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«Bumblebee»: la película que Transformers nos debía

«Transformers» es una saga impresionante, pero que había decepcionado a muchos de sus seguidores. «Bumblebee«, en cambio, le da los fans lo que siempre quisieron ver a través de la fidelidad al sentido original de las cosas. ¿Costaba tanto entregar una película digna?


Soy fan de Los Transformers por pura herencia. Vi la caricatura, tengo una fiel noción de la película animada de 1986 y recuerdo con cariño que en mi colección de juguetes de la niñez estuvo un Starscream espectacular. Sin embargo, Transformers no fue mi serie; más bien fue la de mi hermano –casi diez años mayor que yo–, de quien recuerdo la emoción y expectación con la que vivía cada vez que estrenaba un episodio nuevo. 

Entendía su emoción pero no fue mía. Aprendí a apreciar a Los Transformers a través del coleccionismo y de las subsecuentes series de la década siguiente. Soy un hijo de los años ochenta, pero un hijo bastardo; me debo más a los noventa. Por eso, en 2007, cuando estrenó la primera película de esta saga –dirigida por Michael Bay–, salí de la sala un tanto indiferente. La película fue entretenida. Limitada quizá a algunos clichés de aquella década, pero en ese entonces no cuestionábamos mucho la calidad de los live action. Al fin y al cabo, nos conformábamos con ver en pantalla gigante a los íconos de la «cultura friki». Ya solo eso era ganancia.

No obstante, Transformers abusó de esa simplicidad de los fans y fue entregando películas cuya calidad iba de mal en peor, hasta llegar al cenit de una mala película de ciencia ficción con “Transformers: El Último Caballero”, una cinta confusa, obtusa y, sobre todo, aburrida. Parecía que Hollywood había exprimido al máximo a la franquicia y no había más que pudieran ofrecernos.

¡Pero qué bueno es equivocarse! Casi de inmediato se anunció el primer spin off de esta saga, basado en uno de los personajes más populares: “Bumblebee”. Y desde su primer teaser, las esperanzas crecieron. Primero veríamos el diseño “original” de los Autobots y Decepticons; segundo, una trama que se ubicaría en los añorados –valga recalcarlo– años ochenta.

Me resulta imposible hablar de los años ochenta sin mencionar el impacto que estos robots tuvieron en la cultura popular; o sin mencionar lo importante que fue la película animada para toda una generación. Y es por eso que, cuando las piezas de esta nueva película comenzaron a ser publicadas, no pude más que emocionarme, aunque rondaba el miedo de ver otra película más que destrozaría la memoria de estos queridos personajes del mundo de la nostalgia.

Si nos basamos solamente en las películas, Transformers sería una saga sosa, sin mayores giros y sumamente predecible. Es hasta que se contempla la serie original –que pude ver de mayor, con un criterio… llamémosle, maduro– y se leen los cómics, que nos damos cuenta de que esta serie es quizá una de las analogías de la guerra más detalladas y bien elaboradas de la ciencia ficción.

La guerra entre Autobots y Decepticons por el Energón y el dominio de Cibertron; la rebelión y ascenso de Optimus Prime y los Autobots; la tiranía de Megatron y los Decepticons, etc. Los elementos trascendentales estaban ahí. Resultaba impresionante. Comprendí la importancia de esta saga y por qué merecía una película live action a su altura.

Sobre el spin off

Primero, «Bumblebee» comprende los errores cometidos en las películas anteriores. Quizá es por eso que regresa al origen de todo este embrollo y corrige la plana a las cintas dirigidas por Michael Bay. Esta película comprende su peso en el imaginario de 1980 y se deja empapar de todos los aspectos visuales, estilísticos y narrativos, pero más importante aún es que comprende un elemento que la mayoría de películas situadas en esta época rara vez asimilaron: la importancia de la música.

Y es que la música tiene un peso especial en esta cinta. No solo es una manera excelente de ambientar y mover las fibras de la nostalgia; también es el motor principal de comunicación con el protagonista de esta historia. Pienso que sin una selección tan “perfecta” de los temas musicales, difícilmente estuviera escribiendo esta reseña.

Otro acierto «Bumblebee» es que muestra el diseño original de Los Transformers sin ninguna “actualización” innecesaria. Vemos a personajes como Optimus, Soundwave, Starscream (y otros más) tal y como se vieron la serie original. Luego encontramos al mismo Bumblebee como un Volkswagen Escarabajo, tal y como debería haber sido desde en un principio. Esto le da al personaje esa inocencia perdida en el diseño de Camaro, y que también se repitió en las demás cintas.

Por otra parte, «Bumblebee» presenta pocos personajes. Eso es bueno, porque no se nos carga con un desfile innecesario de motivaciones y escenas obligadas. Es mejor que se mantenga un circulo pequeño, así el espectador no se pierde en nombres y situaciones que poco aportan a la esencia de la historia.

Es claro que la dirección de Travis Knight resultó refrescante para la franquicia. Ya pudimos apreciar el trabajo de este director en “Kubo and the two strings”, película que –a mi juicio– merecía el Oscar a mejor animación en el año 2016.

El protagonista principal es –por su puesto– Bumblebee, un soldado sin memoria, incapaz de recordar su origen y que, por lo tanto, toma una actitud de niño pequeño y desprotegido. Al ver en peligro a quienes ama, Bumblebee se tornará en el audaz Autobot capaz de luchar contra los enemigos más poderosos.

Su conexión con el personaje humano principal en esta película ocurre con Charlie Watson (interpretada por Hailee Steinfield), una chica que tiene que afrontar la muerte de su padre y el nuevo matrimonio de su madre. Charlie siente que no encaja en la ecuación de su nueva familia. Al mismo tiempo, debe lidiar con los problemas típicos de la adolescencia. Pero la vida de esta chica cambiará cuando obtiene un Volkswagen Escarabajo abandonado en una huesera de autos, que resulta ser el Autobot Bumblebee. Juntos descubrirán el origen de este personaje. Ese evento cambiará la historia de ambos para siempre.

Del lado de los Decepticons quiero recalcar, principalmente, a dos personajes: Shatter y Dropkick, quienes juntos engañan a los humanos para que colaboren en la persecución del protagonista, de quien dicen es un traidor y criminal de guerra. A cambio ofrecen otorgar tecnología a los militares estadounidenses.

Uno de los puntos flojos de la cinta es la actuación del exluchador John Cena, quien interpreta a Jack Burns, un agente del Sector 7, una sección militar de Estados Unidos, Jack se ve envuelto en la persecución del Autobot y su joven amiga. Afortunadamente, su personaje no obtiene mucho tiempo en cámara. Al menos, no el suficiente para arruinar la película con su mala actuación.

Finalmente, creo que es importante analizar la tendencia de Hollywood de “rehacer” las tramas de las franquicias que ha llevado a la gran pantalla. Transformers es una saga impresionante, con una historia que atrapa y que cuenta con muchos fans alrededor del mundo. No veo la necesidad de cambiar los detalles de la historia. «Bumblebee», por ejemplo, le da los fans lo que siempre quisieron ver. ¿Costaba tanto entregar una película digna? Espero que la taquilla sea benevolente con esta producción y que el estudio siga esta línea de historia, recuperado la esencia original de la saga y dándonos más cintas como la que actualmente exhibe en los cines.

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