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“Eastwatch”: yo te encuentro; tú me encuentras; ellos se reúnen…

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Si bien el episodio se llama “Eastwatch”, se lo debe nada más a la referencia —a la advertencia de que el peligro viene por ese lado, más allá de la muralla—; por lo demás, el episodio más reciente de Game of Thrones debió llamarse “Re(des)encuentros”. Sí, el nombre no es muy marketero, pero sí refleja todo lo que pasó.

[SPOILER ALERT: esta reseña detalla información específica del quinto episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos]


¿Y qué fue lo qué pasó? A mi gusto pasó demasiado: para todo lo mostrado en temporadas anteriores, esto bien se hubiese tomado fácil tres episodios y no uno solo. Esta temporada va en un franco propósito de comprimir a lo bestia la historia, dejándonos únicamente los elementos de rigor para irse contando. Es verdad que a los personajes ya los conocemos, pero también es cierto que, después de seis temporadas, los mismos personajes han evolucionado (para bien o para mal) y ya no son los que conocimos al comienzo de la historia. Estos matices son los que nos estamos perdiendo en esta aceleración, en la que empieza a parecer que es la historia (destino) el que lleva a los personajes hacia sus derroteros, y no que son estos los que lo van determinando.

Hoy más que nunca, “no sabes nada Jon Snow”…

Empecemos por el intro: primera vez que aparece Eastwatch en el mismo, con una clara referencia de su ubicación.

Mapa que detalla el lugar exacto de Eastwatch, que adquiere protagonismo entre los episodios 5 y 6 de la séptima temporada de Game of Thrones.

Ya hace un par de episodios, la visión que “El Perro” tuvo en el fuego le reveló la estrategia del Ejército de los Muertos, que más que enfrentar al muro, lo van a rodear. La referencia geográfica en la intro —más la visión de Bran en este episodio— lo confirma: el Rey de la Noche camina hacia el mar, donde no importará lo alto o fuerte que sea el muro, sobre todo cuando el invierno ya se instaló y lo más probable es que el mar se congele y sea fácil caminar sobre él.

El cierre de la temporada nos mostrará un mayor protagonismo de los White Walkers.

Y hablando de Bran, el mensaje que envió a la Ciudadela y a Rocadragón acerca de esta visión dispara dos líneas grandes de acontecimientos en este episodio:

  1. Que Samwell Tarly escuche sobre el mensaje enviado, insista en la veracidad del mismo aludiendo a que conoció a Bran; que nuevamente no le crean; y que se desplace la toma de decisión por parte de los maestres hasta tener más evidencias… Esto, más transcribir y escuchar de las historias de otros, hace que Tarly deje el sueño de su vida —convertirse en maestre—, tomando pergaminos de la sección reservada y marchándose con su familia, porque… “Ya me cansé de leer sobre los logros de mejores hombres”. Pero resulta que esas lecturas revelaron que Rhaegar anuló en su momento su matrimonio con Elia Martell, para casarse con alguien más en secreto (oh my God!). Esto significa que, si dos más dos son cuatro, entonces Rhaegar se casó con Lyanna Stark y Jon Snow no sería un bastardo sino Jon Targaryen, heredero legítimo al trono de los siete reinos por sobre su tía Daenerys… (A lo Charly Brown: “¡qué cosas!”).

    Los libros siguen revelando caminos que podemos intuir en el futuro de Game of Thrones.

  2. El aviso enviado a Rocadragón hace que, más que seguir la estrategia Pinky y Cerebro que obsesiona a Daenerys (tratar de conquistar el mundo), se vuelque a empezar a considerar seriamente la amenaza en el norte como algo real, que posiblemente requerirá que los sureños y norteños se alíen frente al enemigo común… Solo que hay que tener pruebas, a lo Judas Tadeo (ver para creer), y qué más podría disipar cualquier duda que ver un espécimen de esos. Y sí, claro, solo hay que ir más allá del muro a traer uno de esos para mostrárselo a Cersei (menuda campaña).

    Atrapar zombies no es tan sencillo como pensabas, ¿verdad Jon?

[Visita el especial de Factum sobre Game of Thrones]

Y hablando del sur, Jaime lo pasó mal con la devastación de Drogon, pero logró pasarlo, vivo, viendo a la distancia el humo que sale de lo que fue su ejército. Tanto año en batalla hace que Jaime evalúe pragmáticamente las fortalezas y oportunidades de resistirse a la Madre de Dragones, concluyendo que nada puede hacerse ante tres dragones y el ejército de dothrakis, misma opinión que le comparte a Cersei.

En el ínterin, “La que no arde” le ofrece conservar la vida a los sobrevivientes de la batalla, si se arrodillan ante ella (que le encanta que se le arrodillen); y hubo dos que les pudo más el honor que la vida: el padre y el hermano de Samwell Tarly, quienes acabaron siendo cenizas. Y así, Samwell Tarly —todavía sin saberlo— sería ahora Lord Tarly. No hay que olvidar que la última vez que Sam estuvo en el castillo de su padre, se llevó la espada de acero valyrio de la casa Tarly, misma que hoy va con él hacia rumbo indefinido, ahora que dejó la Ciudadela.

El honor de los Tarly implicó un severo sacrificio.

