El expresidente que robó

El 9 de agosto de 2018 El Salvador fue testigo de una confesión histórica: Antonio Saca, quien fuera presidente del país entre 2004 y 2009, confesó ante un tribunal la forma en que lideró una red de corrupción que desfalcó más de $300 millones de las arcas públicas. Saca lo hizo sin pudor después de haber pactado con la Fiscalía una condena mínima por su confesión. Sus palabras revolucionaron el ambiente político salvadoreño, y salpicaron a muchos: los partidos Arena y Gana, la Corte de Cuentas, el sistema financiero, la presidencia Funes y la inofensiva Fiscalía salvadoreña. Toda la cobertura de Factum del Caso Saca en un solo lugar.

Saca ha aceptado cumplir la tenue condena de cárcel que le fue impuesta tras una negociación con la Fiscalía, pero no está dispuesto a pagar $260 millones de los $300 millones que fueron desviados durante su gobierno.

Pese a los señalamientos y la confesión del expresidente Saca, Irving Tóchez no ha sido procesado. Su despacho contable, ubicado la colonia La Sultana de Antiguo Cuscatlán, dejó de funcionar y ahora es una casa vacía. 

La confesión del expresidente Antonio Saca destapó una cloaca en El Salvador. Arena, el sistema financiero, la Corte de Cuentas, Gana y el mismo fiscal general deben muchas respuestas por la millonaria trama de corrupción.

No es solo el expresidente Antonio Saca. Son decenas más. El deber constitucional del fiscal general es, a partir de lo que hoy sabe, de lo que sabemos todos, investigar, perseguir, procesar y buscar encarcelar a los corruptos.

Antonio Saca confesó cómo se enriqueció con la pauta publicitaria gubernamental. El expresidente, beneficiado por la Fiscalía, usó la partida secreta para sus gastos, para pagar sobresueldos y para su entonces partido: Arena.

La FGR aceptó un trato que favorece al expresidente Saca: una pena mínima de cárcel y el pago de una décima parte de los $300 millones que el exmandatario sustrajo del erario público.

Los casos más relevantes son los de Jorge Hernández, ex vicepresidente de noticieros de TCS, quien $10 mil mensuales, y el de Raúl Beltrán Bonilla, ex locutor de radio YSKL, que recibía entre $6 mil a $8 mil.

El exministro de Hacienda, el exdirector de la PNC, el exministro de Seguridad Pública aceptaron ante la Fiscalía haber recibido sobresueldos durante la administración Saca, algunos de hasta $10 mil al mes.

En sus peticiones de información a otros países la Fiscalía incluyó el nombre de Herbert Saca, el primo e influyente operador político del exmandatario, ligado desde hace años a redes de corrupción y crimen organizado. 

Factum entrevistó a Leonel Flores Sosa el pasado viernes 2 de diciembre en la Ciudad de México, donde el que fuera director del ISSS —de 2011 a 2014— vive en la actualidad. Habló sobre su relación con Saca y Funes.

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La sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia descubrió que, entre el 23 de febrero y el 14 de marzo de 2009, Raúl Beltrán Bonilla, un controversial locutor salvadoreño de radio, depositó 300,000 dólares en una cuenta de ahorro de Elías Antonio Saca, entonces presidente de la república. El dinero, explicó Beltrán a Probidad, era para pagar espacios de publicidad de la campaña presidencial de Rodrigo Ávila en las radios de Saca del grupo Samix.