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El Calcio, memoria de un pasado glorioso

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El declive de la trascendencia internacional del fútbol italiano en las competencias internacionales es palpable. Lejos están los años de fulgurante éxito de sus clubes. El siguiente artículo explica algunas de las razones por las que el Calcio ha perdido buena parte de su pedigrí.


Los que nacimos bajo la cobija de la Generación X no olvidamos cuando los equipos italianos se daban un paseo en los torneos continentales. Basta recordar la emoción de ver al A.C. Milan de ‘los tulipanes’ holandeses (Marco Van Basten, Ruud Gullit, Frank Rijkaard), un equipo que hacía del toque a la esférica una explosión a los sentidos; un equipo con un líbero dotado del carácter de Franco Baresi, quien ascendió el sistema del fuera de juego al estrato de ‘arte moderno’.

Pero hoy, a dos décadas de esas gloriosas épocas, la Serie A sucumbió en el coeficiente de las competencias europeas. Un ejemplo: en la actualidad, la máxima categoría del fútbol italiano posee una cuota de participación de tres equipos en la UEFA Champions League, superado incluso por las ligas alemana y francesa, que poseen cuatro plazas posibles.  ¿Qué sucedió con el Calcio que en la década de los 80 y principios de los 90 aterrorizó a clubes de la trascendencia mundial que poseen el Barcelona, Real Madrid y Manchester United? En Factum hacemos una radiografía de los problemas medulares de la que fuese una de las mejores ligas del viejo continente. 

Diagnóstico

El calcio está enfermo, endeble y abandonado.  Basta con ver al mejor equipo italiano en la actualidad (Juventus) pasar apuros con el afilado Olympique de Lyon para comprender que el campeonato italiano es —y ha sido en la última década— incapaz de competir con regularidad a nivel continental. Los problemas, curiosamente, no suceden en la cancha y los obstáculos a sortear tampoco se plantean siempre en el terreno de juego.

El primer inconveniente que ha mantenido el fútbol italiano ha sido el modelo tributario transalpino.  En el pasado —y por mucho tiempo— existió un proteccionismo hacia la inversión local (con grandes exenciones) que permitió que fortunas privadas, como la de magnates lombardos como Massimo Moratti, por ejemplo, invirtiera dinero sin haber declarado al fisco por más de una década.

Esta falta de control de capital individual permitió que, por ejemplo, en el Inter de Milán hayan pasado figurones de la talla de Ronaldo, Álvaro Recoba, Zanetti, Roberto Baggio, Iván Zamorano y una lista extensa que permite esbozar una idea del nivel de plantilla que los Nerazzurri tuvieron a mediados de la década de los noventa.

El fisco condonó sumas estratosféricas a la familia Moratti, que declaraba el equipo como bien comunitario para ahogar responsabilidades fiscales de su grupo empresarial.  Además, permitió que su grupo comercial obtuviera préstamos de la banca nacional a intereses bajísimos, de los cuales muchos fueron condonados al ser absorbidos como parte de la deuda pública, al declarar al equipo como bien común

Lo mismo sucedió con el A.C. Milan, equipo de época y que en aquel lapso ganó dos Copas de Europa y en su camino aplastó al Real Madrid con marcador de 5 a 0 en las semifinales de la inolvidable temporada 1988/1989.  El benefactor de ese engranaje Rossoneri fue “Il Cavaliere“, Silvio Berlusconi, magnate de los medios de comunicación y presidente del conglomerado mediático Telecomunicaciones Media Set.

El hombre fuerte de la Lombardía fue declarado culpable de fraude fiscal el 1 de agosto de 2013 y condenado a cuatro años de prisión (aunque un indulto le canceló tres años de condena). Entre otras acusaciones, a Berlusconi se le imputo el delito de haber cometido evasión y elusión fiscal en perjuicio del fisco italiano. 

Berlusconi no declaró las onerosas ganancias percibidas por los derechos de televisión que recibía al ser el único accionista del A.C. Milan. Así mismo, utilizó “dinero negro”. Es decir, empleó solo efectivo para que las entidades financieras no tuvieran registros de los movimientos bancarios. Al ser dueño de medios de comunicación (prensa, radio y televisión), omitió cifras a Hacienda a través de presta nombres por medio de “accionistas” (era el único dueño) de su entretenimiento dominical: el A.C. Milan.

