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Cargamento colombiano vuelve a poner a cartel de Texis en el mapa del narcotráfico centroamericano

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160 kilogramos de cocaína colombiana decomisadas por la Policía de El Salvador el domingo 13 de marzo vuelven a arrojar pistas sobre la importancia del Cartel de Texis en el mapa del narcotráfico centroamericano, así como sobre sus posibles conexiones con grupos mexicanos y colombianos.

Foto FACTUM/Cortesía La Prensa Gráfica


El domingo 13 de marzo, la Policía Nacional Civil salvadoreña (PNC) decomisó 160 kilos de cocaína en una zona conocida como El Poliedro, en el municipio de Colón (La Libertad). Un alto jefe policial confirmó a InSight Crime y a Factum que hay fuertes indicios de que la droga está relacionada con el cartel de Texis, un grupo de narcotráfico y lavado de dinero liderado, entre otros, por José Adán Salazar Umaña, alias “Chepe Diablo”, y a quien la Casa Blanca designó en 2014 como capo internacional del narcotráfico.

El jefe policial también dijo, tras el decomiso del 13 de marzo, que la PNC investiga conexiones entre transportistas salvadoreños y el grupo del narcotraficante guatemalteco Marlon Francesco Monroy Meoño, alias “Fantasma”, quien actualmente está preso en los Estados Unidos pero cuyo grupo sigue activo en Centroamérica.  “Definitivamente Texis y Fantasma están ligados”, aseguró el oficial.

Una fuente de la Fiscalía General (FGR) aseguró, además, que una de las marcas encontradas en los paquetes decomisados, la de un caballo, ya había aparecido en droga relacionada a Texis, y en específico a Horacio Ríos, un ex diputado que hoy es prófugo de la justicia.

En 2013, la FGR investigó a Ríos, a Roberto Herrera -alias “El Burro”- y otras personas por su relación con Texis. Herrera fue condenado, pero no por narcotráfico, sino por otros delitos como robo de vehículos. En la acusación presentada en ese caso un testigo dijo a los fiscales que Ríos era conocido como “El señor de los caballos”, y que le gustaba marcar su droga con una figura equina.

Lo droga decomisada iba destinada a Metapán, la ciudad en el noroeste de El Salvador que es sede de Cartel de Texis. El martes 14 de marzo, la PNC allanó varias casas en los alrededores de Metapán en busca de más pistas sobre el decomiso de 160 kilos.

Howard Cotto, director de la PNC, confirmó a La Prensa Gráfica las sospechas de que la droga es de Texis, y recordó que ese grupo es uno de los que mueve cocaína por tierra en El Salvador y de los que tiene contactos con grupos mexicanos y colombianos de narcotraficantes.

“Como siempre lo hemos manifestado, estas son estructuras que son pagadas por los grandes carteles para trasladar droga de un lugar a otro. Cuando se trata de estas grandes cantidades… siempre es para el comercio internacional”, dijo Cotto.

El alijo del Poliedro vuelve a poner al Cartel de Texis, a cuyo máximo líder las autoridades salvadoreñas han protegido en el pasado, como uno de los principales autores del narcotráfico regional. Y, según lo dicho por las fuentes policiales citadas arriba, que las conexiones entre transportistas salvadoreños y guatemaltecos continúan a la orden del día.

Expertos colombianos consultados aseguraron a InSight Crime que otra de las marcas encontradas en la droga incautada en El Salvador, la hecha con tres números 7, está relacionada con la llamada Oficina de Envigado, uno de los grupos que hace tres décadas heredó parte del negocio del narcotráfico del Cartel de Medellín. La misma fuente aseguró que la cocaína que se mueve con esa marca podría estar destinada al Cartel Jalisco Nueva Generación, uno de los grupos mexicanos que ha cobrado fuerza tras el arresto de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo” y ex líder del poderoso cartel de Sinaloa.