Al regresar Daenerys a Rocadragón hubo un encuentro significativo entre Drogón y Jon Snow: el dragón se acerca y Jon resiste que se le acerque, el dragón lo olisquea y Jon se quita el guante de la mano para que lo huela mejor, terminando por acariciar al dragón y permitiendo este que lo acaricie… Bien dicen que el instinto de los animales es cosa que hay que tomarse en serio, porque tal parece que el primero en reconocer a Jon como Targaryan ha sido Drogon.

Drogon sabe reconocer a un Targaryen (sobre todo si ese Targaryen es, posiblemente, el legítimo heredero al Trono de Hierro).

Y justo en este encuentro aparece de regreso Jorah Mormont, quien vuelve al servicio de Daenerys luego de que Tarly lo curase en la Ciudadela de la psoriagris. Dany lo recibe con un abrazo, sí, un abrazo que hasta al mismo Jorah desconcertó (se nos está poniendo sentimental la Dany), y que Jon vio con lo que pareció ser un conato de celos. 

Producto de la decisión de ver si norte y sur pueden aliarse contra el ejército de los muertos, Tyrion y Davos se escabullen en Desembarco del Rey a fin de sondear si será posible un armisticio con Cersei. Y aquí Davos encuentra a Gendry,  —sí, el bastardo Baratheon que tenía varias temporadas de no aparecer, después de que Melisandre se lo llevó para sacrificarlo—, quien rápido se alía a la causa. Fue así como vimos a Tyrion encontrarse en secreto con Jaime. Si bien, al principio, Tyrion intentó limar las asperezas familiares, fue inútil, derivando rápidamente la reunión en la propuesta de la reunión: mostrarle a Cersei que los cuentos que les narraban de niños acerca de los caminantes blancos son reales.

Tyrion volvió a Kings Landing aprovechando las destrezas para el contrabando de Davos Seaworth.

Jaime le comenta a Cersei de la propuesta, quien parece considerarla en serio. Más que una preocupación acerca de la amenaza de los white walkers, a Cersei le interesa ganar tiempo y prepararse mejor ante la futura guerra con Dany, sobre todo ahora que la reina en la capital reveló estar esperando otro hijo de Jaime.

Y aquí recordamos la profecía de Maggy “La rana”, quien le dijo a Cersei que tendría tres hijos (ya estuvo); que sus tres hijos morirían (ya cumplido); que una reina más joven y hermosa tomaría todo lo que ella ama (está por verse); y que el valonqar (hermano pequeño y/o el hijo menor, en lenguaje de alto valyrio) la estrangularía hasta matarla…

Jaime es gemelo de Cersei pero nació después que ella; y el hermano menor de los dos es Tyrion. Cualquiera de los dos contaba con la posibilidad más alta para estrangularla, pero ahora hay un tercero en camino y que bien cabe en esta profecía. Luego habría que ver si Gendry es el hijo menor de Baratheon, porque también sería otra posibilidad, aunque más remota. Lo cierto es que no falta quien en Poniente y del otro lado del mar quiera despacharse a Cersei. Tal parece que hasta la última temporada veremos quién será el que se dé el gusto. 

Cersei está dispuesta a aniquilar a todo aquel que la desafíe. ¿Eso incluye la profecía de ‘Maggy, la rana’?

¿Quiénes más se reencontraron? Jorah y Tyrion, con un intercambio de una moneda muy significativa; Gendry y Jon, a partir de sus “bastardeces” y recordando a sus padres fallecidos. Vimos también que de camino al otro lado del muro —reclutando en un calabozo a una “delegación” muy particular—, se juntan Jon (de quien Dany se despidió con un galanteo diplomático), Gendry, Jorah (de quien Dan permitió que le besase ambas manos como despedida), “El Perro”, Tormund, Thoros y Dondarrion… Cada uno de ellos posee diferentes motivos para ir del otro lado, acotando Jon que en realidad “todos estamos del mismo lado, todos respiramos” (el dreamteam de un verdadero escuadrón suicida).

El escuadrón suicida que se dirige más allá del muro nos hace presagiar que habrá personajes importantes que caerán en el próximo episodio.

¿Y en Winterfell? ¡Meñique volvió a ser Meñique! Ya extrañaba las maquinaciones de este personaje, que últimamente parecía solo observar mientras se daba unas vacaciones de invierno. Hoy algo trama y las destinatarias de su maldad son Arya y Sansa, tan diferentes y distanciadas, hoy más que nunca: la naturaleza —sumada a la experiencia que cada una ha vivido— ha hecho que los perfiles de las hermanas ya estén bien definidos y por ello más encontrados. Una apuesta ya por la política y las formas; la otra solo entiende de defender a los suyos sin andarse con tanto cuento más que con las armas. Pareciera que de esto sacará provecho Meñique con un ardid del que Arya no se ha dado cuenta que forma parte.

Meñique siendo Meñique: jugando siempre todas las batallas posibles con su mente.

Y ya… todo esto pasó en este capítulo. No hubo ‘fumigaciones dragonianas’ a gran escala ni batallas épicas, pero sí hizo que los personajes se reencontrasen, que los objetivos empiecen a cambiar de lugar, que los corazoncitos empiecen a latir de nuevo (¡Ay Dany! Te perdimos en este acelere que llevan los guionistas), y la casi segura garantía de que los próximos combates los veremos en el norte.

¿Y hoy? Como dijo Ser Davos:

“Nada te jode más duro que el tiempo”.

A esperar una semana más en esta forma precipitada de llegar al final de esta temporada, que nos deja con sobresaltos por lo que nos muestra pero también por la prisa con la que nos lleva.


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