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El ajedrez político alrededor de Cristina López

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La diputada del Partido de Concertación Nacional (PCN), Cristina López, representa por hoy un enigma: su denuncia judicial por agresiones contra uno de sus empleados fue apenas la puerta de entrada a un enredo político en que convergen intereses por la elección legislativa del próximo año, personajes de la estructura partidaria pecenista, operadores de proyectos en comunidades, empresarios y hasta menciones al actual alcalde de San Salvador. La legisladora ha enfrentado ella sola su problema con su asistente, sin respaldos ni siquiera de su propio partido, que ha considerado que la raíz de esa denuncia tiene una motivación política del entorno de la exatleta. 

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Cristina López es la única diputada del PCN en la Asamblea Legislativa. Esta sentencia, por sí misma, es notable, si se tiene en cuenta qué es el PCN: un partido político que durante su vida -bajo los apellidos de “conciliación” y ahora de “concertación”- ha sido manejado por militares y luego por cúpulas que se han sentido cómodas sin tener que incluir a muchas mujeres. 

López es parte de un partido político que tuvo un diputado, Dagoberto Marroquín, quien llegó a decir, en 2002, que la mujer servía solo para “cuidar la casa” y para “cocinar”. Apenas un par de mujeres diputadas del PCN en las últimas dos décadas han sido las antecesoras de López, que ganó en 2015 una silla legislativa por San Salvador.  La más notable fue María Julia Castillo, quien inclusó llego a presidir la Asamblea Legislativa. 

En mayo pasado, Cristina López denunció que fue víctima de agresiones y amenazas por uno de sus asistentes. Lo denunció ante los medios de comunicación, lo denunció a la Asamblea Legislativa y lo denunció a la Fiscalía General de la República (FGR). Y cuando lo denunció, ella estaba sola. Nadie de su equipo la acompañó, ninguno de los otros cinco diputados de su partido, ni siquiera nadie del Grupo Parlamentario de Mujeres (GPM) -integrado solo por López y legisladoras de Arena y Fmln-, del que, en ese momento, aún era la presidenta.

La falta de respaldo y la soledad que rodeaban a López no eran usuales. En el pasado reciente, las agresiones verbales contra otras diputadas del congreso han sido condenadas con fuerza por el GPM y por los mismos grupos parlamentarios completos. Pero lo que se veía en la superficie, un caso por agresión contra una mujer, en realidad era un extremo de un entramado político al interior del PCN, más complejo, que apenas asomó.

La conferencia de la diputada López el pasado 5 de mayo

López citó a los medios de comunicación para que llegaran a las oficinas de la bancada parlamentaria del PCN el 5 de mayo de 2017. Al empezar la conferencia de prensa, la diputada leyó una declaración en la que denunció, mientras le temblaba la voz, que el Órgano Legislativo no la había apoyado en su petición de destituir a uno de sus asistentes: Víctor Hugo Cuenca.

Cuenca ha sido asistente de López en la Asamblea Legislativa en el actual período de 2015-2018, luego de que no pudo ganar una diputación para el PCN en La Libertad para las elecciones parlamentarias de hace dos años. Víctor Hugo Cuenca es hermano de Luis Enrique Cuenca, quien también trabaja en el staff de Cristina López en el congreso. Luis Enrique Cuenca, por su lado, participó como candidato del PCN para la alcaldía de San Salvador en 2015 y, como su hermano, fue derrotado en esos comicios.

“Esta persona ha sido mi asistente por los últimos dos años. Hace cinco meses empezó a hacer cuestiones no favorables a mi trabajo (…), pero no he recibido ningún apoyo de la Asamblea Legislativa, ni siquiera de mi partido en estos momentos”, leyó López en aquella conferencia de prensa del 5 de mayo.

El delito del que López acusa a Cuenca es “expresiones de violencia contra las mujeres”, que está dentro de la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (Leiv) y tiene una multa de dos a veinticinco salarios mínimos del sector comercio. Es decir, entre $503.40 y $6,292.50.