Sin embargo, la fuente policial salvadoreña citada al principio también dijo que el alijo entró por las costas de La Unión, y que provenía del Pacífico colombiano. InSight Crime ha comprobado en el terreno que, tal como lo indican cifras de los gobiernos estadounidenses y colombianos, el suroccidental departamento de Nariño es una de las principales plataformas de lanzamiento de cocaína hacia Centroamérica.

Esto último podría parecer contradictorio con la información que manejan las fuentes colombianas, porque la Oficina de Envigado suele sacar sus alijos por el Caribe y no por el Pacífico de Colombia.

Tampoco es algo poco común, no obstante, que los grupos centroamericanos de transportistas manejen cargamentos de varios proveedores de cocaína en el sur, o que parte de la droga que transportan les llegue directamente de los puntos de salida en Colombia y otra parte a través de intermediarios centroamericanos. Así ha funcionado, según una fuente colombiana, el grupo de Fantasma en Guatemala. De acuerdo a una fuente fiscal en El Salvadore, y a juzgar por las marcas encontradas en los paquetes decomisados en El Poliedro,  es que Texis esté moviendo droga a más de un grupo.

La cantidad decomisada también dice algo: 160 kilos (la Fiscalía, en pasadas investigaciones, ha considerado que cada kilo es comprado en El Salvador entre $10,000 y $15,000, dependiendo de la calidad de la droga) no es una cantidad elevada si se la compara con incautaciones hechas en Costa Rica u Honduras o, para el caso salvadoreño, si se la relaciona con los últimos decomisos marítimos; sin embargo, para lo que las autoridades suelen decomisar en El Salvador, se trata de un alijo importante. Esto último puede significar, de acuerdo a las fuentes consultadas en la PNC, que el corredor terrestre, sobre todo el de la carretera Panamericana, esté hoy más activo.

La conexión entre Texis y la organización de Fantasma también podría implicar que los transportistas salvadoreños vuelven a ser intermediarios en el tráfico entre los proveedores colombianos y los grupos más grandes que en Guatemala controlan las rutas de salida hacia México, de acuerdo al oficial de Policía que habló con Factum bajo condición de anonimato.

Un cartel protegido

El Cartel de Texis cobró notoriedad en 2010, cuando una investigación periodística de Los Angeles Times reveló que la ruta del noroeste salvadoreño, que conecta con Honduras y Guatemala, empezaba a ser una de las más activas. Luego otro reporte, este del periódico digital El Faro, relacionó a esa organización con varios jefes policiales salvadoreños, jueces y otros funcionarios.

En 2011, la ONU dijo que Texis es uno de los grupos de narcotráfico salvadoreños que han recibido protección de políticos y oficiales del gobierno. El otro grupo que actúo en complicidad con funcionarios públicos es la banda Los Perrones, que en su versión original controló las costas orientales de El Salvador, principal punto de entrada de droga colombiana desde finales de los 90.

En 2012, la FGR, dirigida entonces por el fiscal general Luis Martínez, logró la condena de “Burro” Herrera y de otros mandos medios de Texis. Sin embargo, Martínez, quien hoy está preso por acusaciones de corrupción en casos no relacionados con narcotraficantes, se aseguró de no perseguir a “Chepe Diablo”, tal como lo contó Factum e InSight Crimen en un amplio reportaje.

Fue hasta finales del año pasado que el actual fiscal salvadoreño, Douglas Meléndez, reabrió una investigación por lavado contra Salazar Umaña y unas 50 empresas relacionadas a Texis. Esas pesquisas, no obstante, parecen estancadas.

Óscar Ortiz, actual vicepresidente salvadoreño, también tuvo relaciones con Salazar Umaña a través de una compañía de bienes raíces de la que ambos fueron socios al menos hasta 2012. Ortiz ha dicho que no ve problema en su vinculación con el designado capo de narcotráfico.

 *Esta nota fue publicada también por InSight Crime.

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