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El asesinato que ha puesto bajo la lupa a la Fuerza Armada

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San Salvador. La Fiscalテュa General de la Repテコblica (FGR) presume que el asesinato de Carlos Renテゥ Rivas Molina, hijo del coronel retirado Carlos Alfredo Rivas Najarro, fue cometido por sicarios. Una de las lテュneas de investigaciテウn de los fiscales, basados en testimonios recabados hasta ahora, es que la Fuerza Armada salvadoreテアa estテ。 relacionada de alguna manera con el crimen, tal como lo ha denunciado el padre de la vテュctima. Asテュ lo confirmaron fuentes fiscales de primer nivel.

Y asテュ lo asegurテウ tambiテゥn el coronel Rivas Najarro. 窶廰a Fiscalテュa me ha manifestado que (el asesinato) se trata de un acto de sicariato y que por lo que yo he expuesto se presume viene del interior del Ministerio de la Defensa Nacional… Es una lテュnea de investigaciテウn窶, dijo vテュa correo electrテウnico.

Carlos Renテゥ Guillermo Rivas Molina, el menor de los cuatro hijos del coronel, fue asesinado el pasado 23 de abril entre las 5 y las 7 de la maテアana segテコn el reporte forense. Un sicario le propinテウ 7 balazos, cuyos orificios de entrada y salida se repartieron entre las piernas, el tテウrax, los hombros y el abdomen.

El coronel Rivas Najarro, empujado sobre todo por la sospecha que le provocテウ la muerte en circunstancias misteriosas de un oficial de inteligencia militar que investigaba el asesinato, escribiテウ dos cartas al Presidente de la Repテコblica, Salvador Sテ。nchez Cerテゥn, para exponer su tesis de que a su hijo lo habテュa matado un sicario bajo テウrdenes de personas relacionadas al ejテゥrcito y que, desde el momento mismo del crimen, esas personas empezaron a ejecutar un plan elaborado para encubrir el crimen.

Rivas Najarro incluso identifica al coronel Simテウn Alberto Molina Montoya, un asesor del actual ministro de Defensa, como presunto responsable del crimen y del encubrimiento.

窶廢l asesinato de mi hijo obedeciテウ a una planificaciテウn por lo menos con 30 dテュas de anticipaciテウn窶, escribiテウ Rivas Najarro en una de las cartas para Sテ。nchez Cerテゥn, entregada en Casa Presidencial el pasado 10 de julio. 窶(Hay involucrados) elementos militares en la planificaciテウn, en coordinaciテウn con sicarios de la MS (Mara Salvatrucha) que manejan la estructura del ministro y su asesor coronel Simテウn Alberto Molina Montoya窶, continテコa el coronel.

En su carta al Presidente, Rivas Najarro menciona varios mテウviles posibles del asesinato de su hijo. Uno de ellos es, dice el militar retirado, su oposiciテウn pテコblica y privada a que se mantenga la Ley de Amnistテュa aprobada por la Asamblea tras la firma de los Acuerdos de Paz. Amparada en esa ley, la justicia salvadoreテアa perdonテウ a los militares de rango bajo y medio que fueron condenados a penas leves de prisiテウn por los asesinatos de seis sacerdotes jesuitas y dos empleadas el 16 de noviembre de 1989.

Rivas Najarro fue uno de los principales enlaces salvadoreテアos con la llamada comisiテウn Moakley del congreso estadounidense, cuyo informe final, publicado a tres meses de la masacre, determinテウ sin lugar a dudas la autorテュa militar y la participaciテウn del alto mando en el crimen.

El ministro de Defensa, general David Munguテュa Payテゥs, niega todas las acusaciones del coronel Rivas Najarro y las atribuye a acciones de un 窶徘adre desesperado por resolver su problema窶. En una entrevista concedida en su despacho de Defensa, el general dijo: 窶廣hora no se manda a asesinar a nadie porque estテゥ en acuerdo o desacuerdo con la derogatoria de la Ley de Amnistテュa… si ese fuera el caso… no tiene sentido… aquテュ en la Fuerza Armada no hacemos esas cosas que テゥl dice窶.

Para mテ。s informaciテウn, lee la entrevista con el general David Munguテュa Payテゥs.
Imagen de archivo del coronel Rivas Najarro

Imagen de archivo del coronel Rivas Najarro

El misterioso teniente Gテウmez Gonzテ。lez y otras anomalテュas

El teniente テ都car William Gテウmez Gonzテ。lez fue varias personas a la vez la maテアana del 23 de abril cuando llegテウ, enviado por el Estado Mayor del ejテゥrcito salvadoreテアo, a rondar la casa nテコmero 12 de la calle Topacio, en la colonia Casa Verde 1 de Santa Tecla, hogar del reciテゥn asesinado Rivas Molina.

