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El asesinato desapercibido de una defensora de derechos humanos

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El homicidio de Karla Quintanilla, una reconocida activista por los derechos de las trabajadoras sexuales, fue repudiado a nivel internacional pero fue casi desconocido en su propio paテュs. La policテュa apunta que su activismo y desafiar a las pandillas con el pago de la renta en el centro de San Salvador provocaron su muerte. La investigaciテウn del crimen, cometido en mayo de 2016, estテ。 detenida: nadie quiere testificar en tribunales.ツ

Foto FACTUM/Salvador Melテゥndez


En la tarde del dテュa de su muerte, Angテゥlica Quintanilla Hernテ。ndez, mejor conocida como Karla, se encontraba sentada en un aula de la Universidad Nacional interrumpiendo a una catedrテ。tica de sociologテュa. Karla, fundadora y directora de la Asociaciテウn Liquidambar, presenciaba la defensa de una tesis de derecho que examinaba el marco jurテュdico de su profesiテウn: el trabajo sexual.

Mabel Argueta, coautora de la tesis, recuerda que en ese momento una de sus lectoras, la sociテウloga, estaba descartando los mテゥritos del estudio por ser el trabajo sexual 窶忖na herramienta del patriarcado窶. Karla, mujer de baja estatura, morena, de pelo negro y cara de luna, se puso de pie y cortテウ la charla.

窶粘eテアora, yo trabajo en esto porque yo quiero- dijo Karla con firmeza pero pidiendo la palabra antes de hablar- Y bajo el sistema capitalista incluso lo que usted estテ。 haciendo puede ser prostituciテウn porque le estテ。n pagando por su trabajo. Estテ。 vendiendo su tiempo igual que yo.

窶尿llテュ la defensa se desnaturalizテウ bien bonito, dice Mabel con una sonrisa.

Mabel habテュa tomado la decisiテウn de invitar a Karla sin pensarlo dos veces. Mabel la habテュa conocido a inicios de su investigaciテウn por el trabajo que Karla realizaba en pro de los derechos de las trabajadoras sexuales. Como estudiantes de derecho, a Mabel y a su coautora, Marテュa de Jesテコs Peテアa, les habテュa resultado fascinante elegir el trabajo sexual como tema de la tesis, dada la enrevesada relaciテウn de esta profesiテウn con el sistema jurテュdico salvadoreテアo.

A diferencia de otras organizaciones de trabajadoras de sexo que Mabel y Marテュa de Jesテコs habテュan abordado inicialmente, Karla puso a disposiciテウn todos los recursos de Liquidambar para realizar el estudio, incluso repartiendo las encuestas de trabajo de campo personalmente para que las investigadoras no tuvieran que enfrentar el riesgo implテュcito en visitar a las trabajadoras en sus cuartos.

Al finalizarse el evento, a Mabel y a Marテュa de Jesテコs se les otorgテウ un 9 a la tesis.

Antes de despedirse ese tarde, Karla pidiテウ que todo el grupo se tomara una foto.

窶悩o les agradezco porque he venido a hacer lo que mテ。s me gusta: defender los derechos de todas las mujeres que estテ。n en la misma situaciテウn que yo- dijo Karla mientras el compaテアero de Mabel las fotografiaba con su celular.

Estas fueron las テコltimas fotos que se tomarテュan de Karla Quintanilla. Tres horas despuテゥs fue asesinada.

***

Karla Quintanilla fue directora de Liquidambar, una ONG que se dedica a velar por los derechos de las trabajadoras del sexo desde que la fundテウ en 2009. Karla comprometiテウ su vida al activismo desde que llegテウ a San Salvador desde San Miguel, su ciudad natal, hace mテ。s de veinte aテアos a ejercer el trabajo sexual en la capital. Graduada de secretaria, sus excompaテアeras de Liquidambar especulan que Karla decidiテウ optar por esta labor para mejorar sus posibilidades econテウmicas como madre soltera. Sin embargo, se incorporテウ al sector con un ojo crテュtico y consciente, rテ。pidamente involucrテ。ndose con trabajos de organizaciones como Flor de Piedra mientras se prostituテュa en el centro de San Salvador.