En detalle, López denunció a la FGR y a la Comisión del Servicio Civil de la Asamblea Legislativa que Cuenca publicó fotografías de ella en Twitter y las compartió con “medios de comunicación”, así como que la amenazó con que, si llegaba a destituirlo, él iba a demandarla y López ya no iba a poder buscar la reelección en 2018, precisamente por el impedimento legal. La FGR llevó una petición de López al Juzgado Decimoquinto de Paz de San Salvador para que le dieran medidas cautelares y el tribunal se las concedió: Cuenca, mientras dure el proceso, no puede acercarse a López ni en privado, ni en público, ni en condiciones laborales, ni puede expresar opiniones que vayan en detrimento de la imagen de la diputada.

Mientras tanto, en la Asamblea Legislativa, la Comisión del Servicio Civil se activó por instrucción del diputado presidente Guillermo Gallegos, luego de recibir un memorándum del jefe del grupo parlamentario del PCN, Mario Ponce, sobre el caso de López contra Cuenca. En los documentos de la Comisión del Servicio Civil sobre este proceso, a los que Revista Factum ha tenido acceso, se pueden leer en detalle cuáles son las faltas de las que López acusa a Cuenca.

El conflicto de poder

Víctor Hugo Cuenca empezó a alejarse de los trabajos de los fines de semana de Cristina López, que consistían en llegar a comunidades de San Salvador y apadrinar proyectos que se los presentaba un colaborador de López en el congreso: Hugo Sigarán. Cuenca, al no participar, empezó a ganarse la desconfianza de López. Esto desembocó, según dos personas cercanas a Cuenca que Factum entrevistó y que pidieron que se reserve su identidad, en que López comenzara a solicitar la remoción de su asistente. Pero sus solicitudes dentro del PCN y en la misma Asamblea Legislativa no tenían eco. De hecho, no era la primera vez que la diputada acudió a la Comisión del Servicio Civil para destituir a Cuenca.

Un día antes de la conferencia de prensa, el 5 de mayo, la diputada había denunciado el caso a través de su cuenta personal de Facebook: “Hoy me decepcioné de la política, denuncié ante la Fiscalía a mi asistente por agredirme verbalmente, por amenazarme con publicar mi vida privada y porque misteriosamente se perdió la copia de mi declaración de probidad”.

La decepción que mencionó la diputada comenzó cuando la Comisión de Servicio Civil de la Asamblea Legislativa le comunicó que la solicitud de remoción “no surtió efecto por aspectos procedimentales…”, leyó la diputada ante los medios con gesto de reprobación.

López tildó la situación como parte de los “arreglos oscuros” que se dan en el congreso y dijo no entender la resolución, pues ella ya había denunciado el caso ante la FGR desde el 8 de abril. El departamento de comunicaciones de la Fiscalía confirmó la denuncia por expresiones de violencia contra las mujeres. Y un par de semanas después, el 25 de abril, presentó la solicitud de remoción de Cuenca ante la Comisión del Servicio Civil.

Vista general del pleno de la Asamblea Legislativa. Foto FACTUM/Archivo

Mientras tanto, en los pasillos de la Asamblea Legislativa se empezaba a formar un rumor que ya estaba poniendo en aprietos políticos a Cristina López: Hugo Sigarán, su nuevo colaborador, es un desarrollador de proyectos en comunidades y que ha trabajado en algunos de ellos al lado de Nayib Bukele, alcalde de San Salvador por el partido político de izquierda Fmln. Este alcalde es, en el lenguaje político, un adversario para el PCN, que es de derecha, pese a que en el pasado cercano el propio PCN haya acompañado al FMLN en algunas votaciones dentro de la Asamblea Legislativa. 

