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Cancillería degrada a cónsul de Miami por remitir trámites a oficina particular

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El cónsul Ricardo Raid Martínez Carranza fue degradado de su cargo, así como de su remuneración, y fue trasladado a otro consulado salvadoreño en Estados Unidos, bajo la supervisión especial de sus superiores y bajo la advertencia de que una reincidencia le va a costar la destitución definitiva como funcionario público. Es el resultado de una la investigación y publicación de Revista Factum sobre el consulado salvadoreño en Miami, donde funcionarios públicos remitían trámites oficiales a una oficina privada del hermano del cónsul general. 

Foto FACTUM/Consulado salvadoreño en Las Vegas


El cónsul de El Salvador en Miami, Ricardo Raid Martínez Carranza, ya no es más cónsul. La Cancillería de la República le retiró el cargo semanas atrás y ordenó su traslado a la oficina consular de Las Vegas, en Nevada. Martínez Carranza trabaja ahora bajo la supervisión del cónsul de Las Vegas, con un salario menor que el que percibía en Miami, y con la prevención de que una reincidencia le valdrá la destitución definitiva como funcionario consular salvadoreño. Esta decisión la tomó el canciller, Hugo Martínez, tras una investigación propia de su oficina impulsada por una publicación periodística de Revista Factum en la que se mostró un video en el que Martínez Carranza le entregó la tarjeta de presentación de una abogada particular a un usuario salvadoreño que buscaba que el consulado le emitiera un poder legal para su representante en El Salvador.

La Cancillería, al conocer sobre la investigación periodística, abrió un expediente sobre el Consulado de El Salvador en Miami y empezó a hacer una indagación. Una de las primeras decisiones que se tomaron fue, por la evidencia presentada en la publicación, una sanción para Martínez Carranza. El excónsul fue suspendido por un mes sin goce de sueldo y luego fue trasladado al Consulado de El Salvador en Las Vegas, informó el canciller Martínez en una conversación con Factum a finales de la semana pasada. El traslado también le costó al excónsul su posición, aseguró el canciller, pues ahora se desempeña en un área técnica, bajo la supervisión del cónsul general de Las Vegas, Tirso Alberto Sermeño, quien es su jefe inmediato. Su salario también se desmejoró en un 15% comparado con el que percibía como cónsul en Miami.

“Hasta ahora, no hemos tenido ninguna señal de que esta persona haya repetido la práctica, pero la persona también, junto con las sanciones que se le establecieron, está advertida, como es normal, y está establecido en nuestros instrumentos legales, que una reincidencia en ese tipo de comportamiento automáticamente, sin mediar mayor proceso, deriva en una destitución. Entonces eso es en lo que se ha avanzado en el caso”, aseguró el canciller.

En la cuenta oficial de Facebook del Consulado de El Salvador en Las Vegas, con fecha del 19 de mayo de 2017, se aprecia una publicación con fotografías a propósito del consulado que montó la oficina de Las Vegas en la ciudad de Ogden, en el estado de Utah, durante tres días. En la serie de fotos se puede observar al excónsul Martínez Carranza en oficios de atención a los usuarios salvadoreños residentes en Utah.

El excónsul Martínez Carranza durante un trámite migratorio con salvadoreños en Utah. Foto FACTUM/Tomada de Facebook

Pero la inquietud de la Cancillería salvadoreña no solo se quedó en Miami. Como lo dijo el canciller Martínez en enero pasado, las alertas se dispararon en los otros 17 consulados y se han ordenado algunas instrucciones a partir de lo ocurrido en Miami. “A raíz de esta situación se tomaron medidas en curso. En el momento en que se conoció la denuncia, se tomó una medida no solo específica para el consulado de Miami, sino para todos los consulados: se les mandó una instrucción de que colocaran en un lugar visible (un mensaje) de que ‘este consulado no ofrece recomendaciones para ninguna oficina jurídica’ y que ‘el contacto con una oficina jurídica queda a discreción y bajo la responsabilidad de una transacción privada entre el usuario y la oficina jurídica’”, comentó el canciller.