Karla Quintanilla, fotografiada en su cuarto en el centro de San Salvador.
Foto FACTUM/Salvador Melテゥndez

El Comandante del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) del Distrito 6 de San Salvador, Mario Antonio Sibriテ。n, conociテウ a Karla Quintanilla durante esa テゥpoca mientras colaboraba con el Programa Huellas de テ]gel en 1999. Desde ese momento, el Comandante Sibriテ。n la vio crecer como persona, pasando de ser beneficiada de la Fundaciテウn, activista organizada, hasta fundar su propia organizaciテウn- la primer (y テコnica) agrupaciテウn de trabajadoras del sexo en tener una relaciテウn de trabajo constante con la Alcaldテュa de San Salvador.

窶猫a situaciテウn antes era muy crテュtica- dice el Comandante Sibriテ。n. Habテュa demasiada violencia dentro del sector y de las instituciones hacia ellas.

Reaccionando ante esta situaciテウn, Karla impulsテウ la creaciテウn de una mesa de trabajo con la alcaldテュa, el Comitテゥ de Prevenciテウn de Violencia en 2010. La situaciテウn para las trabajadoras se habテュa vuelto especialmente crテュtica en esos momentos en gran parte por las declaraciones del alcalde Norman Quijano, quien habテュa prometido quitar a todas las trabajadoras del sexo de la calle a inicios de su periodo. Sin embargo, gracias a las negociaciones impulsadas por Karla, Quijano dio su aval para la creaciテウn del Comitテゥ, el cual ahora integra al Ministerio de Salud, la Policテュa Nacional Civil (PNC), el CAM, varias oenegテゥs e incluso algunos dueテアos de barra shows y nightclubs del Distrito 1 y 6 para atender a las necesidades de las trabajadoras sexuales.

窶葱arla fue una de las trabajadoras que se dio riata, por decir asテュ, por pelear por los derechos de las mujeres, reconoce el Comandante Sibriテ。n.

Karla tenテュa la facilidad de moverse entre varios mundos, integrテ。ndose tambiテゥn con redes de trabajadoras sexuales en Mテゥxico, Argentina y Europa. Entre sus metas principales estaba posicionar a las trabajadoras del sexo dentro de las demテ。s organizaciones de la sociedad civil. Participテウ como observadora en las elecciones de 2014, asistテュa a reuniones de la Iniciativa Social para la Democracia (ISD) y apoyテウ en la formulaciテウn del Plan Estratテゥgico de VIH 2016 de CONASIDA. Cualquier plantテウn, cualquier red de derechos humanos y contralorテュa social: Karla estaba presente. Es mテ。s, logrテウ asegurar un pequeテアo pero constante financiamiento para su organizaciテウn a travテゥs de la cooperaciテウn extranjera.

Ademテ。s de ser una hテ。bil negociadora, sus compaテアeras y colegas la recuerdan como una persona que emanaba calidez humana y pensaba en las necesidades de los demテ。s antes de pensar en las propias.

窶粘iempre se quitaba el pan de la boca para nosotras. Siempre nos abriテウ la puerta, dice Eunice Bonilla, una mujer delgada y de ojos zarcos, quien pertenecテュa a Liquidambar junto con Karla.

Una donante, quien prefiriテウ permanecer en anonimato, recuerda que a pesar de ser una 窶徑テュder nata窶, Karla no buscaba el poder. Mテ。s bien, ella era una persona que se apasionaba por su trabajo y por las personas y organizaciones con las que trabajaba, segテコn varios de sus conocidos.

Karla realizaba abordajes cara a cara con mujeres trabajadoras del sexo tanto en los negocios como en las calles. Por ejemplo, hablテ。ndoles de sus derechos como trabajadoras y entregテ。ndoles condones cuando estos no se podテュan encontrar. Esto テコltimo era una labor especialmente crucial en un contexto donde las trabajadoras sexuales de El Salvador generalmente reciben solo $5 por 窶彳l rato窶. Y de estos ingresos tienen que apartar una buena parte para la renta, tanto de su lugar de trabajo como para el dinero de extorsiテウn de las pandillas, el cual cada vez va en aumento.