“A mí no me interesan banderas ni partidos políticos. Yo trabajo con quien quiera apoyar a las comunidades. Así que tengo muchas fotografías, no solo con Nayib y Cristina, sino con otros personajes. Yo creo que se ha dado un malentendido porque me ven en fotografías y me dicen: estás con Cristina y estás con Nayib, entonces hay una alianza, un nexo allí, pero no se ha hecho así, ni para campaña ni para relación laboral. Cada quien apoya a las comunidades de San Salvador por su lado”, dijo Sigarán en una conversación con Factum.

Sigarán trabaja formalmente para Cristina López en la Asamblea Legislativa y dice que no tiene ninguna otra relación contractual ni dentro ni fuera del congreso. De hecho, como consta en los documentos que se generaron del proceso de destitución de Víctor Hugo Cuenca en la Comisión del Servicio Civil, fue del teléfono celular de Sigarán del que se extrajo una conversación con Cuenca por WhatsApp en la que se dieron las agresiones verbales contra la diputada.

“¿Cómo pueden atropellar a una diputada a no cumplirle al momento de querer despedir a una persona? Él puso en su WhatsApp que si yo lo despedía, él me demandaba y me dejaba sin competir. Si pisotean mi integridad como mujer están pisoteando a veintiocho mil personas y a todo el país que me dio el apoyo”, reclamó la diputada.

Para Mario Ponce, el diputado jefe del grupo parlamentario del PCN, la justificación para no hacer una declaración de apoyo a la diputada fue así de simple: “No me puedo meter en ningún asunto porque es empleado de ella. Ella lo contrató”.

El 11 de mayo pasado, Ponce dijo a Revista Factum que en estos casos –refiriéndose a los despidos dentro de la Asamblea Legislativa- hay que seguir el proceso: “Yo ya mandé a la junta directiva con memorándum la nota de ella, donde estudien el caso y determinen ellos lo que crean más conveniente, verdad. ¿Por qué? Porque hoy hay leyes laborales que respetar”.

Sin embargo, el presidente del parlamento, Guillermo Gallegos, recordó que la responsabilidad de solicitar contrataciones y gestionar despidos no es de su competencia, sino de los jefes de cada fracción legislativa. Gallegos indicó que su atribución es la de firmar y dar aval administrativo a contrataciones y destituciones, pero no gestionarlas. Ponce, por lo tanto, según Gallegos, debió arreglar eso por su cuenta. “(Ponce) se quiere lavar las manos”, reclamó el presidente del Órgano Legislativo.

Al cierre de su declaración ante los medios, Cristina López agradeció el apoyo de sus votantes, dijo que temía por su vida y la de su familia a raíz de hacer la denuncia y que estaba reflexionando sobre su futuro político. También lamentó no haber recibido el apoyo de sus colegas del GPM.

El silencio de las diputadas

No es la primera vez que una diputada denuncia haber sido víctima de expresiones de violencia. La mayoría de casos se conocen porque se dan en el ámbito público, como sucedió en marzo anterior contra la misma diputada arenera Milena Calderón tras unas declaraciones del secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, del Fmln. En este caso también se achacó la falta de apoyo del GPM.

También la diputada Lorena Peña, del Fmln, entonces presidenta de la Asamblea Legislativa, fue víctima de los ataques verbales de un funcionario, en este caso del magistrado de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia Belarmino Jaime. En esa ocasión, Peña recibió el apoyo de su grupo parlamentario.

La diputada Cristina López (centro), del partido PCN, durante el traspaso de mando del Grupo Parlamentario de Mujeres (GPM), realizado en la Plaza de Las Banderas de la Asamblea Legislativa, el 16 de mayo de 2017. Foto FACTUM/Salvador Meléndez

Y en 2013 también le ocurrió a la diputada de Arena Ana Vilma de Escobar, cuando el entonces presidente de la Corte de Cuentas, Rosalío Tóchez, la maltrató verbalmente en unas declaraciones ante medios de comunicación.

