Madrid, después de caer con estrépito (0-4) contra el PSG, después de necesitar de un penalti dudoso e in extremis para doblegar (injustamente) a un combativo y humilde liliputiense llamado Leganés, los buitres comienzan olfatear formol y a sobrevolar sobre Camp Nou. La preocupación de un giro de tuerca en el ciclo del fútbol comienza a preocupar en Barcelona, porque a día de hoy, como bien lo dice Torrente…

A medida ha avanzado la campaña actual, el FC Barcelona ha ido dando muestras de que ya no es la indiscutida fuerza dominante que ha sido en los últimos trece años, el periodo que va desde Frank Rijkaard, pasando por la inmaculada influencia de Pep Guardiola, hasta la flexibilidad táctica de Luis Enrique [*El ‘tata’ Martino no cuenta]. Se trata de tres técnicos que con el Barça ganaron el torneo más prestigioso del fútbol: la Champions League. Pero no se limitaron a ganar y manufacturar trofeos basados en un equipo integrado por insaciables Oompa Loompas. Eso sería mundano y nada reseñable. Lo cierto es que en su ciclo de bonanza, el FC Barcelona impuso estilo y será, pase lo que pase con la crisis actual, un equipo para el recuerdo, un caso obligado para el estudio: el único equipo europeo que ha ganado el trébol (liga, copa, Champions) en dos ocasiones, y las dos durante este ciclo.

Sin embargo, los gestores de ese triunfo inédito no han encontrado un relevo acorde. De nuevo, el tiempo pasa factura. La Masía —que es la residencia y academia formativa del Fútbol Club Barcelona, la que produce nuevo talento— ha visto cómo se seca su fuente. El club entendió entonces que si no se puede crear talento, es necesario comprarlo. Pero al hacerlo, cayó en la guerra donde ya participan otros magnates burgueses. A Xavi Hernández lo sustituyeron comprando a Iván Rakitic y les fue bien. Compraron a Neymar para sustituir a Cesc Fàbregas y les fue bien. Pero no siempre las compras son tan dadivosas. El club no ha encontrado respuesta para comprar talento que releve a un cada vez más decadente Javier Mascherano, como tampoco André Gomes es la respuesta para dosificar a un Sergio Busquets que en cinco meses cumplirá 29 años. El aporte de Arda Turán no es, no fue, ni será nunca similar al que ofreció Andrés Iniesta en sus mejores años [Ojo: ya tiene 32]. A Sergi Roberto solo hace falta entregarle una bandera a cuadros en la autopista que suele abrir por la banda derecha, algo impensable en los tiempos de Dani Alves.

Y luego está el caso de Messi…

El rosarino carece de sustituto humano a la vista que le haga justicia. Con él es como con los terremotos. Se espera que ocurra uno después de ciertos períodos largos de tiempo, pero nadie puede predecirlos.

Neymar Jr. es un gran jugador y tiene 25 años. El brasileño está ingresando al que debería ser el mejor período de su carrera, pero está por verse si ese paso de estafeta se dará de manera fluida y natural. Messi está demostrando que este sigue siendo su equipo y eso limita las oportunidades de su compañero.

Ante la sequía, el FC Barcelona seguirá yendo de shopping para asumir la transición. Ya tienen a Suárez, pero el uruguayo acaba de cumplir 30 años. En los años venideros tendrán que comprar entonces al Suárez de turno que esté disponible en el mercado, tendrán que ir de cacería por lo mejor de lo mejor que los presupuestos permitan asumir. Pero eso es justo lo mismo que ya hacen los otros miembros de su exclusivo club de golf: el Manchester United, el Chelsea, el Manchester City, el París Saint Germain, como también lo ha hecho siempre ese vecino incómodo que tanto le ha envidiado en la última década, ese que viste de blanco y que no desaprovecha ocasión para desestabilizarlo.

El FC Barcelona afirma defender un estilo apegado a la estética, una filosofía que viene desde Johan Cruyff. ¿Podrá hacerlo en tiempos de crisis? ¿En tiempos donde los esquemas defensivos han aprendido a inutilizar o relativizar el valor de la posesión? ¿Podrá hacerlo cuando comience la decadencia del extraterrestre que actualmente usa el 10 en el dorsal blaugrana?

Pueda que sea hora de un nuevo ciclo. El Barça quizás deba darse un baño de pueblo y asumir que también existe el fútbol mundano. Aunque, claro, si acaso fuera “mundano” gastar 700 millones de euros en una temporada, el estilo ‘Made in Catalonia’ actual que a los románticos no mucho les gusta destacar.

Compartir...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestBuffer this pagePrint this pageDigg thisShare on TumblrEmail this to someoneShare on LinkedInShare on Reddit

Tags

#Fútbol