De la vida privada de Karla Quintanilla Hernテ。ndez se conoce muy poco. Rara vez hablaba de su vida personal. Se sabe que con su muerte dejテウ a dos hijos, a quienes les pagaba estudios universitarios con sus ingresos del trabajo sexual.

窶忍llos sabテュan lo que hacテュa su mamテ。 y estaban orgullosos. Asテュ de empoderada estaba -dice el Comandante Sibriテ。n.

En mayo de 2016 su muerte fue repudiada por redes de trabajadoras sexuales en Panamテ。, Argentina y Ecuador, incluso llegando a ser el primer tema a tratarse en un congreso en Mテゥxico. Hace poco, un sitio web que sirve de memorial para defensoras de derechos humanos que han fallecido a nivel mundial listテウ un obituario de Karla entre las nuevas muertes a conmemorarse este aテアo.

Y sin embargo, a pesar de esta carrera y con un nivel de reconocimiento a nivel mundial, la ツmuerte de Karla pasテウ casi desapercibida en su propio paテュs.

***

En San Salvador, labora un estimado de entre 4,000 a 7,000 trabajadoras sexuales. La imagen que se tiene en la capital es de estas mujeres paradas en la vテュa pテコblica en la Avenida Bernal o en la zona de La Campana solicitando sus servicios despuテゥs del anochecer. Sin embargo, la mayorテュa trabajan en casas de citas, cervecerテュas, barrashows o night clubs como la Casa Keyson y la Cervecerテュa El Carbテウn, ya que estos lugares generalmente conllevan a ingresos mテ。s elevados y ofrecen cierta protecciテウn.

Karla en un taller de fortalecimiento interno a inicios de 2016.
Foto FACTUM/Cortesテュa

No obstante, sin importar su lugar de trabajo, las mujeres trabajadoras del sexo, tanto trans como cisgテゥnero (personas nacidas mujer), estテ。n expuestas a niveles de riesgo extremo casi a diario. Un estudio del PNUD publicado en 2013 seテアala que en todo el paテュs el 41% de mujeres trabajadoras sexuales reporta haber sufrido violencia fテュsica en el テコltimo aテアo. Muchas se ven obligadas a ingerir drogas y alcohol contra su voluntad para complacer a sus clientes, exponiテゥndolas a infecciones de transmisiテウn sexual como el VIH y la gonorrea, a la adicciテウn y a la violencia fテュsica. Un 20% de trabajadoras sexuales del paテュs reporta que ha tenido por lo menos un intento de suicidio. Menos de la mitad (47%) dice haber alcanzado sus metas en la vida.

Muchas de estas mujeres son madres (el 83% en el テ。rea metropolitana) y trabajan para mantener a sus familias. El 66% asegura que 窶徙ptテウ窶 por el trabajo sexual por necesidades econテウmicas窶盃na cantidad arrasadora (el 91.9%, segテコn el PNUD) lo dejarテュa si pudiera.

Estas cifras representan a aproximadamente 23,000 mujeres en todo El Salvador, 窶 un 1.29% de la poblaciテウn femenina. No obstante, en El Salvador no existe una ley que regule el trabajo sexual. Es una labor que se ejerce dentro de un vacテュo legal y estテ。 a la merced de ordenanzas municipales que regulan la solicitud de servicios sexuales en la vテュa pテコblica. Es decir, el Estado les permite cobrar por su trabajo pero ignora la precariedad de sus condiciones laborales.

No es sorprendente que la muerte de Karla Quintanilla haya sido tan poco sonada en El Salvador. Su asesinato fue reportado テコnicamente en La Pテ。gina, quienes la incluyeron como un apartado mテ。s (y con una edad errテウnea) entre todos los demテ。s homicidios ocurridos ese dテュa. Excolegas y amigas recuerdan que la noticia del asesinato apareciテウ brevemente en los canales 4 y 12, presentado como el homicidio de una trabajadora sexual en la zona del Reloj de Flores y nada mテ。s.

