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¿Dónde está la estrategia?

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Durante sus 20 años de gobierno, ARENA tuvo una vaga estrategia de seguridad, pero el contexto nunca le demandó claridad al respecto. Es más, muchas de las falencias en seguridad durante esas administraciones se convirtieron en pesados lastres de la actualidad. Luego con la tregua entre las pandillas nunca se pudo divisar cuál era el objetivo final de esa acción, ni su sostenibilidad como política pública. Se celebraba, sin embargo, que dicha estrategia consiguió bajar los homicidios en más de un 60%.

Y como era de esperarse, la tregua se convirtió insostenible y la violencia creció exponencialmente. Las pandillas ahora han decidido atacar policías, ante lo cual los organismos de seguridad responden con una guerra sin cuartel para desmontar el control territorial de estos grupos.

Pero, ¿cuál es la estrategia que le da coherencia a esas acciones en las que le gobierno intenta golpear a las pandillas? ¿qué papel juegan acciones como disminuir las visitas a los centros penales, proteger las unidades del transporte colectivo y aumentar los ingresos fiscales dentro de la arquitectura de la política de seguridad pública?

Si hay respuestas a estas preguntas, no las he hallado o cuesta demasiado encontrarlas en medio de discursos de interesados y oportunistas. Es verdad que puedo leer miles de páginas de documentos oficiales, pero el mensaje oficial debería ser tan fácil de entender que bastaría ir a los medios. Al no comunicar de forma clara el rumbo de sus acciones, el gobierno ha facilitado la implantación de un discurso del caos y la sensación generalizada de que el país está a la deriva.

Es urgente que el gobierno deje claro no sólo cómo piensa combatir la coyuntura, sino cuáles son los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Dibujar ante la opinión pública su estrategia haría más efectivo combatir los rumores y la información que erosiona su efectividad. No basta aparecer en los medios repitiendo que todo está bajo control, si esa afirmación no tiene sustancia.

El gobierno no puede responderle a la gente con justificaciones geopolíticas como el argumento del golpe suave. No hay que ser genios para darse cuenta de que hay sectores oscuros, desestabilizadores y trasnochados que buscan la agudización del caos para sacar tajada en su afán político, pero esa no es la respuesta a la pregunta. Mucha gente quiere saber qué va a hacer el Ejecutivo para disminuir la violencia y mejorar sus vidas. A preguntas prácticas, respuestas prácticas y desidelogizadas.

La delincuencia golpea a la gente y eso es un hecho innegable, no es percepción, pero demostrar claridad en el rumbo disminuiría la incertidumbre de amplios sectores de la población, que se hunden en la desesperanza. Debates sobre una posible CICIG salvadoreña, las extradiciones de pandilleros y desgastarse en discusiones inútiles con la oposición son temas que no responden la pregunta de cómo disminuir el crimen de forma sostenible y efectiva. Uno de los grandes retos que tiene el gobierno es vencer su incapacidad para comunicar su estrategia de seguridad, sin que esto comprometa la efectividad de sus acciones. La incertidumbre se disminuye con un rumbo claro y un liderazgo que se comprometa a lograrlo.


[Ricardo J. Valencia es estudiante del doctorado en medios de comunicación de la Universidad de Oregon, Estados Unidos. Su trabajo se concentra comunicación internacional y comunicación estratégica. Puede seguirlo en su cuenta de Twitter @ricardovalp]

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