Según Silvia Juárez, jurídica de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa), las agresiones de este tipo contra mujeres son recurrentes en el ámbito político. “Es una forma de victimización poco tangible, (…) no se evidencia que también se utiliza para desmotivar la participación de las mujeres en la política. En este caso Cristina es una mujer joven, es su primer periodo en la Asamblea Legislativa, el nivel de amenazas que ella refiere tiene que ver con boicotear su carrera política”, sostuvo Juárez.

López, sin embargo, tampoco buscó ayuda de Ormusa ni del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de las Mujeres (Isdemu). Se consultó con Vanda Pignato, presidenta del Isdemu, y aseguró que trataron de comunicarse con la diputada López pero que se mantuvo distante, por lo que no fue posible brindarle apoyo.

La mañana del 24 de mayo, día en que se hizo el traspaso de mando de la presidencia del GPM, Cristina López lucía sonriente. En su discurso de rendición de cuentas, la diputada saludó a las autoridades presentes y enumeró los logros durante su gestión. Dijo que la Asamblea Legislativa debe mantener “los parámetros de igualdad, equidad y no discriminación”.

Cuando los periodistas le preguntaron por la reciente polémica, López respondió que su partido ya la había apoyado con la solicitud de despedir a Cuenca y que la Fiscalía continuaba con sus investigaciones, además de haber pedido medidas de protección que luego le fueron concedidas.

Sobre la falta de apoyo de sus compañeras del GPM, la parlamentaria dijo que todo se debió a la no activación del protocolo de actuación para estos casos. Pero las diputadas del GPM, colegas de Cristina López, dejaron entrever en su momento que tenían una noción distinta, más certera, sobre lo que estaba ocurriendo en el PCN: un conflicto partidario interno.

Por ello, legisladoras de Arena y del Fmln -ni Gana ni PDC tienen mujeres diputadas- advirtieron al dar declaraciones en apoyo a su colega pecenista que si bien la causa de protección a los derechos de las mujeres las mantenían unidas y en respaldo a López, tampoco se podían inmiscuir en asuntos internos de otros partidos políticos.

Según la diputada de Arena Milena Calderón, en su fracción solo tuvieron noticia del hecho hasta que López denunció el caso públicamente. “Yo no sabía ni quién es la persona (…) No hay que meterse en cosas internas de otro partido. Creo que por esa razón ha habido hasta cierto punto algo de lejanía”, admitió la parlamentaria arenera.

Sin embargo, Calderón consideró que si a ella le hubiera pasado algo similar, habría pedido una reunión urgente ante el GPM: “Si ella hubiera citado al Grupo Parlamentario de Mujeres para poder informar sobre lo que estaba viviendo, yo te aseguro que todas nosotras vamos y nos hubiéramos enterado, pero nada de eso ocurrió. Yo creo que ellos (el PCN) también querían manejar eso con la boca callada”.

Jackeline Rivera, diputada del FMLN, coincidió en ese punto con la diputada Calderón y dijo que ella buscó, sin éxito, la manera de hablar con Cristina López sobre el caso, pues ella no expuso su situación en el GPM: “Si alguien abusa de una mujer, ya sea por cosas laborales o políticas, siempre vamos a apoyar. Pero en este tema en especial, te digo, no ha habido de parte de ella una petición y, pues, una no puede ser tan metiche. Sobre todo porque (esta situación) tiene características de diferencias internas en un partido político y hasta allí no nos podemos meter. Como Fmln somos respetuosos de eso”.

La reunión de la discordia

La oficina de Hugo Sigarán está ubicada en el edificio 533 de la calle La Mascota en la colonia San Benito, de San Salvador. Antes de la decisión definitiva de Cristina López de pedir la destitución de Víctor Hugo Cuenca, Sigarán convocó a Cuenca y al asesor del PCN Saúl Monzón a una reunión con el empresario Alfredo Bukele.

Sobre este encuentro, las versiones se enredan y mientras Cuenca y Monzón aseguran que ellos fueron invitados por Sigarán para ver qué tipo de apoyos le podía ofrecer Bukele a la campaña de la diputada Cristina López, por el otro lado, Bukele, quien lleva más de treinta años en un litigio contra Shell, pensó que era la oportunidad para compartirle su caso al staff de la legisladora pecenista por San Salvador.