Muy pocas organizaciones de mujeres y de sociedad civil se pronunciaron ante su muerte a pesar de su vテュnculo con organizaciones como FESPAD, ISD y ORMUSA. No hubo ningテコn hashtag, ninguna manifestaciテウn, ningテコn pronunciamiento con firma colectiva; solo un pequeテアo obituario circulado en Facebook con una imagen de Karla sentada a la par de una estatua de Mafalda y firmado con las iniciales E.B.

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E.B. labora para una ONG extranjera que trabaja de cerca con el sector de trabajadoras sexuales y poblaciテウn LGBT en El Salvador. E.B. tiene los ojos azules, tristes y el hテ。bito de pacientemente doblar servilletas una y otra vez mientras conversa.

窶乃uve la necesidad de escribir algo. Karla era una persona muy cercana, muy querida para mテュ, dice.

E.B. conociテウ a Karla en los momentos en que Karla organizaba el plantテウn frente a la alcaldテュa de San Salvador que conllevarテュa a la formaciテウn del Comitテゥ de Prevenciテウn de Violencia en 2010. E.B. quedテウ admirada por el trabajo de Karla en esos momentos, quien logrテウ que Quijano, el edil que siempre se recordarテ。 por los combativos desalojos nocturnos de los vendedores de la Calle Arce, se sentara a negociar con las trabajadoras en vez de quitarlas de la calle.

窶猫a limitaciテウn que tuvo ese Comitテゥ, y que tiene ese Comitテゥ, lamenta E.B., es el tema principal, fundamental, diario de la extorsiテウn de las mujeres por parte de las pandillas y la inseguridad por parte de las pandillas. Aparentemente eso no se puede hablar en voz alta porque allテュ estテ。n los miembros del CAM y la policテュa窶ヲ Con eso se dejテウ fuera de la agenda el problema mテ。s grande que enfrentan las trabajadoras sexuales.

El Comandante Sibriテ。n representa al CAM activamente dentro del Comitテゥ de Prevenciテウn de Violencia y en ningテコn momento mencionテウ el tema de las pandillas dentro de las labores del Comitテゥ. Sin embargo, reconoce el largo camino que travesテウ junto a Karla para convertir a su instituciテウn, a su valoraciテウn, en un ente que pasテウ de reprimir a las trabajadoras sexuales a uno que ahora busca trabajar productivamente con ellas.

窶忍sta poblaciテウn es bien golpeada, marginada por la sociedad, admite el Comandante Sibriテ。n, pero cuando usted entra con ellas, descubre que son personas importantテュsimas, que son personas que valen la pena.

Posiblemente haya sido su amistad con Karla lo que le haya permitido al Comandante Sibriテ。n ver este lado de las trabajadoras de la avenida Independencia. Y es que Karla, mテ。s allテ。 de tener buenas relaciones profesionales, era muy cercana con sus colegas. Su vida, fuera de su relaciテウn con sus hijos, giraba casi completamente en torno al activismo.

Tanto la ONG de Karla como el cuarto que alquilaba para realizar el trabajo sexual quedan a pocos metros de la delegaciテウn del CAM del Distrito 6. Por lo mismo, Karla solテュa visitar al Comandante varias veces en el transcurso del dテュa. Los dos eran buenos amigos.

Sibriテ。n temテュa a menudo por la seguridad de Karla ya que tenテュa entendido que la habテュan amenazado en varias ocasiones.

窶年unca nos dijo ni quien ni dテウnde ni cuando pero sテュ mencionテウ que la habテュan amenazado. Que en varias ocasiones habテュan tenido intentos de asesinarla. Ella sabテュa todo eso y sabテュa los riesgos a los que se estaba sometiendo, dice Sibriテ。n.

Sus conocidos especulan que las amenazas pudieron haber provenido de dos fuentes en particular: de las pandillas, a las que Karla se les oponテュa al momento de pagar la renta, y de ciertos dueテアos de negocios de comercio sexual, personas a las que Karla habrテュa denunciado o a las que les habテュa 窶徠uitado窶 una trabajadora por haber sufrido maltrato a sus manos.