Martínez dijo que, en la medida que se tengan los recursos suficientes, la Dirección del Servicio Exterior, adscrita a la Cancillería, va a hacer una serie de visitas y entrevistas sorpresa en los consulados, para cerciorarse de que no se estén desviando los servicios hacia oficinas jurídicas privadas que suelen estar ubicadas en las cercanías de los consulados, como sucedió en el caso preciso de Miami.

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Las nuevas políticas en los consulados salvadoreños de Estados Unidos tienen su origen en un caso de un salvadoreño que acudió en diciembre y enero pasados al consulado de Doral, en Miami, para que se le extendiera un poder legal a su representante en El Salvador, para poder divorciarse. Se trató de la historia de Mario y Jimena (nombres ficticios para resguardar su identidad) y de cómo, tras varias visitas al consulado de Miami, Mario siempre salía sin cumplir el trámite para su documento, pero con una tarjeta de presentación de una abogada particular que le daban en el consulado. En una de esas ocasiones, la tarjeta de presentación la recibió de manos del mismo excónsul Ricardo Martínez Carranza, quien le dijo, según consta en un video, que podía visitar la oficina de esa abogada, con el fin de que hiciera  el trámite con ella en lugar de que lo hiciera con el consulado de su propio país.
Tras la publicación de Factum, surgieron por redes sociales varias denuncias sobre situaciones similares y otras anomalías en los consulados de El Salvador en Estados Unidos.

Mario pudo guardar en video las conversaciones que tuvo con el excónsul y con la abogada a la que lo remitían: Mónica Letona, con una oficina ubicada a unas cuadras del consulado de Miami. Factum logró conversar con Letona, quien dijo que ella trabajaba para la firma Claros & Asociados, con sede en Miami.

Esta sociedad constituida en Estados Unidos tiene entre sus fundadores al abogado salvadoreño Ovidio Claros Amaya, hermano del cónsul general de El Salvador en esa misma ciudad de Miami, Jorge Humberto Claros Amaya. Pese a los nexos y las probabilidades de un caso mucho más grave, las investigaciones de la Cancillería no lograron obtener evidencias sobre una participación directa del cónsul general para favorecer a su hermano.

Claros Amaya sigue en la mira

Si bien la investigación de la Cancillería sobre su cónsul general en Miami no arrojó pruebas de que Jorge Humberto Claros Amaya haya sugerido, ordenado o negociado que el cónsul Ricardo Martínez Carranza diera a los usuarios salvadoreños del consulado tarjetas de presentación para remitir los trámites consulares a la oficina particular de su hermano, Ovidio Claros Amaya, el canciller Hugo Martínez advirtió la semana pasada que la atención sobre Miami se va a mantener constante.

“Hemos concluido que si se establece que hay una conexión entre el consulado y esta oficina, pues tomaríamos medidas con el cónsul general. Pero hasta este momento, lo que concluye la investigación es que no existe esa conexión en el sentido de que personal del consulado o el consulado mismo se esté utilizando para referir casos a esta oficina como una práctica sistemática y que lo que encontramos fue un caso específico, que es evidente, y que por lo tanto teníamos que proceder con esa persona (Martínez Carranza). Pero nosotros estamos vigilantes. Por supuesto que el consulado en Miami es el que tiene más vigilancia ahora, más visitas que los otros consulados. Nosotros estamos abiertos a tomar medidas más a profundidad si encontráramos cualquier señal que nos permita siquiera sospechar, con algún fundamento, que se está realizando una práctica no adecuada o anómala allí en el consulado”, dijo el canciller.

La investigación de la Cancillería sobre el Consulado de Miami incluyó entrevistas con usuarios que hicieron trámites entre noviembre de 2016 y enero de 2017. Del total de salvadoreños que se acercaron a las oficinas de Miami, se logró entrevistar a un 60%. La mayoría dijo no haber tenido problemas específicos acerca de que el personal del consulado los haya remitido a oficinas jurídicas privadas. Sin embargo, una minoría aseguró haber escuchado que existían “servicios de abogados alrededor del consulado” y otro pequeño porcentaje indicó que “habían observado a abogados de diferentes despachos ofreciendo sus servicios en los alrededores del consulado”.

La atención, dijo el canciller Martínez, sigue puesta sobre los consulados en Estados Unidos.

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