Gテウmez Gonzテ。lez fue un coronel de alta -segテコn le dijo al agente policial que levantテウ el acta inicial en la escena- que estaba ahテュ para identificar el cuerpo del sicario. Fue un investigador de inteligencia enviado por el ejテゥrcito para ayudar en las pesquisas sobre el asesinato de Rivas Molina, segテコn le dijo al coronel Rivas Najarro, tal como este escribiテウ en sus cartas a Sテ。nchez Cerテゥn. Fue un investigador de la PNC, de indicativo 窶廝randon窶, segテコn le dijo a un reportero presente aquella maテアana en la escena. Y fue un investigador militar que estaba ahテュ de casualidad, porque visitaba la zona 窶徂aciendo inteligencia窶 para aclarar la muerte de otro militar, este de alta, a quien habテュan asesinado 15 dテュas antes, a 500 metros de la casa de Rivas Molina, segテコn la versiテウn del general Munguテュa Payテゥs.

Nelson Rauda Zablah, reportero de La Prensa Grテ。fica que cubriテウ la escena, recuerda que el teniente le dio, ahテュ, el mismo nテコmero de celular que habテュa compartido con el coronel Rivas Najarro. 窶廢n el aテアo y medio que he trabajado como periodista nunca un investigador ha sido tan abierto conmigo… Me pidiテウ mi nテコmero. Me dijo: ‘a veces los periodistas se enteran de cosas antes que nosotros’. Me pareciテウ curioso pero en todo caso aceptテゥ porque querテュa el nテコmero del investigador… me dio ese nテコmero: 79100288窶.

Ese teniente estテ。 muerto. La versiテウn oficial es que muriテウ por una intoxicaciテウn alcohテウlica. Su cuerpo sin vida apareciテウ en la colonia La Rテ。bida, en San Salvador, dos dテュas antes de que se reuniera con el coronel Rivas Najarro para hablar del asesinato de su hijo. Durante dos semanas el coronel y el teniente se habテュan comunicado a travテゥs de ese nテコmero, el 79100288.

Este teniente, en cuya hoja de servicio consta que padece de un 窶彡uadro alcohテウlico窶 segテコn el general Munguテュa Payテゥs, estテ。 al centro de esta controversia. A su sテコbita muerte atribuye el padre de la vテュctima su certeza de que el asesinato de su hijo fue cuidadosamente planificado, ejecutado y encubierto.

Despuテゥs de la denuncia pテコblica de las sospechas del coronel Rivas Najarro, expresadas en las cartas que enviテウ al Presidente, mテ。s cosas raras pasaron en torno a la investigaciテウn del asesinato.

Primero fueron tres investigadores, que se identificaron como policテュas, quienes llegaron a casa de los Rivas en Los Planes de Renderos a interrogar a la madre de la vテュctima. La seテアora se negテウ a atenderlos. El coronel, quien en ese momento estaba en la Fiscalテュa hablando con los encargados del caso de su hijo, citテウ a esos investigadores en el recinto fiscal. Nunca llegaron.

Luego fueron otros detectives, identificados como miembros de la inteligencia policial, que intentaron interrogar a empleados de la empresa de seguridad del coronel Rivas Najarro en relaciテウn a un empleado que podrテュa estar relacionado con el asesinato. Esa tesis, la de la venganza laboral, ha sido descartada por el coronel y no es una lテュnea de investigaciテウn que siga la Fiscalテュa General, segテコn fuentes relacionadas al caso. Eso, la aparente acciテウn de la policテュa sin テウrdenes claras de la FGR, ha llamado la atenciテウn de los fiscales.

窶廢n ningテコn momento hay direcciテウn funcional a la PNC en ese sentido… la presencia de investigadores policiales, si lo estテ。n haciendo sin el consentimiento de la Fiscalテュa, podrテュa (generar) una lテュnea de investigaciテウn para deducir responsabilidades porque solo la Fiscalテュa puede direccionar a los agentes de la policテュa窶, dice una fuente fiscal cercana a la investigaciテウn.

El coronel Rivas Najarro, por su parte, ha pedido explicaciones por escrito al director general de la PNC, el comisionado Mauricio Ramテュrez Landaverde, tanto de la presencia de agentes en su casa de Los Planes como de los supuestos detectives que hacen averiguaciones no encomendadas por la FGR. 窶廣 esta fecha -21 de octubre de 2014- no he obtenido respuesta窶, escribe Rivas Najarro.

La respuesta, sin embargo, ha llegado seis dテュas despuテゥs. El 27 de octubre, casi exactamente un mes despuテゥs de la primera denuncia, el coronel Rivas Najarro fue denunciado en tribunales. El coronel Molina Montoya, por medio de sus apoderados legales, demandテウ por difamaciテウn a Rivas Najarro ante el juzgado Cuarto de Sentencia de San Salvador para exigirle una indemnizaciテウn de $300,000.

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