窶悩o la aconsejaba, dice Sibriテ。n, de hecho la noche antes que muriera habテュamos estado platicando aquテュ afuerita de la delegaciテウn. Le decテュa que por quテゥ andaba afuera tan noche, que tuviera cuidado. Solo me dijo que no me preocupara y se fue.

***

Karla tenテュa aテアos de trabajar en un cuarto sobre la 20 avenida norte, a escasos metros de la avenida Independencia. Esta zona de la avenida, cerca del Reloj de Flores, es hacinada y llena de actividad y olores fuertes durante el dテュa: camiones entran y salen de La Constancia y la arteria se paraliza a menudo con la cantidad de buses dirigiテゥndose hacia la Terminal de Oriente. En las aceras, hombres cargan enormes costales de botellas plテ。sticas para reciclar frente a una de las mテコltiples bodegas de la zona y, por supuesto, en las calles aledaテアas, mujeres maquilladas se apoyan en los marcos de sus puertas para atraer a los peatones. Una de estas calles es la 20 avenida, un pasaje corto y poco destacable. Se distingue por tener un negocio de servicios sexuales llamado El Emperador, varios cuartos independientes, un mesテウn y una humilde cantina. Toda esta zona es territorio activo de la pandilla Barrio 18 Revolucionarios.

El 6 de mayo de 2016, despuテゥs de interrumpir la defensa de tesis de Mabel con tanta pasiテウn y aplomo, Karla, como de costumbre, se dirigiテウ a su cuarto, ubicado sobre esta misma calle. Pasaban las 5 de la tarde.

Una testigo recuerda que al llegar, Karla la saludテウ antes de ingresar a su cuarto para cambiarse para el trabajo. Le comentテウ que venテュa de un evento en la Universidad. Pronto comenzaron a llegar los clientes y Karla se fue a trabajar su turno en El Emperador. Cerca de las 8 p.m., la misma testigo asevera haber visto a Karla retornar a su cuarto y partir una vez mテ。s hacia la parada de autobuses sobre la avenida Independencia camino a su casa en Soyapango.

Sin embargo, antes de que Karla pudo alcanzar la avenida, una moto con dos hombres saliテウ de la calle Castillo, un callejテウn perpendicular, y doblテウ sobre la 20 avenida. La testigo afirma que uno de los hombres le silbテウ a Karla, quien dio la vuelta. Al momento, el sujeto que iba de pasajero soltテウ una rテ。faga de disparos, baleando a Karla Quintanilla nueve veces en el tテウrax antes de dar la vuelta en la moto y huir hacia la Alameda Juan Pablo II.

La testigo asegura que no vio nada mテ。s. Se encerrテウ en su cuarto y no saliテウ hasta mucho despuテゥs, por temor a represalias.

Marta, quien vive a escasos metros del lugar del crimen, escuchテウ los balazos mientras veテュa el programa Bonanza y se tirテウ al piso sin apagar el televisor. Minutos despuテゥs, un conocido vino con la noticia de que habテュan matado a su 窶徊efa窶.

Eunice inmediatamente saliテウ del mesテウn sobre la 20 avenida norte, donde habita, y vio a Karla agonizando sobre la acera.

窶悩o sテュ la vi allテュ tirada donde ella estaba窶 afirma Marta. 窶粘olo la vi. Todavテュa tenテュa los piecitos para acテ。 [viendo hacia su cuarto]. Y la abracテゥ y vino la ambulancia municipal y me sacaron.

La investigaciテウn de la Policテュa Nacional Civil sostiene que, mientras tanto, los homicidas retornaron por la Avenida Juan Pablo II y observaron desde una gasolinera cercana cuando los Comandos de Salvamento subieron a Karla a su ambulancia. Querテュan asegurar que habテュan cumplido su cometido.

Seguidamente, Marta, en su pテ。nico, corriテウ de vuelta al mesテウn donde vive con Agustina, otra miembro de Liquidambar. Con los pocos centavos de saldo que les restaban, las dos le marcaron a E.B.