Caudillismo

El segundo problema es el caudillismo. La relación entre familias y fútbol tiene un arraigo en Italia como en ninguna otra liga europea. Desde tiempos del fascismo, las familias opulentas adquirieron los equipos del Calcio como el pasatiempo del domingo, como una adaptación moderna de la tradición del imperio romano del espectáculo en El Coliseo, brindando un show a la sociedad para amortiguar ciertas molestias o lavar algunos pecados.

Este monopolio —cuanto menos feudal— impidió que los clubes funcionaran como sociedades comerciales, a diferencia de como lo estaban haciendo sus pares: la Liga española y la Premier inglesa. Imposibilitó establecer entidades con socios que aportaran dinero, que se fijaran estatutos internos y otra serie de lineamientos para el funcionamiento de una empresa comercial.

Las otras ligas vislumbraron que el fútbol era un negocio grande y brutal. Mientras en Italia se veía todavía como la figura tradicional de empresa familiar. Con la globalización a mediados de la década de los noventa, una hecatombe sucedió con los clubes de la Serie A. Ya las familias, por muy adineradas que fueran, no podían hacerle frente al maremoto de capitales provenientes de cualquier rincón del mundo.

Chequeras de petroleros rusos, banqueros tailandeses y empresarios chinos buscaron hacerse sentir comprando equipos e invirtiendo cifras incontables para un mortal. En Inglaterra y Francia comenzaron a posesionarse en la élite internacional equipos como el Chelsea, Manchester City o Paris Saint Germain. Atraídas por el dinero, las figuras del Calcio migraron a diferentes destinos futbolísticos. Equipos como el Parma o Lazio, que fueron animadores  constantes de los torneos europeos (a principios de los noventa), sufrieron el impacto económico o fueron desmembrados por el creciente capital foráneo. Hoy esos clubes no figuran en la órbita y peligra su solo existencia.

Crisis económica y corrupción

El tercer mal del fútbol transalpino es el bajo crecimiento económico, una consecuencia lógica de las dos primeras razones. Los inversionistas no ven en el Calcio un lugar rentable por un modelo que encrudece las tasas tributarias de sobremanera al capital extranjero (proteccionismo).

Italia vive en la actualidad una crisis de caja con la finanza pública que tiene a la Unión Europea nerviosa. Según datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), el país de la bota posee un endeudamiento público y morosidad bancaria con los acreedores. El Banco Central Italiano ha recibido, hasta la fecha, tres llamados de atención por su galopante deuda pública, según un reporte realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el año 2016.

Esto es un panorama desolador para capitales que piensan en grande y quieren hacer gala de su poder económico. En el negocio del fútbol, ven en Italia a un país con poco posicionamiento, a diferencia de lo que ofrece la Premier británica o una Ligue 1 en Francia.

Por último, como engranaje final en esta cadena se sitúa la corrupción. En los parámetros europeos, Italia se destaca por una corrupción de varias dimensiones. El fútbol lo atestiguó. En la primera curva del nuevo milenio, en el año 2006 se suscitó el ‘Calciopoli’, un escándalo de proporciones mayúsculas que involucró apuestas, compra de voluntades y soborno a árbitros para favorecer a la Juventus de Turín.

Aquello originó que uno de los clubes históricos y que acumula más scudettos fuera sentenciada a jugar en la serie B (segunda división), se le revocase el título de campeón de temporada 2004/2005 y la suspensión administrativa del campeonato 2005/2006.

Como dato final, la familia Agnelli —descendiente de uno de los apellidos más aristócratas—, dueños de FIAT, después del revés del escándalo, transformó a la Juventus en una sociedad comercial que posee socios e inversionistas, lo que, hasta la fecha, le ha permitido ser el único equipo que saca la cara por la Serie A en competencias continentales.


*Imagen destacada/Flickr/Licencia Creative Commons.

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