El principal problema ha ocurrido con algunos contenidos de la reunión. Monzón y Cuenca han asegurado que en la reunión se abordó el tema de cómo se le podía dar un respaldo publicitario a las campañas de Cristina López y del alcalde de San Salvador, Nayib Bukele. Pero Alfredo Bukele, quien es tío en segundo grado del alcalde, así como el alcalde mismo, niegan que ellos estén trabajando en ningún tipo de campaña. Incluso, los dos Bukele aseguran que su relación se resume en reuniones familiares cada cierto tiempo.  

Hugo Sigarán no es ajeno a este desencuentro de versiones luego de la reunión. El colaborador de Cristina López aseguró que, en efecto, las dos partes que se encontraron llevaban sus propias expectativas cada una, pero al final no se llegó a ningún acuerdo. Es más, advierte Sigarán, tampoco la finalidad de la reunión era alcanzar acuerdos de ningún tipo.

“Esto deja mucho entrever que los leones grandes no se meten cuando uno de ellos, no es que se quiera pintar de otro color, sino que solo por tener una conversación, y lo peor es que ni conversación han tenido Cristina y Nayib. Si solo es que se aparezca Hugo Sigarán por allí… Ahora, qué bien por Cristina, que no le importa que yo tenga amistad con Nayib y qué bien por Nayib que no le importa que yo tenga relación o amistad con quien yo quiera tener. Si en algún momento hay una solicitud de reunirse, yo aquí estoy”, dijo Sigarán a Factum.

A quien también también parece interesarle un encuentro para formar posibles alianzas con Nayib Bukele y otras figuras públicas es a Cristina López. “Si nosotros somos diputados, tenemos que hablar y llegar a acuerdos sobre proyectos, en este caso, de San Salvador. Pero lastimosamente no he tenido contacto de reuniones con el alcalde. Nada me impide a mí buscar alianzas con el alcalde, pero lastimosamente hasta este momento no las he tenido. Espero tenerlas en un futuro”, comentó la diputada López.

Por su parte, el equipo de prensa del alcalde Bukele confirmó que no existe a la fecha ninguna reunión de ningún tipo con la diputada López ni con equipos de trabajo. Se informó también que el alcalde desconoce las actividades de su tío y que no tiene ninguna función dentro de sus equipos.

En la Asamblea Legislativa, la Comisión del Servicio Civil decidió destituir a Víctor Hugo Cuenca, pero por causales distintas a las agresiones verbales contra la diputada López, confirmaron tres fuentes internas en el congreso. De hecho, las evidencias y la causal completa fue desvirtuada por la comisión. A Cuenca se le separó del parlamento por abandono de trabajo.

El asesor Saúl Monzón, quien defiende la causa de Cuenca, asegura que a su correligionario le hicieron un “jaque mate”, ya que se vio obligado a abandonar su puesto de trabajo precisamente por la resolución judicial que le ordenaba no acercarse a la diputada López ni siquiera en el ámbito laboral. En todo caso, Monzón advirtió que la FGR debe poner atención a la desvirtuación que hizo la Comisión del Servicio Civil sobre las evidencias que inculpan a Cuenca en un delito de expresiones de violencia contra las mujeres.

El caso judicial sigue avanzando en la FGR y las medidas cautelares para el exasistente de Cristina López siguen vigentes. Dentro del PCN hay cierta incomodidad con las posturas de Cristina López. Una fuente cercana a la dirigencia pecenista aseguró que la diputada, políticamente, “debe ubicarse” en donde está situada, porque la búsqueda de alianzas con figuras o partidos políticos que no comulgan con el PCN no deben tomarse a la ligera. En todo caso, los ojos de la estructura pecenista, dijo la fuente, están puestos sobre lo que esté por hacer su única mujer diputada.

*Con reportes de María Cidón Kiernan.

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