窶粘olo me decテュan, totalmente histテゥricas, que acaban de balear a Angテゥlica y que no sabテュan quテゥ habテュa pasado con ella. Y que quテゥ podテュan hacer y que no tenテュan saldo y que yo tenテュa que llamarles y colgaron. Fue como a las 8:30. Yo (estaba) en mi casa.

E.B. inmediatamente se contactテウ con los Comandos.

窶忍llos me decテュan que la unidad estaba frente al Hospital Rosales窶 dice E.B. 窶悩 yo escuchテゥ mientras hablaba con los Comandos, que ellos a su vez hablaban por radio con la ambulancia que habテュa ido al Rosales. Allテュ ya escuchテゥ que decテュan que estaba fallecida.

RecuerdaツE.B., quien dice nunca haberse imaginado estar en un escenario similar, queツtuvo que informarle a Leidy, la hija de Karla que residテュa con ella en Soyapango, que su madre habテュa sido asesinada.

Mabel Argueta, exhausta despuテゥs de la defensa de su tesis, se durmiテウ temprano esa noche y no se enterテウ hasta primera hora del dテュa siguiente por la cantidad de llamadas perdidas que habテュa recibido en su celular.

Mabel Argueta posa con una copia de su tesis frente a la estatua de Minerva en la Universidad Nacional de El Salvador. Diciembre 2016.
Foto FACTUM/Nicola Chテ。vez

El Comandante Sibriテ。n, a su vez, estaba en casa cuando ocurriテウ el homicidio. Sus agentes fueron las primeras autoridades en llegar a la escena del crimen segundos despuテゥs del escape de los homicidas.

El hecho de no haber estado esa noche le sigue doliendo al Comandante Sibriテ。n.

窶粘i hubiera podido, yo mismo le hubiera pegado un balazo a ese cerote窶 dice el Comandante con dolor, refiriテゥndose al asesino.

***

Han pasado nueve meses desde la muerte de Karla Quintanilla y aテコn no hay procesados por el homicidio. Una fuente dentro de la Asociaciテウn Liquidambar dice que a pesar de que en la Fiscalテュa General de la Repテコblica no le aportan ninguna informaciテウn sobre el caso, le recomiendan que siga llegando a las oficinas para poner presiテウn sobre el mismo. En la PNC, sin embargo, la investigaciテウn ha finalizado: dicen que tienen identificados a los supuestos responsables e incluso tienen un cronograma del homicidio.

La investigaciテウn entiende que desde las 7:40 pm, un hombre con bicicleta habテュa servido de centinela sobre la 20 Avenida, esperando a que Karla saliera del trabajo. Durante su vigilia, se detuvo un momento para charlar con una mujer de El Emperador. Al ver que Karla salテュa de su cuarto, el hombre le avisテウ a los dos autores materiales del crimen, los que la testigo ubica sobre una moto, pero quienes la policテュa concluye que andaban a pie.

Antes de doblar sobre la 20 Avenida Norte, los asesinos pausaron para recolectar el arma de un vendedor de frutas sentado en la esquina, quien en estos momentos se encuentra en custodia. Despuテゥs de dispararle a Karla repetidas veces, los hombres, uno vestido de rojo y el otro de blanco, se quitaron sus camisetas al huir y luego se reincorporaron al pテコblico que observaba mientras Karla recibテュa los primeros auxilios.

Todo esto se sabe en gran parte gracias a la cテ。mara de la alcaldテュa instalada sobre un poste en la 20 Avenida, que captテウ los movimientos de estas personas la noche del 6 de mayo. Desafortunadamente, Karla se encontraba fuera de la vista de la cテ。mara al momento de ser baleada.

Pese a queツvarios detalles del incidente siguen en la penumbra, no cabe duda de que este fue un operativo montado con mucha intencionalidad. La pregunta restante sigue siendo el por quテゥ.

Mabel Argueta teme que la invitaciテウn a la Universidad Nacional habrテュa puesto a Karla en territorio de la pandilla contraria. Las compaテアeras de Liquidambar seテアalan que el dテュa antes de su muerte, El Emperador habテュa sido cateado por la Divisiテウn Antinarcテウticos de la Policテュa y que la culpa se le habテュa echado a Karla por su cercanテュa con las autoridades. Otras personas se preguntan si fue porque Karla se resistiテウ al alza de la renta impuesta por los Revolucionarios (elevada de $5 por semana a casi $20). Otros, que la dueテアa de unツnight club en particular le guardaba rencor por haber apartado a una de sus trabajadoras seropositivas. Sin citar fuentes, La Pテ。gina especula que el asesinato pudo haber sido por un pleito con un cliente.

La PNC, sin embargo, cree firmemente que los motivos del homicidio residen en el activismo de Karla. La mujer con la que platicaba el centinela en los minutos antes de la balacera es conocida como La Seca, una exempleada tambiテゥn de El Emperador. Ademテ。s de ser trabajadora sexual, el rumor es que a La Seca se le delegaba la tarea de cobrar la renta y la PNC considera que su pareja es un palabrero de los 18 Revolucionarios encarcelado en el Penal de Izalco.

Al parecer, lo que la testigo no vio esa noche es que Karla, antes de comenzar su turno, habテュa tenido un fuerte intercambio con La Seca, como los solテュa tener a menudo. Los detalles de esta conversaciテウn en particular se desconocen, pero poco despuテゥs del pleito, la PNC tiene registro de una serie de llamadas que salieron del penal de Izalco dirigidos a varios celulares de esa zona. Se desconoce de quテゥ nivel provino la orden de ejecuciテウn, si desde niveles medios o de los altos mandos de los Revolucionarios. Pero es de notar que los Revolucionarios rara vez realizan una ejecuciテウn sin una consulta previa.

Y es que, de cierta manera, acorde a las investigaciones de la PNC, hay un poco de veracidad en todas las suposiciones sobre los motivos del asesinato de Karla. Ella,ツdesde hace mucho tiempo, habテュa dejado de ser una fuerza controlable por los 18 Revolucionarios, quienes perciben a las mujeres trabajadoras del sexo de la zona como su patrimonio. Una parte muy significativa de losツingresos de la pandilla proviene directamente de ellas. Elツcontrol sobre ellas es absoluto: suben el monto de la renta a su antojo y a veces pasan a cobrar en dテュas inespecテュficos para mantenerlas alertas y atemorizadas. Si alguna no alcanza a juntar el dinero para el dテュa indicado, las represalias pueden ser amenazas, golpes e incluso la muerte. Con que una mujer se vaya de la zona ya es fundamento para ejecutarla, porque la creencia es que puede que se haya ausentado para darle informaciテウn a las autoridades o a una pandilla contraria.

Karla, sin embargo, por su naturaleza aguerrida y por su trabajo de defensa de derechos humanos, no se regテュa por estos parテ。metros. Ella se relacionaba libremente con las autoridades, les informaba a las mujeres trabajadoras del sexo sobre sus derechos, se oponテュa personalmente a las alzas en la renta (se rumora que Karla una vez hasta llegテウ a pegarle un carterazo a un pandillero por faltarle el respeto al momento de cobrar) y en casos de maltrato o abuso, apartaba a la vテュctima del negocio o lugar de trabajo. Todo esto la situaba como una amenaza a las operaciones territoriales de los Revolucionarios. La policテュa cree que se aprovecharon de la mala relaciテウn que tenテュa con La Seca, un elemento de su confianza, pero el deseo de matar a Karla respondテュa a intereses mucho mayores. Karla habテュa dejado de ser, en el lenguaje de la calle, 窶忖na puta mテ。s窶 y, por lo tanto, habテュa que eliminarla.

El control de los Revolucionarios sobre la zona es tan omnipresente que a pesar de tener recopilada toda esta informaciテウn, la PNC no puede proceder con el caso por falta de personas que estテゥn dispuestas a testificar en el proceso judicial. Con un solo balazo hubiera bastado para asesinar a Karla Quintanilla pero la pandilla, segテコn la investigaciテウn policial, tomテウ la decisiテウn de ejecutarla con una rテ。faga: era necesario que todas en la cuadra entendieran quテゥ les sucede a las que se pasan de la raya.

La persona quien dice haber visto el asesinato a primera mano, por ejemplo, ya se ha decidido a no testificar. Dice que la 20 Avenida es su zona de trabajo y no se atreve a alejarse por las necesidades de su familia.

窶任omo dicen: 窶弖i, oテュ y callテゥ窶昶 concluyテウ tristemente.

La PNC, a su vez, dice que no remitirテ。 el caso a la Fiscalテュa hasta asegurarツque tiene personas que estテゥn dispuestas a testificar. La investigaciテウn esperaba que esto pueda ser para inicios de este aテアo. Para mientras, las amigas y excolegas de Karla Quitantilla seguirテ。n esperando informaciテウn sobre su asesinato a oscuranas.

***

Hoy dテュa, el trabajo de Liquidambar, el legado mテ。s fuerte que Karla pudo haber dejado, avanza con enorme esfuerzo y dificultades. Con Karla, por ejemplo, muriテウ mucha de la informaciテウn y conexiones con instituciones y redes internacionales que la Asociaciテウn ahora estテ。 reconstruyendo lentamente. Encima de eso, las miembros alegan que Leidy, hija menor de Karla, se quedテウ con la computadora de Liquidambar despuテゥs del funeral de su madre y huyテウ a su ciudad natal.

A pesar de que las oficinas de Liquidambar han sido trasladadas de la Avenida Independencia a otra zona de San Salvador, la Asociaciテウn ha sufrido mテ。s robos de equipos. Pero sobre todo, es la pテゥrdida de un liderazgo tan fuerte como el de Karla que representa la mayor dificultad para estas mujeres, quienes todavテュa le guardan un pequeテアo altar en sus oficinas.

La muerte de Angテゥlica Miriam Quintanilla, mejor conocida como Karla, es un ejemplo de cテウmo la marginalizaciテウn estructural, alimentada y alimentadora del crimen organizado, impide los esfuerzos de defensores de derechos humanos. Quizテ。s si Karla no hubiese representado uno de los sectores mテ。s rechazados y abyectos de nuestra sociedad, su muerte hubiera sido llorada y repudiada como las de Francela Mendez, Israel Antonio Quintanilla o Tania Vテ。squez. Quizテ。s si su misma postura marginal no la hubiera puesto al filo del peligro constantemente, no hubiera muerte quテゥ llorar.

El pequeテアo altar que sus compaテアeras le han dedicado a Karla.
Foto FACTUM/Nicola Chテ。vez

El obituario a Karla escrito por E.B. dice cortantemente:

窶廢n Honduras mataron a Berta Cテ。ceres, en El Salvador a Angテゥlica Quintanilla窶.

Segテコn ella, la muerte de Karla se debe de ubicar dentro de un marco mテ。s amplio de muertes y amenazas a defensores y defensoras de derechos humanos y que estos asesinatos, frecuentemente impunes, representan un ataque al movimiento social por negligencia estatal.

En diciembre de 2016, poco antes de la Navidad, Agustina pasテウ el tiempo en las oficinas, organizando la nueva donaciテウn de condones para Liquidambar. Era temprano por la maテアana y las luces todavテュa no se habテュan encendido, mientras ella y otra compaテアera planificaban el convivio navideテアo de la organizaciテウn. Ese dテュa no llegarテュan muchas mujeres a las oficinas. La pandilla esperaba su aguinaldo ese mes y la mayorテュa debテュaツtrabajar para cumplir con el bono.

El sol se filtraba por las ventanas, iluminテ。ndolas a las dos durante la reuniテウn. A media conversaciテウn Agustina pausテウ un momento y le dijoツtristemente a su compaテアera: 窶廚テウmo quisiera que Karla estuviera acテ。 para celebrar con nosotras窶.

Agustina mirテウ hacia el retrato de Karla, hacia el pasado oscuro que todavテュa buscan eludir y hacia un futuro incierto para ella, su organizaciテウn y sus colegas trabajadoras sexuales.

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